De la muerte, el alma y otros demonios

Me gusta pensar sobre la muerte. Morir es una acción que llevan a cabo todas las personas, una vez en la vida. Morir es una experiencia que no puede ser narrada (las muertes clínicas que duran minutos no cuentan), eso la envuelve en un manto de misterio y misticismo.

Cotidianidad alma ateísmo debates muerte Opinión P369
Esta es una opinión

Del Toro en una escena de la película 21 gramos, sobre el peso del alma.

Foto: 21 Gramos

La muerte es el miedo más profundo del ser humano. Es parte importante de las religiones, cuyo propósito ha sido proveer consuelo a quienes sufren la partida de alguien cercano. Sin embargo, durante los varios miles de años que las religiones han existido ninguna nos ha dicho exactamente qué es lo que sucede después de la muerte. Por tal motivo me voy a permitir el uso de los mejores conocimientos a nuestra disposición para responder a la pregunta milenaria: ¿qué sucede después de morir? La respuesta es muy sencilla: nada, no sucede nada.

Bueno, en un sentido más estricto diríamos que el cuerpo inicia un proceso de descomposición, pero eso no es lo que la gente quiere escuchar. Lo que la gente quiere saber es qué pasará con su alma inmortal. La mala noticia (para algunos) es que el alma no existe. Sabemos que no existe porque si existiera estaría sujeta a las interacciones conocidas con la materia.

Al contemplar la hipótesis del alma entramos en razonamientos absurdos como este: si el alma habita el cuerpo, cuando nos movemos ¿el alma también se mueve? Si el alma se mueve debe estar sujeta a leyes de movimiento de Newton, lo cual implica que tiene masa, si tiene masa debe estar compuesta de átomos y debería interactuar electromagnéticamente… Así podríamos seguir y meternos en profundos abismos de inconsistencia. En otras palabras, la teoría del alma es una mala teoría, entra en contradicciones y no explica nada.

La hipótesis alternativa es más simple: el alma no existe y después de la muerte no vamos a ningún lugar. ¿Por qué es difícil aceptar tal afirmación? Porque la mayoría de personas desconocen la verdadera naturaleza de su existencia. El hecho es que estamos constituidos de  materia común y corriente. Una persona promedio estará hecha de 65 libras de oxígeno, 19 libras de carbono, 10 libras de hidrógeno, 4 libras de nitrógeno, 2 libras de calcio, media libra de potasio, sazónelo con unas onzas de azufre, sodio, cloro, magnesio y una pizca de hierro, cobre, iodo, zinc y molibdeno. De aquí se desprende que si bien no requerimos de oro ni plata para vivir, nuestra vanidad sí los necesita; y lo que nos atañe aquí, que la lista de materiales es materia ordinaria que obedece las leyes de la química, no hay recoveco alguno donde puedan entrar suposiciones sobrenaturales como el alma. Preguntar a dónde va el alma después de la muerte es como preguntar a dónde va el alma de un carro cuando apagamos el motor. El funcionamiento de nuestros órganos y sistemas es tan complejo que en nuestra ignorancia necesitamos la ilusión de una entidad que se encargue de mantenernos vivos y nos abandona al morir. Démosle el justo y merecido crédito a la maquinaria biológica que sustenta nuestra existencia, la vida no necesita de nada más.

Bajo esta visión, la muerte es el final de una sinfonía armoniosa que dura toda la vida, es el final del diálogo rítmico, silencioso y persuasivo entre las células del cuerpo, aquellas que hablan el lenguaje ancestral de la bioquímica de su ADN.

Algunos afirman que hay experimentos que muestran que el alma pesa 21 gramos. Tal cantidad de masa representa el 0.03% del peso corporal de una persona de unas 150 libras. Se necesita una balanza muy precisa para poder medir tal diferencia de peso, sin mencionar que la persona moribunda no está necesariamente estática y cualquier movimiento introduce error en la medición. Pero sin entrar en detalles, la afirmación de los 21 gramos se puede verificar y no existe evidencia que pruebe su veracidad. Si sacamos de su estuche a la navaja de Occam, nos vemos en la necesidad de cortar los nudos, los enredos y las controversias para quedarnos con la explicación más sencilla: el alma no existe.

