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“Me acosan más en la calle cuando llevo mi traje maya”

Sandra Xinico Batz llegó a vivir a la Ciudad de Guatemala cuando tenía 15 años. Quería seguir estudiando, y mudarse 40 kilómetros a la capital era la única opción para esta adolescente de Patzún, Chimaltenango. Desde niña, había usado su traje maya; no siempre era el huipil rojo de cuellos bordados en círculos, flores y hojas, originario de este pueblo kakchiquel. A veces se ponía huipiles y cortes q’eqchís, con los que es más fácil mover las piernas; otras, combinaba con ropa de otras regiones. Pero al poco tiempo de llegar a la Ciudad decidió quitarse el traje maya. Era lo que casi todas las jóvenes indígenas de su contexto hacían. Invisibilizarse.

Cotidianidad Identidades P147

Sandra Xinico Batz.

Fotos: Nómada

Pasaron 12 años hasta que decidió ponérselo de nuevo, mientras realizaba su tesis para licenciarse de Antropología en la Universidad San Carlos. Sandra Xinico, de 30 años, actual columnista de La Hora y parte de la red de educación para el desarrollo sostenible, habla en esta entrevista de este proceso. De lo que supone llevar el traje, quitárselo, de la búsqueda de las raíces y de su historia. Habla la cosmovisión que comprenden los huipiles, de matemáticas, de ciencia, de serpientes, de colores, de naturaleza, de plumas. De los actuales procesos para lograr la autoría intelectual de los pueblos sobre estos tejidos e, irremediablemente, del proceso de expropiación y despojo de la colonia.

1. El papel de los españoles en los trajes

¿Cómo deberíamos llamarlos? ¿Traje típico o traje maya? ¿Y por qué?

A partir de trabajo investigativo, los pueblos se han replanteado el valor identitario del traje, y estamos proponiendo que haya un cambio, y que sea nombrado traje maya o indumentaria maya. Creemos que ‘típico’ es un concepto con una connotación de discriminación muy fuerte. Hegemoniza en una palabra toda la diversidad maya. Somos más de 30 pueblos distintos, entre Guatemala y México. De alguna manera, lo típico está muy relacionado con la folklorización, con quitarle el valor que merece la producción de los pueblos y sus creaciones. Creemos que esa palabra quita la posibilidad de poder comprender que somos pueblos complejos, diferentes. Decir traje típico para englobar toda la diversidad es una forma muy perversa de borrar la historia.

Se dice que el traje fue impuesto por los españoles a su llegada, ¿no es entonces reivindicar como propio un elemento impuesto?

Socialmente se impone la idea de que fue una manera de uniformar a las personas. Pero ahora sabemos que no es así. Sabemos que ha sido una producción colectiva de los pueblos de seis mil años de historia.

¿Qué elementos del traje actual son precolombinos y qué elementos llegaron con la colonia?

En la composición de la indumentaria, en las piezas, la manera de usarlo, incluso en la producción, hay diferentes partes. Eso nos muestra es que es un proceso milenario. En el códice Tro-Cortesiano (Que está en el Museo de América en Madrid) hay una imagen de Ixchel con un telar de cintura. La posición en la que está, lo que conforma su vestimenta, es parte de lo que utilizamos ahora: la faja, el huipil, el corte. Por otra parte, en los textos que fueron registrando los españoles cuando llegaron, hablan de la complejidad de la ropa. De cómo se sorprenden. Cuando llegan a Yucatán, describen cómo la gente vestía túnicas. En otros casos, van describiendo cómo encuentran gente con chaquetas, con trajes muy elaborados. El despojo empieza desde ahí. Porque ellos empiezan a llevarse parte de esos tejidos y textiles. Hay un proceso, en esa parte de la colonia, donde las mujeres son esclavizadas, prácticamente, para la producción de algodón. Para hacer el tejido y el bordado que ellos exportaban. Probablemente, en ese momento tuvo que haber una modificación, porque ya interviene alguien más para que produzcan un tejido específico, con una función de exportación.

 

Ixchel con un telar de cintura, en el Códice Tro-Cortesiano.

Ixchel con un telar de cintura, en el Códice Tro-Cortesiano.

