Experiencia y acto sexual, ¿cuál es la diferencia? (II)

Imaginen la siguiente escena: varias mujeres adultas, algunas de ellas familiares, proponen que la “patoja” de 14, 15, 16 años debe “hacerse mujer”. Decididas la llevan a un lugar particular y para mitigar el susto, promueven que tome alcohol. Es una noche extraña.

Cotidianidad Opinión P258 seres sexualizados viagra
Esta es una opinión

Imagen de un anuncio de Viagra

Este “lugar particular” tiene muchas cosas nuevas: olores, hombres y sonidos, protocolos raros que la chica desorientada pretende entender y disfrutar. Cuando llega el momento, más allá de ansiosa (aunque ya un poco o muy borracha) ingresa a un cuarto con un hombre mayor que ella, acicalado, semidesnudo y muy guapo, quien además tiene dotes físicos particularmente grandes, como los que la chica había visto varias veces en las películas pornográficas con las que usualmente se masturba. Este hombre es condescendiente y hasta “paternal” con la chica durante su primer acto sexual.

Este relato (a modo de ejemplo) es el trayecto de muchos de los hombres que luego nos encontramos en la cama (y para mí, explica en parte el boom del viagra). Aunque arriesgado, me parece que el relato ficticio, que resulta espeluznante si lo pensamos desde una mujer, aclara el punto de cómo la sexualidad del hombre padece un “quiebre”. La práctica con la que un púber o adolescente temprano, se haga hombre yendo al “putero” es compleja. Y si en esta primera escena se “hace hombre”, se hará de manera muy particular.

Dicho quiebre marca una desintegración de la vida sexual de muchos hombres. Por un lado tendrán a la mujer con la que “hacer sus cosas”, a quien “poner en cuatro”, con quien practicar sexo oral o anal, y una vida vivida a escondidas (de donde se intuye lo vergonzoso), generalmente a costos económicos y emocionales altos. Todo esto asociado, como en aquel momento, al consumo alcohólico y a la salida “con los cuates”. Y por el otro, “a la digna madre de sus hijos”, la figura de la novia o esposa que alimenta, cuida, pero a quien no se desea (tanto), aunque se le quiera. Esta ruptura también explica cómo ambas figuras coexisten sin mayores conflictos evidentes.

Allí dónde no hay integración entre la figura amada y la deseada, el viagra aparece para hacer algún tipo de prótesis; supliendo de manera artificial el proceso integrador del vínculo deseo/ganas por un lado, respuesta emocional/física por el otro.

A los hombres poco se les permite “no tener ganas”, no estar cual scout “siempre listo”, tener inseguridades o ser pasivos en el contexto sexual. Con lo cual, la vulnerabilidad necesaria de la experiencia sexual, esa que nos encuentra desnudos, adivinando códigos a través de gestos, no es accesible fácilmente para ellos. Así como a la mujer le costará el orgasmo, al hombre se le dificultará el vínculo integrador en el encuentro sexual.

Somos seres sexualizados, en algún momento lo dije. Pareciera que otra de las cuestiones que no vemos por ser demasiado evidentes es que la sexualidad es más que el coito. Hablar de sexualidad incluye el género, la identidad, el rol sexual, etcétera. Manifestaciones que van más allá de “palenquear”, diría mi hermana. Con esto quiero decir que negar la sexualidad es el equivalente a negar que tenemos nariz. Lo sexual y sensual es parte de la experiencia constitutiva del ser humano.

Así las cosas, parece que me gané una tercera entrega del mismo tema.

*El primer texto de esta serie, Experiencia y acto sexual, ¿cuál es la diferencia?, se publicó el 17 de agosto de 2015.

Claudia Castro Ruiz
/

Orgullosa guatemalteca. Dice mi mamá que soy heredera de hadas y amazonas, y que soy psicóloga porque no he querido ser psíquica. Me fascina la mente humana. Del mundo y su magia, lo que más me interesa es presentárselo amablemente a mi hija.


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    ANONIMO /

    30/09/2015 12:52 AM

    […] diferencia de cuórum que tuvo la columna de la sexualidad femenina (I), versus la de la masculina (II). Hay una asimetría en la cantidad disponible de pornografía para hombres versus la femenina. […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Claudia Castro Ruiz /

    02/09/2015 8:11 PM

    Mario, lastimosamente la palabra escrito, por muy virtual que sea no transmite el tono. Cuando incluyes las "hierbas" a la par de los fármacos, me doy cuenta que el tono no se está transmitiendo bien. Estamos en momentos muy importantes en cuanto a integrar puntos de vista diversos, créeme que honro y aprecio el intercambio tuyo y de los demás lectores, y eso es una forma (muy importante) de investigación. Te escucho, y aprecio que me escuches a mi.
    hoyporhoy: No sabes cuánto peleo con que no hagamos generalizaciones de tipo "todos los hombres son iguales", acaso será ésta una de las formas más básicas de discriminación, en cualquiera de sus vías.
    elgrancan: Divertido sobrenombre, es importante hablar con naturalidad de sexualidad, y apuntarle a la experiencia del intercambio... como tal.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    El Gran Can /

