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Ayer supe que es cierto: después del sexo, lo mejor del mundo es manifestar

Eran las dos de la tarde. Mi papá, Jorge (su amigo), Diego y yo nos subimos al carro y nos dirigimos al Centro. Sonaba “War Pigs” de Black Sabbath, como una sinfonía discordante de furia y náusea hacia un sistema opresor, sentimientos que habríamos de manifestar más tarde. El sol brillaba con furia, quemaba las aceras como si tuviera el deseo de extirpar cada gota de humedad del suelo. Esta se impregnó en el ambiente de la tarde. El cielo era una extensión marrona, reflejando la sequedad del suelo, con alguna que otra mancha azul. El Valle de la Asunción era un horno, una caldera a punto de estallar.

#renunciaya 25 de abril manifestación n789 Opinión P258 protesta
Esta es una opinión

Fotos: Carlos Sebastián

Parqueamos en la Torre de Parqueos de la Quinta avenida y Once calle. Descendimos los siete niveles a pie, observando a las demás personas que llegaron. Se movían resueltas, alegres, con una ilusión en los ojos que pocas veces se observa en la cara derrotada de un trabajador. Había vida en ellos. Había vida caminando sobre la Sexta avenida, en dirección al parque.

Frente al Pasaje Rubio, se agruparon varias personas de la USAC, mientras un señor de unos sesenta años entonaba un discurso recordando a Oliverio Castañeda De León, asesinado en 1978 precisamente allí después de una manifestación. La desembocadura de la Sexta con el Parque Central estaba atascada de gente.

El ambiente era carnavalesco, con tintes de felicidad y aprehensión en los rostros de los participantes. Mirabas sus ojos y encontrabas las pupilas de niños emocionados. Había llegado el momento.

El Parque Central no se llenaba aun. Llegaban familias, estudiantes, periodistas, personas de toda índole entre los asistentes. Vi caras conocidas que se graduaron de mi colegio, personas que jamás hubiese pensado que iban a salir de la zona 15 o de Cayalá. Había miembros de la comunidad LGBT manifestando debajo de su bandera. Mirabas a indígenas manifestando por la represión en sus comunidades. Observabas a tantos estudiantes, a tantos jóvenes como uno, gente que la desesperanza y apatía otrora los hubiese mantenido sentados frente al televisor, ondeando banderas y levantando pancartas.

No creía lo que veían mis ojos. Como un amigo me dijo después en twitter (moría por tuitear en vivo, pero “misteriosamente” se me fue la señal del teléfono), éramos un verdadero fiambre de todos los orígenes, clases, géneros y etnicidades, unidos bajo la misma bandera que, hasta ese momento, jamás sentí que nos representara.

Buscamos caras conocidas dentro de la manifestación. Encontré a varios amigos egresados de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de San Carlos, cínicos irremediables, saltando con ilusión debajo del pabellón nacional. Era una visión magnífica: un grupo de personas afines a mí, cuya amargura comprendo, saltando con la ilusión de hinchas “ultras” en un partido de fútbol, vitoreando consignas en contra del gobierno.

Vi también a varios amigos de la Landívar, quizás no tan entusiastas, pero cantando y gritando con la misma mirada de ilusión en sus caras. Después, llegó la columna principal de estudiantes de la Usac, y tomaron su lugar de preferencia frente al Palacio. Subieron a un bus y ondeaban pancartas y piñatas.

Pasaron varias efigies del Presidente y la Vicepresidente; la mejor era una piñata de una rata con el retrato de Pérez Molina colocado debajo. Vi también a un dinosaurio entacuchado, con corbata verde y camisa amarilla. Entre piñatas, efigies y pancartas, resaltó algo de lo que nunca me cupo la menor duda: los guatemaltecos tenemos un talento enorme para chingar e ironizar. Pensé en qué escribirían esos cuates geniales de El Espurio y El Informal, diarios satíricos electrónicos, al respecto.

Entre la gritadera, saltadera, tomadera de fotos y demás, se pasó el tiempo. Dieron las cinco de la tarde, y nos decidimos retirar. Me fui convencido de que viví algo maravilloso.

Durante mi adolescencia, vi tantas protestas en la tele: Occupy Wall Street, el 11-M en España, las del parque Gezi en Estambul, la de los padres de Ayotzinapa… todos movimientos que yo creí que nunca iba a ver en Guatemala.