Al necio de a pie siempre le parecerá que estas afirmaciones son arrogantes. En su mente no puede concebir que existan personas que hayan logrado resolver el misterio que para él es una de las incógnitas supremas de la vida, opta por la solución haragana, derrotada e irresponsable de dejar las preguntas en las manos de algún dios de su preferencia. Luego, el mismo necio de a pie tiene la audacia de proclamar como verdadero lo que él cree que su divinidad favorita opinaría acerca del tema (muchas veces en forma de comentarios en blogs y Facebook), fungiendo como instrumento de un ser que en su infinita perfección carece de medios para hablar.

Tanto que contar de la muerte que talvez seguimos otro día, pero hoy termino aquí, citando a uno de mis filósofos favoritos, Epicuro de Samos, quien en su “Carta a Meneceo” nos dice:”La muerte, temida como el más horrible de los males, no es, en realidad, nada, pues mientras nosotros somos, la muerte no es, y cuando ésta llega, nosotros no somos.”

Enrique Pazos
/

Enrique Pazos. Físico, protector de la verdad y viajero del tiempo. Profesor de física y matemática en la Universidad de San Carlos. Montañista de a ratos, curioso de tiempo completo. @enriquepazos


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    Hernán /

    21/07/2015 1:17 AM

    Enrique Pazos que argumentos tan carentes de lógica, tan asi que pones en riesgo la imagen de Nómada. Se supone que es gente preparada. Y recuerda que poseer cierto grado académico no garantiza la inteligencia lo cual es tu caso.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Hernán /

    21/07/2015 12:59 AM

    Muy buen comentario Rene Villatoro.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Fercho /

    17/11/2014 12:28 PM

    Mmm tipico de los fisicos y mas Sancarlistas... que creen que ellos son las mentes mas brillantes del mundo... tampoco digo que todo debe ser obra y gracia del Espiritu Santo... pero el universo se compone de materia y energia... de la cual venimos nosotros....

    O que no existe la carga negativa ni la positiva en el asunto de la energia?.... y el universo es un flujo constante, infinito y atemporal que mantiene vivo o muerto a muchos entes... en estado 0 o 1...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Angel Garcia /

    14/11/2014 2:14 PM

    "Protector de la verdad". Sos grande mano.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Isaac Einstein /

    14/11/2014 9:42 AM

    Dios les dio un alma a los científicos, para que puedan sentir y descubrir la maravilla de su creación.
    Sin alma no habría ciencia ni nada.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Daniel Núñez /

    13/11/2014 10:18 AM

    Yo le agradezco mucho al “protector de la verdad” por haber escrito este articulito. Me ha ahorrado muchas horas de insomnio y de lectura, pues en cuatro minutos me hizo ver que todo esfuerzo del ser humano por darle sentido a la muerte para iluminar la vida es una inútil burrada. Ya no voy a leer todos esos tratados filosóficos sobre la muerte (excepto a Sartre, ya que él sí le dio en el clavo) y estudios antropológicos sobre las actitudes que han tomado diferentes culturas y religiones frente a ella. ¿Para qué? Son estudios de gente pendeja, “haragana, derrotada e irresponsable” que no entiende nada de la física. Pobrecitos. Pinches mortales que no tienen nada mejor que hacer que andar creyendo en hadas, en paraísos y en babosadas. Ahora mejor me voy a dedicar a leer puros libros de física y a entender el mundo entero a partir de las leyes de Newton y de la termodinámica. Ojalá y algún día todos lleguen a ver la misma luz que yo he visto.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    René Villatoro /

