Haces yoga, haces magia

Hacer magia es traer lo invisible a lo visible. En el yoga, unimos el cuerpo y la mente, y por ende lo invisible y lo visible.

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Esta es una opinión

Foto: Margo Porres

“Los grandes personajes de nuestra historia fueron más allá de sus circunstancias del momento. En lugar de hacerse víctimas, se hicieron creadores e imaginaron una y otra vez un futuro tan real que su cerebro generó cambios hasta el punto que sentían esa experiencia deseada como si ya hubiera sucedido”. – Joe Dispenza, bioquímico, neurocientífico y autor de libro “Deja de ser tú”.

 

¿Cuál es la relación entre el mundo visible e invisible con hacer yoga o meditar?

Para responder esta pregunta, es importante retroceder un poco y hablar de la magia. Un momento. ¿Magia?

Retrocedamos un poco más.

¿Qué pienso con la palabra magia? ¿ Y cuál es el verdadero núcleo de la magia tal cual?

Alejémonos de cualquier concepto religioso de la palabra magia e indaguemos un poco en su significado desde las civilizaciones antiguas.

Los egipcios y los mayas, por ejemplo, dedicaron su vida a develar los secretos de la naturaleza y usarlos para el bien de la mayor parte de las personas. Desde las épocas más remotas, la humanidad ha creado diferentes teorías e historias para explorar el concepto de la realidad.

La cueva de Platón, en Grecia o el velo de Maya (ilusión) en India, se ven hoy en día representadas en la literatura moderna o versiones cinematográficas como The Matrix, Truman Show y muchas otras. Estas narrativas hablan de nuestra percepción limitada que apenas describe la realidad por lo que vemos o lo que apuntamos que existe “aquí”.

Como escritora, soy fiel creyente de que existen mundos entre mundos y disfruto de explorar diferentes percepciones. Al escribir y leer he podido viajar en el tiempo y trascender esta realidad. Como maestra de yoga, induzco a mis alumnos a explorar la imaginación y los diferentes escenarios deseados del corazón que van más allá de las condiciones en las que nos encontramos.

Entre las experiencias más trascendentales que nunca habré de olvidar fue en la India, en una meditación guiada en la cual bajaba por un túnel (que luego comprendí es el inconsciente) y recogí un regalo. Era “El libro que salvó al mar”, un libro que había escrito y editado, pero no publicado. Lo vi tal cual, con la portada que hoy está impresa, lo abracé y lo tomé como mío. Era mi bien más preciado, y en esa realidad lo tenía en mis manos y en mi corazón. Sentí gratitud, alivio y alegría infinita. Al regresar y abrir los ojos, algo ya había cambiado en mí. Había visto y vivido un escenario del futuro. Hoy tengo en mis manos ese producto de mi imaginación.

Pero, ¿qué tiene que ver la magia en todo esto?

Pues, al tomar consciencia de que existen muchos niveles de realidad, como Hermes, Jesús y otros grandes maestros describieron, podemos influir en nuestra realidad con el uso apropiado de la imaginación y la manipulación consciente de los símbolos.

¿Qué símbolos?

¡Pues, existen muchos! Sabemos que existe un lenguaje verbal y escrito ¿no? Es un conjunto de símbolos que forman palabras o imágenes que comparten el mismo significado. Una mano que dice Alto o una sonrisa, significan lo mismo aquí y en el otro lado del mundo sin habernos puesto de acuerdo. Pues así como este lenguaje, existe un conjunto de símbolos en el inconsciente que podemos traer al consciente para tomar decisiones y trabajar coherentemente para traer esta realidad invisible a lo visible.

¡Nos convertimos en magos al traer de la nada y el vacío, un pensamiento materializado en esta realidad! Desde comenzar una empresa, el emprendedor debe tener esa imaginación de crear un negocio inexistente o la capacidad de ver lo invisible o lo que los demás no ven.

Nuestro desafío es tener narrativas conjuntas, por ejemplo, cómo hablamos, cómo nos expresamos, las palabras que usamos (símbolos), pensamientos que tenemos, para poder guiarnos a nosotros mismos. ¿Por qué no traducir este lenguaje invisible para la comprensión de los demás?

La curiosidad, inquietud y la búsqueda de nuestra verdad nos mueven a tener experiencias personales que enriquecen nuestros conocimientos y capacidad de enfrentarnos al caos y diversidad del día a día. Esto nos vuelve más conscientes de nuestros poderes creativos y, por ende, aprender de los desafíos diarios.

Nos volvemos víctimas de nuestra realidad cuando nos dejamos llevar por lo que vemos, olemos y sentimos en base a lo que nos rodea en este momento.

Nos volvemos creadores cuando vemos más allá y nos encontramos con el resto del universo donde hay infinitas posibilidades.

Hacer magia es traer lo invisible a lo visible. En el yoga, unimos el cuerpo y la mente, y por ende lo invisible y lo visible. Nos brinda diferentes herramientas para cambiar primero la percepción que tenemos de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Esto cambia directamente la percepción de cómo vemos el mundo y nos ofrece trabajar en la red neuronal para poder trabajar y fortalecer nuestra creatividad e imaginación.

Cindy Barascout
/

Escritora y yoguini, viajera y divemaster. Amante de la naturaleza, la humanidad y el arte sin límites. Del cine y la música. De los viajes internos y físicos. Estudió periodismo, edición y escritura creativa.


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