Estamos construyendo los cimientos del país que queremos

Es una mañana de miércoles en las calles del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Entre el tráfico de la hora pico, tomamos la carretera con rumbo hacia el norte. Nuestro destino: el Centro Universitario de Izabal, ubicado en Puerto Barrios. Vamos a participar en el Primer Congreso Regional de Ciencia, Tecnología e Innovación de dicha ciudad. Al llegar encontramos calor, humedad y muchas ganas de aprender.

Cotidianidad Opinión P258
Esta es una opinión

Somos parte de una construcción inmensa. Tenemos que hacer bien nuestro trabajo, para que quienes vienen detrás puedan avanzar.

Foto: Flickr, vreimunde

Este es el tercer año que la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT) organiza los congresos regionales de ciencia, tecnología e innovación. En 2014 fueron en Xela y Chiquimula. En 2015 se realizaron en Petén y Retalhuleu. La semana pasada fue en Puerto Barrios, Izabal.

Las ciencias básicas estuvieron representadas con charlas de física, matemática, química y el papel de la ciencia en la sociedad. Llegaron estudiantes de secundaria –en su mayoría– y algunos universitarios. Los salones estaban llenos. Por momentos la afluencia era tanta que se tuvo que habilitar más salones para que los jóvenes no perdieran la oportunidad de escuchar alguna de las conferencias.

En cada una de las ocasiones que he participado, siempre me he topado con jóvenes ávidos de conocimiento, quienes movidos por su curiosidad han leído de los últimos descubrimientos o teorías científicas. Es difícil no dejar de verme a mí mismo reflejado en esos muchachos y recordar que probablemente así era yo cuando tenía su edad. Una diferencia sustancial creada por el paso del tiempo y el desarrollo tecnológico es que ahora internet pone un universo de información al alcance de todo aquel que desee aprender. Si bien tener acceso a internet es una gran ventaja, tampoco es la solución a todos los problemas.

Me gustaría poder escribir una historia alegre en la que el congreso de Izabal cumplió sus objetivos y su realización fue un éxito, pero hay más que contar. Cada vez que uno viaja al interior del país uno ve una realidad diferente. Cuando hablamos de las carencias y deficiencias de la educación universitaria, nuestra mente casi automáticamente piensa en la ciudad capital, pero la situación es más grave y apremiante en el interior de la república.

Los congresos regionales son un primer paso para llevar la cultura científica a un público que no puede hacer un viaje a la capital a un evento de ese tipo. Es un paso muy importante, porque el talento y la inteligencia no discriminan estrato social ni ubicación geográfica. Sin embargo, una cosa es motivar, despertar la curiosidad y otra cosa es cuando el estudiante choca con una realidad económica y social que le impide viajar a la capital para estudiar una carrera científica en la universidad.

Nos hace falta mucho para poder ofrecer una educación de calidad a nivel nacional. Sin embargo, me alegran y celebro las acciones que se han dado en esa dirección.

Me gusta comparar las grandes metas y objetivos de país con la construcción de una catedral en la edad media. Algunas de estas magníficas edificaciones tomaron hasta trescientos años en ser terminadas. El proceso de construcción ni siquiera fue continuo ni uniforme. Un día se caía una torre o colapsaba un techo que había que edificar de nuevo. Generaciones de carpinteros, albañiles, escultores, canteros, etc., trabajaron en el proceso y murieron sin ver el resultado final. Talvez en el gran esquema de la historia a nosotros sólo nos corresponda levantar uno de los muros del edificio de la educación con calidad a la que aspiramos. Lo importante es hacerlo bien, para que los que vengan puedan continuar el trabajo sobre la base sólida de lo que hoy estamos haciendo.

No tengo la menor duda que los congresos regionales de ciencia, tecnología e innovación son parte del proceso hacia una sociedad en donde la ciencia contribuya al desarrollo, tal como ha ocurrido en otros países. Tenemos mucho trabajo por hacer y los retos son grandes, pero nada me alegra más que poder contribuir al cambio y trabajar con gente que cree en un futuro mejor para todos.

Enrique Pazos
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Enrique Pazos. Físico, protector de la verdad y viajero del tiempo. Profesor de física y matemática en la Universidad de San Carlos. Montañista de a ratos, curioso de tiempo completo. @enriquepazos


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    JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA /

    12/04/2016 3:50 PM

    Los ACUERDOS DE PAZ firmados en 1996, son una vision utopica del Estado, que no pais, que queremos. Esta claro que para llevar a cabo tales aspiraciones, los tres poderes facticos no han querido darles vida porque va en contra de sus intereses, lo cual no es exactamente cierto, pero si ellos lo ven asi no hay mas que entablar un DIALOGO NACIONAL en torno a esos ACUERDOS DE PAZ, que entre otras cosas, le asigna al Ejercito la custodia de las fronteras para defender el solar del Estado, tambien hay temas de salud, desarrollo rural y urbano. ¿Alguien los ha leido? Me temo que muy pocos, y los que lo leen se OPONEN ROTUNDAMENTE sin mayor explicacion.

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!

    J.V. /

    12/04/2016 9:08 AM

    en la facultad en donde ud. imparte catedra. hay que hacer muchas reformas, ya que se ha politizado todo. de tal manera que la calidad educativa a pasado a segundo plano. lamentablemente los decanos de los ultimos 10 años han dejado por un lado la verdadera academia, y han puesto sus ojos en lo trivial ( pan y circo ). es lamentable que los puestos de trascendencia en la academia, sean ocupados por gente que no ve mas allá que el derecho de su nariz; y por supuesto es menos comprensible aún, como es que gente preparada, con gran derroche de conocimiento no se involucre en dichas posiciones.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!



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