Entonces, ¿no creés que hay cierta forma de opresión en seguir utilizando el traje?

Cuando ya conocemos nuestra historia, sabemos que no. Que, al contrario, portamos la historia de nuestro pueblo, que es milenaria. Para nosotros, de alguna manera, es reafirmarnos y reafirmar nuestra diferencia. Y ahí es donde también radica el problema del racismo, porque (los prejuicios y la discriminación por el traje) es algo muy pensado para despojar. Nadie va a pelear algo que no crea que es suyo.

Actualmente, los hombres ya no lleven el traje y las mujeres sí. ¿Está influenciado, de alguna manera, por el sistema machista?

Nosotros hablábamos de que antes de la invasión (española) no había machismo. Había otra forma de organización. Ahí se tiende a pensar que estamos idealizando nuestra cultura. Pero yo sí creo que con la invasión tuvo que haber un cambio muy fuerte. Y que una parte de lo que ellos traían era ese sistema desigual que hizo que los hombres fueran vinculados al trabajo político, comercial y económico, y las mujeres relegadas al trabajo del hogar. La colonia obligó a que los hombres que querían ser parte de lo que ellos estaban construyendo dejaran la ropa, o no podían entrar a esos círculos. Tuvieron que hablar español o no eran parte.

2. La Ciudad y el traje: hostigamiento y acoso

¿Cómo ha sido tu proceso con el traje? ¿Siempre has sido feliz llevándolo? ¿En algún momento de tu vida te lo has quitado, o has sentido que no lo querías llevar?

No es un proceso tan feliz ni simple. Este país es sumamente racista. Mi comunidad es pequeña, con una relación muy cercana con Iximché (la última capital del Reino Kakchiquel, cerca de Tecpán, a 80 kilómetros de la capital), y mantiene una memoria colectiva histórica. No comprendemos por completo cómo fue la historia, pero tenemos una conciencia de que es un lugar importante. Yo nací en una familia indígena, muy vinculada a la tierra. Los primeros 15 años de mi vida los viví ahí, portando mi traje. Conocí una parte del racismo muy distinta a la de la ciudad. En las comunidades, las familias mestizas son muy pocas, pero tienen la capacidad de discriminar al otro con base en la idea de la colonia; de que se prefiere ser pobre que indio. Y cuando el sistema nos obliga a emigrar para poder seguir estudiando, llego a la Ciudad. La primera cosa que hago, cuando voy conociendo tempranamente mi contexto, es dejar mi traje. Para mí era mucho más cómodo cambiar mi forma de vestir que luchar en contra del contexto para poder mantener mi identidad.

¿Qué cambios sentiste a partir de ese momento?

Ese tiempo fue fundamental para mí. El proceso sin mi traje fue completamente distinto. Es pasar completamente desapercibida. Cualquiera viste un pantalón, una falda. Y, en este caso, es aceptar que uno mismo va en un proceso de cambiar su identidad. Porque casi que reconoce que nuestra identidad es inferior. Me envolví en un espacio donde la mayoría hacía lo mismo. Era mejor no vestir nuestro traje. Las pocas veces que yo llegaba a la ciudad con mi traje, y siendo joven, era realmente hostigoso. Hay insultos, hay acoso. Yo me he sentido más acosada por los hombres cuando llevo mi traje que cuando llevo pantalón.

¿Por qué creés que pasa eso?

Lo visual es muy importante. Lo que te llega de la otra persona es lo que observas. A nosotros, sin que nos conozcan, nos ven con ropa indígena y la discriminación brota sin filtros. Y uno mismo, por salud mental, va buscando las formas de obviar esas cosas. Y en el caso de la ropa, lo más sencillo es quitársela. Pasé así 12 años.

 

Sandra Xinico (3 of 1)-min

¿Cuándo volvés a ponerte el traje?

Yo entré en la universidad en ese proceso. Pero afortunadamente, por el entorno que generan las ciencias sociales, fui comprendiendo mi contexto. En mi trabajo en torno al movimiento estudiantil, planteamos una propuesta de reforma universitaria más amplia, plural. En mi investigación para mi tesis, me empecé a dar cuenta de que en mi propia comunidad no había registro de nada. Ni en las bibliotecas, ni en las iglesias, ni en la municipalidad. No hay tan solo una fuente confiable. Entendí que la historia es fundamental y que reconstruirla te permite hacerte fuerte para conocer tu pasado y decidir qué querés ser. Empiezo a recuperar muchas cosas de mi historia. A entender a mi familia.

