Así se construye (nuevamente) el movimiento estudiantil

El fin de semana tuve la oportunidad de asistir al Encuentro Estudiantil Latinoamericano, organizado por Nómada y la Coordinadora Estudiantil Universitaria de Guatemala (CEUG), como integrante de ésta última. Entré sin saber precisamente qué esperar. ¿Sería un espacio desordenado y sin estructura? ¿Sería una actividad donde se trabajarían más herramientas discursivas que organizativas? Pues nada, el encuentro resultó ser una de las experiencias más fecundas –de las que he podido participar– para la transmisión y recepción de experiencias e ideas en movimientos sociales.

Cotidianidad Opinión P258
Esta es una opinión

Los estudiantes estamos comenzando a comprender, a actuar, a luchar y a buscar soluciones para los problemas del país.

Foto: Gabriela Ríos

En los dos días y medio que estuve compartiendo con personas de mi universidad, de la Universidad de San Carlos, de la Universidad del Valle, de la Universidad Mesoamericana de Quetzaltenango, del CUNOC, de Tactic, y con los invitados de México, Honduras, España y Brasil, encontramos muchos males comunes en nuestras sociedades, así como modelos innovadores de organización. Las actividades del encuentro fueron diseñadas para hacer fluir las experiencias de los demás, sin guiar o incidir en un resultado específico. Esto nos permitió ahondar en las experiencias ajenas, y realmente poner en perspectiva la magnitud de los esfuerzos que aún falta hacer.

A casi un año de participar en esfuerzos organizativos como parte de un colectivo estudiantil, me siguen surgiendo dudas de hacia dónde vamos y cómo debemos proceder. Existe una diversidad de causas progresistas que buscan nuestro apoyo –lo cual veo como algo positivo– pero no tenemos suficientes personas para darles seguimiento y acompañarlos en su lucha. Esto me preocupa, porque de esa forma existe una dispersión de esfuerzos, cuando lo menos conveniente es volver a atomizarnos y enfrascarnos en luchas individuales.

Otro problema de siempre tiene que ver con el “cómo”: ¿cómo se tomarán decisiones?, ¿cómo organizarnos?, ¿cómo incidir y buscar un cambio de cultura estudiantil? Para mí, la respuesta a las primeras dos preguntas es complicada. Los nuevos movimientos sociales de clase media urbana buscan eliminar jerarquías en la búsqueda de la democracia pura. Pero creo que eso puede resultar limitante y lento para un país cuya coyuntura corre a pasos agigantados. Quizás horizontalizar sin perder una estructura que permita la toma de decisiones, de manera eficiente.

En cuanto a qué realmente debe buscar el movimiento estudiantil organizado del país… pues, comienza con la participación en las asociaciones constituidas en cada universidad. Las asociaciones son el vehículo institucional por medio del cual se puede participar en política estudiantil. En algunas casas de estudio, la asociación –según la facultad que sea– puede ser nada menos que una organizadora de fiestas, o algo así como un lupanar. En otras, tienen un verdadero peso e incidencia en cuestiones de las facultades o escuelas, como sucede en la Universidad de San Carlos. La participación en las asociaciones foguea a los estudiantes en cuanto a hacer política y permite que sus pronunciamientos y acciones gocen de legitimidad. En tanto existan asociaciones con sentido crítico y vocación por el país, entonces existe una esperanza para el mismo. Lo realmente genial de que exista una Coordinadora Estudiantil Universitaria es que puede ser un espacio donde confluyan los miembros de las asociaciones estudiantiles de varias universidades para trabajar en proyectos conjuntos, botando los prejuicios que se tienen acerca de los estudiantes de diversas casas de estudio.

Del encuentro, y de mi participación en estos espacios, lo que más me ha recompensado ha sido encontrar a tantas personas como uno: personas con muchas ganas y entusiasmo por cambiar la podredumbre nacional; personas que creen en la política como medio y no como fin. Encontrar personas en la San Carlos con las que podás hablar de Marx, Althusser y teóricos liberales; encontrar amigos en la Marro que son afines al progresismo y que también descubren un mundo alejado de su universidad; formar lazos profundos con personas de la Del Valle, a quienes les sobra el entusiasmo por unirse a diversas luchas, tanto de género, como campesinas o ambientales.

Puede decirse mucho sobre los movimientos ciudadanos y estudiantiles. Puede decirse que fallamos, que no logramos las transformaciones radicales que muchos queríamos. Puede decirse también que somos acomodados y que no entendemos las luchas históricas de sectores tradicionales, como los campesinos. A todo esto, contestaría que sí: fallamos el año pasado con exigir una transformación del sistema político (al fin y al cabo, se votó por Jimmy). Sí, algunos somos de clase media y no hemos sentido en carne propia el hambre o la discriminación. No sabemos qué es marchar 260 kilómetros, quitándonos varios días de trabajo, para exigir el agua. Pero lo que sí puedo decir es que estamos comenzando a entender. Y no sólo a entender, sino a actuar. A luchar. A buscar las formas de entrarle a los problemas. A exigir, y darle seguimiento a lo que exigimos. Los invitados del encuentro se sorprendían con lo mucho que nos falta, pero también con el entusiasmo con el que estamos comenzando nuestra participación política. Y eso es lo que saco del encuentro: esperanza. Por mucho que falte, no podemos darnos el lujo de desfallecer.

Martín Berganza D.
/

Nacido en el 93. Estudiante de cuarto año de Derecho, muy a su pesar. Mantiene una relación amor-odio con su país, siempre con una intensa curiosidad y deseo de entenderlo. Adora la literatura y la historia. Intenta aprender a vivir. @MB1193.


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    JOCC /

    28/04/2016 8:30 AM

    No se que palabras utilizar, para no sonar fofo, creo que será inevitable. Es hermoso, refrescante, inyecta energía el sólo leer el artículo. Se anuncia con trompetas desde hace un año el destierro de los parásitos del movimiento estudiantil, los delincuentes que se robaron la esperanza que representan en todo el mundo los estudiantes. Oxigena a la sociedad el aire fresco que nos regala este nuevo movimiento. Sus caras honestas, alegres, frescas y brillantes se amalgaman perfectamente con la claridad, convicción y fuerza que irradian. Es ante todo, inspirador para todos aquellos para quienes la esperanza y la frustración juegan como niños en el sube y baja. Adelante muchachos, los que nos estamos haciendo rucos los seguiremos!!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    alfonso villacorta /

    27/04/2016 8:26 AM

    nomada organizando encuentros latinoamericanos? entonces ha de haber sido un exito, sobre todo si estaba aquella ofreciendo sexo casual o la otra invitando a fiestas swingers. y fresita la hada feliz haciendo las delicias culinarias inyectando colesterol a los asistentes. no me lo imagino.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      alfonso villacorta /

      28/04/2016 9:08 AM

      no entender un sarcasmo es para cambiar el nombre de "nomada" a "quemasda" (qué más da). ayúdala rodriguez!

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Andrea /

      27/04/2016 11:47 AM

      Decime algo que vaya con el sentido del artículo. Pues, digo, comentemos sobre lo que toca, no lo que percibimos.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Lana Porres /

    26/04/2016 11:11 PM

    Felicitaciones a esta juventud que es el futuro de la nación...ojala que esas mentes frescas y llenas de sueños e ilusiones no las empañen con ideologias radicales y utopicas que solo promueven la lucha de clases e ideas de reparticion de la riqueza sin trabajar.

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!



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