Esto me ocurrió a mí en el #LiceoJavier

Hipótesis: mientras más amplio y próximo es un grupo de pubertos, se hace más evidente nuestra ascendencia evolutiva. Recuerdo el día en que llegó al colegio “la Chica Saba” (una edecán) y el cretino en el micrófono la puso a bailar. Éramos unos 600 hombres. Perdimos la cordura. Alguien en las primeras filas agitaba las manos con histeria, como celebrando una revolución o un gol de desempate en una final mundialista. Éramos simios.

Cotidianidad Opinión P258
Esta es una opinión

El colegio Liceo Javier. Foto: Soy502.com

La jaula era un colegio de seis décadas de tradición e identidad, con valores y disciplina católica. Una institución con dos jornadas: la matutina y la vespertina. La primera, con una colegiatura más costosa, subvenciona a la segunda. La formación gira en torno al servicio a los demás, se enseña la historia reciente y se procura mucho la reflexión crítica respecto de Guatemala. Estas características hacen de la comunidad ignaciana un ecosistema político muy interesante.

La secundaria fue una aventura agria y fascinante. En la jungla se competía por demostrar la capacidad creativa de hacer estupideces con el fin de acumular capital simbólico, popularidad. Reír y hacer reír, ése era el norte. Poco importaba si era a costa de humor machista, racista o clasista; del sometimiento injustificado de los compañeros más “débiles”; o del atosigamiento organizado contra “maestros sin carácter”, que acababan renunciando.

Nos ocupábamos en normalizar la chingadera, porque así es la chingadera y a veces la chingadera es dura. Nos creíamos rebeldes, pero esa era solo la primera capa de la cebolla. La realidad era muy distinta, ciertos alumnos con influencia sosteníamos un discurso de corte fascista.

No tolerábamos las afrentas a “La Tradición” y anhelábamos los tiempos pasados. Cuando no habían mujeres ­­­(“sólo shumas dejan entrar”), cuando los alumnos de la otra jornada (“los isis apestosos”) no se confundían con los de la mañana o cuando las promociones se peleaban duro contra los alumnos del Liceo Guatemala (“las leonas”).

Sin embargo, las autoridades del colegio no le temían al cambio y eran firmes en sus convicciones. Empujaban reformas progresistas y mantenían una constante lucha contra la onerosidad con la que las ocupadísimas madres de familia organizaban las tradicionales celebraciones.

Dejarse largo el pelo, esconder pulseras, hacernos aretes en la lengua, modificar “El Uniforme”, organizar “La fiesta de Cuarto para Quinto” y emborracharnos con pasión olímpica era nuestra forma responder a se orden imperativo que quería detener nuestro sagrado derecho a la fiesta y la jungla.

No supimos distinguir que detrás de la tradición que defendíamos con rebeldía se escondían vicios sociales repugnantes y eran las autoridades quienes nadaban a contracorriente para sacarnos de esas pantanosas aguas.

Fue para acabar con prejuicios clasistas que se rebautizó el “Liceo Javier Vespertino” como “Instituto San Ignacio (ISI)”. Las autoridades se atrevían al cambio, aunque eso supusiera antagonizar con los corruptos valores hegemónicos. Se empeñaban en hacernos desaprender el ejercicio tiránico del poder. Vivían la fe como un compromiso con los que sufren y nos invitaban a seguir los pasos del “Jesús de los pobres”.

Crecimos escuchando que el proyecto del reino de los cielos es algo que debemos construir aquí, ahora. No lo sabíamos, pero los rebeldes, aunque parecieran ñoños de pastoral, siempre fueron ellos, las autoridades del colegio.

Casi me ahogo en las pantanosas fracturas de nuestra elitista sociedad y el Liceo Javier no lo permitió. La labor que hacen es muy valiosa y debe seguir, con o sin piscina. Lo importante son los hombres y mujeres al servicio de los demás. Rebeldes, al modo de Jesús.

* * *

Dejar que la jornada vespertina nadara con la misma libertad con que lo hacíamos en jornada matutina pudo haber sido una decisión irresponsable tomada hace años. La experiencia de nado en estas recién integradas promociones es más baja en comparación con la que tiene la jornada matutina, pues no han tenido la oportunidad de aprender con mayor atención de los maestros a lo largo de la primaria. Sin embargo, tengo claro que detrás de esa decisión estuvo el genuino deseo de brindar la misma educación a ambas jornadas, nada más.

Andrés Quezada
/

23 años. Bachiller del Liceo Javier y Licenciado en Letras y Filosofía por la Universidad Rafael Landívar. Como los nombres se oxidan y fácilmente se disuelven en el tiempo, apuesto por la trascendencia a través de la especie con el objetivo único de hacer perdurar en el tiempo la milagrosa singularidad: la vida. «Y mi verdadero oficio es defender con la vida / la puerta que resguarda / la libertad de la especie», Mario Payeras.


Anuncio

Hay Mucho Más

No te perdás las últimas publicaciones de Nómada

¡Gracias por suscribirte!

