La guerra de los diamantes, Odebrecht en Angola

Cuatro años después del inicio de las obras de construcción de Capanda, Odebrecht inició su segundo negocio en Angola, en una industria en la que la empresa opera sólo en ese país: la exploración de diamantes. Los episodios de esta actuación han sido menos destacados en la publicidad institucional, pero permiten entender la profunda conexión de la empresa brasileña con la cúpula militar angoleña.

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Instalaciones de la mina de diamantes Catoca, en Lunda Sur, Angola, África. Foto: Odebrecht

Uno de los pocos relatos al respecto es el de Paulo Lacerda, director de Odebrecht en Angola entre 1988 y 1992: “Con el fin de ampliar la generación de divisas para Angola, presentamos a Endiama [diamantífera estatal] el proyecto Luzamba, para la exploración de minas de diamantes en Lunda Norte [provincia angoleña], en un contrato que fue firmado en abril de 1991. Después de 16 meses, en agosto de 1992, la producción de Luzamba duplicó la exportación de diamantes en Angola”.

La operación duró sólo 15 meses hasta que fue objetivo de UNITA. Con un área de tres kilómetros en el río Cuango, era la mayor unidad de producción de diamantes del país, constituyéndose en una importante fuente de divisas durante la guerra civil. La compañía brasileña no sólo era socia del gobierno, sino también parte interesada de la guerra.

 

Diamantes. Foto: Odebrecht

Diamantes. Foto: Odebrecht

 

Renato Baiardi, un ex ejecutivo de confianza de la familia Odebrecht, que ahora es miembro del Consejo de Administración, relató que “cuando el conflicto se reanudó en 1992, pregunté a las autoridades locales cómo podríamos apoyarlos. Nos pidieron que enviemos con urgencia alimentos para las tropas y la población, especialmente en Luanda. Contratamos, entonces, un Boeing 747 en los Estados Unidos, que aterrizó en Luanda cargado con alimentos para atender el pedido. Este caso es útil para demostrar que nuestra relación con Angola extrapola cualquier cosa, que nos hemos comprometido y nos lleva también a invertir en el país”.

El control de los campos de diamantes por parte de UNITA, después de la expulsión de los brasileños, fue lo que le mantuvo viva la guerra civil angoleña después de la derrota del régimen del apartheid.

Expulsada de Luzamba, al final de ese mismo año, Odebrecht entró definitivamente en la industria del diamante en 1993, al firmar un contrato para la implementación de la mina Catoca, ubicada en otra región de Lunda Sur, de la cual Odebrecht participa con el 16,4%, en asociación con Endiama, el grupo estatal ruso Alrosa y el grupo israelí Lev Leviev.

Catoca es hoy la primera operación de exploración de kimberlita en Angola y la cuarta mayor mina de diamantes de este tipo en el mundo. De acuerdo con el informe de 2014, Catoca vendió 82 millones de quilates -el 84,7% del volumen de la producción en Angola- y tuvo una ganancia neta de US $ 126 millones.

 

Vista de la mina de Catoca. (Foto: Embajada de Angola)

Vista de la mina de Catoca. (Foto: Embajada de Angola)

 

Según el investigador Mathias Alencastro, autor de la tesis doctoral La política de diamantes en la periferia de Angola, de la Universidad de Oxford, la entrada de Odebrecht en la mina Catoca obedecía a una demanda estratégica del MPLA. “Era una región tomada por la producción artesanal, porque Catoca tenía la particularidad de que los diamantes estaban muy cerca de la superficie. El MPLA necesitaba una empresa que sea el brazo industrial del Ejército. Lo que ellos crean ahí es un mecanismo de gestión del territorio que pasa por el control de la mina de diamantes. Básicamente, el MPLA privatizó la reconstrucción el Estado en esta región”.

Para Alencastro, la entrada en la industria de los diamantes fue fundamental para la trayectoria de la empresa. “Al final de la guerra civil, Odebrecht era considerada un ‘muleta’ del Estado. Esto se debe principalmente a dos grandes, digamos, sacrificios, que fueron Capanda y Catoca. Este legado de la legitimación del Estado de Angola en el momento en que fue considerado por los inversores internacionales no sólo como marxista-leninista, sino también beligerante, es mucho más importante que el legado industrial de Odebrecht”.

 

Mapa Lunda Norte. Foto: Agencia Pública.

Mapa Lunda Norte. Foto: Agencia Pública.

 

Si se sabe poco acerca de la actuación de Odebrecht en Catoca, hay incluso menos información de la asociación con Endiama y la Sociedad de Desarrollo Minero de Angola (SDM), establecida por decreto presidencial el 25 de agosto de 1995, con una división del 50% para cada empresa: Odebrecht invirtió US $ 20 millones en esa época. La SDM tomó las antiguas operaciones de Luzamba, abandonadas en 1992, en la región de Lunda Norte. Con un área de aproximadamente tres mil kilómetros cuadrados, fue durante años el segundo mayor productor de diamantes en Angola.