¿Qué pensaba tu familia de que ya no llevaras tu traje?

Mi madre porta su traje, habla su idioma, pero nos dio esa libertad de poder decidir si me pongo un pantalón o me pongo un corte. Lo hizo con otra visión, la de resguardar a sus hijas de la discriminación. Eso me permitió entender que no fue una decisión mía, real, voluntaria, la de transformar mi identidad, sino que fue una reacción ante el racismo, ante la discriminación, que hace que optemos por dejar de vestir la ropa, dejar de hablar nuestros idiomas, dejar de ser nosotros mismos. No les pasa solo a los pueblos indígenas. Les pasa a las personas que son diferentes. El segundo proceso fue el de observar el entorno.

Me doy cuenta de que la ciudad es indígena. Aquí ves que las personas portan su traje. La gente puede vivir mucha discriminación, las vendedoras, por ejemplo, saben que es un lugar racista y clasista, pero se enfrentan a eso porque tienen una conciencia de fuerza, que les hace mantener un pedazo de tela que significa su identidad.

¿Creés que es una conciencia de fuerza? ¿Hay un proceso de racionalizarlo y decir “yo me quiero vestir así”? ¿O como ya de niña te vestías así, te seguís vistiendo así, sin pensar si es una decisión propia?

Creo que hay cosas de ambos. La ropa, como tal, pasa de ser una necesidad a ser parte de tu identidad. Hay una parte nuestra que es la lucha, o la resistencia cultural. A pesar de que no conocemos la historia por completo, sabemos que hay símbolos del traje, que son identidad. Esto, por ejemplo, un huipil que tejió mi abuela, y que yo mantengo a pesar del racismo y la discriminación. Para la gente que emigra a la Ciudad, también está vínculo al lugar que se deja. Aunque la gente diga que si no estudiás no entendés el proceso, yo creo que no es así. Yo sí siento que hay una conciencia, una memoria histórica social que mantenemos. Es muy leve. Y esa es la importancia de la educación, y de la historia, y de escribir. Dar herramientas o chispazos.

¿Me podés contar la vez que la discriminación por llevar tu traje fue más fuerte?

A mí me indigna mucho, me hace detenerme a reflexionar, cuando la gente que es pobre, igual que yo, me discrimina. Porque no son las personas contra las que yo estoy luchando. Ellos no producen el racismo, sino que lo reproducen. Me ha pasado que gente que vive en la calle me grite. Me han dicho: “ustedes, los del Guarda, un día ese mercado se va a acabar porque está lleno de indios. Y los indios son el problema de este país”.

 

Sandra Xinico (5 of 1)-min

Duele mucho, porque ves cómo no solo nos atraviesa la clase. En el caso de las mujeres, nos ponen en una dificultad muy grande. Porque el sistema es machista y si, además, somos indígenas, nos cae una carga cultural racista muy fuerte. Y el racismo es solapado. Estamos hechos de códigos, y uno va entendiendo cómo la gente reacciona. Cómo te observa, cómo te ve. Te subís a un taxi, y la persona cree que vas al mercado a vender.

Yo pienso: ¿Cuál sería el problema si yo fuera una mujer indígena que vende en un mercado o trabaja en una casa? Ninguno. El problema es lo que te determina para ser únicamente eso. No creo que haya una manifestación racista más fuerte que la otra. Mientras es racismo y lo identificás, te duele un montón. Lo que sí se me hace muy perverso son las personas que manejan este país, que reiteran su ascendencia española como tal y que, bajo ese pensamiento racista, están moviendo todo: la educación, las políticas del Estado. Ellos sí tienen injerencia directamente. Nosotros, desafortunadamente, no.

3. Simbología y origen del traje

He visto que llevás cortes y huipiles de todas las comunidades, pero también me dijeron que en una comunidad se enojan si alguien porta un traje que no es de su comunidad. ¿Cómo funciona eso?

