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Hacer las cosas bien en la educación, antídoto contra gobernantes ignorantes

Recuerdo bien cuando Obama ganó las elecciones en 2008. Yo estaba por terminar mi doctorado en EEUU. El nuevo presidente se percibía como una esperanza después de ocho años de Bush. Lo que terminó de ganar mi simpatía por Obama fue cuando anunció quién sería su Secretario de Energía: Steven Chu, físico, Premio Nobel de Física en 1997. Pensé, entonces, que algunos políticos sí saben lo que hacen.

Cotidianidad educación Escuela de Ciencias Físicas y Matemáticas ignorancia Opinión P369
Esta es una opinión

FOTO: Juliette Giannesini (Xiaozhuli)

Aquí, en el tercer mundo, estamos acostumbrados a que los puestos públicos estén repartidos entre los familiares de quienes están en el poder. Tenemos la mente arraigada en la idea de tomar ventaja aquí y ahora mientras podamos y que los demás se jodan. Pero algunos van todavía más allá. Haciendo gala de una ignorancia crasa pretenden que aceptemos sus decisiones con la boca callada.

Por ejemplo, cuenta la leyenda que la gobernante de un pequeño reino, en un arranque de nostalgia bucólica y ecológica, consultó con los antiguos shamanes sobre la poción mágica que limpia las aguas de los ríos y los lagos. El shamán, quien no era muy antiguo pero sí muy ruin, le dio la fórmula mágica a cambio 137 millones de monedas del reino.

La diferencia entre nosotros y un país desarrollado es esa: la calidad en la educación de su gente. No vamos a tener gobernantes conscientes y capaces hasta que el ciudadano promedio no alcance ese estándar. Porque fácil es criticar al gobierno cuando los que critican harían lo mismo si estuvieran en el poder. Nunca hacemos bien las cosas, todo sería diferente si empezáramos por allí.

Siendo profesor en la única universidad estatal de Guatemala, no dejo de sentir que la Universidad de San Carlos es como una Guatemala en pequeño. Con su burocracia lenta y cargada, sus posgrados viciados donde alguien puede plagiar una tesis y obtener grado de doctor, su carencia de recursos, sobrepoblación, sus maestrías de fin de semana que no compiten goblalmente... Afortunadamente no todo es malo. Lo que salva el día es que no todas las personas se pueden meter en el mismo costal.

Hay gente que sí quiere hacer las cosas bien. Prueba de ello es el pequeño proyecto que me tiene contento todos los días, que me hizo salir de la rutina de las clases diarias para redactar mis propias reglas, para armar los cursos que me gustan, para planificar investigaciones emocionantes, para entablar colaboraciones que nos empujen a lo más alto, es el proyecto de la Escuela de Ciencias Físicas y Matemáticas.

Digo que no todo está mal porque ese proyecto no se puede hacer sin el apoyo institucional y la buena voluntad de la red de autoridades administrativas y académicas de la universidad. Son casi diez años desde que el proyecto se empezó a promover. Diez años de esperar a que la idea permeara, se aceptara y no encontrara oposición. Eso me da esperanza. Los cambios son lentos pero suceden, y así como suceden localmente, quisiera pensar que en una escala de tiempo más grande sucederán globalmente en nuestro país.

Hacer bien las cosas toma tiempo, pero es la única forma de obtener resultados. No quisiera hacer un conteo de las carreras espurias y mediocres que existen en las universidades (porque se me esfuma el optimismo). Carreras que se abren para hacer de la educación un negocio. Programas de estudios donde los profesores ni siquiera tienen un título que los acredite en lo que enseñan.

La medida del éxito no es graduar estudiantes en masa, sino qué hace el estudiante después de graduarse, qué impacto tiene en la sociedad donde vive. Ya sea por la calidad de sus investigaciones, por el conocimiento que genera, por las oportunidades que crea, por las mentes que ilumina. Ese es el tipo de profesionales que nosotros, desde nuestro pequeño proyecto, queremos formar.

Una de las muy citadas frases de Albert Einstein dice: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Durante más de 300 años de existencia, la Universidad de San Carlos hizo siempre lo mismo. Hoy, a sus 339 años ha hecho algo diferente, por eso sabemos que habrán resultados diferentes.

 

Enrique Pazos
/

Enrique Pazos. Físico, protector de la verdad y viajero del tiempo. Profesor de física y matemática en la Universidad de San Carlos. Montañista de a ratos, curioso de tiempo completo. @enriquepazos


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    ANONIMO /

    09/06/2015 8:40 AM

    […] y la matemática. Los retrasos son inevitables. Pero a paso lento se ha avanzado. Mencionaba la otra vez que este proyecto lleva unos diez años de gestión. El mismo fue aprobado hace casi cinco años. […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Gabriel Gutierrez /

    15/04/2015 10:12 AM

    utilizando el sentido común "que como dice Saramago es el menos común de los sentidos" podría decir que los 3 minutos de lectura se interpreta como el tiempo que nos toma "aproximadamente" leer el artículo.

    saludos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Miguel Montoya /

    14/04/2015 5:14 PM

    mi pregunta no tiene nada que ver con el articulo, solo tengo la duda, que significa los "3 min. de lecuctura" o n cantidad de minutos de lectura que sale abajo de donde se comparte!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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