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Este es el momento para una reforma laboral

La coyuntura parece ofrecer oportunidades sin precedentes para introducir reformas profundas al disfuncional sistema capitalista guatemalteco– un sistema cuyos resultados durante la última década se reducen a la agudización de la desigualdad y pobreza. La regulación laboral es una de las principales áreas a reformar si queremos romper con esta tendencia negativa. Urge tomar acciones para mejorar las vergonzosas condiciones de empleo de gran parte de los trabajadores, y redistribuir de manera más equitativa los beneficios de la producción. En este sentido, la reciente propuesta para fortalecer la capacidad de sanción de la Inspección General de Trabajo (IGT) es prometedora.

Opinión P258
Esta es una opinión

Foto: Carlos Sebastián

El escenario es único. Los principales defensores del defectuoso capitalismo chapín se encuentran a la defensiva. Buena parte de la clase política, desgastada por los tsunamis judiciales que se han originado con las investigaciones de la dupla CICIG/MP, busca congraciarse con el electorado mediante la aprobación de leyes de interés común. Por su parte, las cámaras empresariales (especialmente Industria y Agricultura), tradicionalmente opuestas a cualquier intento de regulación del mercado laboral, están priorizando otros frentes (por ejemplo, la defensa de sus agremiados acusados de ilícitos), y ven debilitada su capacidad de influencia conforme surgen nuevos escándalos que involucran a sus miembros.

Al mismo tiempo, hay dos actores que deberían confluir en la búsqueda del fortalecimiento del brazo regulatorio del Estado en el mercado laboral. Primero, está la Embajada de Estados Unidos y su interés por eliminar la competencia desleal – entendida como la reducción de costos mediante la explotación laboral – en el marco del CAFTA. Segundo, ha surgido un movimiento popular cuyos participantes son o serán, en su mayoría, parte de la fuerza laboral y se verían beneficiados si en el país se cumplieran las leyes de trabajo.

Esta correlación de fuerzas parece abrir una oportunidad para impulsar cambios de fondo a la regulación laboral. Hay indicios de que en el Ministerio de Trabajo están conscientes de ello. Como informó elPeriódico hace unos días, las autoridades del Ministerio, siguiendo las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), presentarán próximamente una polémica pero necesaria iniciativa de ley.

Dicha iniciativa dotará de capacidad sancionatoria a los inspectores de trabajo. Es decir, en forma análoga a la de un policía, un inspector o inspectora podrá imponer una multa u otra sanción directamente a un empleador o empleadora si es que observan una falta a las leyes laborales. Esto agilizará el proceso sancionatorio.

Actualmente, el proceso es sumamente lento e ineficaz: los inspectores deben documentar las faltas laborales observadas durante una inspección a un lugar de trabajo; presentar la documentación ante uno de los poquísimos jueces de trabajo del país; y finalmente el (o la) juez(a) decide la sanción. Por supuesto, dado el escaso personal en los juzgados de trabajo, así como las distintas tácticas legales para retrasar las decisiones judiciales, son muy pocas las sanciones que se imparten. Esto a pesar de los evidentes abusos a los que es sometida, día tras día, gran parte de la población ocupada.¡

Desde una perspectiva comparativa, llama la atención que esta no es la primera vez que se intenta reformar dicho proceso. Durante el gobierno del FRG (2000-2004), el entonces Ministro de Trabajo, Juan Francisco Alfaro, lideró un esfuerzo similar que buscaba transferir la responsabilidad de sanción desde los Juzgados de Trabajo hacia la IGT. Valiéndose del control que ejercía el FRG en el Congreso, de los lazos que le unían con Ríos Montt y el vicepresidente Reyes López, y del apoyo que desde entonces brindaba la Embajada de Estados Unidos, Alfaro logró la aprobación de su iniciativa en el 2001 (decreto 18-2001). Durante los siguientes dos años, la IGT incrementó notablemente tanto la imposición y recolección de multas, como el número de inspectores de trabajo.

Sin embargo, con el fin del gobierno del FRG, y la toma de posesión del pro-empresarial gobierno de la GANA, tales avances se vieron frustrados. La Corte de Constitucionalidad, respondiendo a un recurso interpuesto por el CACIF, declaró inconstitucional el decreto 18-2001. A esta decisión le siguió un parcial desmantelamiento de la IGT, y el retorno al proceso anclado en los Juzgados de Trabajo.

Dada esta historia reciente, la nueva iniciativa que surge del Ministerio, dirigido actualmente por la Ministro Ana Leticia Teleguario Sincal, ofrece no solamente un loable esfuerzo por mejorar las condiciones de la clase trabajadora, sino también un examen para evaluar cuánto, realmente, ha cambiado el panorama político del país. El FRG contaba con el control del Congreso y el apoyo de la Embajada en el 2001. Aun así, su reforma sucumbió ante las maniobras del CACIF, el desgano de la GANA, y la decisión de la cooptada CC del 2004.

