La Victoria del 54, gracias a la religión (y a los militares) (5/5)

Allen Dulles, el jefe de la CIA, entendía que Árbenz seguía siendo popular en Guatemala, y temía que la gente se alzara para defenderlo cuando el ataque diera inicio. Para prevenirlo, busco capturar sus mentes. Una década antes, durante su colaboración con Carl Gustav Jung en Suiza, había especulado sobre la posibilidad de un “matrimonio entre el espionaje y la psicología”. En Guatemala lo consumó.

P147

La Gloriosa Victoria, pintada por el mexicano Diego Rivera.

Foto: Estado de Guatemala

La esencia de PB/Success no fue militar o política sino psicológica. Allen sabía que su desharrapado “ejército de liberación” apenas podría ganar una batalla, mucho menos una guerra. Su plan era desestabilizar a Guatemala a tal grado que los comandantes militares concluirían que no había otra opción más que derrocar a Árbenz. Esto requirió que buscara hasta el fondo de su arsenal táctico.

(1/5) Árbenz, el más franco de los pro comunistas
(2/5) Cómo EE.UU. convirtió al comunismo en un demonio
(3/5) El complot de EE.UU. contra la reforma agraria de Árbenz (pero no contra otras)
(4/5) Los chicos malos de la élite, el equipo de la CIA

Los corazones y las mentes estadounidenses ya habían sido conquistados. Gracias en parte a una campaña de propaganda brillantemente ejecutada, pagada por la United Fruit y dirigida por el legendario formador de opinión Edward Bernays, la cobertura de prensa sobre Árbenz en Estados Unidos era abrumadoramente negativa. Cuando un reportero del New York Times en Guatemala, Sydney Gruson, empezó a publicar artículos sobre los beneficios de la reforma agraria, Allen protestó en voz baja, y el editor del Times le ordenó a Gruson que regresara. Incluso cuando la violencia se desató en Guatemala, ningún periódico sugirió que la United Fruit podría estar involucrada. La frase “Central Intelligence Agency” apenas había aparecido publicada y hubiera sido desconocida para la mayoría de estadounidenses.

Aunque Allen y sus amigos en la United Fruit lograron convertir a Árbenz en un demonio según la mayoría de estadounidenses, les costó más persuadir a los guatemaltecos. Las técnicas que la CIA había utilizado en el pasado parecían poco prometedoras. Los artículos falsos o engañosos en la prensa tendrían efecto limitado dado que la mayoría de guatemaltecos era analfabeta. La difusión de información falsa por radio llegaría solo a aquellos que tenían radios—uno de cada cincuenta. Las bombas lanzadas sobre objetivos militares asustarían solo a aquellos que vivían cerca. Allen buscó otra forma de movilizar las emociones de las masas pobres de guatemaltecos. La encontró en sus almas espirituales.

Las creencias religiosas tienen conexiones profundas con la psique humana, y los poderosos han tratado por largo tiempo usarlas para su beneficio. Pocas veces en la historia estadounidense han sido tan exitosos como lo fueron durante los 1950s.

El ascenso de John Foster Dulles, un líder de la iglesia presbiteriana quien acusaba al comunismo de ser una “fe extranjera”, no fue el único reflejo de este surgimiento en la religiosidad pública. Las tasas de asistencia a la iglesia incrementaron constantemente. El presidente Eisenhower, que venía de una familia de menonitas y testigos de Jehová, aceptó ser bautizado como presbiteriano poco después de llegar a la presidencia y, en un discurso televisado en todo el país, en el que respaldaba la campaña “De vuelta a Dios” de la Legión Americana, afirmó que “sin Dios, no podría haber ninguna forma de gobierno americana ni ninguna forma de vida americana”. Su gabinete votó para empezar cada reunión con un rezo. Una nueva versión revisada estándar de la biblia apareció en 1953 y vendió unas sorprendentes veintiséis millones de copias en un año.

La siguió de cerca en la lista de libros más vendidos El poder del pensamiento positivo, de Norman Vincent Peale, quien proclamó orgullosamente que “nadie ha tenido más desprecio por el comunismo que yo” y aconsejó buscar “la compañía de Jesucristo” para defenderse contra el mismo. Otro evangelista, Billy Graham, quien predicaba en la radio nacional cada domingo y escribía una columna comprada por más de 125 periódicos, declaró que el comunismo estaba “inspirado, dirigido, y motivado por el diablo mismo, quien le ha declarado la guerra al todopoderoso Dios”. El actor y cantante Pat Boone anunció que se rehusaría a besar a las actrices en la pantalla por razones religiosas. El congreso aprobó un proyecto de ley que agregaba la frase “por Dios” al juramento de lealtad, y otro que convertía “En Dios confiamos” en el lema oficial de la nación.

