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¿A qué suenan los Raysa ‘n Beans?

Sorprende y satisface, aunque también intriga el nuevo y segundo EP Siete, del grupo guatemalteco Raysa ‘n Beans. El quinteto es liderado por la cantante Raysa Morales y completado por Erick Carrillo cantante y voz; Mauri Orozco en la batería y voz; y el bajista Francois Guindon. Después de dos años alejados de los estudios de grabación, el grupo presenta su segundo disco con siete tracks donde vierten blues, gypsy swing pero también ritmos afrocubanos y balada rock indie.

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Esta es una opinión

Raisa Morales es la voz y líder de este quinteto

El grupo ya cumplió cuatro años de vida. Tal parece que durante ese tiempo sumó y aprovechó los años de experiencia. Hay que saber que cada uno de los integrantes en lo individual tienen sus propios proyectos, igualmente son de procedencias estilísticas muy distintas. Raysa vendría del folk, de la trova o del bolero, mientras que Orozco del rock y Erick del reggae. Esas diferencias acá multiplican, dando un total sonoro sabroso, original y polivalente. 

De hecho, el cancionero despacha tonadas con temáticas igualmente dispares. “Los temas tratan del amor romántico ingenuo, de la búsqueda del amor propio, de la necesidad de empezar de nuevo y de la importancia de vivir el momento presente, entre otros”, apunta la banda.  

La producción abre con Jardín, acá la voz de Raysa está acompañada de un coro (Carrillo y Orozco) y abrigada de una cruda guitarra eléctrica y de un tímido teclado configurando así una tonada pop. Por cierto, pareciera que la voz de Raysa ha subido de tono y eso sorprende porque estábamos habituados a sus desplazamientos vocales en tonos medios y bajos. Quizá sea gusto del productor, en este caso Gabriel Lepe. 

Las dos siguientes canciones sitúan a la banda en otros registros. Dirt es un blues estilizado. Acá Raysa canta en inglés, un inglés poco claro. El sonido de órgano y el tiempo lento crean un aire melancólico. La canción no deja de ser interesante, es más, estilísticamente es buena tonada con un pico emocional imprescindible. En cuanto a RCTA, es un autoexamen y un anhelo positivo. “Ando buscando una sensación/ Algo que eleve a este corazón/ Que me dé unas alas para volar como un avión”, comienza diciendo Raysa a ritmo de rock funk. Por cierto, hubiese valido la pena slap en el bajo, pero no, en cambio sí hay en la segunda parte un puente de guitarra distorsionada y viva que le dota de poderío al tema -un elemento que nunca antes había estado en la música de Raysa’n Beans-.  

Continúa Hoy, es una canción escrita en clave de gipsy swing. Hay una elegancia old fashion gracias al sonido de trompeta con sordina a cargo de Silber García, que igual se divierte, delínea y colorea. Es una animada de despertar. “Somos más que cuerpos / Somos seres espaciales / Seres universales / Y sexuales sin control. Y sé que es hoy lo único que hay/ lo único que tengo y que tenemos hoy/ Hay un día que siempre llega y sé que es hoy”. 

Words en cambio es curiosa. Parece folk indie abrigada por guitarra eléctrica y trompeta con sordina. Es una balada en inglés, algo que no termina de encajar en una banda que inicialmente atraía por su vocación latina. Hay que reconocer que la canción, interpretada a tiempo medio/lento, sinuosa en cierta forma, matiza en los acentos y ofrece un requinteo rockero con efectos únicos, pero al final es atípica. Eso intriga.  

El hechizo connota indignación social. “Templos de muerte apatía y corrupción /Un mal comediante pretendiendo ser nación (ser nación) / Predicadores, delincuentes, migración/ Viles mentiras ahogando la razón / Y que nos cubra el amanecer / Volvernos locos ser lo que queremos ser”, canta con ánimo y rítmica Raysa acompañada de guitarra eléctrica rítmica y un pianito de juguete, convirtiendo el tema en burlón y bufón.

El disco cierra con Me voy, una canción caribeña de amor. “No puedo pensar el día que solito me dejarás / Te juro no sonarían las cuerdas de mi guitarra, / Se me apagaría el ritmo, ya no sonaría el tambor / Si solito me dejará, morenita de mi amor – ay mama”. Acá se escucha un buen juego pianístico latino de esos que Selvin López sabe hacer. La trompeta de nuevo colorea con un buen solo. 

En suma este es un paso adelante de Raysa ‘n Beans. Ya las baladas sencillas ya no son suficientes, ahora ceden a algo más completo y ambicioso. Y eso se denota como ya apunté no solo en las diferentes tímbricas sino también en las letras y en las estilísticas que abordan (aunque inquieten). Ese paso que da Raysa ‘n Beans es porque está convencido que puede dar más, puede alcanzar una mayor proyección, obtener mayor exposición y porque pueden alcanzar oídos más exigentes. ¡Adelante!  

Jorge Sierra
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Lleva quince años dedicado al periodismo musical. Ante cada concierto, disco y encuentro con músicos lleva en mano su libreta de notas. Los programas radiales que dirige le han demandado ser un escucha de amplias miras.


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