    01/09/2015 11:33 PM

    Me topé con esta saga por accidente, pero que accidente más interesante. Degraciadamente en nuestras sociedades "shucas" los cánones sexuales aún en estos tiempos son un tonto tabú. Demasiado machismo quizá, mucho pudor feminista tal vez... Un amigo mío tenía una frase que quizás no viene al caso "si coger es rico" pero después de leer estas dos notas pienso que en efecto, la sexualidad humana es algo nato en nosotros, como la nariz, si no para qué tanta terminación nerviosa en el área púbica. El secreto es saber balancear el placer con la responsabilidad, y eso es algo que no se enseña en la escuela. Muchos la aprenden "a la brava" y eso trae malísimas consecuencias. Espero con ansias la tercera entrega de esta saga que todo joven debería leer. Muy educativa.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    HOYPORHOY /

    01/09/2015 9:53 AM

    Efectivamente como dice Mario Monterroso, la práctica de iniciación sexual en un prostíbulo ha ido modificándose.... y no. Aún hay un amplio margen de la población que se ha iniciado sexualmente de esa forma y es más, su vida sexual se desarrolla en buena medida en estos espacios. Otro grupo de hombres han ido iniciándose sexualmente en otros espacios y en otro tipo de relaciones que, precisamente permeadas por medios comunicación e intenet, si bien no son un prostíbulo, tampoco implican empatía emocional ni personal al momento de tener relaciones sexuales, esto genera con seguridad una pauta de comportamiento que no siempre es la más sana a la hora de llevar relaciones y vida sexual sana. El tema da para mucho y como bien dice Mario, el hombre es un misterio. Mucha de la investigación y demás se ha hecho sobre las mujeres, sus relaciones y su forma de entender el mundo. Se ha asumido que el mundo del hombre y su forma de entenderlo quedó estático y que "todos son iguales", esto no ha hecho más que generar estereotipos y prejuicios que han complicado integrarnos en relaciones más sanas.

    Suerte!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mario Monterroso /

    01/09/2015 6:42 AM

    A ti gracias por las ideas. Siempre es edificante leer y reflexionar sobre lo que otro escribe. Leeré lo que me recomiendas he igualmente te invito a indagar más sobre lo que nosotros pensamos y asumimos en la actualidad. Te sorprenderías de los hallazgos. Respecto a "los fármacos" y otras hierbas (agregaría), no es un asunto exclusivo del sexo y la sexualidad. La disonancia que provoca una sociedad esquizofrénica en hombres y mujeres es palpable.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Claudia Castro Ruiz /

    31/08/2015 3:55 PM

    @hoyporhoy: Si querés leer el anterior encontrarás el link al final.
    @Mario Monterroso: afortunadamente ha cambiado para muchos, para muchos otros menos de "los tiempos, la lectura y el internet" (cuestión que es para muuuucha más discusión) la escisión es palpable con una amplia dependencia a múltiples fármacos para devenir en un funcionamiento "adaptado".
    Gracias a ambos por la lectura

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mario Monterroso /

    31/08/2015 2:50 PM

    El punto de vista puede ser interesante. Sin embargo, parte de una premisa falsa: los hombres -en general-, nos iniciamos sexualmente en un prostíbulo. Esto quizás fue una práctica habitual en el pasado, pero cada vez menos usada en la actualidad (lo cual no quiere decir que no suceda o que muchos hombres, iniciados así o no, visiten prostíbulos). Me parece que en la actualidad la generación más joven parece decidida a romper los cánones y los estereotipos de sus padres. Entiendo que debe ser complicado tratar de aproximarse y/o entender la sexualidad de un hombre, desde la perspectiva limitada de una mujer. Por eso quizás se recurre al estereotipo del prostíbulo y su visita sí o sí en la adolescencia o juventud. Desde mi experiencia todo es muchísimo más complejo que eso y aclaro, es desde una perspectiva ladina, porque la sexualidad indígena son otros cien pesos. Creo que este es un tema que tiene que ver con el tipo de masculinidad que la persona hombre ha construido. No me cabe la menor duda que aquél que proviene de la masculinidad oficial (tendente al machismo), si pueda encajar en algunas de las líneas que usted dibujo. El resto difícilmente. Afortunadamente los tiempos, la lectura, la información y el internet han propiciado modos diferentes de verse a uno mismo como hombre y a actuar en correspondencia. Muy lejos por cierto, de lo que usted describe.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    HOYPORHOY /

    31/08/2015 2:15 PM

    Me gustó tu artículo Claudia. El otro si lo leí, no me acuerdo. Pero creo que abordas de forma muy objetiva problemas que vivimos no solo los hombres sino los seres humanos en general. Soy hombre y si bien no viví mi primer experiencia sexual de esa forma, entiendo la gravedad de la escisión que se da en ese momento para un joven. Como bien señalas, posiblemente le acompañe a lo largo de su vida y marque la pauta para la forma en la que aborda su relación con las mujeres. Misma situación sucede con las damas, la primera experiencia sexual marca un cómo y para qué nos relacionamos y se relaciona el sexo opuesto con nosotros. No olvidemos en estos temas también a los medios de comunicación que tan diligentemente nos muestran como debiera ser nuestra vida, incluso en el plano sexual. En fin, el tema tira de la lengua. Un abrazo y de nuevo felicitaciones!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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