Desde temprana edad, los hermanos Dulles se habían empapado en el poder de la fe religiosa. De adultos vieron cuan profundamente se filtraba en la vida y la política. Ya que ninguna institución en Guatemala tenía vínculos directos con tanta gente común como la iglesia católica, Allen decidió intentar acceder a ese poder.

La CIA no tenía un canal directo al arzobispo Mariano Rossell y Arellano de Guatemala, pero su canal indirecto era ideal. El prelado católico más prominente en los Estados Unidos, el cardenal franciscano Spellman de Nueva York, no era solo abiertamente anti-comunista, sino también un hábil operador político a nivel global, con contactos profundos a lo largo de América Latina. Entre sus amigos se encontraban tres dictadores—Batista, Trujillo y Somoza—que detestaban a Árbenz. Spellman tenía un interés especial en Guatemala, no solo porque el arzobispo Rossell y Arellano compartía su ideario político—admiraba a Francisco Franco y consideraba la reforma agraria “completamente comunista”—pero también por la historia guatemalteca. En los 1870s Guatemala había sido el primer país latinoamericano en acoger los principios del anticlericalismo: educación laica, matrimonio civil, límites a las cantidades de curas extranjeros, y una prohibición de la actividad política por parte del clero. La Iglesia tenía una vieja deuda qué saldar.

“Un oficial de la Agencia Central de Inteligencia se acercó a Spellman en 1954 con un pedido relativamente sencillo”, ha escrito uno de sus biógrafos. “El agente quería que estableciera un ‘contacto clandestino’ entre uno de los hombres de la CIA en Guatemala y el arzobispo Mariano Rossell y Arellano…Así, como ocurrió en las elecciones italianas, la iglesia y el gobierno estadounidense unieron fuerzas. Spellman decidió ayudar a los hermanos Dulles a derrocar al gobierno de Árbenz… Actó con presteza. Luego de la reunión de Spellman con el agente de la CIA, una carta de la pastoral fue leída el 9 de abril, 1954 en todas las iglesias guatemaltecas”.

La carta de la pastoral era una obra maestra de propaganda, empapada en el vocabulario de la fe, el miedo, y el patriotismo.

En este momento, nuevamente alzamos nuestras voces para alertar a los católicos que la peor doctrina atea de todos los tiempos—el comunismo anti-cristiano—continúa su avance descarado en nuestro país, disfrazándose de movimiento de reforma social para las clases más necesitadas…

La honorable nación guatemalteca debe oponerse a aquellos que están sofocando nuestra libertad, gente sin nación, escoria de la tierra, que han recompensado la generosa hospitalidad de Guatemala predicando el odio entre clases con el fin de saquear y destruir nuestro país por completo. Estas palabras de su Pastor han de reunir a los católicos en una justa y digna campaña nacional contra el comunismo. La gente de Guatemala debe alzarse como un único hombre contra este enemigo de Dios y de la nación.

¿Quién lo puede arrancar de nuestra tierra? La gracia de Dios lo puede todo—si ustedes católicos, estén donde estén, por todos los medios dados a nosotros como seres libres, en un hemisferio aún no sujeto a la dictadura soviética, y con la santa libertad otorgada a nosotros por el Hijo de Dios, pelean contra este evangelio que amenaza nuestra religión y Guatemala. Recuerden que el comunismo es ateísmo y el ateísmo es anti-patriótico…Todo católico debería pelear contra el comunismo por la simple razón de que es católico. La vida cristiana está en el corazón de nuestra campaña y nuestra cruzada.

 ***

Este volante, que fue reimpreso la próxima mañana en los periódicos de Guatemala, tuvo un impacto profundo. La gente común que hasta entonces había admirado a Árbenz escuchó por primera vez que de hecho él era su enemigo. Más importante aun, la advertencia venía de sus pastores, a quienes muchos consideraban mensajeros verdaderos de Dios. Tuvo un efecto profundo y transformativo en la psique colectiva de Guatemala. Encantados con este éxito, loa miembros de la CIA en Opa Locka dirigieron a su equipo en Guatemala para que usara propaganda de índole religiosa “a un ritmo continuo y rápidamente incremental”.