(Revisá tu correo y confirmá tu suscripción)

A qué hora te gustaría recibirlo:

Te gustaría recibir sobre:

¡Gracias!


Con qué frecuencia te gustaría recibirnos:

¡Gracias!


Anuncio

68

COMENTARIOS

RESPUESTAS

INGRESA UN MENSAJE.

INGRESA TU NOMBRE.

INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO.

INGRESA UN CORREO ELECTRÓNICO VÁLIDO.

*

    Juan /

    19/03/2018 2:23 PM

    soy también ex alumno del Liceo Javier y realmente que perdida de tiempo fue leer estos dos minutos de lectura.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Ale /

    26/12/2016 9:13 PM

    Que idiota su manera de pensar :)
    Se nota que no aprendió lo que enverdad pretendían enseñarle en el colegio. Idiota idiota

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Andrea Enríquez /

    26/12/2016 11:09 AM

    Carece de un análisis objetivo y neutral. Pensé que leería algo más interesante.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    maol /

    26/12/2016 9:56 AM

    Lamento los minutos que pase leyendo, carece de profundidad,total pérdida de tiempo

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    María del Carmen /

    22/09/2016 7:29 PM

    Como ex alumna de la Asunción me identifiqué completamente con esta obra de arte y de conciencia. Lo mismo hicieron en mi colegio por mi, y no termino de agradecerlo. Además, nos enseñaron a ver al Javier como nuestro hermano colegio, por lo mismo me solidarizo con la institución y espero que le hagan justicia a la excelente labor educativa y social de los jesuitas en Guatemala.

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

    Nestor Rodríguez /

    28/04/2016 7:58 PM

    Después de escuchar tantas atrocidades, patrocinadas por Soy502 y Prensa Libre, que bien hace escuchar una postura más coherente y completa. Soy testigo de la incidencia que el Liceo Javier ha tenido en Guatemala, sin ser uno de los colegio más caros sí goza de ser, si no el mejor, sí de los colegios con mejor calidad educativa integral. La rebeldía, el acoso y la tiranía, lastimosamente no es un caso aislado en el Liceo Javier, es una realidad que se vivencia en muchos centros educativos, ¿hacia dónde nos lleva esto? ¿Hacia dónde queremos conducir los modelos educativos? esas son preguntas sin responder pero es evidente que el Javier ha buscado responder, con aciertos y desaciertos, pero sin duda que ha sido de las instituciones educativas que mejor ha buscado hacerlo.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Roberto Antonio Juarez /

    28/04/2016 7:36 PM

    La discriminación existe ante dios.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Carla L. /

    28/04/2016 5:51 PM

    Excelente nota Andrés. Un enfoque diferente a la crítica tan dura de los últimos días. Verlo desde el punto de vista de un trato igualitario es la mejor argumento del colegio. Y eso que soy mamá "Leona".

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Joviel Acevedo /

    27/04/2016 10:03 AM

    Quienes dicen que no entendemos lo que leemos, es como aquella fabula del Sastre que hizo un traje invisible y solo los inteligentes podían verlo, es tan similar a eso, quieren que creamos que somos tontos por no entender el trasfondo del texto que es por si mismo un reflejo del autor: discriminativo, elitista y putrefacto, como él hay muchos que se creen superiores por dinero que ellos no han ganado, sino es a través de sus padres, o de sus familias, ya los quisiera ver yo trabajando para que sus hijos coman, sufriendo por pagar renta o colegiatura, para que tuvieran un poco de empatía.

    ¡Ay no!

    8

    ¡Nítido!

      elena castillo /

      26/12/2016 1:09 PM

      ESTA RATA ...ES COMO EL BURRO HABLANDO D OREJAS....ESTE JOVIEL EL MAS GRANDE LADRONOTE D GUATE....

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

      Luisa Fernanda Fernandez Almeida /

      23/09/2016 1:03 AM

      Que este señor Joviel Acevedo es el meno sindicado para dar sermones, si todos sabemos como a vivido a expensas de la eduacion de los guatemaltecos, el es una persona corrupta, y falto de moral, mejor seria que viera la gran viga que tiene el ojo antes de hablar este semejante sinverguenza y ladron.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      El Gnomo /

      27/04/2016 6:02 PM

      ¿Si te das cuenta que el autor no sólo reconoce que él es parte de la élite, sino que la critica y la repudia, verdad?

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Alejandro Sánchez /

    26/04/2016 8:54 PM

    Estimado Andrés: agradezco la columna que nos permite ver ese momento de búsqueda de identidad que es la adolescencia. Y, que también nos permite ver al Liceo Javier como una entidad educativa que se atreve. Y en atreverse hay riesgos, indudablemente, pero se han asumido en beneficio de la sociedad, no del escaso grupo que en realidad puede pagar el costo de la educación privada a la que se recurre por el espantoso fracaso de la educación pública.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!







Notas más leídas




Secciones