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Mi mejor noche fue anoche

La última vez fue con media botella de vino encima cada uno, después de hacer un ejercicio de preguntas para reforzar la intimidad. Apenas estábamos despiertos, no había ni una luz, me dejé puesto el vestido luego de ese acto de prestidigitación que conocemos todas las mujeres de quitarnos el bra sin quitarnos la ropa. Por allá voló una tanga, el bóxer quedó enganchado en el mueble de al lado y ¡sácatelas! Fue un premio a mi perseverancia porque ha sido una semana de puerquito para los dos y estábamos agotados. Como siempre, estuvo glorioso. Ha sido la mejor noche de mi vida. Hasta la siguiente.

Opinión P369
Esta es una opinión

Foto: flickr.com/photos/willvision/

Rara vez son buenas las primeras veces con alguien. La mía primera, primera, fue un desastre. Sangré como en el matadero, me dolió como un cuchillo y me dejó una goma moral equivalente a una de botella de tequila. Las primeras veces con mi marido no fueron mejores, comenzando porque ambos éramos casi primerizos y había bastante más entusiasmo que experiencia. Pero la práctica hace al maestro y la agilidad y veinte libras menos ayudaron a probar todas esas cosas estrambóticas como las duchas y paredes. Pero nunca carros. Se salan. Y así hemos ido agregando y quitando cosas al repertorio, dependiendo del tiempo, ganas y niveles de energía.

La atracción física es simpática. Nos ofrece placeres paradisíacos y rara vez cumple a la primera. Es como si te dieran todos los ingredientes para cocinar la mejor comida de tu vida, pero no te dieran instrucciones de cómo hacerla. Seguro echas a perder más de algo la primera vez (y la segunda y la tercera). Lo bonito es que, con una buena dosis de entusiasmo y paciencia, se puede aprender a hacerlo cada vez mejor.

Y un poco ése es el chiste. Que cada vez sea la mejor vez. Claro que guardo recuerdos de ocasiones especiales. Hemos tenido suerte de agarrar maratón.

Una Semana Santa que nos escapamos del mundo y nos encerramos en una casita perdida durante cinco días. Sólo salíamos a comer. Al comedor. No recuerdo haber traspasado el portón a la calle. También estuvo alegre la luna de miel. Nos dimos el gusto de quedarnos en el apartamento un día entero, estando en la ciudad más fascinante del mundo. Valió la pena.

Pero, sinceramente, me recuerdo con más placer del último jueves por la noche que de esas fechas emblemáticas. Porque la mejor vez fue la última y ésa no va a ser tan rica como la siguiente. Y no es que siempre se enciendan todas las estrellas de universo, pero con una me basta.

Cuando uno quiere que la relación siga prosperando, es muy peligroso quedarse trabado en la nostalgia. "La boda fue el mejor día de mi vida" es la frase lapidaria para cualquier matrimonio. O sea, el día de la fiesta es el punto de partida para lo que se supone debe ser una vida entera. Si ya pasó lo mejor, ¿qué nos queda para el futuro? Todo cambia y es nuestra sobrada obligación hacer todo de nuestra parte para que evolucionemos. Lo mismo con el sexo.

La clave está un poco en perder la memoria por un lado y no idealizar por el otro. A mí me gusta que mi marido me coja. En esa declinación del verbo que implica una acción constante. Quiero que lo haga hoy. Y mañana. Y mientras se pueda, que espero sea para toda la vida, por muy viejos y arrugados que estemos.

Para llegar allí he tenido que tirar al carajo mi ansia de perfección, mi autocrítica constante y mi tendencia a encontrar todo lo malo. Yo soy de esas personas que añoran la comida de su mamá, porque nadie hace los frijoles como los hacía ella. Maldita nostalgia que nos deja empantanados entre recuerdos idealizados. Muchas veces le he echado de ese veneno a mi relación y por suerte sólo le ha dado un poco de fiebre.

Me gusta encontrarme en la cama con el hombre al que le conozco hasta el último pelo. Me siento dueña del terreno. Y me chiveo como si fuera primeriza. Tal vez todavía no me creo que realmente es con Mario con quien me estoy desnudando. Tal vez es que el hombre me sigue gustando tanto o más que cuando éramos adolescentes. Sigo queriendo gustarle a él de la misma forma. Y no lo doy por sentado. A mí sí me marcó el hecho de no haber estado con él durante 7 años que no existen en mi memoria. Aprecio cada día juntos, aún cuando lo quiero tirar todo al carajo.