“Enfaticen el miedo de que los comunistas interferirán con la educación religiosa en las escuelas”, recomendaron. “Despierten el asco popular contra el comunismo…describiendo gráficamente cómo la iglesia local sería convertida en una sala de encuentros para los ‘Luchadores sin Dios’, y cómo sus hijos tendrían que pasar su tiempo con los ‘Pioneros rojos’, cómo las películas de Lenin, Stalin, y Malenkov reemplazarían las ilustraciones de los santos en cada casa, y así sucesivamente”.

Árbenz se había desplazado a la izquierda durante su presidencia—su esposa especuló años después de que al momento del golpe se “consideraba a sí mismo un comunista”—pero nadie en Guatemala dudaba de que fuera a dejar el poder luego de la elección de 1956. Todos los candidatos principales que lo sucederían eran más conservadores que él, y la constitución de Guatemala requería que el ejército sacara del poder a cualquier presidente que intentara violar la prohibición de reelección. Foster, Allen y su jefe en la Casa Blanca, sin embargo, no tenían paciencia para esperar un par de años mientras los eventos tomaban su curso en Guatemala.

Cualquier duda sobre Árbenz que puede haber quedado en Washington fue resuelta con las noticias a mediados de mayo de que su gobierno había recibido un cargamento de armas de Checoslovaquia. EEUU había dejado de proveer de armas al ejército guatemalteco e intervino para prevenir que media docena más de países lo hicieran, dándole a Árbenz una excusa razonable para buscar en otras partes. En Washington, sin embargo, el cargamento se tomó como prueba de la conexión Guatemala-Moscú. Foster lo proclamó un “acontecimiento de gravedad” y, siguiendo su consejo, el presidente Eisenhower envió cincuenta toneladas de armas a los dictadores pro-estadounidenses de Nicaragua y Honduras, quienes de acuerdo al New York Times ahora enfrentaban amenazas de “agresión guatemalteca”.

En la mañana del 16 de junio de 1954, Foster, Allen y los otros asesores de seguridad nacional de Eisenhower de más alto rango se reunieron con el presidente para desayunar en el ala de la familia de la Casa Blanca. Allen reportó que todo estaba listo en Guatemala.

“¿Estás seguro de que esto va a tener éxito?” preguntó Eisenhower. Allen dijo que sí.

“Quiero que todos ustedes estén absolutamente seguros de que van a tener éxito”, les dijo el presidente. “Estoy preparado para tomar cualquier medida necesaria para asegurarme de que tenga éxito. Cuando se compromete la bandera, se compromete a ganar”.

Dos días después, Castillo Armas lideraba un grupo de 150 “rebeldes” desde Honduras hacia Guatemala. Avanzaron seis millas y pararon. Durante las próximas dos semanas, tuvieron solo unas cuantas escaramuzas con tropas del gobierno. Sus órdenes principales eran estar quietos y esperar mientras los hermanos Dulles hacían su magia.

Transmisiones manipuladoras atravesaban las ondas de radio guatemaltecas, fingiendo ser de comandantes insurgentes que reportaban victorias en el campo de batalla y deserciones del ejército. Pilotos de la CIA, volando desde bases clandestinas en Honduras y Nicaragua, bombardearon objetivos de alto perfil, incluyendo la base militar principal en la Ciudad de Guatemala. Árbenz le pidió a las Naciones Unidas que enviaran verificadores internacionales, pero el embajador Lodge maniobró para prevenirlo.

Pocos periodistas estadounidenses sospechaban la verdad. Uno que sí lo hizo fue James Reston del New York Times. En una era posterior podría haber escrito una historia que expusiera la verdadera naturaleza del “ejército de liberación”. Sin embargo, los estándares refinados del periodismo de la época, añadidos a la noción ampliamente compartida de que todos los estadounidenses enfrentaban una amenaza mortal del comunismo y estaban obligados a apoyar la lucha de su gobierno en contra del mismo, lo convertían en algo casi impensable. En lugar, Reston redactó una columna que muchos no habrán leído como más que especulación ociosa, pero que los enterados de Washington podían descifrar. Se titulaba “Con los hermanos Dulles en la Guatemala más oscura”.

