Necesitamos que se acaben estas maquilas (debate)

En mi entrega anterior, planteé algunas de las razones por las cuales considero que la aprobación de la recién presentada Ley de Promoción de Inversión y Empleo (recientemente rebautizada como Ley Emergente para la Conservación del Empleo) sería un error. En esta ocasión, propongo algunas ideas más en torno al debate de esta iniciativa.

n135 Opinión P369
Esta es una opinión

¿Es positiva una industria que se esmera en bajar los salarios y alargar las jornadas laborales?

Foto: Carlos Sebastián

Argumentaba que el problema de la propuesta de ley no sólo radica en el costo fiscal (regresivo) que representará para el raquítico Estado guatemalteco,[1] ni en las magras posibilidades que ofrece para atraer inversiones de calidad. Un problema adicional –y a mi entender, fundamental– es que el objetivo implícito de la ley propuesta no es promover el desarrollo mediante la “creación destructiva” que describe Schumpeter. El fin es, más bien, extender la agonía de una industria maquilera que, a pesar de haber contado con privilegios fiscales por casi cuarenta años, no ha logrado reinventarse para competir en un mercado mundial cambiante.

En respuesta a mi texto, mi colega Lisardo Bolaños Fletes escribió una columna en Plaza Pública en la cual disentía con algunas de mis ideas. Agradezco a Lisardo la invitación al debate, y a continuación espero responder a la mayoría de sus argumentos. Dichos argumentos, a mi entender, se dividen en dos partes: por un lado, está la descripción de la industria de la maquila y su evolución histórica; y por otro, la visión del desarrollo del país a largo plazo.

En cuanto a la descripción de la industria, Lisardo empieza por cuestionar mi afirmación de que Guatemala ha sido, o es, un país maquilero, indicando que “nunca llegó a superar… el 3% de la población económicamente activa”. Sin embargo, la importancia de una industria no depende solamente del tamaño de su fuerza laboral, sino también del valor de su producción y exportaciones.[2] Y en el caso de la maquila, durante su época dorada a mediados de la década del 2000, sus exportaciones representaban más de un tercio de las exportaciones totales del país (superando al café y el azúcar), y más de la mitad de las exportaciones de manufactura. Durante estos años, la industria contribuía, además, alrededor de un cuarto de la producción total manufacturera.[3] Con estos datos, resulta difícil concluir que Guatemala no es, ni jamás ha sido, un país maquilero.

Lisardo cuestiona también la afirmación de que la industria ha sido incapaz de reinventarse para mantener su ventaja competitiva. Arguye que al interior de la industria se ha dado “una evolución hacia el concepto de paquete completo…” Pero este argumento nuevamente esconde información necesaria para un análisis riguroso, pues el paquete completo ha sido parte de la producción maquilera guatemalteca (y de la mayoría de los demás países maquileros de la Cuenca del Caribe) desde hace al menos diez años. Incluso recuerdo haber visitado, como parte de una investigación que realicé junto con Pipkin en el 2005, cursos organizados por Vestex enfocados en el paquete completo, y maquilas como Koramsa, que se presentaban como modelo de este modo de organización del proceso productivo. El hecho de que, diez años más tarde, Lisardo presente al paquete completo como ejemplo de los avances de la industria refleja lo poco que se ha modernizado la maquila en Guatemala, a pesar de haber contado con el continuo apoyo financiero de las exenciones fiscales.

Lisardo también expresa dudas sobre mi visión de desarrollo para el país, en la cual abogo por un proceso consistente con la idea de la creación destructiva. La faceta destructiva del proceso que propongo pondría fin a los beneficios fiscales que mantienen con vida a la agonizante industria maquilera actual. Lisardo adopta una postura contraria. Sugiere que el país requiere de más maquilas como las actuales, pues según sus estudios, la mayoría de los comerciantes informales del país estarían dispuestos a dejar sus negocios actuales por trabajos con salarios similares a los de “las maquilas más productivas del país…” Este razonamiento tiene al menos dos problemas.

