La mafia de verde olivo

En una encuesta publicada por Prensa Libre en enero de 2014, la labor del Ejército de Guatemala, como institución de Estado, obtenía un grado de aprobación del 81%. La estadística superaba por mucho el nivel de apoyo a la Policía Nacional Civil (50%), el Organismo Judicial (42%) o el desgastado Congreso (30%). Su aceptación, aunque altísima en todo el país, era especialmente pronunciada en el área rural, donde el 82% de la población se expresaba de manera positiva sobre sus operaciones.

n246 Opinión P258
Esta es una opinión

Foto: Wilder López/Soy502

Más allá de la supuesta predilección guatemalteca por el autoritarismo, o del apoyo incondicional que le expresan algunos medios y comunicadores (“Ánimo Ejército!”), esta popularidad resulta paradójica. Porque no es solamente el pasado tenebroso, represor y asesino que debería ensombrecer la reputación de esta, por demás cuestionable, organización – un pasado que, ni siquiera con la contundente evidencia del juicio por genocidio y la más reciente masacre en Totonicapán, parece preocupar a la mayoría de la población. Es también la predilección de gran parte de sus mandos por la estafa, el robo, el nepotismo, y el crimen el rasgo que debería acabar por sepultar su prestigio.

Esta debilidad por el ilícito no se expresa de manera aislada entre algunas “manzanas podridas,” como normalmente se arguye. No se restringe un coronel anónimo que vende unas cuantas granadas al narco, ni a un par de kaibiles que se unen a los carteles mexicanos. No se trata de unos pocos generales que, descarrilados, se roban los fondos del Ministerio de Defensa, ni de un exteniente coronel que, engañando a todos sus compañeros, se incrusta en al estructura del IGSS para saquearla. No es, para ponerlo más claro, una cuestión de individuos actuando por su propia cuenta y riesgo.

Por el contrario, lo que sucede en el Ejército es una descontrolada descomposición de los pilares éticos que sostienen a la organización. El Ejército es, hoy por hoy, una mafia financiada con los impuestos que paga la población. Su supuesto objetivo de defender al país de amenazas externas (siempre cuestionable) se ha visto reemplazado por un voraz y descarado apetito de enriquecimiento. Su espíritu de cuerpo sirve ahora no para generar cohesión y solidaridad frente al enemigo de la patria (si es que algún día fue así), sino para proteger a sus miembros criminales del brazo, cada vez más fuerte, de la ley.

Más aún, su capacidad de inteligencia, según algunos empleada en el pasado para tareas de seguridad nacional (aunque, para repetirlo, esto es por demás dudoso, pues ¿qué enemigos externos tiene Guatemala?), se utiliza ahora, emulando las oscuras prácticas represivas de la guerra interna, para amedrentar a quienes osan cuestionar su función y revelar sus opacas prácticas.

Esta esencia mafiosa del Ejército se manifiesta de manera más evidente en la evaluación del nivel de transparencia de los gobiernos de la era democrática, pues son aquellos dirigidos y copados por militares los que, sin duda, aparecen como los más corruptos. Dos gobiernos, en específico, comparten esta dudosa distinción: el del FRG (2000-2004) y el del PP (2012-2016). El primero, cuyo líder Efraín Ríos Montt es uno de los acusados en el juicio por genocidio, terminó con el presidente, vicepresidente y varios ministros en los tribunales y en la cárcel. Hubo acusaciones incluso contra “el General” por mañosas maniobras durante su período como presidente del Congreso.

El segundo gobierno, bajo el mando de Otto Pérez Molina, otro general con un escabroso pasado, se debate ahora entre la vida y la muerte, lastrado por una catarata incesante de revelaciones que demuestran un inaudito nivel de corrupción. Queda aún por verse si el otrora “glorioso” General Presidente terminará también desprestigiado y en el banquillo de los acusados.[1]

Esta combinación de un atroz pasado y un vergonzoso presente debe, por ende, llevarnos a reflexionar sobre el papel que juega el Ejército, no solamente en la política, sino en la sociedad. ¿Realmente conviene seguir eligiendo gobiernos liderados por militares? ¿Son los militares en realidad paragones de la excelencia y obediencia? ¿Qué servicios brinda el Ejército a la población? De manera más general, ¿es del todo necesario un ejército en un país como el nuestro, donde los recursos son escasísimos, las necesidades formidables, y las amenaza de intervención armada extranjera inexistente?

Por lo pronto, podemos considerar que, en otra encuesta publicada exactamente un año después de la primera por Prensa Libre, el nivel de apoyo a la labor del Ejército había caído estrepitosamente. Mientras que el 80% de la población había expresado su apoyo a principios del 2014, en enero de 2015 solamente el 50% aprobaba su labor. ¿Reflejará este cambio en la opinión pública una tendencia irreversible? Solamente el tiempo nos dará una respuesta.

