Cinco premisas sobre la infidelidad en Facebook

Todos conocemos más de un caso de que a alguien le “encontraron abierto el Facebook” y lo que esto generó en la dinámica de la pareja. Esto me ha llevado a preguntarme: ¿Qué es ser infiel en los 2010?

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Esta es una opinión

Una pareja en la era digital, por Juan Felipe Rubio.

Foto: www.flickr.com/photos/sicoactiva/

Sin ambición de sonar a Walter Riso, hemos de enfrentar que así como la forma de relacionarnos ha cambiado, la forma de ser infiel también.

“Todo tiempo pasado fue mejor”. No lo creo, menos si vemos el efecto de ciertas infancias traumáticas. La virtualidad tecnológica, por ejemplo, ha logrado hoy muchísimas cosas positivas en la vida personal, social, académica y política del quehacer humano y tiene el potencial de aportar más. Nos parezca o no, la tecnología está aquí para quedarse y hay que lidiar a diario con sus efectos. Satanizarla sólo genera una alienación que imposibilita el trabajo efectivo con la misma.

Hace unos cinco años se publicó un estudio acerca del efecto “Facebook” en la tasa de divorcios. Llamaba la atención la cantidad de matrimonios que se habían disuelto porque alguno de los dos había reconectado al “amor de su vida” por la red social y con ello sostenido una relación amorosa que al inicio era virtual y luego había pasado al acto.

Todos conocemos más de un caso de que a alguien le “encontraron abierto el Facebook” y lo que esto generó en la dinámica de la pareja. Esto me ha llevado a preguntarme: ¿Qué es ser infiel en los 2010?

Propongo cinco premisas para guiar el cuestionamiento:

1. ¿Qué tipo de espacio constituye el virtual? ¿Es un espacio público o privado? ¿Es propio o ajeno? Cuando publicamos algo en el status de Facebook o en Twitter, ¿a quién le hablamos? Mi primera respuesta será: A todos y a nadie a la vez. Son estas paradojas las que nos fuerzan a trabajar en un mundo de incongruencias que demandan de funciones cognitivas superiores.

2. ¿Qué habita en el mundo virtual? En un sentido muy profundo, la virtualidad representa el espacio en el que antes existían los sueños y las fantasías. Las fotos,  los mensajes, los “likes” del mundo virtual son rasgos y rastros de aspiraciones, pensamientos y proyecciones, ideales que antes se ubicaban en el espacio surreal de la mente, absolutamente privado y deseante.

3. ¿Qué es el sexting? ¿Qué propósitos sirve? Hemos de aceptar que el espacio silente del mensaje, mandar un whatsapp y recibirlo permite de una manera más velada y “prudente”, licencias que antes no podríamos tener.

4. La pregunta será entonces: El hecho que dicho formato nos permita mantener vínculos ilusorios con una o varias personas a la vez, permite que nos arriesgemos más, que nos expongamos a aventuras y exploraciones amorosas.

5. El que busca, encuentra. ¿Cuántos cyber-stalkers conocemos? Personas que hacen policíacas investigaciones en las redes sociales para determinar eventos sospechados.

Recuerdo, casi con nostalgia, cuando una paciente de 20 años llegó indignada a la clínica pues su pareja había “visto” en algún momento (de acuerdo a su voraz interrogatorio) una revista pornográfica. La sacudía la más profunda indignación y la certeza contundente que debía terminar la relación con aquel hombre infiel, desgraciado, que había traspasado la idea romántica del acuerdo entre ambos: Ser exclusivos en pensamiento, palabra, obra y omisión. Dentro de esto: ¿qué añade el internet?

Para mí, lo virtual añade un elemento más tangible a lo que antes quedaba en el ámbito de la fantasía mental, pero que aún así conserva (en la mayoría de los casos) su esencia. Fragmentos de sensación que permiten encuentros que parecieran cada vez más osados, pero rara vez más íntimos.

