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El final de la etapa de Nineth Montenegro en el Congreso

Este 14 de enero terminan 22 años de Nineth Montenegro en el Congreso de la República. Ha tenido altas, bajas y un protagonismo en decisiones importantes para el país. Este es un perfil de su trayectoria. La diputada de Encuentro por Guatemala no llegó este día a despedirse de su etapa como congresista el Organismo Legislativo.

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Nineth Montenegro. Foto: Carlos Sebastián

Foto Carlos Sebastián

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En la investigación en contra de Nineth Montenegro y su partido político se lee entre líneas que la lucha contra la corrupción no tiene ideologías. Reconstruimos el génesis de la vida política de la diputada y cómo tambaleó por una investigación del MP y la CICIG. Ahora deja el Congreso.*

La primera vez que Nineth Montenegro consiguió la aprobación de una ley no tenía una silla en el Congreso. Entonces ni siquiera era diputada.

Fue el 7 de septiembre de 1993. Tenía 36 años y su principal propósito era encontrar a su esposo y a otras víctimas de desaparición forzada durante las dictaduras militares. Era una dirigente del GAM, una organización que ayudaba y acompañaba a las familias de las víctimas de la represión estatal.

La situación política estaba en llamas y la democracia difícilmente se podía sostener, apenas cuatro meses después del intento de autogolpe de Estado de Jorge Serrano Elías. El orden constitucional no se rompió a pesar de la amenaza del ‘Serranazo’ y el expresidente golpista se exiliaba en Panamá, pero las instituciones atravesaban una profunda crisis de credibilidad.

Ese martes de septiembre, a las 11:30 de la mañana, sindicalistas, líderes indígenas y activistas, incluyendo a Montenegro, rodearon y entraron por la fuerza al Congreso. Ya dentro, ocuparon las curules de los diputados para celebrar la sesión “Plenaria del Pueblo”. Ahí aprobaron un decreto que mandaba desaforar a los congresistas para investigarlos por corrupción, reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos, y fijar una fecha para celebrar elecciones legislativas anticipadas. Solo fue un acto simbólico, pero significativo para expresar el descontento social con los gobernantes y políticos.

Los dirigentes sociales y el presidente De León exigían una limpieza profunda de las instituciones corruptas y una reforma del sistema político. El plan no se concretó. Pero la coyuntura provocó que los liderazgos cobraran notoriedad. Y tres años más adelante varios dieron un salto de los movimientos sociales hacia la política. Montenegro fue una de esas personas que resultó electa diputada en 1996 y desde hace 22 años ha conservado su curul en el Congreso.

En 2018 su sólida carrera política comenzó a tambalear.

El anuncio de un nuevo caso de financiamiento electoral ilícito de Q8 millones, con el presidente Jimmy Morales como acusado, no era la principal sorpresa la tarde del 10 de agosto del 2018. Desde tres meses antes —y un día antes de dejar el cargo—, la fiscal general Thelma Aldana ya anticipaba esa investigación contra el mandatario, pero la responsabilidad del caso se la dejaría a su sucesora, Consuelo Porras y a Iván Velásquez, el jefe de la CICIG.

Lo más inesperado de esa tarde ocurrió inmediatamente después.

Iván Velásquez presentó un caso de financiamiento electoral ilícito y solicitó el desafuero de la diputada Montenegro. Fue la primera vez que una acusación del comisionado colombiano se dirigía hacia una aliada de la CICIG en el Congreso y una de las pocas opositoras al Pacto de Corruptos, como se conoce a la alianza de diputados que procuran impunidad.

Pocos esperaban ese golpe para la diputada que fiscalizó los millonarios negocios en el ejército durante el gobierno de Alfonso Portillo, los proyectos de infraestructura en tiempos de Óscar Berger, los programas sociales manejados con discreción en la administración de Álvaro Colom y los contratos corruptos del Estado en la gestión de Otto Pérez Molina. Los papeles cambiaron y llegó el día en que Montenegro fuera la señalada y no quien señalara.

 

Nineth Montenegro, encabezando una protesta en el Centro Histórico reclamando información sobre los desaparecidos. Foto: Jean-Marie Simon

Nineth Montenegro, encabezando una protesta en el Centro Histórico reclamando información sobre los desaparecidos. Foto: Jean-Marie Simon

Líder estudiantil, luego activista y después diputada

A Montenegro no siempre se le conoció con su apellido paterno. El 22 de febrero de 1984 se publicó en Prensa Libre la primera nota sobre la desaparición de su esposo, Fernando García, quien llevaba cuatro días secuestrado. A partir de entonces, “Nineth de García” empezó a figurar en los medios de comunicación como muchas otras mujeres que buscaban a sus parejas, hermanos e hijos capturados por militares y policías, quienes eran trasladados a centros de detención clandestinos. Y después no se sabía más sobre su paradero.

