Esto me pasa cuando tengo sexo

Circulan por todas partes esos artículos que enumeran las virtudes de tener sexo con frecuencia. Como si los orgasmos no fueran recomendación suficiente… El punto es que el sexo involucra mucho más que una simple fricción de pieles que se mueven a una cadencia acompasada e intoxicante. Y tampoco es un simple método para reproducir a la raza humana.

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Claire Underwood y su biógrafo. La imagen que a todos nos ha pasado por la cabeza.

Imagen: Netlix

Como en todo lo que hacemos los humanos, las relaciones físicas tienen un significado mucho más grande de su simple ejecución. Les metemos recuerdos y sentimientos y preferencias y traumas. Además, el cuerpo se encarga de montarles encima hormonas y demás químicos que nos revuelven un hormiguero de emociones y sensaciones al cual es difícil regresar a la calma.

Nos acostamos con alguien porque nos gusta. O por lo menos ese debería ser el primer paso. Y hay niveles en ese gustarse. Puede ser meramente físico, mezclar un interés en común, pasar por una curiosidad intelectual, llegar a tener una conexión emocional, hasta usarlo como una expresión de amor. Cada quien mete en su frasco la pócima que más le guste tomar.

Cuando se comienza a transitar por ese camino y hay mucho más entusiasmo que experiencia, es muy fácil confundir el cariño con la calentura. Uno se acuesta con alguien, tiene el primer orgasmo de su tierna existencia (si no ha tenido un orgasmo antes, la existencia aún es tierna, no importa la edad) y cree que la persona con la que lo experimentó es un dios del Olimpo.

¿Y cómo no? Se despiertan tantas sensaciones que aniquilan la realidad, que es casi imposible separar el éxtasis de la persona con la que uno lo comparte.

Luego pasa uno por la etapa de querer aprender a hacer más cosas, esa primera relación se esfuma, llega otra y, aunque uno no llegue a llenar los dedos de una mano para hacer la lista de nombres, pues no se queda en sólo uno. Digamos que el concepto de para qué sirve el sexo cambia y madura.

A veces se torna un poco cínico y utilitario. Otras se queda en la franca curiosidad entusiasta. Y en cada una de ellas, el sexo tiene una función diferente: o sirve para el puro placer o para entretenimiento o para explorar. Todos tenemos razones propias para hacer las cosas.

Para mí, tener sexo es una cosa fácil pero complicada. Fácil, porque me encanta. Complicada, porque siempre he necesitado que haya mucho más que sólo una simple atracción física para animarme a sentirme tan cercana a otra persona. Y es que a mí se me prenden todas las neuronas del placer y las de la atracción y las de la conexión. Compartirme con alguien de esa forma no es simplemente una búsqueda de un rato (muy) agradable. Es eso, darme un poco y recibir lo mismo a cambio. El hecho de estar en una relación de largo plazo con la misma persona afianza mis razones para desnudarme.

Yo tengo sexo para sentirme conectada. Para demostrar cariño. Para enseñar la poca vulnerabilidad que tengo. Cuando me acuesto con mi pareja, hay luces de colores que se me encienden en el cerebro y se hacen lazos que son difíciles de romper. Mezclo mi energía con la de la otra persona y me quedo bastante tiempo con el recuerdo del encanto envolviéndome como un perfume.

Cuando hay consentimiento y deseo, el sexo es mágico. Nos hace sentir. Nos da intimidad. Nos revela en nuestros deseos más ocultos. Afianza la idea que tenemos de nosotros mismos. Nos da un sentido de pertenencia con alguien más. Aunque sea sólo por un momento.

Yo tengo la parte de la pareja resuelta. Con más de una década de matrimonio (por un año, pero ya pasamos la década), puedo decir con felicidad que ya no podría llevar la cuenta de las veces que nos hemos acostado juntos. Y, cada vez que pasa, vuelvo a sentir esa construcción de la conexión física sobre la que construyo otro montón de lazos más. Por eso y por todo lo rico que es, lo sigo prefiriendo como método para demostrar cariño. Al resto de gente le cocino.

Luisa Fernanda Toledo
/

Abogada redimida. Ahora escribe para no pagar terapia.


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    Victor López /

    20/04/2018 12:37 PM

    A mi me gusta eyacular en la boca bboca

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Ariel Lau /

    25/05/2017 10:50 AM

    Tenme mucho cariño entonces; eso si, nunca me cocinés.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!



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