Desarrollo y conservación, ¿se pueden vincular?

Suena utópico. Aún en países como el nuestro, de los más biodiversos, tenemos retos grandes como el que, por el hecho que un 53% de la población vive en pobreza o pobreza extrema, la conservación no es tema prioritario ni de interés (a pesar de que no son temas que no estén relacionados).

Cotidianidad Opinión P369
Esta es una opinión

Deforestación. Foto: Wikicommons.

 

Hacer investigación, la divulgación científica, proyectos de conservación y manejo a largo plazo, parecen imposibles con las limitantes de recursos, de (nulo) interés por parte de las autoridades, (¿Sabían que de un listado de 28 países, Guatemala ocupa el lugar 27 en cuanto a porcentaje invertido del PIB en ciencia? Lo interesante es que hay una correlación fuerte entre esta baja inversión en ciencia y un bajo IDH, siendo este último el más bajo de los 28 países) así como de la poca información y divulgación que hay sobre las ciencias y los beneficios que le confieren a la sociedad.

Como bióloga interesada en conservación, que lo único que quiso ser además de bióloga fue veterinaria (y “salvar a todos los animales del mundo”) es duro vivir en un país como Guatemala y tratar de hacer conservación. Es aún más duro cuando uno trata de comprender a las personas y ponerse en sus zapatos, porque un animal, una especie, un bosque que a uno puede apasionarle y parecerle sublime, a un grupo considerable de la población no le parece algo valioso. Allí el reto está en comprender por qué es importante, en tratar de ver las cosas desde una perspectiva distinta. ¿Ha sido un reto el escuchar que las personas matan a machetazos o a golpes a una especie de animal silvestre que a mí me parece lo más adorable sobre el planeta? Sí, pero el reto más grande a nivel, no sólo profesional sino personal, ha sido el comprender las circunstancias de estas personas, los motivos que los llevan a esto. En ocasiones, suelen relacionarse con sentimientos, los cuales tienen resultados negativos para las especies, particularmente cuando las personas perciben que les están causando algún tipo de “daño” o perjuicio.

Aunque al final todas estas situaciones suelen tener qué ver con nosotros los humanos modificando sin medida nuestro entorno, también debemos estar conscientes que vivimos en un país donde históricamente, se ha condenado a la mayor parte de nuestra población a luchar por subsistir día a día. ¿Cómo vas a pretender que a una persona, con una familia de escasos recursos y con serias limitantes para tener una vida digna, le interese conservar a una especie carismática y en peligro de extinción, cuando lo que le interesa es lograr darle comida a su familia el día de hoy? Aquí surgen los sentimientos encontrados, encariñarte con los hijos de una familia en una comunidad, niños que sabes que ya es un gran logro que puedan comer bien sus tres tiempos de comida vs. ese amor intrínseco que uno mantiene por las especies y la biodiversidad… Y creo que ninguno es más importante que el otro, ambos sentimientos, ambas experiencias son lindas y válidas. Una te hace más humano mientras la otra posiblemente es el motor de tu vida y la vocación que sentís desde siempre. ¿Qué hacer entonces? ¿Qué hace uno en esta situación?

Actualmente me he expuesto en mayor medida a esta realidad, no es lo mismo que sepas (porque te informas) de cómo vive mucha gente en el país, a que VIVAS CON ELLOS (literalmente). Definitivamente el nivel de exposición hará una de dos cosas: o hacerte salir huyendo de ahí porque realmente es algo muy duro, o hacerte más humano, enfrentarte de lleno a la realidad.

A veces pierdo la esperanza. Hay ocasiones en las que no entiendo cómo las personas pueden hacer ciertas cosas. Particularmente a mí, que soy una romántica en cuanto a lo que hago (lo cual puede ser criticable viniendo de alguien que hace ciencia, pero personalmente creo que he logrado canalizar ese “amor romántico” de una manera lo más objetiva y productiva posible), que me fascinan todas las formas de vida, que me apasiona la investigación así como la ciencia y que me encantaría conservar lo que existe en Guatemala, a veces me cuesta demasiado entender a mi propia especie. Mientras me enfrento a otras realidades, mientras sigo abriendo más mi mente y corazón a veces siento que sólo me voy haciendo más mierda, pero creo que también me voy haciendo más humana y consciente de la realidad y confirmando que la conservación per se, es algo que debe incluir a las personas. Esto es un gran reto, pero creo que es necesario, sobre todo en nuestro país. Claro, no pretendo que todos los biólogos o demás científicos quieran hacer esto. La investigación pura genera información muy valiosa que contribuye enormemente a la sociedad. Además, la investigación aplicada puede tener distintos enfoques u objetivos. Sin embargo, sí creo que para hacer conservación y manejo debemos considerar aspectos históricos y sociales de Guatemala.

Me duele la crueldad e indiferencia que muchas veces la especie humana tiene hacia la naturaleza y los demás seres vivos. Me duele saber que nuestros recursos naturales se están acabando.  Podría estar únicamente investigando y limitándome a lo biológico (lo cual no tiene nada de malo), sin tener que involucrarme con las personas o con la realidad social del país (a veces me dan ganas porque es muy duro y complejo). Pero luego me encuentro en una comunidad del interior del país, a un niño de 12 años que quiere ser biólogo porque los ha visto en la tele, platico con él y me dice entusiasmado que quiere serlo porque “le gustan los pájaros y las especies”. Luego borra su sonrisa del rostro para decirme que tiene que volver a trabajar y se va de regreso a la parcela de su papá. Son momentos como ese, además de los que mencioné, los que me van haciendo más mierda, en los que más entiendo y más quiero que mi profesión no sea algo que me aleje de la sociedad guatemalteca que necesita tanto. Son momentos como ese en los que más quiero que lo que pueda generar y aportar como bióloga, también sirva a las personas.

Bárbara I. Escobar Anleu
/

Bióloga guatemalteca de sueños locos, que se rehúsa a despertar. Enamorada de la vida, la música, la cerveza, la naturaleza y el amor (no en orden de prioridad). Soy un bicho raro y se siente genial.


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COMENTARIOS

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    Joe /

    29/07/2017 4:17 PM

    Sorprendentemente lo único que preservará la biodiversidad es la industrialización de Guatemala porque solo las empresas privadas tienen la capacidad de proteger los bosques y generar desarrollo para un cambio de vida de la gente en el area rural

    La pérdida de la biodiversidad se da en el area rural por la población indígena y rural quienes usan la leña como combustible y hacen talas e incendios forestales grandísimos así mismo no respetan a los animalitos de hecho los matan y persiguen

    Es la población rural que se opone a todo los responsables del deterioro ambiental

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    César A. /

    29/07/2017 10:55 AM

    El título no tiene ninguna coherencia con lo escrito. Cero valor periodístico e informativo, ni siquiera sigue una secuencia lógica como opinión, en general una pink left millennial con ideas sin sentido ni argumento.
    Felicitaciones, sirve de mal ejemplo.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!



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