Primero, la calidad del empleo de la maquila deja mucho que desear. Y no sólo me refiero a la gran intensidad del trabajo de maquila –una dimensión que no menciona Lisardo y que probablemente afectaría las conclusiones de su estudio con los comerciantes informales. También estoy hablando de los salarios y beneficios laborales. Como lo reconoce el mismo Lisardo, la maquila incorpora mucho empleo subcontratado no inscrito en el IGSS; y es incapaz de pagar el salario mínimo (diferenciados para la maquila, y menor que los salarios mínimos agrícola y no agrícola) si es que ha de seguir siendo competitiva.[4] Pero, ¿cómo va a ser positiva para el desarrollo una industria que no sólo no paga buena parte de los impuestos que le corresponden, sino que además se esmera en bajar salarios, reducir beneficios y alargar las jornadas laborales?

El segundo problema con la línea de argumentación de Lisardo es que, aunque quisiéramos más maquilas, ningún privilegio fiscal va a impedir su inexorable decadencia, al menos en la forma actual de la industrial maquilera. ¿Por qué digo esto? Porque los privilegios fiscales son útiles principalmente para industrias que buscan competir a base de bajos costos de producción. Pero está muy claro que la maquila guatemalteca ya no es capaz de compararse con otros países cuyos costos de producción son mucho menores. No es coincidencia que, entre 2004 y 2014, la producción de vestuario y textiles como porcentaje del PIB se haya reducido casi a la mitad, y su proporción de las exportaciones totales del país haya bajado del 35% al 14%.[5]

Y entonces, ¿qué hacemos? Esta es la pregunta que me lanzaba Alejandro Ceballos, uno de los líderes de la industria de la maquila. A mi parecer, hay dos opciones. La primera se centraría en reemplazar la agotada industrial maquilera actual por una industria de maquila capaz de desarrollar sus propios diseños y marcas, y generar empleos de mayor calidad. Tal industria probablemente comenzaría por conquistar los mercados regionales antes de expandirse a otras áreas del mundo.

La segunda opción es aceptar que nos encontramos frente al ocaso de la industria de la maquila del país, y que debemos buscar nuevas industrias. A fin de cuentas, la maquila siempre ha sido concebida simplemente como una etapa en el proceso de desarrollo a largo plazo. En la nueva etapa de desarrollo, el país aprovecharía el legado que le ha dejado la etapa de la maquila. Dicho legado incluye a una fuerza laboral acostumbrada al régimen industrial y con cierto nivel de capacitación; una experiencia de organización colectiva, liderada por Vestex, sumamente exitosa; y una generación de experimentados empresarios –entre los que se incluye el mismo Ceballos– con un vasto conocimiento de la producción manufacturera para la exportación. Estos son recursos invaluables que el país debe utilizar para promover un nuevo proceso de transformación industrial consistente con la creación destructiva.

Ambas opciones –la innovadora maquila de mayor valor agregado o la transformación hacia nuevas industrias– requerirían de una agresiva política industrial, liderada por el Estado. Y ninguna de las dos dependería de la aprobación de la Ley Emergente para la Conservación del Empleo, una ley profundamente conservadora, útil solamente para un grupo de empresarios que se resiste al cambio, e incompatible con el desarrollo.

 

[1] Este argumento se vio reforzado por las recientes declaraciones del Ministro de Economía, quien indicó que “Los impuestos que generan las personas que trabajan en el sector de vestuario son mucho mayores que los que las empresas dejan de pagar de ISR”.

[2] Por cierto, dados los datos que presenta Lisardo, cabe preguntar por qué los maquileros que promueven la propuesta de ley la defienden con base en la gran cantidad de empleos que supuestamente se perderán si no se aprueba.

[3] Cálculos propios con datos del Banguat.

[4] Por esta razón, es en este sector donde se originan descabelladas propuestas salariales como los salarios mínimos por productividad, o los salarios diferenciados por región.

[5] Cálculos propios con datos del Banguat.

Alberto Fuentes
/

Latinoamericano, estudiante del desarrollo social y económico de los países del Sur. Realizo investigaciones sobre el sector empresarial y sus relaciones con el Estado, la sociedad civil y, especialmente, l@s trabajadores.


Anuncio

Hay Mucho Más

No te perdás las últimas publicaciones de Nómada

¡Gracias por suscribirte!

(Revisá tu correo y confirmá tu suscripción)

A qué hora te gustaría recibirlo:

Te gustaría recibir sobre:

¡Gracias!


Con qué frecuencia te gustaría recibirnos:

¡Gracias!


Anuncio

17

COMENTARIOS

RESPUESTAS

INGRESA UN MENSAJE.