Sin embargo, y para la satisfacción de quienes consideramos a esta organización como una estructura mafiosa, el tumultuoso primer semestre de este año, con más militares encausados y el General Presidente agazapado en su última trinchera, no trae buenos augurios para la institución armada.

 

[1]Señalar a estos dos gobiernos de corrupción, por supuesto, no significa que se ignore la grave falta de transparencia que ha afectado a los demás gobiernos de la era democrática. Nadie puede afirmar, con un mínimo de seriedad, que no hubo también corrupción rampante en los gobiernos de Vinicio Cerezo, Jorge Serrano, Álvaro Arzú, Óscar Berger y Álvaro Colom. Sin embargo, también queda claro que, en los dos gobiernos militares, el número de encausados legalmente por casos de corrupción y otros ilícitos supera, y por mucho, al del resto de los gobiernos electos democráticamente. Ambos son, por ende, los gobiernos más corruptos de la historia reciente del país. Ambos reflejan la esencia mafiosa del Ejército de Guatemala.

Alberto Fuentes
/

Latinoamericano, estudiante del desarrollo social y económico de los países del Sur. Realizo investigaciones sobre el sector empresarial y sus relaciones con el Estado, la sociedad civil y, especialmente, l@s trabajadores.


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COMENTARIOS

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    Dios /

    05/07/2016 9:51 AM

    Lástima que no abordaste el porqué es bien visto el ejército. Que han hecho para ganarse eso?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Oswlunval /

    04/07/2016 4:46 PM

    El punto de vista de Nómada es un reflejo del amarillismo periodistico, sólo muestra una mente frustrada y resentida.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Pedro /

    16/07/2015 4:56 PM

    Solo para comentar mi opinión, no confundamos que el pueblo tiene "bien visto" al ejercito, díganme quien no le tendría miedo a un intimidante fusil?.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    10/07/2015 11:00 AM

    Seguridad en la calle del ejercito No, ellos deben de evitar el ingreso de armas de fuego y estupefacientes en los pazos fronterizos para evitar que estos males ingresen al país a derramar sangre con gente inocente...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    10/07/2015 10:57 AM

    Con sueldos muy elevados para los oficiales subalternos y superiores, comida gratis, economato y muchos mas privilegios, gran parte del presupuesto va allí, disminuyan sus sueldos por favor, el estatutos de este ministerio creo que es el mas privilegiado en cuestión de sueldos para la oficialidad, no así para la tropa comparado con otros ministerios....

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    08/07/2015 11:23 AM

    Me parece que artículo tiene errores lógicos graves. A partir de casos particulares, hace razonamientos generales sin demostrar la causalidad. Posiblemente este es el gobierno mas corrupto, pues la corrupción ha ido en crecimiento, y ahora desbordo la paciencia de los guatemaltecos por el descargo con que se hacia, pero de ello a inferir que es culpa del ejército hay alto trecho.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Imorales /

    07/07/2015 9:39 PM

    __al causar baja cualquiera de estos pasa a ser un ciudadano comun y corriente___
    Esto aplica con el soldado raso (los de mi pueblo), pues el OFICIAL sigue MAMANDO la TETA del ESTADO y se profesionaliza para comercializar POLVO BLANCO que NO ES ARINA !!!!! (las noticias lo dicen)

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    07/07/2015 5:39 PM

    Hijo

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    07/07/2015 5:36 PM

    hay un error garrafal del autor que nace desde el fondo de su corazon obvio, el ejercito lo conforma la oficialidad, especialistas y soldados de alta, al causar baja cualquiera de estos pasa a ser un ciudadano comun y corriente tanto como el autor, el señor presidente sea quien sea por mandato constitucional es el comandante general del ejercito invito al autor a ser mas objetivo a dejar su veneno socialista por un lado y a ver que en este momento la institucion sigue bien posicionada porque la poblacion entiende que es asi como lo planteo y no como los tipos como este quieren plantear basese en los que aun estan de alta y de ellos califique critique y saque las conclusiones.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    iMorales /

    07/07/2015 2:08 PM

    _no vean solo lo malo, vean a los ciudadanos de uniforme que les prestan seguridad en las calles, que acuden a su llamado para cualquier desastre.._ !!!!!!!!!pero esto es PAGADO...... ademas de FORMARLOS, ALIMENTARLOS, ARROPARLOS, CALZARLOS.cobran por patrullar, pues el EJERCITO es un ENTE sin OFICIO ni BENEFICIO (claro, que para algunos es LA MINA DE ORO, pues hacen lo que quieren con el dinero y servicios del PUEBLO y todo queda como *SECRETO MILITAR*......vaya acto de IMPUNIDAD!!!!!!!!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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