A partir del 2006, las brutales violaciones de derechos humanos en la zona administrada por la SDM fueron denunciadas por el periodista de investigación angoleño Rafael Marques. Uno de sus informes, “Operación Kissonde”, relata cómo, en febrero de 2005, empresas privadas de seguridad asumieron la responsabilidad de luchar contra la minería ilegal en Cuango. La empresa Alpha-5, entonces contratada por SDM, controlaba la sede municipal y castigaba perversamente a lo mineros artesanales. “En el caso particular de Alpha-5, son varios los casos documentados en los que las víctimas fueron forzadas a tener relaciones homosexuales entre sí, habiendo llegado al extremo de forzar a un yerno de violar a su suegro”, dice el informe.

Todas las violaciones han sido identificadas con la fecha, lugar, el nombre de las víctimas y los testigos. Las historias son increíbles. Algunas de las víctimas se han visto obligadas a trabajar desnudas en la sede de la empresa minera de Odebrecht. Otros mencionaron haber sido obligados a tener relaciones sexuales entre sí por “33 efectivos Alpha-5, siete soldados de las fuerzas armadas y los 5 agentes de seguridad industrial de SDM”. Entonces, Alpha-5 mantenía un puesto de control en el interior de la sede de SDM.

Odebrecht negó enérgicamente las denuncias. “En relación a las operaciones de la empresa minera SDM en la región de Cuango, en la provincia de Lunda Norte, es necesario mencionar que ni la SDM ni Odebrecht tienen ningún registro de la ocurrencia de las situaciones que se describen como ‘violaciones de los derechos humanos’ en el informe”,afirmó en un comunicado el superintendente en Angola, Luiz Mameri. Preguntada por Agencia Publica sobre esta sociedad, Odebrecht señaló que todavía existe la empresa, pero que está inactiva desde hace cinco años. En 2006 se agotó la mina. Nadie fue castigado por las denuncias de violaciones de derechos humanos.

En otra inversión relacionada a diamantes, que figura en la literatura institucional de Odebrecht, la empresa mantuvo una sociedad con los dos hijos del Presidente angoleño – Welwitschea José dos Santos, Tchizé; y José Eduardo Paulino dos Santos, el cantante Córeon Dú- y un yerno, según los registros de Diário da República y los registros de la empresa obtenidos por Agencia Publica. La ley de Angola establece que toda empresa extranjera debe tener un socio nacional. Aprobado por decreto presidencial del 27 de mayo de 2005, el Consorcio Muanga fue constituido como una sociedad conformada por Endiama (51%), Odebrecht Servicios Mineros (19%), SDM (20%) y Di Oro Sociedad de Negocios Limitada (10%), de los hijos de José Eduardo dos Santos.

La empresa, que antes estuvo en el rubro de “alta costura”, se adaptó para la firma del contrato, que preveía una inversión mínima de US$ 10 millones de las dos empresas de Odebrecht, que asumirán “la inversión total bajo su propio riesgo”. En 2010, el consorcio recibió por decreto presidencial dos años más para operar la mina. La producción de diamantes, que fue anunciada para 2006, nunca se concretó, de acuerdo con Odebrecht. Consultada para este reportaje, Odebrecht negó la sociedad: “Odebrecht no es, y nunca ha sido, socia de los hijos del Presidente de la República de Angola. Las investigaciones realizadas en el proyecto de diamantes Muanga demostraron su falta de viabilidad económica y la concesión no fue desarrollada”, indicó la oficina de prensa de la empresa.

“Los generales, hoy, son millonarios. Entraron en el negocio a través del petróleo y los diamantes. Las empresas privadas que operan en Lunda eran de los generales. Fue una privatización de la seguridad del Estado”, explica Mathias Alencastro.

Este es el caso del general António dos Santos Francia N’Dalu, el “general de generales”, viejo conocido de los directivos de Odebrecht que, después de haber servido como embajador en los Estados Unidos, se dedicó a los negocios, en especial a la industria del diamante. Desde 2005, N’Dalu es el presidente no-ejecutivo de la operación angoleña de De Beers, la empresa diamantífera más grande del mundo. Es uno de los socios de la empresa de seguridad Teleservice (10% de participación), acusada de violaciones de derechos humanos en la región de Lunda. Teleservice llegó a ser contratada por Odebrecht para encargarse de la seguridad patrimonial durante la construcción de un condominio en Luanda, Kizomba, para la petrolera Esso en 2012.

Angola es el quinto productor mundial de diamantes, genera el 8% de la producción mundial. En 2014, la producción llegó a los 8 millones 600 mil quilates, alcanzando un total de mil 200 millones de dólares, de acuerdo al Ministerio de Geología y Minas. Los diamantes son el segundo mayor producto de exportación, muy por detrás del petróleo.

Después de haber anunciado la intención de alejarse de la industria del diamante, al final de la década pasada, Odebrecht abrió una nueva sociedad con Endiama para explorar la mina de diamantes de Luaxe, en la región de Lunda Sur, que puede duplicar la producción nacional. Odebrecht tiene el 7,5% de las acciones. Luaxe, considerada la mayor mina de kimberlita del mundo, está ubicada a solo 20 kilómetros de Catoca.

(*) Este reportaje de la brasileña A Pública fue escrito por Eliza Capai y Natalia Viana.
Fue traducido al español por Gerardo Cárdenas, del peruano IDL-Reporteros.

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