Depende de cada comunidad, de cada persona, de cada familia. Hay pueblos donde, por su mismo proceso histórico, mantener la ropa de su comunidad ha sido muy importante. Por ejemplo, los ixiles. En el caso de Chimaltenango, por nuestra cercanía a la Ciudad, tenemos más movimiento, es más fácil acceder a otras ropas. En Patzún, la mayor parte de las mujeres portan el huipil de Patzún, pero a veces se ponen otra ropa, hacen combinaciones. Es parte de la evolución.

¿Qué sabes del origen del huipil de Patzún?

El nuestro es muy matemático. Son más composiciones geométricas. Yo pienso que el huipil original de Patzún pudo haber tenido incluso plumas. Si tú lo ves, está como con hojitas, en los brazos, en los cuellos. Yo pienso que pudieron haber sido plumas de verdad. Porque sabemos que hubo el arte plumario en los tejidos. La Malinche, ella tiene un huipil, que está en uno de los museos, que en el centro tiene plumas. A mí se me figura que originalmente pudo haber sido una pluma y que luego con la transformación la técnica se adapta y solo es bordado.

 

Huipil de Patzún.

Huipil de Patzún.

¿Conoces algo acerca de la simbología de los huipiles?

Todas esas formas traducen, sobre todo, naturaleza. También la matemática, por el conteo: el conteo de los hilos, de las formas. Sabemos que la forma de los triángulos proviene de todo el movimiento serpentario, por la importancia que tenía la serpiente en nuestra ideología en ese momento. Sabemos también que el huipil de las compañeras chuj habla del cosmos, por la composición de las estrellas. Entonces también hablan de astros, de formas científicas y geométricas. Esto se fue cambiando por únicamente flores. Hubo un cambio ahí, ahora ves los huipiles llenos de flores. Pero en los huipiles ceremoniales es donde tenemos la capacidad de decir que no es solo un bordado o tejido como tal, sino que tiene una carga ideológica, de cosmovisión.

 

Huipil chuj

El huipil de San Mateo Ixtatán, de la región Chuj, Huehuetenango.

4. La propiedad colectiva intelectual, terminar con la explotación

Hace unos meses comenzó un movimiento para legislar la propiedad colectiva intelectual en torno a los tejidos. ¿Cómo va ese proceso y cómo se puede hacer tangible algo así?

Nosotros somos conscientes de que es un proceso complicado. Ahora hay una propuesta que plantea la reforma de tres leyes del Código Penal. La idea es que el Estado reconozca como un cuarto autor a pueblos indígenas. Y que, cuando se produzca algo, no se pueda intervenir en la producción de este cuarto autor, que no es individual, sino que pedimos que sea colectivo. Aún no existe. En una primera etapa, se reforman las leyes que tienen que ver directamente con propiedad intelectual; y también con la penalización de la producción sin el consentimiento de las comunidades.

¿Cuál es el objetivo final del proceso?

La idea es que esta sea una solución inmediata a los despojos y la apropiación. Y que sea la antesala para una iniciativa de ley que contemple la protección de todos los conocimientos que se puedan. Estamos hablando de la explotación económica de los pueblos que lo producen, y de que otras empresas, y otros pueblos, están ganando, ganancias millonarias. Se han hecho estudios del impacto económico del tejer y bordar, y nos estamos dando cuenta de que hay mujeres que llegan a perder el treinta por ciento del capital que invierten (por el regateo de sus productos en los mercados). No es una actividad económicamente sostenible. Y es lógico, porque es una actividad que no inicia para necesariamente para eso, sino que es identitaria.

Si Zara, por ejemplo, usa un tejido para un bolso, ¿tendría que dar un porcentaje de eso? ¿A quién?

Ahí está la cuestión. Al menos en esta primera etapa, lo ideal sería que cada comunidad registre sus indumentarias y textiles. Cada comunidad tiene la capacidad de identificar qué produce. Sabemos qué diseño es nuestro, qué color. En el mismo jaspeado de los cortes hay mucho por investigar. La idea es que las comunidades registren lo que identifiquen como suyo. La parte ceremonial, su indumentaria, sus creaciones más locales. Y, entonces, si una empresa quiere utilizar el diseño de Chichi, debería ir y consultar a la gente.

