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Claudia, Laura y el dilema de cientos de mujeres: exponerse al virus o quedarse en casa con su agresor

A Claudia su esposo la agredió y la sacó a la calle durante el toque de queda. A Laura, un compañero de trabajo la violó y ahora no puede completar la denuncia porque el MP le exige, pese a todas las medidas de aislamiento social, que se presente a ratificar el caso. Así como ellas dos, cada hora, en lo que va del año, 5 mujeres denuncian algún tipo de agresión. El COVID-19 ha empeorado su situación.

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Durante la crisis sanitaria, cientos de mujeres conviven bajo el mismo techo que sus agresores.

Foto: Carlos Sebastián.

Claudia* vive en un departamento de la región central de Guatemala. Mucho antes que el COVID-19 llegara al país, ya era una de las miles de mujeres que sufren violencia psicológica.

El agresor es su esposo con quien, hasta hace poco, compartía un techo y la responsabilidad de criar a 4 hijos. En medio de la pandemia las agresiones verbales de su esposo pasaron al plano físico.

En medio de una discusión quiso golpearla. Ella se defendió y como respuesta él la sacó a la calle. Con sus cosas en mano, en medio de una calle desolada por el horario de toque de queda, Claudia pidió auxilio a la Procuraduría de Derechos Humanos y a la Policía Nacional Civil.

No era la primera vez que Claudia pedía ayuda.

Antes de la cuarentena y el aislamiento fue víctima de violencia psicológica y la denunció ante el Ministerio Público. Temía que la situación empeorara y se fue de su casa, pero su esposo la denunció por abandono de hogar e hijos. Ahora él tiene la tutela y, sumado a eso, la propiedad de la casa.

Actualmente Claudia está a salvo en la casa de una amiga, pero lejos de sus 4 hijos. Por su seguridad y mientras duren las restricciones sociales permanecerá en ese lugar para evitar agresiones.

Niños, niñas y adolescentes también peligran

La Ley contra el Femicidio define la violencia psicológica como toda aquella acción que busca provocar un daño emocional, o que pretende intimidar, afectar elautoestima o controlar. Una mujer sometida a ese clima emocional puede sufrir un progresivo debilitamiento psicológico con cuadros depresivos.

En 2020, 8 mil 195 mujeres denunciaron ser víctimas de violencia psicológica. En contraste, sólo hubo 525 agresores condenados por ese delito. El resto sigue en impunidad.

Además de Claudia y otras mujeres, los niños, adolescentes y adultos mayores también corren peligro durante esta crisis. Así lo advirtió el presidente Alejandro Giammattei el 12 de abril en un mensaje a la nación. Según dijo, se percibe un aumento de casos de violencia intrafamiliar.

Cada día de este año se han presentado 27 denuncias por maltrato a niños, niñas y adolescentes. Pero sólo 19 agresores fueron condenados y de ellos solo 7 guardan prisión preventiva.

Este año, la Procuraduría General registró 95 denuncias por violencia intrafamiliar. Una tercera parte de las víctimas son hombres y mujeres de más de 60 años. En estos casos los agresores suelen ser parientes o exparejas con las que exista algún vínculo.

Más miedo al agresor que al virus

A kilómetros de la ciudad de Guatemala, en la región norte del país, otra mujer sobrevive a la violencia. A inicios de este año, un compañero de trabajo abusó sexualmente de Laura*. 

Ella trabajaba como empleada doméstica en una casa particular, pero después de lo que sucedió tuvo que dejar su trabajo y buscar una oportunidad en otro lugar. No se sentía segura. 

A finales de marzo Laura empezó a recibir llamadas de su agresor. Le insistía en retirar la denuncia que ella presentó ante el Ministerio Público por el delito de violación. Su tono era amenazante. 

Laura no habla español de forma fluida pero la persona que la contrató en una nueva casa le ofreció ayuda para denunciar en el MP. Debido a la falta de transporte y restricciones de locomoción por el toque de queda, lo hicieron vía telefónica.