Eran tiempos difíciles para los universitarios, sindicalistas y cualquier opositor o crítico del régimen de Oscar Humberto Mejía Víctores. Por ese hecho Montenegro dejó los movimientos estudiantiles y empezó la búsqueda de su esposo, que la conduciría a la creación del GAM, junto a otras viudas e hijas de desaparecidos.

Con el tiempo su trabajo ya no consistía solo en seguir pistas para encontrar a su esposo. La desaparición de Fernando García exigía también acciones políticas. Una de las más importantes fue la protesta del 26 de septiembre de 1986 en la oficina del presidente Vinicio Cerezo. Montenegro y otras seis dirigentes del GAM pasaron más de seis horas dentro del Palacio Nacional para exigir la creación de una comisión que investigara el destino de sus familiares desaparecidos, pero no fueron atendidas. Al final del día la Policía les desalojó usando la fuerza.

El gobierno no escuchaba a las víctimas de la guerra. Así que decidieron participar en política para hacerse escuchar. Una década más tarde Montenegro se convirtió en diputada, en las elecciones de 1995, con el Frente Democrático Nueva Guatemala (FDNG) y luego se reeligió dos veces, en 1999 y 2003, con la coalición de izquierdas Alianza Nueva Nación.

Después empezó su carrera con su propio proyecto político, que se consolidó tras separarse de la izquierda tradicional por ‘diferencias irreconciliables’. La construcción de Encuentro por Guatemala llevó varios años de trabajo y se concretó en 2005, cuando Montenegro lo definió como un partido amplio “de izquierda, de centro, socialcristianos y socialdemócratas”.

En las elecciones de 2007 consiguió tres diputaciones y en 2011 fueron cuatro. Montenegro siempre encabezó el grupo de candidatos de lista nacional. Y la última ocasión, en 2015, consiguió siete diputaciones, la mayor de sus victorias.

 

Nineth Montenegro, activista de derechos humanos desde 1984 y diputada desde 1996.

La investigación por financiamiento ilegal

Además de diputada, Montenegro es la secretaria general de Encuentro por Guatemala. Y por tanto, la responsable legal del partido. Por eso, es quien debe responder a las investigaciones del MP y la CICIG.

La carpeta judicial establece que el partido cometió tres ilegalidades. Primero, que incumplió con la entrega de información de financiamiento electoral en 2015, y por eso el Tribunal Supremo Electoral (TSE) no pudo establecer que las donaciones por Q1 millón 748 mil 232 hubiesen sido de procedencia lícita. Segundo, que no se reportó en 2011 el aporte de la empresa Maximum, Financial and Investment Services, Inc., por Q76 mil 784 para el arrendamiento de pasarelas digitales en distintos puntos de la ciudad. Y tercero, que no se aclaró el financiamiento que recibió de Publicidad Avance S. A., por Q197 mil 500 en agosto de 2011.

Por esos tres señalamientos, la CICIG y el MP pidieron el desafuero de la diputada. La magistrada de sala, Zonia de la Paz Santizo Corleto hizo la investigación preliminar de antejuicio en contra Montenegro y recomendó retirarle la inmunidad.

A inicios del 2019, la Corte Suprema de Justicia hizo caso a De la Paz y le retiró la inmunidad a Montenegro. Pero a finales del mismo año la Corte de Constitucionalidad ordenó que se le restituyera el derecho de antejuicio, debido a irregularidades en el proceso denunciadas por la congresista.

Leonel Lira, secretario de Finanzas de Encuentro por Guatemala, confía en que se archive la causa contra Montenegro. El diputado explica que la administración del partido se retrasó unos meses en la entrega de informes al TSE, pero luego pagó las multas correspondientes y se puso al día con las obligaciones.

Hay documentos del Tribunal que confirman que el partido está al día con la entrega de informes financieros, haciendo la salvedad que varios documentos se entregaron de forma extemporánea, declaró Lira en 2018 a Nómada.

Con respecto a los aportes para el pago de anuncios en pasarelas electrónicas, Lira explicó que es imposible determinar si en realidad ese aporte ocurrió o no.

