Aún tenemos miedo

El sábado, hablando con unos amigos de la Universidad de San Carlos y de la Universidad del Valle, discutimos la posibilidad –y ahora realidad– de que Jimmy Morales fuese electo presidente. Las encuestas de Prensa Libre y de ContraPoder lo daban como ganador por un margen apabullante, de 69% y 63%, respectivamente. La realidad reflejó a las encuestas: un impresionante 67% de los votantes eligió a Jimmy. La discusión luego viró hacia su equipo de trabajo.

Opinión P369
Esta es una opinión

El próximo binomio presidencial celebra los resultados de la segunda vuelta.

Foto: Carlos Sebastián

A mí, y a mis amigos, nos da cierto recelo el hecho de que FCN-Nación, el partido de Jimmy Morales, haya sido fundado por miembros de la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala, una organización conocida por su intransigencia en torno a la negación de delitos de lesa humanidad por parte de miembros del ejército en el conflicto armado. Lo que percibí en ellos, también, fue miedo. Mucho miedo.

El miedo sigue presente en la sociedad guatemalteca. Vemos el miedo a diario: polarizamos los vidrios de nuestros carros ante la amenaza de ser asaltados, rara vez caminamos en la ciudad por la noche y algunos incluso blindan sus autos. Nos encerramos en centros comerciales los fines de semana porque nos sentimos inseguros en los parques y espacios públicos. Y, en el plano de lo político, todavía tememos expresar opiniones contrarias, por temor al “qué dirán”, a la discriminación en el plano profesional o, peor aún, porque nos demandarán o nos matarán por disentir.

Varios estudiantes y personas de vocación izquierdosa o progresista que he conocido este año, se han valido de herramientas como Telegram –una aplicación que envía mensajes encriptados– o seudónimos en Twitter para poder expresarse libremente y disentir. Sigue existiendo el temor a que aparezca una panel blanca en la esquina y salgan los policías a secuestrarlos y desaparecerlos. Las personas siguen teniendo temor a disentir. Pero este miedo tan general se traduce a una sola cosa: miedo al terrorismo de Estado. Es algo preocupante si tomamos en cuenta que vivimos en una democracia joven, que debiese tener las suficientes herramientas institucionales para prevenir el terrorismo de Estado y garantizar la libertad de expresión. Pero sabemos que esto último no existe.

Ahora bien, el temor que he descrito se ha manifestado en mis amigos estudiantes con la reciente elección de Jimmy Morales. Recordemos que FCN-Nación tiene sus orígenes con el general José Luis Quilo Ayuso, ex viceministro de la Defensa bajo el gobierno de Serrano y co-fundador de AVEMILGUA. Junto con Quilo Ayuso, Edgar Justino Ovalle, ex coronel y, según un reportaje de Rodrigo Véliz para Nómada que cita a varios documentos desclasificados de la embajada estadounidense, miembro de fuerzas contrainsurgentes en el Triángulo Ixil y en el Ixcán, fundaron el partido en 2003. Ovalle, quien fue el que invitó a Jimmy Morales a participar en su proyecto político, fue electo como diputado al Congreso de la República.

Estos vínculos con ex-militares prominentes, veteranos del conflicto armado, quizás no alteren al ciudadano común. ¿Qué tendría que ver si son militares o no? O bien, como dirían otros, ‘¿Y qué si combatieron? ¿Acaso no hicieron su servicio por la patria?’ Pues bien, el ejército de Guatemala nunca fue una institución renombrada por respetar los derechos civiles de la población. Hasta épocas muy recientes, no ha sido una institución que podría considerarse supeditada al poder civil. Estos señores se formaron durante la época que el poder civil dependía del poder militar. Y da un poco de miedo que regrese esa mentalidad al futuro gobierno.

Es cierto que varias cosas han cambiado desde los años ochenta. Existe un Ministerio Público moderadamente independiente y juzgados que –dependiendo del juez– respetan en menor o mayor medida las garantías constitucionales. Existe ahora mayor fiscalización ciudadana al gobierno. Pero existe el temor a que esta mentalidad contrainsurgente siga existiendo y permee a Jimmy Morales.

Por mi parte, no sé en qué medida podrá influir en el futuro presidente. No sé si tendrá la fantástica idea de amedrentar estudiantes o activistas con tal que dejen de ser incómodos. Espero sinceramente que no. Pero claro, este país es genial para rebajar mis expectativas.

Martín Berganza D.
/

Nacido en el 93. Estudiante de cuarto año de Derecho, muy a su pesar. Mantiene una relación amor-odio con su país, siempre con una intensa curiosidad y deseo de entenderlo. Adora la literatura y la historia. Intenta aprender a vivir. @MB1193.