El filósofo dice que nunca puedes entrar dos veces al mismo río. De igual forma cada orgasmo es nuevo, fascinante, delicioso. No hay forma de compararlo con uno anterior, no están sucediendo de forma simultánea (por favor no me expliquen que hay universos paralelos, lo entiendo, pero no es el caso).

Quisiera llegar a apreciar mi vida en cada momento. Me falta mucho para ese nivel de zen. Seguro no voy nunca a llegar a aplicarlo por completo. Pero por lo menos para lo que hacemos con mi marido, sí me concentro en lo que está pasando. A ver si hoy también puede más mi calentura que mi cansancio.

Luisa Fernanda Toledo
/

Abogada redimida. Ahora escribe para no pagar terapia.


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    Totonicapan /

    22/04/2018 12:16 AM

    Interesante. En guatemala hay m marcadas dos culturas. Esta narración está escrita por una de ellas.

    Sería bueno, que publicará una pero en la versión, de la segunda cultura, de nuestra guatemala. Estaré pendiente.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Carol /

    04/09/2016 10:46 PM

    Honestamente, no creo que sea del todo honesta. Por dios!!!! Quien vive todos los días en un amor idílico ? Olvido que las relaciones son entre personas imperfectas?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Hugo /

    28/08/2016 6:58 AM

    Poesia, romance y sexo maduro, quieren saber mi historia? A poco les interese...

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Les /

    27/08/2016 7:47 PM

    A mi me parece bueno....sin mucho q decir, sin nada q quitar, el pensamiento es libre y mas si la expresión es parte de tu vida cotidiana.....me gustó....

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Edwin /

    27/08/2016 7:39 PM

    Me parece que todo lo escrito describe perfectamente el snetimiento que tenemos mi esposa y yo el uno por el otro. Felicidades a la Abogada Redimida.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Juan Manuel Peñate /

    24/08/2016 4:49 PM

    Felicitaciones mi querida abogada redimida; excelente nota.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Vinicio Santamaría /

    23/08/2016 11:16 AM

    Pareciera que la necesidad de revelar es porque la rutina la está hastiando, posiblemente muy en su interior está queriendo experimentar algo nuevo.

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

    Shu /

    21/08/2016 12:40 PM

    Pobre el marido...

    ¡Ay no!

    6

    ¡Nítido!

      Andres /

      24/08/2016 6:25 AM

      Porque? Por estar con una mujer que puede hablar libremente del tema y entender la sexualidad sin penar en opresiones religiosas y culturales que lo unico que hacen es reprimir? Dichoso el marido!

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Efra /

    21/08/2016 9:47 AM

    Buena terapia, y, aunque la liberación se da en muchos rincones del mundo, en Guatemala la sumisión y la opresión bajo la cruz de la cultura, las costumbres y tradiciones ancestrales hacen que las damas, en general, (las habrá mas vividas en ciertos círculos) -y de cierta generación para atrás, o del otro siglo; vean y tengan las relaciones intimas aún como un tabú y algo pecaminoso. Por eso creo, que un articulo como este, que se regó un tanto en las redes, sea un alborto.
    Y si, habrá muchos tratados, libros y artículos, con mucho arte y estilo, pero para el mortal común de estos lares, la sencillez y las palabras que dicen lo que quieren decir, son mas que suficientes, de tal forma que al que le guste el cantar de los cantares, y lo entienda, que lo lea.
    Y, si se tiene algo mejor que decir que se diga, sin reprobar.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    alfonso villacorta /

    19/08/2016 8:54 PM

    un artículo que no aporta nada a nadie pero parece ser que no-mas-da tiene las puertas abiertas para las piernas abiertas con aquella con los swingers, otra que es feliz en un motel y ahora esta noche con la mejor con la noche, pero que no es nada con las que vienen.
    al final son artículos de confesiones mojigatas que bien podrían escribirse con estilo pero también con arte, les recomiendo la colección erótica "la sonrisa vertical" se consiguen gratis en pdf y hay de todo para todos sin olvidar los poemas de la rodas de la izquierda erótica.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      iMorales /

      20/08/2016 7:00 AM

      Jajajaja no lo entendería...pues para algunos, la tierra AUN es cuadrada!!!

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!







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