¿Se repetirá la historia en el 2016? ¿O serán las transformaciones derivadas de la Primavera Guatemalteca del 2015 suficientes para promover ésta y otras reformas necesarias para enmendar al disfuncional sistema capitalista del país?

Alberto Fuentes
/

Latinoamericano, estudiante del desarrollo social y económico de los países del Sur. Realizo investigaciones sobre el sector empresarial y sus relaciones con el Estado, la sociedad civil y, especialmente, l@s trabajadores.


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    Guillermo Maldonado C. /

    20/06/2016 12:50 PM

    Curiosamente fue el sistema capitalista el que, para evitar los excesos de los patronos, creó el sistema de Inspección de Trabajo. Es un sistema de control para evitar los abusos. Además cabe apuntar que el sistema de sanciones no es sólo para el patrono sino también se puede sancionar a un trabajador o a un sindicato que infrinja la ley. Lo funcional de este sistema es que genera in situ o prima facie la posibilidad de resolver un problema, mediante la prevención al infractor de que se ajuste a derecho so pena de ser sancionado. Esto no tiene que ver con la posibilidad de invertir y establecer puestos de trabajo, pues lo que el orden público laboral exige es que, en función de equilibrar el poder negociador de las partes, no se abuse de ese poder, respetando los derechos mínimos que el sistema ha establecido con parámetros de armonía social. Por eso el derecho laboral es hondamente democrático, en tanto y en cuanto trate de compensar esa desigualdad económica entre patronos y trabajadores. Basta ir un día a la Inspección General de Trabajo y estar a la par de una junta conciliatoria o verificadora entre patronos y trabajadores para poder cerciorarse de lo útil y práctico que es el sistema. Además hoy por hoy, como lo refiere el periodista Byron Barrera en un matutino de la fecha, los graves problemas de desequilibrio social surgen precisamente por el abuso en que incurren los patronos al evadir el cumplimiento de normas laboral obligatorios, generándole al sistema de justicia y al erario nacional cuantiosos gastos –y la angustia al débil de la relación de trabajo—merced a la permisividad que se ha dado a infringir les esenciales. Estimo que no debería verse como un costo de oportunidad generar condiciones o vicios de procedimiento para evadir esa normatividad, porque muchos piensan que, por cada ciento y pico de infracciones que cometo, en función de mis intereses, tan solo uno cuantos obtendrán justicia y lo demás me lo quedo entre la bolsa. Esa es precisamente la mentalidad que ha dado al traste con varias instituciones sociales. Empresas enteras al ver la fragilidad del sistema –una vez anulado el sistema de Inspección de Trabajo— optaron por trasladar a todo su personal a la informalidad con los mal denominados contratos de servicios técnicos y profesionales con tal de ahorrarse los “costos” laborales y en el sector público con otros fines más aviesos sean de clientelismo o de plazas fantasmas. Que siga el debate, luego podemos opinar del control que ciertos grupos han ejercido sobre la Corte de Constitucionalidad para instrumentalizar esa visión de hacer empresas o negocios.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Que triste y peligroso /

      21/06/2016 9:36 AM

      Que necio

      Si no te gusta tu trabajo te podes ir de la empresa nadie te obliga a quedarte. Si todos los empleados se van de la empresa entonces la empresa se vers obligada a mejorar las condiciones.

      No hace falta crear una capa de castigadores innecesaria.

      Porfavor tengan cuidado con lo que piensan por que sin darse cuenta ponen al pais de rodilla y nadie entiende por que, y es por que se les ocurrieron ideas como estas que lo unico que hacen es frenar el desarrollo de las pocas empresas que generan el poco trabajo que hay.

      Cambien la palabra castigo por incentivo y van a ver como mejora todo lo que hacen.

      Sentido comun en este pais en donde la mayoria de gente pensante se va a otros paises y nos dejan con los que menos piensan, es el menor de los sentidos.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Alejandro Ceballos /

      20/06/2016 2:52 PM

      De acuerdo pero avancemos en todos los sentidos. También el esclavizante sistema de salario mínimo y la obligación de pagar las 44 horas semanales aunque trabaje una (que también evita que una persona tenga dos trabajos) es la que obliga a un 80% de informalidad y a una migración hacia el note que es un sistema de pago por hora. Modernicemos pero en todos los sentidos. El problema es que si es en favor del patrono esta contra la Revolución de Octubre, si es en favor del empleado entonces si es buena. Es una relación de dos, o mejoramos para los dos o no salimos del atolladero.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Victor Moreira /

    19/06/2016 4:35 PM

    La capacidad sancionatoria (control estatal) y el trabajo por hora (u otras formas) no son excluyentes. El segundo sin el primero solo empeorará las precarias condiciones actuales. "Liberar" un mercado -cualquiera que sea- sin capacidad efectiva de control estatal (los límites fijados socialmente) solo favorece a unos pocos. Y esto no es retórica -menos comunismo- está ampliamente probado históricamente (de hecho, los controles estatales en los países con mejores condiciones de vida son también los más efectivos, por eficaces y por legítimos). Y los gringos parecen tenerlo claro: las condiciones laborales en Guatemala se cuentan entre las ¿principales? motivaciones para la migración "al norte" que pretenderían reducir.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      Alejandro Ceballos /

      20/06/2016 2:47 PM

      De acuerdo. Pero solo capacidad sancionatoria sería dar un paso atrás pues se termina convirtiendo en extorsión, de acuerdo en modernizar pero en ambos sentidos. De lo contrario solo es retorica comunista.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Que triste y peligroso /

      20/06/2016 12:39 AM

      No podes ofrecer condiciones si ni si quiera hay trabajo.