“John Foster Dulles, el secretario de estado, interviene poco en los asuntos internos de otros países, pero su hermano Allen es más emprendedor”, escribió Reston. “Si alguien quiere empezar una revolución en, digamos, Guatemala, nada bueno saldrá de hablar con Foster Dulles. Pero Allen Dulles, jefe de la Agencia Central de Inteligencia, es un hombre más activo. Ha estado observando la situación en Guatemala durante mucho tiempo”.

La corazonada de Reston sobre el complot de la CIA en Guatemala era correcta. No tenía forma de saber, sin embargo, que poco después de la aparición de su columna, el complot estuvo tan cerca de fracasar que Allen tuvo que hacer una visita de emergencia a la Casa Blanca.

Los bombardeos por parte de los aviones de la CIA estaban teniendo el efecto deseado en Guatemala. Simbolizaban la determinación de Washington de derrocar a Árbenz, y por su supuesto efecto sobre él y sus seguidores, llegaron a conocerse popularmente como sulfatos—laxativos. Luego, en cosa de horas entre el 21 y el 22 de junio, la fuerza de sulfatos quedó diezmada. Un avión fue inhabilitado por fuego terrestre, otro tuvo que aterrizar de emergencia, y otros dos fueron forzados a aterrizar en México luego de bombardear un pueblo en la frontera. Solo quedaba un par—no lo suficiente para mantener el impulso de la operación.

“El poderío en el cielo podría ser decisivo”, dijeron los hombres de Allen que se encontraban en la escena, en un cable urgente fechado el 23 de junio.

En cosa de horas, Allen estaba en el Despacho Oval. Explicó la situación y le pidió a Eisenhower que autorizara el envío inmediato de varios aviones de la fuerza aérea a Nicaragua, donde el dictador, Anastasio Somoza, los entregaría para el uso de PB/Success. Cuando hubo terminado, Henry Holland, el consejero legal del departamento de estado, presentó el argumento opuesto, sosteniendo que más bombardeos violarían el derecho internacional y promoverían sentimientos anti-EEUU. Eisenhower se decidió a favor de Allen, y los aviones fueron enviados. Más adelante le dijo a uno de sus allegados militares, el general Andrew Goodpaster, que había sido una decisión fácil.

“Si en cualquier momento tomas el camino de la violencia o apoyas el camino de la violencia”, dijo, “entonces te comprometes a atravesarlo hasta el final, y ya es muy tarde pensárselo dos veces”.

Reforzada por los nuevos aviones, la campaña de Allen en contra de Árbenz*** se intensificó. Los comandantes superiores del ejército guatemalteco, comprendiendo las insinuaciones explícitas del embajador Peurifoy, se enteraron de que EEUU estaba detrás del asalto y no pararía hasta que Árbenz estuviera fuera. El 27 de junio, los comandantes le dieron a Árbenz lo que uno llamó un “ultimátum final”. Pocas horas después, el presidente apareció en la radio guatemalteca para anunciar que había tomado una “decisión triste y cruel”, y que se rendiría a “las fuerzas oscuras que hoy oprimen al mundo colonial y atrasado”.

Árbenz luego caminó del palacio presidencial a la cercana embajada mexicana, donde se le concedió asilo. Luego de un breve interregno, el coronel Castillo Armas, el “libertador” elegido por la CIA, fue instalado como su sucesor. Sus primeros actos incluyeron disolver el congreso, suspender la constitución, privar del derecho de voto a tres cuartas partes de la población al quitarle el sufragio a los analfabetas, y derogar la reforma agraria que había enfurecido a la United Fruit. Diez años de gobierno democrático, los primeros que Guatemala había conocido, llegaban a su fin.

“Mis felicitaciones más sentidas por el resultado”, Wisner escribió en un cable a sus hombres. “Se ha logrado una gran victoria”.

Poco después, de igual forma que luego de su triunfo en Irán diez meses antes, Eisenhower invitó a los guerreros victoriosos a visitarlo y explicarle cómo habían llevado a cabo el golpe. El grupo fue llevado a una pequeño teatro en el ala oeste de la Casa Blanca. Ahí encontraron no solo a Eisenhower esperándolos, sino también a Foster, los jefes del estado mayor, y alrededor de dos docenas de oficiales de alto rango, incluyendo al vicepresidente Nixon y el fiscal general Herbert Brownell. Todos estaban fascinados por sus presentaciones. Cuando terminaron, Eisenhower estrechó la mano de cada uno, guardando el último saludo para Allen.

“Gracias, Allen, y gracias a todos ustedes”, dijo. “Han evitado que los comunistas establecieran una cabeza de playa en nuestro hemisferio”.