 

Huipil de Chichicastenango

Huipil de Chichicastenango.

¿A quién tendría que consultar?

Se está planteando que sea a través de la organización local. Algunos dicen “pongan a los Cocodes, al alcalde, incluso si tiene autoridad ancestral”. Pero no todas las comunidades tienen autoridad ancestral, y los Cocodes sabemos que es un gran rollo por los partidos políticos. Estamos diciendo que sea una organización local que, si quiere registrar, lo registre. Y que, comunitariamente, se determine qué quieren hacer con su ropa si alguien decide reproducirla. Es complicado, pero Sacatepéquez ya lo está haciendo (con el apoyo de tres diputados en el Congreso). Es el departamento más organizado. La idea es que comunitariamente se vaya encontrando la forma.

 

Sandra Xinico (10 of 1)-min

¿Cuántos trajes habría que registrar? ¿Cuantas comunidades con traje propio hay en Guatemala?

Solo aquí somos 22 comunidades, y cada una tiene diferentes trajes. El estado no tiene la forma de cada huipil, tiene alguna que otra cosa hecha. Hay una unidad de registro, pero hay no una sola persona para registrar esa cantidad de trajes. El trabajo de registro no tendría que estar aquí. Es un trabajo de moverse, de investigar la historia. Porque incluso hay comunidades que reclaman como suyo un diseño que es de una comunidad de aquí y otra de allá, porque hasta hace algún tiempo eran una sola comunidad.

¿Qué pensás de que personas extranjeras, o mestizas, usen huipiles o prendas con tejidos mayas?

No creo que haya un problema, en general, con eso. Los pueblos hemos sobrevivido porque compartimos cosas de todo el mundo y tomamos lo mejor de las otras culturas. Y creo que los pueblos estamos diciendo eso: tenemos mucho que compartir y queremos compartirlo.

Pero a mí me parece contradictorio que socialmente se tenga la idea de valorar un pedazo de tela, que no es un pedazo de tela como tal, porque tiene un significado cultural, histórico y todo lo que sabemos, pero se discrimine a quien lo hace, a quien lo crea.

Y esas contradicciones son las que dan rabia a las mujeres, cuando ven a una persona que usa un huipil pero que cotidianamente mantienen esa relación desigual, de discriminación y racismo. Es como una cosificación. Tomás algo, lo extraés de todo el contexto, de todos los problemas, y lo cosificás.

¿Sería de conocer un poco más de donde proviene?

Es lo que pasa con las danzas, el problema no es que hagan una réplica de una danza y la vayan a representar a otro país. El problema son los códigos, que pasan por un proceso de blanqueado para no parecer indígenas. Ni siquiera los trajes se utilizan como son, se mezclan los códigos y llegan incluso a ser racistas. Lo que yo pienso es que si estás trabajando con culturas vivas, lo mínimo que podés hacer ese conocer lo más que podás. Creo que es ética, de la gente, del Estado, porque ha sido un camino difícil hasta ahorita.

Carolina Gamazo
/

(Pamplona, 1985). Periodista de profesión, la vocación aún no la tiene clara. Española según el pasaporte y guatemalteca de prestado. Ha trabajado en Prensa Libre, elPeriódico y Plaza Pública. @carolgamazo


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COMENTARIOS

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    alfonso villacorta /

    25/01/2017 9:28 AM

    carolina, veo que tratais de vos a la entrevistada: es que vocéais a todos tus entrevistados?
    el traje es un arma de dos filos y puede ser una opción liberadora, contestataria y de denuncia pero también opresiva depende del usuario y del que ve.
    no es lo mismo lucir ese traje patzunero en oslo que en la ciudad de méxico; en nahualá o en la zona 1 de la capital

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    juan gonzález /

    24/01/2017 8:03 AM

    Interesante entrevista. Sugiero a la entrevistadora que sería interesante reforzar la información del por qué hay que hablar de traje maya y no de traje típico, y para eso están las investigaciones realizadas por la Licda. Lina Barrios.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    MARIA DEL PILAR RODRIGUEZ /