Salvador Paiz, empresario señalado de financiamiento electoral ilícito, fue quien dijo en una declaración que hizo un aporte mediante un pago directo para sufragar el gasto por arrendamiento de pasarelas digitales donde se transmitiría publicidad de ‘ese partido o alguno de sus respectivos candidatos’. No especificó qué candidato se benefició con ese pago, pero aclaró que ese dinero no llegó a las cuentas de Encuentro por Guatemala, sino que directamente se envió a la empresa proveedora de publicidad Yeyo, Sociedad Anónima.

El tercer señalamiento sobre el aporte de Publicidad Avance por Q197 mil 500, es producto de un desorden administrativo. Lira reconoce que el dinero sí se recibió, pero en la contabilidad del partido no se registró como un aporte de la empresa de publicidad. Y, en cambio, se anotó como una donación de Nineth Montenegro.

—El cheque, que tiene el nombre de Publicidad Avance, se depositó en la cuenta del partido. Jamás hubo una intención de ocultarlo. Lo que sí hubo fue un error administrativo que se enmendó—, reconoce Lira y agrega que si se hubiese querido ocultar el origen de esos fondos, el cheque no se hubiera depositado directamente en las cuentas del partido.

La victoria y la caída de Nineth

Jean-Marie Simon, una de las corresponsales de la prensa internacional que documentó buena parte del conflicto armado interno en Guatemala, capturó en una foto uno de los momentos más duros de la vida Nineth Montenegro. La imagen muestra a la entonces activista, de 26 años, cenando con su hija frente a una fotografía de su esposo, semanas después de que García, estudiante y sindicalista, fuera desaparecido por la Policía Nacional el 18 de febrero de 1984 en la zona 11, cerca del mercado El Guarda.

Pasaron 26 años para que la justicia fuera efectiva. En 2010, Héctor Roderico Ramírez Ríos y Abraham Lancerio Gómez, exintegrantes del Cuarto Cuerpo de la Policía Nacional fueron declarados culpables de la desaparición forzada de García y condenados a 40 años de prisión. Un tribunal determinó que ambos fueron los autores materiales del crimen. Y el mismo castigo recibieron tres años después el exdirector de la Policía, Héctor Rafael Bol de la Cruz, y el comandante del Cuarto Cuerpo, Jorge Alberto Gómez López; se les identificó como los autores intelectuales.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos también condenó al Estado de Guatemala, en 2012, y estableció que la desaparición forzada García «se enmarcó dentro de lo que fue una práctica sistemática del Estado», que era parte «de una política de ataque a las personas identificadas como enemigos internos por la doctrina de seguridad nacional».

Montenegro dice que la pérdida de su esposo es lo más duro que ha afrontado en su vida.

Pero ahora sus luchas son otras y una de sus principales misiones es ‘limpiar’ su nombre y el de su partido. Sobre los señalamientos del MP y la CICIG, dice que durante la conferencia de prensa de Iván Velásquez y Consuelo Porras se sintió «moralmente dañada».

A un lado de lo que pase en el sistema de justicia, este caso cambió las opiniones de Montenegro, quien dice que siente respeto por las investigaciones que hacen la CICIG y el MP, pero aclara que no hay que «absolutizar» a las personas. Se rehúsa a dejar en claro si se refiere a Iván Velásquez, pero todo apunta a que su opinión sobre el Comisionado ha cambiado.

También piensa que se debe reformar la ley, para que la responsabilidad de lo que ocurra dentro de un partido no sea responsabilidad exclusiva de los secretarios generales. En Encuentro por Guatemala hay unos 800 tomadores de decisión, entre miembros de la estructura partidaria e integrantes de consejos y grupos internos.

—Yo no puedo controlar todo lo que hacen todos, y por eso tenemos que hablar de cambiar la ley—, apuntó.

Eso fue lo que pasó el 18 de octubre de 2018. El Congreso aprobó las reformas al Código Penal, específicamente del artículo 407 N, sobre financiamiento electoral ilícito. Los diputados crearon una nueva figura delictiva en el artículo 407 O, que regulará el financiamiento electoral no registrado, que antes se consideraba anónimo; eso le da responsabilidad directa al secretario general de un partido político sobre los aportes, tanto ilícitos o no reportados.

Aunque Montenegro no votó, el resto de sus diputados sí lo hicieron, y coincidieron con otras bancadas que representan a partidos involucrados en financiamiento electoral ilícito, como FCN, UNE y Lider (ya desaparecido).