Sí, es cierto, que eso de andar mandando fotos de genitales expuestos, frases cachondas y coqueteos traspasa los límites del pudor tradicional, pero ¿no consiste eso de comunicarse a través de un aparato (sea celular, Skype o Ipad) el mejor de los preservativos y métodos anticonceptivos? Nos jugamos el cuerpo pero ¿cuánto ponemos de intimidad? Después de todo, en el Facebook, todos tenemos buena letra (no sé qué tanto buena ortografía, pero al menos todos compartimos el mismo font).

La manera que ahora unos a otros demandan tener las contraseñas de sus redes sociales y celulares, se exhiben los “status de relación”, la solicitud de hablar de manera “privada” por inbox, el postear fotos de las actividades compartidas, los selfies besándose y los agradecimientos por múltiples detalles que se titulan: “Te amo mi amor eterno”, “Feliz aniversario mi  ángel”, han sido formas artesanales en las que las parejas han tratado de sostener la exclusividad y fidelidad; ambas sensaciones necesarias para el establecimiento y sostén de un vínculo amoroso.

Las formas de infidelidad serán a evaluar para cada pareja en particular. Lo cierto es que todos reconocemos las particularidades de lo que “le encontraron abierto el Facebook” significa; nótese que la frase ya no es “tenía manchada la camisa de carmín” de Pimpinela.

Claudia Castro Ruiz
/

Orgullosa guatemalteca. Dice mi mamá que soy heredera de hadas y amazonas, y que soy psicóloga porque no he querido ser psíquica. Me fascina la mente humana. Del mundo y su magia, lo que más me interesa es presentárselo amablemente a mi hija.


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    ANONIMO /

    07/05/2015 9:31 AM

    A propósito soy Caro V. Soy nueva aquí , no escribí mi nombre en mi comentario :))

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    07/05/2015 9:29 AM

    De hecho en EEUU ya es aceptado en la corte, como prueba para disolver un matrimonio la " Infidelidad cibernética" , interesante, ya que puede ser una catarsis cibernética con fondo ( entre muchos otros) vengativos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Emerson Rodríguez /

    21/04/2015 8:21 PM

    Es interesante el planteamiento. Precisamente por el hecho de ser una "ilusión"...la fidelidad pareciera una involusión. También por razones antropológicas se sabe que hay "códigos geneticos" que generan conductas razonables orientadas a la poligamia. Y no estoy en contra de la construcción de "acuerdos" que permitan consolidar una relación biunivoca, sin embargo hoy en día las sociedades cada día se muestran mas abiertas a tipos de relaciones menos exclusivas. Además con lo polisemica que se ha tornado la infidelidad, creo que hoy en día todos entramos y salimos de ella constantemente.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Claudia Castro Ruiz /

    15/12/2014 9:14 PM

    @Julio Gámez, es la "ilusión" de la fidelidad la necesaria para establecer relaciones de pareja (por razones antropológicas a retomar en otro momento). No es natural, de serlo, no habría tanta necesidad de regularla, e imponer castigos ya sean civiles o divinos por romper dicho acuerdo.
    Por supuesto que hay relaciones abiertas, pero justo las infracciones a dicho acuerdo de exclusividad, generalmente se hacen a escondidas.
    A pesar de ello, y para complicar las cosas aún más, es fascinante cómo el/la "infiel" generalmente comete errores, como dejar "abierto su Facebook" que termina en ser cachado.
    Gracias por leer y comentar.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Julio Gámez /

    15/12/2014 7:42 PM

    Es interesante ver cómo un hecho tan cotidiano, como el uso de las redes sociales, influye de manera positiva o negativa en las relaciones entre personas. Pero lo más interesante, es ver que las personas, de una u otra forma, buscan la forma de romper, al menos momentáneamente, ese lazo con la pareja, no necesariamente como ud. lo menciona, a través de contactos físicos, pero sí con un solo fin: obtener nuevas experiencias, ya sea con nuevas o antiguas parejas, que le devuelvan (o le den por primera vez) esa emoción que produce el flirteo, noviazgo, o, la aventura de algo nuevo. Esto nos debe llevar a cuestionarnos: es la monogamia en realidad algo natural? o es aprendido? o lo hemos adoptado por necesidad?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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