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COMENTARIOS

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    Anibal /

    31/10/2015 1:33 PM

    Es seguro que esos miedo han existido y todo lo que comentan tiene validez. Pero ante la situacion, tambien he aprendido que hay que perder el miedo. Hay que actuar, participar, expresar y denunciar nuestras incorformidades, si somos testigos de algo, denunciemos. Me preocupa que solo se infunda el miedo. Los tiempos han cambiado, nosotros tambien debemos cambiar y dejar de atemorizarnos y atemorizar a los demas. Avancemos y fiscalicemos en todo momento los actos de nuestros empleados (diputas, presidentes, ministros,alcaldes, etc) porque para eso les pagamos y les pagamos bien. Sigamos haciendo marchas para exigir que la ley electoral sea modificada como debe de ser y no dormirnos en nuestros laureles. Los felicito porque brindan informacion que ayuda a que estemos al tanto de lo que esta pasando y asi accionar en contra de los actos que puedan atentar mas el futuro de nosotros mismos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    César Antonio Estrada Mendizábal /

    29/10/2015 8:50 AM

    Excelente y atinado artículo, Martín. Felicitaciones.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Kel Zaky /

    28/10/2015 10:07 PM

    Razones para tener miedo hay, las y los defensores del territorio en distintas partes del país pueden dar constancia de eso, Yolanda Orquelí y González Ucelo son el máximo ejemplo, además de las víctimas de la masacre de Alaska.

    Aunque tengo casi la misma edad del columnista, nunca ha estado de más tomar precauciones y no son paranoias, a los hechos me remito.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jeffrey Obregón /

    28/10/2015 3:50 PM

    Los miedos de la población de hoy en día no son en lo más mínimo fundados en miedos de los ochentas y setentas, en donde el ejército si tenía poder, hoy ese temor infundado que le tienen algunos a nombres de individuos, se debe a que esos grupitos de paranoicos de conspiraciones tienen mucho tiempo para sentarse a tratar de vislumbrar a base de no sé qué tipo de alucinógenos, posibles causas de los males que les aquejan solo en sus pesadillas, cuando deberían estar viendo soluciones reales a problemas reales como los que vendrán de este gobierno que se nos viene el cual es totalmente permeable a grupos externos. po rque uno de esos grupos no puede ser conformado por gente que tenga entre ojos soluciones de verdad y no sólo miedos y quejas??

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jorge Mazariegos /

    28/10/2015 2:58 PM

    Y no te dan miedo los ex guerrilleros que tambien cometiron atrocidades en la guerra y estan en todos los partidos politicos y en todos los ambitos de la sociedad y nadie los juzga o los quiere juzgar?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Rubén del Cid /

    28/10/2015 2:33 PM

    Comparto 100% con el autor su temor por los derechos civiles y el peligro de un nuevo conflicto armado, pero yo voy mas allá; me aterroriza pensar que van a seguir los saqueos de la corrupción y la impunidad, me pregunto, cuantos ex militares estarán relamiéndose los bigotes al pensar en los contratos del estado , cuantos sindicados por la CICIG habrán mandado a quemar cohetillos al saber que un hermano de armas (aun que sea asimilado) va a poner en orden al MP y a la CICIG, ojalá que no pase lo de siempre y que en un par de meses hayan 2 millones de arrepentidos, OJALÁ.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Peter Lim /

    28/10/2015 1:02 PM

    El miedo que el columnista aborda no lo tengo. MI MIEDO radica en el hecho de que tanta la euforia que llevó al cómico morales a la presidencia termine abruptamente en poco tiempo y de ese amor pasemos a la decepción y luego al odio. No podemos ocultar los nexos de FCN con la vieja derecha recalcitrante del ejército (quien trate de minimizar esto es un miope). Y eso es precisamente lo que yo veo con recelo. Que pasará cuando el nuevo gobierno afronte una crisis social? Actuará como un gobierno demócrata o sacará las tanquetas a la calle tal como los vejetes de avelmigua hacían en los 80's? Solamente eso.

    Saludos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    luisf.air@ovi.com
    Luis López Silvestre /
    27/10/2015 6:35 PM

    A la gran, qué paranoia, Morales y su equipo son de mi total desagrado, pero razones para tener ese tipo de miedos no existen en nuestros días, eso sí, de la difamación mediática no se va a salvar el/la/los que resulte incómodos para el oficio del gobierno. O sea, aplicará la de Baldizón haciéndonos parecer tontos inventando datos sobre nuestras vidas hasta el punto de recordarnos de un día X donde pedimos factura como CF con tal de no pagar impuestos (absurdo, yo sé) y eso te quita toda investidura de criticar. No temer

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Eduardo /

    27/10/2015 4:31 PM

    El domingo (Canal Antigua), Quique Godoy en respuesta a comentarios que Luis Font y Pedro Trujillo sobre los mismos comentarios sobre las "sospechas" de ingerencia militar hacían sobre FCN, les comentó que la población aprueba al la institución (no personas) del Ejercito en un 70%. Que la estrategia de la UNE de usar como campaña la bandera de ingerencia militar en FCN les había dado resultados negativos. No se a que tipo miedo se refieren en estos días, puesto que en las protestas de varios sábados no hubo represión alguna, ni una bala, ni un daño. Los tiempos han cambiado.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Medrano /

    27/10/2015 2:49 PM

    En nombre de la libertad de expresión han muerto personas. La pregunta es con qué fin utiliza su llamada "libertad" y no confundirla con "libertinaje" señalando a diestra y siniestra sin esperar represalia alguna.

    El terrorismo es terrorismo, no importa si viene del estado o de grupos radicales. Pero en fín, ¿Qué podemos esperar de un diario que defiende "la libertad de expresión" como la de Charlie Hebdo?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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