INGRESA TU NOMBRE.

INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO.

INGRESA UN CORREO ELECTRÓNICO VÁLIDO.

*

    manuel valdez /

    23/11/2015 11:07 PM

    Creo que el articulo es de excelente calidad, sin embargo atenta contra el credo cacifero de los explotadores guatemaltecos.
    Guatemala tiene que competir globalmente con industrias que no se basen en mano de obra barata no calificada sin ninguna preparacion. El modelo chapin es vender "world class " a precio "world class" y explotar a los chapincitos que no merecen compartir los country clubs con los dueños de las maquilas pagandoles sueldos de miseria "SI quieren asi bueno sino que miren que hacen".

    Es ilogico pensar que se va a cambiar de la noche a la mañana. Y es necesario reconocer que hay que invertir en la educacion del Guate.
    Pero lo mas critico es un cambio de actitud y de pensamiento, tanto de los trabajadores de no esperar un trato paternalista del patroncito y del gobierno, y de los empresaurios guatemaltecos que siempre quieren invertir nada y ganar el 200 % explotando " indigenas " de mente chapines que son los que mas abundan en nuestra tierra.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Lisardo Bolaños /

    23/11/2015 9:48 PM

    Hola Alberto,

    Estoy mandando mi respuesta esta noche a Plaza Pública para que la publiquen. Te mantengo al tanto.

    Saludos,

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alejandro Ceballos /

    23/11/2015 9:31 PM

    Igual me parece cobarde el esconderse bajo un sudonimo para escribir. Pero soy chapín y muy orgulloso no sólo de ser textilero sino de trabajar con muchos Coreanos. Lo que se arguye sobre Corea tiene poco que ver con el tema y en tecnología las Finlandeses quedan muy lejos de los Coreanos. Pero al final se estan basando en información sin fundamento. En cuanto al articulista tomar los datos macro para hacer conclusiones no es lo correcto. Aunque hayan bajado los valores generales el ser un cluster nos ha permitido ser el país que más caro vende el metro cuadrado y dejar mayor valor agregado en el país. Si ese no es el objetivo que toda industria persigue para un país entonces si vamos por el camino equivocado. Si además lo hacemos con inversión extranjera no es lo que todos perseguimos? En realidad quedó a la espera de una mejor fórmula, encantado la seguimos.
    En cuanto a educarnos no puedo estar más de acuerdo. Pero mientras esté en manos del estado seguiremos esperando resultados que nunca se dan. Quedan invitados a visitar Vestex, con gusto les enseñamos lo que se ha logrado .

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    John Odigo /

    23/11/2015 7:59 PM

    Si queremos redundar y revitalizar nuestras industrias necesitamos hacer lo que Finlandia hizo hace aproximadamente 30 años, con enfocarse en la educación profesionalizada a niveles académicos superiores, donde para ser maestro se requiere tener un maestría, y es un trabajo de los mas admirados y selectos, y bien remunerado, y que ahora los pone entre los niveles mas altos en educación, y tecnología, y siguen siendo dominantes en el mercado de teléfonos celulares con Nokia, estándares de vida altos, equiparables en educación con Corea del Sur sin desvivir a sus infantes, mientras esto no pase vamos a seguir siendo la fuente de empleo barato que tiene que dejar que le abusen sus derechos humanos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    John Odigo /

    23/11/2015 7:36 PM

    Corrijo, es el 80% de las maquilas las que son de coreanos según el mismo Ceballos,
    En Prensa libre del 9/noviembre/2015, cito:
    PL: "¿Es el sector atractivo para la inversión extranjera?"
    A. Ceballos: "En el país el 80% de la industria es de origen coreano."

    El modelo que expuse anterior mente es típico de estas maquilas, hay unas un poco mejor, otras inclusive peor.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    John Odigo /

    23/11/2015 7:12 PM

    Alberto Fuentes, Interesante argumento personalmente considero que si puede ser mayoritaria la cantitdad de maquilas de explotacion, citando al señor ceballos en una etrevista publicada en Prensa Libre los coreanos dominan aproximadamente 90% del mercado, y todos estos siguen el mismo patron de explotadores.

