La GUASA: ver el cielo en Guatemala

Hace dos semanas se llevó a cabo la segunda Escuela Guatemalteca de Astrofísica. Su nombre en inglés –Guatemalan School of Astrophysics– propicia el acrónimo GUASA, que en el contexto guatemalteco resulta ser una buena guasa.

Cotidianidad Opinión P258
Esta es una opinión

La GUASA se hace para llevar el conocimiento científico al mayor número de personas posible.

Foto: Flickr, NPCA Photos

La GUASA fue concebida como un evento compuesto de dos partes. La primera es una serie de cursos intensivos y especializados sobre algún tema particular en la rama de la astrofísica, destinado a estudiantes de las carreras de física o matemática. La segunda parte consiste en actividades de acercamiento y divulgación de la astronomía para el público en general.

Este año, la GUASA fue dedicada a los temas de materia oscura, energía oscura y su influencia en la formación y evolución de galaxias en el universo. Los cursos estuvieron a cargo de cinco expertos provenientes de la Agencia Espacial Europea (ESA), la Universidad de Los Andes de Colombia, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad de Wisconsin, EE.UU.

En la parte de divulgación tuvimos una exposición de fotografías astronómicas, una conferencia sobre la búsqueda de ondas gravitacionales, un cine-foro donde vimos la película Interstellar (que a pesar de que dura tres horas, la gente se quedó voluntariamente otra hora más platicando sobre el filme), una conferencia sobre la materia oscura y un taller para niños donde elaboraron un reloj solar y vieron el sol con telescopio (con los filtros apropiados).

Todas las actividades se realizaron en el Centro de Formación de la Cooperación Española en la ciudad de Antigua Guatemala, lugar donde encontramos todo el apoyo y total entusiasmo de José Peñalonzo y del director Nacho Ayala.

La idea de los eventos como la GUASA va por dos caminos. Uno es el fortalecimiento de la formación científica a nivel universitario. En países más desarrollados, este tipo de actividades ocurren más frecuentemente y en áreas del conocimiento más diversas. En nuestro país es la única escuela de astrofísica que existe a nivel internacional. Los lazos profesionales y de amistad que surgen en estas actividades son de vital importancia para el desarrollo profesional de los individuos y la consecuente mejora del nivel académico local.

La otra vertiente consiste en llevar la maravilla del conocimiento científico al mayor número de personas posible. En este respecto, la astronomía juega un papel especial, pues tiene ese encanto y misterio que queda plasmado en las fotos del cielo profundo. Es una oportunidad para hablar de ciencia a nivel general, para tocar la curiosidad en el corazón de un niño y que tenga el potencial de ser un futuro científico. Porque, a decir verdad, necesitamos más científicos en este país. El presente y el futuro de nuestras vidas están dominados por ciencia y tecnología. Tener presencia y liderazgo en la ciencia es poder planear nuestro propio futuro y decidir por nosotros mismos; cosa muy diferente a lo que hacemos ahora, que dependemos de los que van adelante y nos llevan por el camino que a ellos les interesa.

 

Participantes de la segunda Escuela Guatemalteca de Astrofísica (Foto: GUASA).

Participantes de la segunda Escuela Guatemalteca de Astrofísica (Foto: GUASA).

No me queda más que agradecer a todas las instituciones que apoyaron este proyecto: International Astronomical Union –IAU–, International Centre for Theoretical Physics –ICTP–, Universidad de San Carlos de Guatemala, Universidad del Valle de Guatemala, Sociedad Mexicana de Física, UNESCO, Universidad Nacional Autónoma de México, Escuela de Ciencias Físicas y Matemáticas de la USAC, Centro Mesoamericano de Física Teórica, Universidad Autónoma de Chiapas, Centro de Formación de la Cooperación Española y a quienes de forma anónima y a título personal creyeron en el proyecto y nos brindaron su apoyo financiero.

Finalmente quiero agradecer a mi colega y amigo Eduardo Rubio, por llevar a la realidad lo que en un principio fue la idea: “Qué bonito sería hacer una escuela internacional de astronomía en Guatemala”. Sin su tenacidad y persistencia, la GUASA no sería posible.

Para terminar, es necesario decir que también tocamos algunas puertas que no se abrieron. A ellos les digo: no tengan miedo de invertir en el futuro, la ciencia es una apuesta segura. Es alegre celebrar a todos los guatemaltecos que destacan en el extranjero, pero es tiempo que los celebremos aquí mismo. Que su propio hogar les dé todo lo que otra tierra les ofrece para triunfar. Sólo así el triunfo será completo, verdadera y totalmente nuestro, como individuos y como sociedad.

Enrique Pazos
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Enrique Pazos. Físico, protector de la verdad y viajero del tiempo. Profesor de física y matemática en la Universidad de San Carlos. Montañista de a ratos, curioso de tiempo completo. @enriquepazos


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    Alejandra /

    15/12/2015 8:57 AM

    Interesante. ¿Habrá una próxima oportunidad?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Cristián Guerra /

    14/12/2015 3:49 PM

    Los jesuitas, constructores y habitantes del actual Centro de Cooperación Española en Antigua, estarían felices de que se de un evento científico en donde solían darse clases. Los tiempos de los escolásticos, pero también de brillantes mentes que lograron mezclar fe y ciencia.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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