¿Y si vemos como niños?

Todos somos críticos de arte, al menos en potencia. Cualquier comentario sobre un producto artístico puede ser válido si se realiza desde la reacción que observa e internaliza la obra que experimentamos.

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Esta es una opinión

Ilustración para El Principito. Antoine de Saint-Exupéry. 1943.

Todos somos críticos, hasta cuando decimos, muchas veces con cierto desdén: “Eso lo pudo haber hecho un niño”. Es fácil definir la técnica y escribir compendios sobre el correcto uso de cada pincel, la mezcla de colores, la forma de cincelar mármol, tallar madera o modelar yeso y los medios de soporte e instalación. Pero la teoría del arte tiene algo más: corazón.

Durante muchos años, siglos, el arte se vio atrapado en conceptos rígidos que exaltaban la capacidad de reproducir la naturaleza en una combinación de drama y realismo que nos dejó enormes legados que yo valoro como tesoros del talento sublime que podemos alcanzar en este campo. Pero en algún momento se nos olvidó que probablemente hasta Miguel Ángel ensayó la Capilla Sixtina rayoneando las paredes de su casa, siendo infante, para mortificación de su madre.

¿Recuerdas tus dibujos infantiles? La libertad de tomar cualquier color y crear sobre cualquier superficie un universo imaginado con sus propias reglas, formas y variedades infinitas. Esos trazos luego fueron educados y criticados pocas veces de forma positiva. La mayoría abandonamos el dibujo y nos dejaron muchos sentimientos sin una forma de exteriorizar. Pero hay quienes guardaron esa chispa infantil y nos inyectan el ánimo de color.

 

“La Historia de Kamar Al-Zaman y la Esposa del Joyero” Marc Chagall. 1948

Pensemos en cuántas veces hemos soñado con escapar volando con la persona que amamos, pasar sobre el sol, fundidos en un abrazo, a nuestro alrededor sólo el cielo azul. Chagall es un artista que pintó muchos abrazos y besos, muchas de sus obras son tratados al cariño, la intimidad de sus pinturas no requiere un estudio anatómico, mucho menos un acercamiento científico a la perspectiva. Nos queda el color que forman las siluetas que parecen estar formadas de aire, la más sutil forma de pintar un suspiro.

 

"Armonía en Rojo". Henri Matisse. 1908

“Armonía en Rojo”. Henri Matisse. 1908

Supongo que somos adultos, al menos eso lo que se infiere de nuestro año de nacimiento. Hubo un momento en que apenas alcanzábamos la mesa a la hora de comer, todo se miraba enorme y lo que más nos llamaba la atención eran los colores vibrantes. Cuando Matisse pintó su “Cuarto Rojo” lo hizo con un punto de perspectiva extraño, muy bajo, fundió la mesa con las paredes y creó grandes sectores cromáticos donde flotan formas casi libres. Una ventana da dinamismo a la geometría y nos libra de la claustrofobia. Este artista apostaba por la representación del color como soporte del tema y medio de comunicación.

Regresamos a nuestro contexto nacional y encontramos grandes ejemplos de expresión plástica que guardan la candidez del dibujo infantil y lo explotan a favor del mensaje.

"Serie Caballos" Homenaje a Magda Eunice Sánchez. 2015. Foto: Prensa Libre.

“Serie Caballos” Homenaje a Magda Eunice Sánchez. 2015. Foto: Prensa Libre.

Volver a tomar crayones y dibujar nuestros juguetes, revivir esos momentos de alegría donde imaginábamos la velocidad del caballito de palo, dormir y soñar con esas aventuras. Magda Eunice Sánchez es una artista que mantuvo intacto el talento que denominaríamos como infantil, desarrolló una línea gráfica explorando la riqueza formal del trazo simple, sin pretensión mayor que expresar la importancia de mantener la sorpresa y el espíritu libre de cánones.

-Sin título conocido- Francisco Tun. Circa 1975.

-Sin título conocido- Francisco Tun. Circa 1975.

Por otro lado, Francisco Tun recurre a la idea básica y con la menor cantidad de elementos posibles, creemos que no nos da oportunidad de una lectura ambivalente, pero tampoco única. Su mensaje es claro y fuerte, suponemos, pero si lo volvemos a ver podemos encontrar otra interpretación. Es fascinante toparse con obras así, basadas en colores y formas minimalistas que van más allá de una técnica. La síntesis de Tun nos muestra un manifiesto político ante las clásicas alegorías y el academicismo que nos ha llegado hasta el siglo XX: es el triunfo del concepto.

He de reconocer que para ser artista se requiere de cierta dosis de técnica, observación, análisis, experimentación y algo de selección natural. Pero lo importante es que nosotros, espectadores, abramos el discurso a cualquier forma de expresión y aprendamos a valorar los conceptos de forma objetiva, con la mente tan abierta como los ojos, como la primera vez que vimos algo. Busquemos en nosotros mismos esa articulación con lo que vemos, muchas veces está ahí, sólo falta ejercitar el pensamiento divergente o explorar el hemisferio cerebral que no sabe expresar con palabras lo que ve. ¿O es que eres de los que sólo ve un sombrero?

Ilustración para El Principito. Antoine de Saint-Exupéry. 1943.

Ilustración para El Principito. Antoine de Saint-Exupéry. 1943.

– “Mi hijo puede hacer cosas mejores que esos dibujos”, dicen muchas personas al visitar museos y galerías. Si es así, déjalo, anímalo, estimúlalo, tal vez es un genio, o al menos, un artista.

I"El Nacimiento del Día" Joan Miró. 1968

I”El Nacimiento del Día” Joan Miró. 1968

Juan Pablo Hernández
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Guatemala. 1986. Arquitecto por profesión, restaurador por vocación e interiorista de tiempo completo. Dicen que soy sensible como defecto.


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    AID /

    08/05/2017 12:44 PM

    Encantada de leerlo!!! Muchas gracias!!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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