    21/01/2017 6:36 AM

    hermosos trajes, llenos de colores y significados, me encantan!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Carlos Aragon /

    20/01/2017 6:27 AM

    Excelente nota, yo era de los que equivocadamente llamaba "típico" al traje maya. Es un alivio saber que es precolombino y milenario su uso. Gracias Sandra Xinico

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Andrew Harlan /

    18/01/2017 4:04 PM

    Solo tengo un comentario, y es simple y directo, como la verdad: la mención a "descubrimos" cuando se refiere al hecho de que los trajes indígenas son de origen prehispánico no es un descubrimiento de la entrevistada, doy fe, sino que ya aparece publicado (con fechas incluso) en el trabajo de Robert Hill sobre los kaqchikeles. Sugiero revisar estas cosas para no caer en plagio. Empecemos por ahí...

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

    Daniel /

    18/01/2017 3:28 PM

    ¡Bien dicho! No crecí en Guatemala sino en los Estados Unidos como parte de la diáspora. Siempre estoy inspirado y motivado por la fuerza y adaptabilidad de nuestra gente y las buenas hobras que siguen en Iximulew a pesar de los desafillos que hay. Gracias Hermanas Xinico Batz y Gamazo por la platica sobre esta tema muy importante. Enviando saludos desde lejos, Qis Utz!

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Ada Pinzón /

    18/01/2017 3:18 PM

    Soy una mujer mestiza sin un pasado ancestral maya que reinvindicar pero me parecen sumamente interesantes estos temas, por su complejidad y sencillez a la vez, ciertamente como mujeres de cualquier origen étnico la vestimenta es un mecanismo identitario y con efectos sociales amplios. Ésta es una de las miles de historias de mujeres indígenas en Guatemala, coincido en mucho de lo expresado y aunque respeto su vivencia, hay cosas que sí son altamente cuestionables como: la ausencia de machismo antes de la colonización... Sin embargo, como parte de ese proceso de reivindicación identitaria es importante que el pueblo maya establecezca un posicionamiento de carácter político respecto al uso de los trajes mayas como mecanismo de explotación de oportunidades, lamentablemente conozco de cerca casos de mujeres ladinas o mestizas que usan el traje completo (corte, faja, huipil, etc) como lo que yo llamo: disfraz; no es parte de su identidad, su historia ni su cultura pero... abre espacios laborales, académicos, económicos, que solamente profundizan aún más las desigualdades y vulnera los espacios que se abren en instituciones a las poblaciones mayas.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    Amalia Lucke /

    18/01/2017 12:46 PM

    Excelente artículo. Muy interesante la propuesta de registrar las creaciones colectivas y exigir, de alguna manera, que se reconozca la autoría de los pueblos mayas. Hace poco supe de una diseñadora en Londres que está haciendo buen negocio "diseñando" ropa que es evidentemente maya. Me alegra que esa joven en cuestión supere sus limitaciones y rinda algún homenaje a su herencia guatemalteca, pero no a costa de apropiarse de creaciones culturales indígenas y sacarlas de contexto.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    hector rojas /

    18/01/2017 11:46 AM

    ¿Que esto refleja nuestra falta de desarrollo como pais? que paja. Vayase usted a Europa del Este y a ver como nos tratan, o vayase a estados unidos a ver sino ven con desprecio al indigena norteamericano.
    O vayase usted a Noruega de donde acaban hace poco de expulsar a todos los Judios.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

      - /

      17/06/2017 6:22 PM

      Usted si tiene "cuero de danta" HECTOR ARNOLDO HERNANDEZ ROJAS, en El Periódico usted trata de "sirvientas" y HOSTIGA a las columnistas indigenas y ahora aqui se hace "la santita"....usted esta bien CHUSEMA y CANTIMPLORA.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Alejandro Ceballos /

    18/01/2017 8:49 AM

    Que buen artículo. Creo que el hacer las prendas mas comodas y modernas ayudaría y cimentaría esa identidad y lo haría viable de usar a diario en un mundo mas dinámico. Todas las prendas han evolucionado en fibras, patrones y ensamblaje. Que bien leer de alguien que esta tan identificado y orgulloso de lo que es. Felicitaciones!!!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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