Algunos no estaban convencidos. “Los argumentos comunistas de que los ‘invasores’ e ‘imperialistas Yankees” [están] ansiosos por eliminar la reforma agraria parecen peligrosos no solo para el consumo guatemalteco, sino en cualquier lugar donde el tema de reforma agraria sea vitalmente importante, incluyendo América Latina, Asia, África y algunos países europeos”, la comandancia en Opa Locka informó a Allen. “Por lo tanto recomendamos que usted le sugiera al departamento de estado contramedidas inmediatas”.

Allen le llevó este mensaje a Foster, y acordaron que la mejor “contramedida” sería un discurso poco sincero por parte de Foster. Lo dio en la televisión y radio nacional el 30 de junio, el día luego de que las últimas fuerzas pro-Árbenz capitularon en Guatemala.

***

Esta noche me gustaría hablarles de Guatemala. Es el escenario de eventos dramáticos. Demuestran las intenciones malignas del Kremlin…

Guatemala es un país pequeño. Pero su poder, por su propia cuenta, no es una buena medida de la amenaza. El plan maestro del comunismo internacional es consolidar una base política sólida en este hemisferio, una base que puede ser usada para extender el comunismo hacia otros pueblos de los otros gobiernos americanos…

Lamentamos que haya habido disputas entre el gobierno de Guatemala y la United Fruit Company…Pero este asunto tiene relativamente poca importancia…Liderados por el coronel Castillo Armas, patriotas se alzaron en Guatemala para desafiar al liderazgo comunista—y para cambiarlo. De tal manera, la situación está siendo curada por los mismos guatemaltecos…”

Los eventos de los últimos meses y días agregan un nuevo y glorioso capítulo a la ya gran tradición de los estados americano… El comunismo aún es una amenaza en todas partes. Pero la gente de EEUU y de las otras repúblicas americanas pueden sentir hoy en la noche que al menos un grave peligro ha sido evitado.

Algunos meses después, desde su exilio en México, el diplomático guatemalteco Guillermo Toriello publicó su propia versión. “Al amanecer del 29 de junio de 1954 culminaba el triunfo de la agresión extranjera sobre la democracia guatemalteca”, escribió. “Como resultado de una combinación de fuerzas del Departamento de Estado, de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de la United Fruit Company (que ya había construido el imperio del banano), Estados Unidos había subyugado a Guatemala, pequeña gran nación, indefensa e inofensiva, cien veces menor, ahogando en sangre una democracia floreciente empeñada en la dignificación de su pueblo, apostando a su liberación económica.Al día siguiente, John Foster Dulles anunciaba al mundo la “gloriosa victoria” y manifestaba su regocijo por el crimen consumado”.

Allen llevó a la CIA a su época dorada al mostrar que podía derrocar gobiernos con costo mínimo y discreción casi absoluta. Foster entendió el poder que esto implicaba. El mundo se había convertido en su campo de batalla. Los hermanos llegaron al poder decididos a derrocar a los líderes de dos países en lados opuestos del planeta. Ambos ya no estaban ahí. Embriagados por el éxito, continuaron hacia su tercer blanco.

***

Una de las obras más fascinantes de arte político del siglo veinte es Gloriosa victoria, un mural espectacular del maestro mexicano Diego Rivera. Se trata de un amplio panorama sobre lino, de dieciséis pies de largo, que retrata el golpe de estado de 1954 en Guatemala. Al frente de la escena hay caricaturas mordaces de los hombres que lo llevaron a cabo.

John Foster Dulles se encuentra en el centro, vistiendo un chaleco antibalas mientras sonríe con crueldad. Un bolso de dinero cuelga de su cintura. La cara sonriente de Dwight Eisenhower decora la bomba justo frente a ellos, y niños guatemaltecos muertos yacen a sus pies. Al fondo, unos trabajadores se encuentran doblegados bajo el peso de los bananos que cargan hacia un barco de bandera estadounidense.

Rivera fue uno de los incontables latinoamericanos que estaban furiosos con el derrocamiento del gobierno guatemalteco ingeniado por Estados Unidos. El 2 de julio de 1954, él y su esposa, Frida Kahlo, se unieron a una protesta en México a pesar de la grave enfermedad de la artista. Murió once días más tarde. Poco después, Rivera empezó a pintar Gloriosa victoria.