Por fin pude entender a qué se refería el historiador inglés Eric Hobsbawm cuando dijo que después del sexo, no hay nada tan intenso como participar en una manifestación pública en una época de exultación pública.

 

Reclamando la renuncia 24

Pero no fue tanto eso lo que me impactó: fue el sentimiento de que todavía hay esperanzas. Enterarme de tanta porquería que ocurre en la política nacional me hizo prematuramente amargado. No hay nada más deprimente y triste que tener veintidós años y ser amargado.

Por eso, la ilusión en los ojos de los que protestaron, la unidad de todas las personas en la plaza, el sentimiento de ser parte de un todo indivisible me hizo renacer una esperanza que creí muerta.

Sentí que este país tiene futuro, que tiene remedio, que no tiene por qué seguir siendo la tierra que aplasta los sueños. Este renacer de la esperanza que surge después de haber experimentado la manifestación, eso es lo que hizo para mí tan especial el 25 de abril.

Espero ansioso una convocatoria para la siguiente manifestación. ¿El 1 de mayo?

Martín Berganza D.
/

Nacido en el 93. Estudiante de cuarto año de Derecho, muy a su pesar. Mantiene una relación amor-odio con su país, siempre con una intensa curiosidad y deseo de entenderlo. Adora la literatura y la historia. Intenta aprender a vivir. @MB1193.


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    kotorro0010@gmail.com
    Sirkotorro Reyes /
    28/04/2015 9:14 PM

    Me gusto tu nota, lamentablemente no pude ir por la distancia y por el trabajo, pero las ganas de gritas y unirnos por un solo fin, no me faltaron.

    Estamos viviendo cosas que a mis 24 años, nunca habia visto, como siempre agachamos la cara y dejamos que hagan lo que quieren, pero esta vez, 15,000 voces corearón el Himnos Nacional, es algo que se te enchina la piel y te das cuenta, que habemos muchos que amamos a nuestro bello pais.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    28/04/2015 9:09 AM

    no hay nada más deprimente que te quiten las ganas de cambiar el mundo, totalmente de acuerdo!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    di_sale /

    28/04/2015 7:24 AM

    Hey! Buenísima nota, buena redacción. Tiene de todo un poco y es exáctamente algo que uno busca leer entre tanto blog cargado y de poca calidad. Transmitís el mensaje claro y la vez la emoción del evento. Adelante con más así!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Luis Fernando Lopez /

    27/04/2015 2:30 PM

    El 2 de mayo, varios sindicatos estan patrocinados por el gobnierno, entonces es mejor guardar distancia, por seguridad de todos, el sabado sigue siendo buen dia. Yo tambien me sorprendi de como se desarrollo todo y las personas que encontre en el lugar, respecto a la USAC, soy estudiante de ella, pero como muchos, vaticinie que estarian prestos a disturbios... jamas habia estado tan feliz de equivocarme, y muchas personas nos retractamos de lo que dijimos. Aun hay ganas y va para largo

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    David /

    27/04/2015 10:30 AM

    Mi comentario - el segundo, "Decepcionante..." - aparece con el apellido "Harris". Mi nombre es David, pero no sé por qué aparece con el nombre de primer comentarista.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    David /

    27/04/2015 10:26 AM

    Decepcionante la forma en que las nuevas generaciones (capitalinas, delimitando territorialmente) entienden la protesta social. Si el título del artículo es ya lamentable, el primer párrafo destila una vacuidad insultante. De más está hablar del resto del artículo... Leyéndolo, no pude evitar pensar en los estudiantes que ofrendaron su vida en las jornadas del 62 o en el mismo Oliverio, ¿cómo hubieran reaccionado si hubieran leído este compendio de despropósitos?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    27/04/2015 10:18 AM

    Mas que satisfecho... Inició la revolución de intelectuales, de trabajadores, de ciudadanos responsables... De todas las personas que deseamos un mejor país, YA basta de corrupción porque sus efectos nos afectan a todos... La crisis hospitalaria, la crisis alimentaria y nutricional, la mala educación, la crisis financiera, la desigualdad salarial y la falta de oportunidades a TODO NOS AFECTA!!! Y esto no parará hasta que el pueblo este satisfecho... NADIE NUNCA ME CALLARÁ PORQUE NACÍ LIBRE Y MORIRÉ LIBRE!!! "Mientras haya pueblo, Habrá REVOLUCIÓN!!!" #UsacEsPueblo y siempre lo seremos porque somos hechos por el pueblo y para el pueblo!!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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