    Personalmente no creo que el modelo Sur Coreano sea uno de exito, si consideramos las altas tasas de suicido a todas las edades, que los niños estudian de 7 a 22 horas para sustentar esa economia, y que las pobres ancianas olvidadas entre tanta tecnología tengan que prostituirse.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alberto Fuentes /

    23/11/2015 7:00 PM

    Muchas gracias a todos por los comentarios. Respondo por partes:

    1. John Odigo - estoy de acuerdo con el argumento de que en Guatemala aún existen maquilas que ofrecen empleos de muy baja calidad. Pero también diría que es una industria con bastante variedad. Así como hay muchas maquilas con condiciones vergonzosas, también hay otras más sofisticadas. La pregunta, a mi parecer, es cómo vamos eliminando las maquilas con altos niveles de explotación para ir pasando a modelos de producción de mayor beneficio para el país. Mis sugerencias están resumidas en los últimos párrafos de la entrega, e incluyen, entre otras cosas, la eliminación de exenciones como las que contiene la propuesta de ley (que benefician especialmente a las que buscan competir a base de bajos costos).

    2. Seungro Ahn - Es cierto que el caso de Corea del Sur es sumamente interesante, en especial por el papel central que ha jugado el Estado en su proceso de desarrollo. La pregunta es cómo lograr que el Estado guatemalteco logre dirigir un proceso de desarrollo similar. Lo menciono porque, bajo las condiciones actuales, el débil Estado guatemalteco jamás sería capaz de, por ejemplo, ejercer control sobre las grandes familias del país como sí lo hizo Park Cheung Hee con los chaebol. El Estado guatemalteco carece de capacidad, además, para diseñar una política industrial sofisticada, y eso tiene mucho que ver con el hecho de que sus ingresos fiscales son mínimos - en parte por propuesta de ley como la que describo en esta entrega. Los bajos ingresos fiscales limitan las posibilidades de financiar la política industrial.

    3. Alejandro Ceballos - Me parece sumamente interesante lo que menciona sobre el desarrollo de marcas y diseños en la industria, y me encantaría que nos contara más sobre cómo han ido moviéndose en esta dirección como industria. Al mismo tiempo, coincido con John Odigo en cuestionar cuán común es este proceso dentro de la industria. Lo digo porque los datos nos muestran un descenso sustancial en el valor de las exportaciones de la industria (cosa que uno no esperaría si la industria estuviese incorporando diseños y marcas en la mayoría de sus empresas).
    También creo que sería muy interesante que nos contara más sobre el tipo de apoyo que les interesaría obtener por parte del Estado. A mi parecer, este es el tipo de discusión que deberíamos tener en el país.

    Saludos a todos!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    John Odigo /

    23/11/2015 6:48 PM

    Alejandro Ceballos, pues no necesito divulgar información personal para contar algo que sé, y la anonimidad en internet es un derecho fundamental, que lastima que usted no pueda reconocer esto, en esta situación que no va tener repercusiones legales sobre ustedes y solo expongo una situacion que conozco no necesito exponerme, pero para que lo sepa, no solo estoy tirando la piedra y escondiendo la mano, he convencido de denunciar a algunas personas lo del IGSS y han habido resultados.

    Da verguenza que gente como usted se preste para permitir y solapar abusos de derechos humanos a sus compatriotas(Si es que es usted guatemalteco).

    (Editado del previo, no redacte bien lo que quería decir en el anterior.)
    PD: Nomada, deberían considerar usar algo como disqus.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    John Odigo /

    23/11/2015 5:04 PM

    Por cierto eso de que importan pacas de algodon y exportan prendas completas, vaya a creerselo usted solo que son la mayoria, la mayoria de coreanos simplemente traen tela de pesima calidad y barata de china( Porque tanto coreano empresario para lo de la linea?)

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    John Odigo /

    23/11/2015 5:00 PM

    Alejandro Ceballos, pues no necesito divulgar información personal para contar algo que sé, y la anonimidad en internet es un derecho fundamental, que lastima que usted no pueda reconocer esto, en esta situación que no va tener repercusiones legales sobre ustedes y solo expongo una situacion que conozco no necesito exponerme, pero para que lo sepa, no solo estoy tirando la piedra y escondiendo la mano, Si almenos están empezando a pagar a algunos de estos pobres empleados porque he convencido de denunciar a algunas personas.

    Da verguenza que gente como usted se preste para permitir y solapar abusos de derechos humanos a sus compatriotas(Si es que es usted Guatemalteco).

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







Notas más leídas




Secciones