El arte es uno solo, pero tiene muchas formas

Imaginemos ese momento en que el teatro fue novedad, en que toda la música era nueva y que la arquitectura no era más que una cueva. Si nos detenemos a pensar, todo llegó a la humanidad en un momento específico, derivado de una complicada red de factores que formaron culturas y, poco a poco, se creó el concepto generalizado de lo artístico.

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Esta es una opinión

"Naturaleza Salvaje" Colección de moda de Alexander Mcqueen para el museo MOMA en Nueva York. 2011. Foto: Solve Sundsbo.

El arte es autónomo y no necesita un concepto rígido para serlo, ya que se mueve al ritmo del ingenio humano. Sin embargo, la valoración de una obra como tal es producto del pensamiento y nuestra capacidad sensible.

En la Grecia clásica se adoraba a las musas como las criaturas inspiradoras de la persona. Posteriormente este concepto se redujo a seis ramas de creatividad que llamaremos “Bellas Artes”. Durante muchos años, estas líneas fueron por las generatrices del mundo y la Historia del Arte que conocemos y estudiamos: danza, música, escultura, literatura, pintura y arquitectura.

“Danza de Apolo y las Musas” Baldassare Peruzzi. Circa 1500.

 

Fue hasta 1911 que el teórico Ricciotto Canudo añadió el cine como el séptimo arte por considerarle como la plástica en movimiento, y vaya que tenía razón. Esta elevación del concepto del cine no fue arbitraria ni repentina. Tratemos de comprender el arte como una confluencia de valores. Algunos de estos puede dictar que el arte es un fenómeno social de comunicación, una obra que contiene un mensaje cifrado para ser entendido de cierta manera. Otro, quizás, dice que el arte es original y novedoso, no se basa en la copia o la reproducción sino en principios experimentales y sensibles. Además el arte implica una técnica que se va especializando y evolucionando con el tiempo hasta alcanzar la maestría. Sobre todo, el arte es sublime porque alcanza más que una experiencia estética, es un llamado de atención espiritual y emocional que emana del artista hasta su conexión metafísica con el espectador. Si revisamos la historia del cine, es fácil comprobar que existen miles de obras que sobrepasan y cumplen con cada uno de los enunciados anteriores, de todos los géneros, temas, épocas y orígenes porque además de todo, el arte es universal.

Fragmento del afiche diseñado por Boris Bilinsky para la película “Metropolis” del director Fritz Lang. 1927.

Retomando las ideas del primer párrafo, recordemos que el arte es dinámico y evoluciona junto al ingenio y pensamiento humano. Uno de los grandes aportes del cine fue precisamente la asimilación de la naciente tecnología como método para difundir su esencia. Una revolución.

Posteriormente a este logro, se han considerado otras actividades como candidatas a sumarse al panteón como nuevas musas, por ejemplo el comic eventualmente es nombrado como octavo arte, el tatuaje, el perfomance, la moda, la fotografía y la videoinstalación lo siguen de cerca.

Fragmento de “Maus” Novela gráfica al estilo comic. Art Spiegelman. 1991

 

Fotografía de tatuajes tradicionales japoneses. Kusakabe Kimbei. 1875.

“Relación en Tiempo”. Performance realizado por Marina Abramovic y Ulay  en 1977

“Naturaleza Salvaje” Colección de moda de Alexander Mcqueen para el museo MOMA en Nueva York. 2011. Foto: Solve Sundsbo.

La pregunta es: ¿considerar estas labores como arte, pone en riesgo el concepto construido por milenios? Para mí, no. Únicamente debemos ser cuidadosos,  el avance galopante de las definiciones no puede confundirnos y debemos ser críticos en nuestra apreciación para valorar o desechar lo que el futuro nos traiga, pero estoy seguro que en el universo infinito de las ideas que podemos soñar, todo puede ser novedad.

He de decir que yo creo que en este momento, el mayor enemigo del arte no es lo conceptual (lo que muchos considerarían como raro), sino que es el mercado que le coloca un precio y una categoría a toda obra que se convierte en un producto de consumo. Pretender crear la necesidad económica del arte como un complemento existencial, limita el acceso de artistas y participantes al medio. Por eso, les vuelvo a invitar a buscar arte en todos los medios, desde el graffiti hasta la cocina, que las críticas teóricas sean sólo una mecha que despierte la curiosidad y fundamente criterios, pero que el dictamen sea propio. Toda opinión es válida porque todos somos críticos en potencia.

 

Retratos públicos por substracción. Vhils. 2012.

Lo que viene en el mañana está por verse, pero por ahora, los invito a que vean el video a continuación, realizado por el Museo del Prado. Se trata de una videoinstalación del 2016 que parte de la obra renacentista de “El Jardín de las Delicias” de El Bosco, algo que luego de 500 años aún produce arte nuevo e inspira generaciones. Para describir adecuadamente una experiencia como esta, el cuadro y la instalación, haría falta inventar palabras.

Juan Pablo Hernández
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Guatemala. 1986. Arquitecto por profesión, restaurador por vocación e interiorista de tiempo completo. Dicen que soy sensible como defecto.


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