    12/11/2014 7:20 PM

    Dice Enrique que quienes no estamos de acuerdo con su postura o somos "haraganes" (¡¡¿¿??) o "necios de a pie". Además de cuestionar el experimento que realizó un doctor estadounidense llamado si mal no recuerdo MacDougall en 1907 con 6 pacientes moribundos, nos llama a que es poco probable medir tan poca masa (21 gramos) con la pueril excusa de que no hay balanzas capaces de hacerlo (???), afirmación que viniendo de un doctor en física, da por lo menos, sorpresa y una onda preocupación de manos de quien está la educación de nuestra principal casa de estudios superiores. (me pregunto ¿cuántos científicos se han tomado la molestia de tratar de reproducir el experimento del doctor MacDougall, con situaciones más controladas, con aparatos más fiables, con un protocolo más estricto, etc, y de esa manera, descartarla)
    Por otra parte, sin tratar de ser extenso, debemos partir que los biólogos apenas empiezan a explicar qué es la vida, pues muchos, con toda la ciencia que esto entraña, han puesto las 65 libras de oxígeno, 19 libras de carbono, 10 libras de hidrógeno, 4 libras de nitrógeno, 2 de calcio, 1/2 de potasio, aderezadas con varios minerales más, lo han agitado, la han pasado corrientes eléctricas, la ponen al sol y hasta dónde yo se, no han logrado crear nada. Entonces, si la vida es tan difícil reproducirla, si no la hemos logrado explicar, más allá de dar tan solo características de ella (un ser vivo es aquel que nace, crece, se reproduce y muere), entonces ¿ómo podemos pretender explicar la muerte? Y si, me parece bastante arrogante esa pretensión, reducirlo todo a "física" y si la física no puede explicar el alma, entonces esta no existe. Brillante deducción doctor, brillante.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Miguel /

    12/11/2014 2:30 PM

    Usted precisamente como "Físico" debería saber que no hay verdades absolutas, ni la suya ni la de los que no pensamos como usted. Y que gracias a la mecánica cuántica cada vez descubrimos más hechos que nos demuestran las infinitas, a la vez que simultáneas, probabilidades y situaciones que se pueden dar en el universo tanto a escala subatómica como macrocósmica. Es decir, si de verdad fuera un científico dejaría lugar a la duda y no se comportaría como un "falso escéptico".

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Miguel /

    12/11/2014 1:54 PM

    Que malo este artículo. ¿O sea que debido a que no puedo probar que el alma existe, esta no existe? pero ¿Puede usted probar que el alma no existe? Científicamente, necesito que lo haga. Estoy seguro que lo hará si este es un artículo serio.
    Otra cosa. Eso de descalificar a los que no piensan como usted, no es objetivo ni mucho menos científico. Pienso que haraganería es decir que el alma no existe por que no lo puedo demostrar. Aunado a lo anterior, pienso que es una osadía escribir con autoridad, de un tema que no puedo probar.
    Otra cosa. La inexistencia del alma y del otro mundo, tiene sus consecuencias. ¿Que sucede con el bien y el mal? No existirían. Si no existieran no podríamos hablar de los mismos. No le podríamos exigir a los corruptos que no lo sean. A los ladrones que no roben. ¿Sobre que base lo haríamos?
    Saludos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Pedro Ferrigno /

    12/11/2014 1:16 PM

    Esta apología al objetivismo con horribles tonos paternalistas (el necio de a pie?) sufre de 2 problemas:

    El primero y preocupante, ya que el autor es físico, y consiste en que está realidad verificable en la que nuestros cuerpos existen, consiste de aproximadamente 5% del material dentro del universo. El otro 95% (los astrofísicos llaman materia y energía obscuras) son elementos que no podemos en este momento explicar.

    ¡95% del universo! sin embargo el "erudito a caballo" de Enrique ya resolvío la propuesta del alma.

    El segundo problema es que el autor desconoce o evita la extensa literatura en donde se propone la existencia de un continuo de conciencia (que en buena tradición católico se refiere como alma). Por ejemplo, para poder declarar Tenzin Gyatzo como la rencarnación del Dalia Lama existe un proceso en donde Tenzin tuvo que reconocer objetos que le pertenecían en su vida anterior.

    Por supuesto que esta metodología puede ser viciada y manipulada, pero si lees las posturas del Dalai Lama te podrás dar cuenta que dedicar una vida entera al estudio del alma es una industria tan noble e intricada como dedicar una vida al estudio de la física. tengo entendido que una mente científica tiene que estar abierta a todas las posibilidades, sin importar cuan absurdas estas aparenten ser.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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