La persona que la atendió por teléfono, en la fiscalía del MP, les informó que para ampliar la denuncia e incluir la nueva información sobre las amenazas tenía que presentarse personalmente a la Fiscalía. 

Sin embargo Laura teme salir a la calle. Por el asedio de su agresor, y la falta de transporte público, optó por un aislamiento total. Así permanece en el interior de la vivienda donde trabaja por miedo a dos grandes enemigos: su agresor y el virus que se propaga en todo el país. Sin embargo, el primero le asusta más. 

Este año, 1,145 mujeres han sido víctimas de alguna agresión sexual. Otras 2,200 fueron violadas. En promedio, este año, el MP ha registrado 19 violaciones diarias. 

Lamentablemente solo 100 agresores han sido condenados y 67 guardan prisión preventiva. La mayoría de ellos permanecen libres. entre ellos, el agresor de Laura.

“Podemos perder vidas humanas, no por el Covid-19, sino por la violencia”

La Procuraduría de Derechos Humanos, la Policía Nacional Civil y el Ministerio Público son las instituciones que cada día reciben denuncias de madres, mujeres y adolescentes que buscan ayuda porque son víctimas de insultos, golpes, intimidaciones, agresiones de todo tipo. 

Durante las últimas semanas han recordado que cuentan con canales para atender denuncias a distancia. 

Sin embargo, según Paula Barrios, representante de la organización Mujeres Transformando el Mundo (MTM), el riesgo de humillación y agresión, especialmente para mujeres y niños, por la falta de protocolos especiales para atender esas denuncias. 

 Según el Ministerio Público, la evolución de las denuncias de mujeres ha sufrido altas y bajas. 

Antes de las medidas de confinamiento, la institución recibía unas 150 denuncias diarias. El número se redujo al 36% por ciento. Ahora reciben 55 denuncias diarias. 

Según Dorotea Gómez,  Defensora de la Mujer de la PDH, la disminución de las denuncias no se debe entender como una disminución de casos sino como un dato que demuestra que las mujeres están teniendo dificultades para acceder a los mecanismos de justicia. Permanecen 24 horas junto a sus agresores, no tienen medio de transporte para movilizarse o no tienen a dónde más ir para huir, explica. 

 Aunque las denuncias disminuyeron, la violencia persiste e incluso podría ir en aumento. 

 

Una mujer víctima de violencia, en 2016.

Una mujer víctima de violencia, en 2016.

— El presidente lo manifestó, pero no planteó una solución como si la planteó con los demás temas, cuestiona Barrios, quien de manera personal ha atendido denuncias de mujeres  que han sido víctimas de agresiones físicas, psicológicas o sexuales y las ha acompañado. 

Su propuesta es que el Estado genere un mecanismo más allá de las denuncias ante el MP. 

La pregunta clave es cuáles serán las medidas a tomar ante una denuncia. 

—Un protocolo (de atención a las víctimas) adecuado debe tomar en cuenta una intervención integral para parar ese tipo de violencia o separar a la mujer del agresor (que puede ser su papá, el abuelo, esposo, no es solo la pareja). Por ahora nos  quedamos cortos solo con la denuncia, está bien por cuestión de registro pero cuáles son las propuestas para solventar esa situación de violencia—, cuestiona Barrios.  

Actualmente muchos albergues que antes recibían a mujeres están cerrados. Otras mujeres quizá cuentan con ayuda de familiares, amigas y colegas, pero no se pueden movilizar fuera de su departamento. 

Barrios insiste: 

— Es importante que el gobierno establezca un procedimiento para atención y seguimiento de casos de violencia para ellas, sus hijos e hijas. Que la PNC preste auxilio y que no haya limitación de locomoción para estas víctimas. 