      El que no le guste su trabajo es libre de cambiarse de empresa e inclusive de cambiarse de pais.

      La gente no migra a usa por las condiciones de trabajo, se nota que en tu vida has visto a gente trabajar bajo condiciones tan malas en usa, la gente migra por que no hay trabajo.

      Primero crea suficiente trabajo y luego hablemos de condiciones.

      Por ultimo penalizar es un pensamiento de alguien que nunca ha entendido que la gente se mueve por incentivos. En lugar de penalizar a los que no ofrecen buenas condiciones, mejor que existan premios para los que si las ofrecen, suena parecido sin embargo es totalmente diferente.

      Deberian de prohibirle espacios de opinion publica como este a gente que en su vida ha generado puestos de trabajo y opinan como si lo supieran hacer. Si lo que queres es vivir del aire sin hacer mayor cosa tambien estas en todo tu derecho de irte a alguno de los paises con los que tanto comparas nuestra bella guate.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    J. Galindo /

    19/06/2016 12:58 PM

    ¿Ideas comunistas? ¿Izquierdistas? Por favor! El columnista apela al respeto a los compromisos en materia laboral adquiridos en el marco del Cafta!
    Triste es esa actitud marroca que reacciona impulsivamente al menor estímulo intelectual. El dogmatismo les ciega y les hace hacer cada ridículo...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Alejandro Ceballos /

      20/06/2016 2:55 PM

      La demanda CAFTA por parte de los Estado Unidos es un proceso que nada tiene que ver con el tema. Ni siquiera asusta, solo al gobierno. Es un proceso viciado donde luego de la demanda se han introducido nuevas pruebas fabricadas. NOS MORIMOS DE PIE, PERO NO HAY PODER SANCIONATIORIO SOLO PORQUE LO PIDAN LOS ESTADO UNIDOS.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Alejandro Ceballos /

      19/06/2016 2:49 PM

      Paga planilla y luego hablas. Ni idea tienen.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Que triste y peligroso /

    19/06/2016 8:42 AM

    Se nota que en tu vida has creado 1 puesto de trabajo. De nada sirve que te la pases estudiando si lo que lees son puras pendejadas.

    Guatemala necesita producir mas, no que se le castigue a los pocos que generan empleo.

    Que triste y peligroso ver que le den espacios publicos de opinion a gente con tan poca experiencia en el area laboral.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    César A. /

    18/06/2016 4:18 PM

    ¿porqué no proponer cosas reales y que funcionan? Por ejemplo poder liberar el mercado laboral y que exista pasó por hora, medio tiempo o la condición que favorezca el empleo y por otro lado, si usted llama a esto capitalismo mejor lea un poco antes de escribir su discurso izquierdoso y sin fundamento.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Alejandro Ceballos /

    18/06/2016 3:06 PM

    Sueños....valdría la pena darle la capacidad sancionadora a la IGT y aprobar el pago por hora. Hagamos cambios reales no retórica comunista.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      marco fischbein /

      20/06/2016 10:17 PM

      Todos se encabronan sobre un problema que,a pesar de parecer real,es por lo contrario mucho mas marginal de lo que aparenta.
      La verdadera pregunta es la siguente. Cuanto dinero sirve a un trabajador para poder vivir no digo bien pero por lo meno con dignidad?Yo fui empresario yo entiendo exactamente cual es el punto de vista de un empresario medio o pequeño.Entonces adonde esta el problema mas grande?Simple en el costo de los productos de algunos sectores y especialmente en los de los sectores que producen y comercializan los producto de la canasta basica.Esto es el verdadero secreto.Esto y yo agregaria la tanto celebrada estabilidad macroeconomica que finalmente ha condenado este pais a un inflacion costante dolarizada que hoy despues de tantos años significa un aumento del costo de la vita en dollares varias veces mas alto de lo de hace meno de 15 años. Y consecuntemente de la perdida de competividad que suffren los empresarios de este pais.Y no se habla solamente de los exportadores si no tambien de los que producen para el mercado interno.Ya esto agregamos las remesas que son manejadas por consecuencia por quien tiene todo el interes a comprar dolares baratos( porque si no los Mercedes costarian mas ).En esta condicion y con sectores especulativos amparado por privilegios no veo como se pueda discutir de empleos y regolamentaciones del mismo.
      Claro que no hay empleo no podria ser de otra manera.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!







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