A Allen le encantó el mural. Rivera puede haber pensado que estaba documentando un crimen histórico, pero era un comunista, por lo que Allen disfrutaba enormemente de su enemistad. Hasta mandó a pedir pequeñas copias de Gloriosa victoria para entregárselas orgullosamente a sus amigos.

Rivera envió su mural a Varsovia para que fuera expuesto, y posteriormente fue llevado a la Unión Soviética. Sin embargo, nunca se exhibió ahí, porque el comunismo despreocupado de Rivera no encajaba con los gustos del Kremlin, y se le consideraba poco apropiado. Luego del fin de la guerra fría, algunos historiadores de arte mexicano lo descubrieron en una galera del Museo Pushkin en Moscú. Hicieron arreglos para que se exhibiera en México en 2007, y después en Guatemala.

Luego de estas exhibiciones, el mural fue devuelto a Moscú. Yo había observado las reproducciones con mucha atención, así que contacté al Museo Pushkin para coordinar una visita y poder ver el original.

“Debo comunicarle que la gran obra de Diego Rivera, Gloriosa victoria, no se encuentra disponible a la vista, porque se conserva en un enorme rollo”, me respondió el director del museo. “Podríamos hacer arreglos para que viera el rollo, pero no podemos abrirlo, porque no tenemos suficiente espacio para desenrollarlo”.

Al inicio de esta investigación sobre las vidas de estos hermanos extraordinarios, busqué el busto de John Foster Dulles en el aeropuerto que lleva su nombre, y descubrí que había sido relegado a un cuarto cerrado cerca del área de equipajes. Cuando mi investigación llegó a su final, me enteré de que Gloriosa victoria había sufrido una suerte similar. El Museo Pushkin tiene fama de cuidar bien de los trabajos en sus galeras, así que es poco probable que esta obra maestra se pierda. Sin embargo, nadie puede decir cuándo va a ser mostrada al público.

* El más franco de los pro-comunistas es el capítulo sobre Guatemala del nuevo libro The Brothers: John Foster Dulles, Allen Dulles y su secreta guerra mundial, del periodista Stephen Kinzer. La editorial Times Books autorizó la traducción y publicación de este capítulo en Nómada.

** Nómada publicó el capítulo en cinco entregas. Esta es la última de la serie. 

*** Un lector observó un error en este párrafo. Fue corregido.

Stephen Kinzer
/

Stephen Kinzer es un periodista estadounidense que fue corresponsal en Centroamérica entre 1974 y 1989. Es co-autor del libro Fruta Amarga. Es catedrático en Brown University y escribe comentarios para el Boston Globe. Tiene una foto de Árbenz en su despacho.


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    Carlos /

    17/01/2016 3:12 PM

    Gracias Rodrigo!

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    ¡Nítido!

    PPOS /

    10/01/2016 3:20 PM

    Creo que ahora solo faltarían Letona y Menaldo y estaríamos hechos no lo creen mis amigos?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Ovps /

    24/12/2015 7:55 PM

    Exacto el artículo, felicidades por el esfuerzo de dar a conocer a la gran mayoría de guatemaltecos la verdad. Por lo que leo en los comentarios de otros lectores, hace falta mucho trabajo para que por fin entiendan el gran daño que le trajo al país la caída del gobierno democrático de Arbenz. Guatemala con sus grandes riquezas naturales, es por su gran desigualdad, uno de los paises con más población en pobreza extrema, por mucho peor que Cuba, Venezuela, Nicaragua, etc, solo superamos en el hemisferio occidental al estado fallido de Haití. Desde 1954, cayó la oscuridad en el país, y se espera el amanecer... Siempre sale el sol, y no tardará para que salga en Guatemala, a pesar de que las clases poderosas, insistan en que la noche siga.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Neli Miranda /

    24/12/2015 3:48 PM

    Gracias por este esfuerzo. Sigan adelante.