La estrategia: Pedir al agresor que deje de agredir 

 

Autoridades del Organismo Ejecutivo anunciaron medidas para prevenir aumento de casos de violencia contra mujeres e intrafamiliar.

Autoridades del Organismo Ejecutivo anunciaron medidas para prevenir aumento de casos de violencia contra mujeres e intrafamiliar.

Las autoridades de gobierno dieron respuesta a algunas de estas preguntas en una conferencia de prensa realizada la mañana del 14 de abril. 

Encabezó la conferencia el vicepresidente Guillermo Castillo. Según dijo, parte principal de la estrategia para reducir la violencia a mujeres e intrafamiliar es una campaña publicitaria con dos propósitos. 

El primero: “Pedirle a los victimarios que eviten todo tipo de violencia intrafamiliar. económica, sexual, laboral y todas las formas que conocen, porque no debe darse”. 

Y segundo: “Invitar a las víctimas a que denuncien y presentes las quejas para que podamos actuar”. 

Según la Secretaría contra la Violencia, Explotación Sexual y Trata de Personas (SVET), hay una serie de medidas que aún no están en marcha pero se ejecutarán en las próximas semanas para prevenir el aumento de casos de violencia. 

1. Fortalecer el llamado a las víctimas a denunciar a través de los canales establecidos. Uno de ellos, el 1572. 

2. Realizarán un inventario de albergues que puedan brindar protección a las víctimas.

3. Pedir al Organismo Judicial  que se habiliten denuncias en juzgados de paz y que procuren brindar seguridad a víctimas. 

4. Se plantea la creación de un fondo para romper dependencia económica. 

5. Pedir el apoyo de las municipalidades para que difundan mensajes de prevención de violencia. También pedir apoyo a iglesias, asociaciones, vecinos, organizaciones civiles y la población en general. 

6. Una campaña en redes sociales para incentivar a presentar denuncias. 

Según Dorotea Gómez las medidas anunciadas por el Gobierno siguen siendo insuficientes. Mujeres como Claudia o Laura, son el ejemplo ideal para entender que muchas siguen en riesgo y tienen dificultades para seguir los protocolos establecidos o mantenerse alejadas de sus agresores. 

“Se necesitan medidas que garanticen un acompañamiento a cada caso y la garantía de que van a recibir medidas de protección”, asegura. 

*** 

Mientras las autoridades adaptan los protocolos de atención a víctimas. Laura y Claudia siguen esperando justicia. 

Claudia no ha vuelto a casa. Vive con una de sus amigas, por tiempo indefinido. Y Laura no quiere salir. Tiene miedo. Si las autoridades no toman acciones e implementan protocolos especiales para atender estas formas de violencia, asegura Paula Barrios, el escenario es desastroso: 

“Podemos perder vidas humanas, no por el Covid, sino por femicidio y la violencia”. 

 

*La identidad fue modificada por seguridad de la fuente.

 

 

Kimberly López
/

Periodista guatemalteca en constante formación. Empecé a conocer el periodismo en Plaza Pública y La Hora. Me interesa la política, la fiscalización y contar historias. No sé si seré testigo de un mejor país, pero quiero ayudar a construirlo.


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    Liz castillo /

    15/04/2020 6:32 PM

    Solo me gustaria aclarar que legalmente ya no existe la figura de abandono de hogar. La tutela y protutela la ejercen personas en representacion legal de menores de edad a falta del padre y de la madre.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Francisco Ramírez /

    14/04/2020 5:32 PM

    Ni la PDH pudo resolver algo convincente del caso "hogar seguro", menos asumir que harán algo por mujeres legalmente casadas o convivientes maltratadas por sus parejas.
    Menos creer en un MP que ayudo al ex presidente Jimmy Morales ocultando las denuncias de mujeres prostituídas en puestos públicos.
    No existen las garantías legales para investigar casos de alto impacto, menos violencia doméstica o violaciones de niños encerrados por la cuarentena.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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