El desapego al yoga

La práctica en el mat y el desapego van de la mano. Uno sin el otro, son un círculo sin salida. Mientras más profundizas en tu práctica, más discernimiento tienes entre ilusión y verdad.

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Esta es una opinión

Foto: Andrés de Paz

Hablaba con una amiga a la que le compartí mis preocupaciones. No soy la persona más sana bajo el concepto yogui. Disfruto tomar de una cerveza. De vez en cuando, un tabaco y aunque no me considero vegetariana ni vegana, es algo que la mayoría del tiempo mi cuerpo pide. Salgo de fiesta, disfruto de ambientes diversos y mucho de mi estilo de vida no forma parte de la etiqueta yogui. Y a pesar de que soy maestra de yoga y cuento con un espacio propio para practicar y ofrezco estas prácticas al público, a veces me encuentro confundida y juzgándome una y otra vez.

Ella me dijo: “No podemos comparar el estilo de vida tradicional de los yoguis, quienes viven en las Himalayas y desde que nacen practican el yoga como algo adherente a su naturaleza y cultura”.

Nosotros somos personas modernas que nacimos sin siquiera saber cómo respirar bien. Y sin darle más vuelta al asunto, llegué a la siguiente conclusión: No importa que es lo que haces siempre y cuando seas consciente de lo que haces. En el momento de tomar un vino, ¿por qué resistirse al hecho de que no es moralmente bien visto en el yoga tradicional cuando podría reconocer la magia y divinidad detrás de estos pequeños detalles?

Existen mantras, pequeños rituales para honrar lo que consumimos y metemos al cuerpo. También para el resto de actividades que decidimos hacer. Desde comer un plato delicioso un domingo con la familia, hacer el amor o hasta la misma práctica del yoga a las 6 de la mañana un miércoles. Es reconocer la divinidad, la belleza y la simpleza detrás de cada acto.

Reconocer esto, me trajo mucha paz. No pretendo ser alguien perfecta, ni tener una práctica perfecta, ni pasar el resto de mi vida buscando esta perfección inexistente. Admiro y respeto a quienes deciden vivir así, pero en mi caso las contradicciones de mis actos y hábitos ante el yoga tradicional dejaron de castigarme. Decidí mejor refrescar mi perspectiva y ser honesta con quien soy. El yoga no es una religión, es un camino que nos ofrece diferentes herramientas para tener una vida más armoniosa y saludable.

El desapego que se practica en el mat, es el mismo desapego a decidir que está bien y que está mal.  Es el mismo desapego a querer ser alguien quien no eres o pretender ser algo que deberías de ser. Es el mismo desapego a tantas reglas en la mente cuando el mismo camino del yoga te muestra uno cada vez diferente. Es una relación cada vez más cercana donde el único avance es el deseo sincero de la verdad ya que te encuentras frente a ti mismo, siendo cada vez más imposible ocultarte. Es observar la cautividad de la materia y trascender al mundo espiritual donde todo es posible, y justamente esto, puede ser aterrador.  

Mientras más practicas y trabajas diferentes partes del cerebro en la meditación, tu mismo cuerpo se sensibiliza guiándote a una mejor alimentación y selección de lo que vas a poner en tu cuerpo. Tu intuición se alimenta, reconociendo auténticamente lo que te hace bien y lo que no. El trabajo es intelectual, material y espiritual.

Amo el yoga, y la belleza detrás de este arte hermoso es que podemos usarlo a nuestro beneficio. Decido confiar en lo que tiene para mostrarme y tomar decisiones en base a lo que se siente bien en estos tres planos. Lo que no se siente bien, llega a ser ruido dentro de una melodía. Llega a ser una oportunidad para mejorar y para continuar soltando y desapegandome cada vez más.

Cindy Barascout
/

Escritora y yoguini, viajera y divemaster. Amante de la naturaleza, la humanidad y el arte sin límites. Del cine y la música. De los viajes internos y físicos. Estudió periodismo, edición y escritura creativa.


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    Carlos Rivera Clavería /

    05/05/2018 4:04 PM

    Interesante tu artículo acerca de la disciplina yoga y el desapego, he practicado el hatha yoga y la meditación que el Buddha enseñó, hoy día intento aprehender el kundalini yoga, quizá relativamente el conocimiento práctico que he adquirido ha sido la conciencia de la calma, y relativo porque al desapegarte de la práctica nuevamente vuelven tus antiguos apegos y la calma de abandona, producto de tu dinámica social, de tu cultura, no será que se trata de la ley de la unión y lucha de los contrarios, apego y desapego, unidos y contrarios, interés y desinterés por la práctica ...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Cindy /

      10/05/2018 3:05 PM

      Gracias Carlos :) justamente la paradoja de mañana cuál hablas es el ritmo y balance de la vida en si. Al menos, eso creo. Es un baile y hay que fluir. En cuanto a los desapegos me refiero a los conceptos que uno tiene en la mente, justamente te limitan en explorar y liberar tu potencial. Es confiar un poco más en lo invisible y en lo que dicta tu cuerpo y espiritu🌿

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!



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