Tres motivos que hacen de “Loving Vincent” un film atípico

Nunca nos bañamos dos veces en el mismo río. Nunca vemos dos veces el mismo cuadro porque entre una visita al museo y la siguiente nos hemos enriquecido y hemos cambiado, el devenir es una constante del ser humano.

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Esta es una opinión

Fotos: LovingVincent.com

En la entrega de los premios Óscar, la cinta polaca-inglesa Loving Vincent (traducida a español como “Cartas a Van Gogh”) estuvo nominada a mejor película animada.

Loving Vincent es un film único por varios motivos: el primero es su técnica, toda la película está animada con pinturas creadas al óleo por un equipo de más de 100 artistas que imitaron la pincelada que Van Gogh daba a su obra. El segundo es su concepto basado en las numerosas cartas que Vincent enviaba a su hermano Theo. Se crea una trama que trata de explorar la personalidad, la vida y la muerte del artista. El tercero es su homenaje al ser humano que fue Vincent Van Gogh, su indescifrable humanidad junto a su enorme producción pictórica.

 

El actor Jerome Flynn es transformado en el Dr. Gachet (centro. Van Gogh 1890) y luego el metraje es reproducido al óleo por artistas animadores.

Por muchos años,Van Gogh estuvo rodeado por la locura, al menos de forma académica. Se construyó una imagen mítica alrededor del hombre de pelo rojo con la oreja cortada. El suicida que se mató de desesperación ante los problemas que provocaba a su hermano que le mantenía, su obsesión por crear y hacer del arte su forma de vida y mostrar al mundo lo importante que es observar la vida y la belleza. La película empieza a deconstruir esta leyenda y eso es también una forma de justicia póstuma.

Recordemos que antes del cine, estuvo la fotografía. La fotografía fue inspirada por la pintura y la pintura viene de la luz. Van Gogh amaba la luz, era su alimento creativo.

Van Gogh amaba. Amaba con la fuerza de su pincel. Amaba con el lenguaje de la belleza y sus obras reflejan la espontaneidad de ese profundo amor. Amaba los árboles, las flores, las estrellas, las personas, el sol, el color. Aunque nos cueste empatar lo que sabemos de su vida, con lo que sabemos de su muerte, a través de sus pinturas no queda duda que amaba vivir.

Aunque las condiciones de su muerte siempre se mantendrán en un misterio, creo que es apropiado desmitificar su imagen y revalorar el potencial de su obra. Separar al artista de sus cuadros nunca había sido tan difícil, y creo que a veces este diálogo enriquece el discurso y refuerza la profundidad del mensaje que el autor lanza para trascender en el tiempo.

 

Artista creando un cuadro para la película a través de óleo.

Imaginar qué hubiera sido de este gran pintor si hubiese conocido el siglo XX es fácil, su obra habita muchas de las grandes corrientes vanguardistas que surgieron luego que fuera enterrado en 1890.

Podemos hablar del fauvismo, movimiento que surgió próximo al año 1900, caracterizado por el uso provocativo del color. El color como fenómeno psicológico, como elemento primitivo, casi feral. Su representante más célebre fue Henri Mattisse.

 

“Retrato de paciente Escalier”, Van Gogh. 1888.

 

“Retrato de Henri Matisse” André Derain. 1905.

También se puede leer mucho de Van Gogh en el expresionismo. Movimiento que proyectaba la visión interior del artista sobre la impresión de la realidad.

 

“Sembrador al atardecer” Van Gogh. 1888.

 

El Sol” Edvard Munch. 1909

Y más reciente, el expresionismo abstracto que descarta toda realidad y se asienta sobre la forma y el color. Un arte autoexploratorio de cada autor que buscaba reflejar sus emociones en lenguajes universales que no pudieran ser captados por ninguna fotografía.

 

“Campo de trigo con nubes de tormenta”. Van Gogh. 1890.

 

“No. 15. Azul verde y café”. Mark Rothko. 1957

Van Gogh es un pequeño motor que mueve con dinamismo la estética que sigue sus piezas, porque el arte es gasolina del ingenio humano, y esta película es una muestra total de ello. Loving Vincent ya fue estrenada en los cines de Guatemala, también está en Netflix, verla es un recreo visual, un poema onírico y un portento técnico.

Más de cien años después, Van Gogh sigue inspirando. Así de lenta es la muerte cuando se vuelca el corazón a lo que se hace.

Juan Pablo Hernández
/

Guatemala. 1986. Arquitecto por profesión, restaurador por vocación e interiorista de tiempo completo. Dicen que soy sensible como defecto.


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    Juan Carlos Rosito /

    15/03/2018 8:19 AM

    Felicitaciones!!!!!!!!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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