    Neli Miranda

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Erick /

    24/12/2015 12:31 PM

    Si usted es un buen guatemalteco y se interesa aunque sea un poco por nuestra historia, encontrará que esta relación de hechos es coherente con lo que nos ha pasado ; y sigue pasando. Una verdadera tragedia que se cortarán los unicos 10 años de democracia y avance social que este país ha conocido en su triste historia colonial (al principio) y ahora mercantilista. La justificación "comunismo"; la verdad es que era para mantener los privilegios de la bananera apoyados por la rancia oligarquía criolla. Pero la prueba de la equivocación de esas medidas es la siguiente: Hoy dia, hay mas inmigración ilegal de guatemaltecos que valseros de Cubanos; Entonces donde esta el cielo y el infierno? Y no digan que la gente arriesga el pellejo por buscar "libertad". Es el hambre.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    alfonso villacorta /

    25/10/2015 5:04 PM

    este ultimo capitulo, aunque es valido y cierto, mantiene las lagunas como la de atribuirle a arbenz su comunismo, asi como el de la autoria de la reforma agraria y convencionalmente otras brillantes obras como la carretera al atlantico, la hidroelectrica jurun marinala y que se yo.
    de ser cierto tanto brillo intelectual, no tendria un pasado y futuro tan mediocres, puesto que en su historial solo se le conoce como buen deportista en la escuela politecnica en contraste con su desacertada accion contra javier arana, que resulto siendo un homicidio, casi una muerte extrajudicial y como expresidente, en el exilio, nada completamente, ni memorias, entrevistas, liderazgo con exiliados, cartas al pueblo, comunismo teorico ni practico.
    el capitulo peca de ingenuo con tildar la animadversion que generaba el coronel arbenz a tipejos como somoza, trujillo a batista, porque en aquellos tiempos ni se jugaban siquiera puestos en la oea o en la onu, o tuvieran competencias en carreras economicas como potencias azucareras, cafetaleras ni arroceras.
    la religiosidad post guerra mundial era, como es logico, anticomunista pero no por arbenz ni por guatemala en si, sino porque rusia y china estaban comenzando a ser una amenaza contra el cristianismo en america y en numero de habitantes era para poner a temblar a pastores y curas sobre su futuro si el ateismo avanzaba geograficamente.
    sobredimensionar la figura de arbenz me parece un engano, sobre todo porque se ve que no tuvo un verdadero equipo de trabajo civil ni militar ni mucho menos bases populares numerosas.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Alejandra Gutierrez /

    22/03/2015 8:41 AM

    Interesante articulo. El enfoque místico religioso es irrelevante ante la realidad implacable. Sin entrar en un análisis de quienes intervinieron en la liberación del 54 tenemos que decir que fue algo excelente para el pais. Veamos los paises que pasaron por procesos similares pero no los revirtieron. En los 50's Cuba era uno de los paises lideres de la región, prospero, rico en abundancia, innovador y lleno de vida. Hoy depende de lo que le roban a Venezuela al punto de convertirse en exportador de petroleo sin tener una gota en la isla. Sus ciudadanos están presos con prohibición de salir del pais, prohibición de entrar a los hoteles para turistas, prohibición de tener dolares, restricciones de tenencia de empresas, de uso de internet, de expresarse e informarse y ademas gobernados por una familia multimillonaria. Nicaragua es desde su revolución el pais mas pobre de la región, con enorme corrupción, combustible enormemente caro, sueldos de miseria y una élite gubernamental también millonaria. Venezuela no es necesario describirla pues su condición actual habla por si misma. Estos 3 paises tienen otra característica común y es la emigración de sus ciudadanos que huyen de las condiciones invivibles que sus sistemas han creado. Los cubanos tienen que llegar al extremo de salir en balsa a mar abierto arriesgando la vida para llegar a Estados Unidos o desertar en la primera oportunidad en que pongan pie en otro pais. Los Venezolanos han invadido Estados Unidos, Colombia, Panamá, Costa Rica etc, y los Nicaragüenses emigran por cientos de miles a Costa Rica, Guatemala y Panamá. Bien o mal, con o sin el factor religioso debemos estar muy agradecidos de no haber sido el primer pais comunista de Latino América, de no haber sido el primer satélite de Cuba y Rusia y de estar libres de la descomposición social y económica que acompana al comunismo.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      Amory Marroquin /

      20/10/2017 7:20 PM

      Como que no entendio la historia...
      En otro punto, Yo realizé un viaje a Cuba este año, y tuve una grata estadía en una casa particular, y de lo que hablé con los ciudadanos cubanos le puedo decir que usted no puede estar mas equivocada...

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Gustavo /

    03/01/2015 2:55 PM

    Hay un error, que puede crear suspacias en el texto de este artículo...

    "Reforzada por los nuevos aviones, la campaña de Allen en contra de Allende se intensificó. Los comandantes superiores del ejército guatemalteco, comprendiendo las insinuaciones explícitas del embajador Peurifoy,"

    Lástima...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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