Montenegro intentó reelegirse en las elecciones generales de 2019, pero no lo logró. Ningún diputado de su partido consiguió un escaño en el Congreso. Y el candidato presidencial, Manfredo Marroquín, no llegó a tener ni el 5 por ciento de los votos de las elecciones presidenciales. Así que Encuentro por Guatemala desaparecerá del espectro de partidos políticos y Montenegro dejará de ser diputada.

¿Así termina su largo trayecto en la política? La congresista no anticipa a qué se dedicará, pero dice que dejará el Congreso con la frente en alto.

*Esta nota fue actualizada el 14 de enero de 2019

Javier Estrada Tobar
/

Periodista y estratega de comunicaciones con una carrera de más de 13 años, que incluye tanto el ejercicio del periodismo de investigación como el manejo de una sala de redacción. Es el director editorial de Nómada desde enero de 2020.


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    Carlos Aguilar /

    18/01/2020 8:06 AM

    Mi admiración por Nineth, la conozco desde que fue sacada a la fuerza del Palacio Nacional en la época de Cerezo, muy pocos hombres tendrían ese valor de una esposa y madre en busca de justicia, que triste que se escuchen comentarios ignorantes de la realidad del país, ni siquiera saben que está pasando. Lo que pasará a la historia fue esa muestra de fe y valor que solo una madre viuda puede tener, como muchas Guatemaltecas Nineth represento esa indignación y esa tozudez de madres y viudas para que nuestro país mejore. Adelante Nineth, ya pasaste a la historia como una mujer mas valiente que muchos hombres.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Astrid Carol /

    16/01/2020 5:54 PM

    Que bueno que regreso Nomada!! Han tenido pocas y deslucidas apariciones - hasta ahora. Felicitaciones por seguir.... aun con el manchon de su anterior editor/dueño, el cual hubiera sido otro lo habrian fusilado a reportajes.... pero hay que ser justos Nomada es bastante bueno, pero perfectas las matematicas, igual esta señora diputada (y digo señora con respeto que lo gano)
    El articulo aunque refleja las ideas del periodista (o es articulo de opinion??) es justo con la Sra. Montenegro, de mi parte un aplauso para ella, hizo una buena labor.... significativamente superior a la mayoria de sus colegas (hombres y mujeres) y aun mas si la comparamos con otros diputados con el tiempo de ella (dos decadas!!).
    Yo soy fuerte creyente en la necesidad de la Cicig pero creo que el caso de Nineth fue el menos comentado en los desaciertos de la misma, porque?? Nineth ha de saber mucho que no dice - obvio por seguridad. Imaginense si la hubieran entrevistado sobre algunas cosas mencionadas en el articulo: abuso policial (pero y las ordenes de quien?), ayudas extranjeras a activistas, como los activistas se pueden transformar a politicos, conseguir apoyos de la empresa privada/grandes familias, corrupcion fuerte pero imbecil de sus colegas diputados, Cicig con buenos aciertos pero clavos no admitidos/reconocidos, sistema electoral torcido, etc, etc

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Axel Cocon /

    16/01/2020 9:43 AM

    NINET MONTENEGRO LO POCO SALVABLE DE LA POLITICA DE GUATE PEOR. MISION CUMPLIDA NINET Y LOS GUATEMALTECOS LE DEBEMOS UNA. EXITOS

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Luis Paraiso /

    16/01/2020 2:12 AM

    “Aunque Montenegro no votó, el resto de sus diputados sí lo hicieron, y coincidieron con otras bancadas que representan a partidos involucrados en financiamiento electoral ilícito, como FCN, UNE y Lider (ya desaparecido).”
    Sandra Torres no voto tampoco, como muchos otros no votaron y que son beneficiados de esto
    En todos los países donde los líderes políticos se eternizaron en el poder ya sea en el partido o en cargo terminaron creyendo que eran ellos la solución única una especie de “autocracia” 22 años en el hueso… Lo más curioso de esta situación es que la desaparición del partido de señora Montenegro no tiene comentarios, mismo si este articulo es elogioso a su persona, es como si les pelara que un pedazo de democracia sea absorbido por el olvido. Tal vez para perennizar su partido hubiese sido mejor separase del cargo de diputada pues no se puede ser militante ideólogo de una tendencia política y participar al poder con los beneficios honores y placer que procura esta situación. De Marx a Pepe Mujica vaya que es la buena lección.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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