¿Es lo mismo arte guatemalteco que arte producido en Guatemala?

Encasillar el arte por las fronteras que limitan al artista, es cortar las líneas que nos conectan con la universalidad del arte. El talento debe fluir sin cortapisas de origen.

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Esta es una opinión

Reproducción de los murales de Bonampak

Rina Lazo. 1996.

Recuerdo que cuando tenía 16 años, compré un libro usado en una feria municipal y titulado “Historia del Arte Guatemalteco” de José A. Mobil (ISBN 978-99922-917-8-8). Ese libro fue uno de mis primeros formadores académicos en historia del arte, de hecho aún lo consulto porque es un gran libro de referencia. Hace poco lo volví a hojear, con el criterio de estos años de estudio y experiencia y me hice varias preguntas.

En general, últimamente se habla mucho de “lo nuestro” pero ¿realmente sabemos lo que implica la guatemalidad? ¿En qué punto establecemos la diferencia entre lo producido en Guatemala como algo excepcional o como un resultado del contexto global?. Y más importante aún, ¿nos conviene hacer esta diferenciación?

Es relativamente fácil establecer una escena artística guatemalteca actual, somos un país afortunado en figuras consolidadas y talentos emergentes que podemos conocer en galerías y festivales, pero no toda la producción local se debe a una exploración de la propia identidad y eso está bien. Me explico.

El arte tiene corrientes, estilos y tendencias, algunas de ellas afectan a una producción mucho más universal que otras, por ejemplo, el barroco alcanzó cuatro continentes en su época, contrario al constructivismo que creció y floreció mayoritariamente en Rusia de principios del siglo XX. El barroco es un tema muy interesante: hablamos de un barroco guatemalteco bien definido pero, en realidad lo que lo hizo guatemalteco no fue solo la nacionalidad del autor, sino su acercamiento crítico a los principios que este representaba.

Veamos un par de ejemplos:

Jesús Nazareno de las Monjas Nazarenas de Sisante. Cuenca, Luisa Roldán “La Roldana”. 1698.


Jesús Nazareno de la Merced, Guatemala, Mateo de Zuñiga. 1655.

Veamos estas imágenes religiosas producidas en el barroco en España y Guatemala, ambas producidas por el mismo régimen y para públicos similares, representan a Cristo cargando la cruz. Podemos observar el movimiento dramático de las figuras, la atención a los detalles y la técnica espléndida. Sin embargo, notemos que los hombres esculpidos corresponden a fenotipos familiares en las sociedades que las solicitaron. Eso contextualiza una obra de arte y la acerca a una interpretación crítica del autor con su entorno. Notar diferenciaciones básicas como el color de la piel (encarnado), estatura e incluso la postura nos dan pistas para realizar una lectura más rica y fundamentada a una obra. Debo mencionar que es difícil identificar dentro de la historia del arte guatemalteco, a una pieza artística más completa y de alta calidad y valoración como lo es el Nazareno de la Merced, de Mateo de Zuñiga. Su influencia posterior en la escuela escultórica americana e ibérica es clara, por lo que lo considero como el mejor ejemplo de barroco guatemalteco proyectado al mundo.

Desde el punto de vista teórico ¿Es conveniente diferenciar “arte guatemalteco” de “arte producido en Guatemala”? Para mí, lo más importante es dejar de atribuir adjetivos como “muy guatemalteco” o “arte verdaderamente chapín”. Fueron estas frases, encontradas de forma tan común en textos curatoriales las que me hicieron volver a mi libro de adolescencia y de alguna forma inspiraron este artículo.

A riesgo de parecer catedrático regañón, creo que la denominación de arte guatemalteco no debe radicar en la explotación de los valores simples que rápidamente se atribuyen al paisaje local, se debe enfocar en la capacidad de proyección de la experiencia personal del autor en su contexto y la sensibilidad para tratarlo de forma original.

Lo anterior no pretende demeritar las escuelas de pintura paisajística y costumbrista de San Juan Comalapa o San Juan La Laguna. Las obras producidas en estos lugares también tienen un componente crítico muy fuerte y una interpretación social muy rica y personal del autor que trasciende más allá de la belleza naturalista que usualmente la enmarca. Animado por estas características y respaldado por esta visión, Francisco Tun se convirtió en uno de los grandes exponentes del arte guatemalteco del siglo XX. Su capacidad de síntesis y el uso expresivo del color son valores que no se habían visto usados de esta manera en otros lugares.

La Brama” Francisco Tun. 1980.

Al artista de Guatemala le digo que produzca con el corazón, que produzca con el incontenible talento que pueda poseer, que deje de preocuparse por ser representativo como artista guatemalteco. Guatemala puede ser una gran inspiración, pero no debe ser un saco de fuerza para la producción artística. El arte es universal y solo se le cataloga para estudiarlo y aprender de él.

El arte guatemalteco tiene cientos de años de historia y es un aporte inconmensurable para la civilización mundial. Valorarlo y continuar con este hilo que surgió desde que los pueblos nómadas decidieron asentarse e identificarse con este terreno es un reto constante.

Juan Pablo Hernández
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Guatemala. 1986. Arquitecto por profesión, restaurador por vocación e interiorista de tiempo completo. Dicen que soy sensible como defecto.


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COMENTARIOS

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    frank lopez hurtarte /

    07/10/2018 7:08 PM

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    INTERESANTE

    Amigos ciudadanos costarricenses estudian, admiran, critican y hasta sienten como parte de su identidad obras de arte realizadas durante el periodo de la Federación Centroamericana, y no digamos del periodo colonial cuando la Capitanía funcionó por estos lares: Almolonga, Panchoy y la Ermita.

    Y he quedado muy sorprendido de su particular interés por el arte de Guatemala, sintiéndome —y siendo— realmente neófito cuando de hablar del tema se trata. Ellos saben mucho de Guatemala, y, hasta cierto momento admiran más al país que nosotros mismos. Y cuando estudian historia leen a Remesal, Juarros y otros.

    ¿Podría llamarse la Catedral de Granada (Nicaragua) arte guatemalteco cuando fue diseñada por uno de los arquitectos descendientes Porres?

    La cuestión es que a través de la historia política nuestros pueblos centroamericanos han estado sumergidos en vaivenes de identidad territorial que nos llevan a pensar que, en el futuro, Centroamérica será una sola nación, o no lo será en lo absoluto.
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    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    HonorEDnlK /

    06/10/2018 6:32 AM

    Que curioso yo me estaba preguntando exactamente lo mismo el día de ayer, como pregunta Josue Xicara Cotom. He visto uso de noticias arqueológicas o arte prehispánica de origen guatemalteco como promoción mexicana en redes sociales y me pregunto ¿Cual es la regla? ¿es correcto?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Josue xicara cotom /

    05/10/2018 8:59 PM

    Pero en que estilo o corriente entrarían las pinturas de bonanpak?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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