Miles de inmigrantes no tienen paz (debido a las redadas)

Las redadas contra familias centroamericanas en Estados Unidos mantienen en zozobra a muchos guatemaltecos. Los agentes de ICE están buscando a inmigrantes que hayan ingresado al país de manera ilegal entre 2014 y 2015, pero en el camino también se han llevado a otras personas sin documentos de residencia en regla, según han denunciado familiares de estos a medios de comunicación latinos. La preocupación no es sólo entre los que carecen de documentación regular sino también entre sus familiares por temor a ser separados.

Cotidianidad Opinión P369
Esta es una opinión

En los últimos días, cientos de guatemaltecos han sido deportados desde Estados Unidos.

Foto: Carlos Sebastián

La voz de alarma sobre el inicio de las redadas a escala nacional la dio el Washington Post el 23 de diciembre, y desde entonces la víspera de Nochebuena no fue igual para muchos compatriotas que viven con temor a ser deportados. Los medios de comunicación y las organizaciones pro-migrantes alimentan la zozobra al hablar del tema y dar recomendaciones ante una visita de agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).

ICE ya confirmó la noticia y aunque anunció que comenzaría con los operativos en 2016, no dio tregua al descanso de Año Nuevo. El 1 de enero comenzaron con la búsqueda de aquellos que tienen orden de juez para ser deportados, eso incluye madres y niños. Diversos medios han compartido videos de personas detenidas, entre ellos una guatemalteca y sus hijos quienes fueron deportados, como lo muestra un video del diario Mundo Hispánico en Atlanta, Georgia

Junto a un canal de televisión local, entrevistamos a una familia integrada por una madre salvadoreña, padre hondureño y un niño de 4 años nacido en este país, quienes fueron sorprendidos el 1 de enero por agentes de inmigración que tocaron a su puerta en Silver Spring, Maryland. Ellos permanecieron más de 12 horas encerrados en su casa, ya que se negaron a abrir la puerta. El esposo tuvo que escapar por la parte de atrás y la familia ahora se plantea mudarse. La mujer tiene miedo, no quiere regresar a su país, sobre todo por la inseguridad que se vive.

La violencia: ese es el gran temor, especialmente para hondureños y salvadoreños, quienes cuentan que las maras se han apoderado de varias zonas del país, urbanas y rurales. En el caso de los guatemaltecos, también hay muchas personas que tienen procesos de deportación ante el juez con argumentos de haber sufrido violencia, lo que originó su salida del país. Pero la gran mayoría lo hizo porque no hay opciones de trabajo.

Muchas organizaciones pro-migrantes –entre ellas, CASA, una de las más grandes de la zona Este de Estados Unidos– publican constantemente recomendaciones de lo que deben hacer las familias ante una posible visita de ICE. La mayoría de estas organizaciones en todo el país también han iniciado sesiones informativas para explicarle a los migrantes sus derechos y en qué casos constituye o no delito negarse a abrir la puerta a agentes de Inmigración, ya que estos pueden llegar a cualquier hora, incluso de madrugada o por la noche.

El primer fin de semana del 2016 ya había zozobra entre la comunidad centroamericana. Algunos guatemaltecos publicaban en sus redes sociales fotografías de agentes de Inmigración en centros comerciales frecuentados por latinos, como es el caso de Langley Park, una comunidad donde se calcula viven aproximadamente 10 mil guatemaltecos. El centro comercial estaba vacío, según cuentan los activistas guatemaltecos que han iniciado una red de alerta y apoyo a la comunidad.

Mynor Martínez, presidente de la Asociación Primaveral de migrantes guatemaltecos, comentó que en más de 20 años que tiene de residir por el área nunca había escuchado de casos de redadas y no había visto la zozobra que están viviendo las familias. De hecho, hace dos días recibió información que agentes de ICE llegaron a un restaurante latino ubicado en Manassas, una comunidad en Virginia, al suroeste de Washington DC, donde viven muchos guatemaltecos originarios de Jutiapa y Quiché. “La gente dejó la comida tirada y corrió a esconderse. Muchos tienen miedo de salir porque si los sorprenden en lugares públicos pueden ser deportarlos”, explicó.

Según Martínez, el temor de la gente es tan grande que algunos no han enviado a sus hijos a la escuela, porque muchos de esos menores que ingresaron al país el año pasado van a clases y existe el riesgo que Inmigración vaya por ellos a sus centros de estudio.

Por su parte, la Cancillería ha publicado información sobre recomendaciones de qué hacer ante una visita o detención de Inmigración; sin embargo, las posibilidades de quedarse en este país son escasas, una vez la persona haya sido detenida. Los abogados de casos de inmigración están a la orden del día, pero estos poco podrán hacer para detener una deportación.

¿Y la política migratoria del nuevo gobierno?

Lo interesante acá es saber que harán las nuevas autoridades para detener la migración. La gente no tiene miedo de regresar a su tierra a la que tanto extraña: la gente tiene miedo de regresar a la incertidumbre, a no tener trabajo, a no tener dinero.

El Presidente electo Jimmy Morales fue apoyado por muchos migrantes en Estados Unidos durante su candidatura. Ejemplo de ello son las visitas que hizo a diferentes Estados antes y después de la contienda electoral. De hecho, ganó las elecciones simbólicas organizadas por el grupo No Contamos pero Sí Votamos. Sería importante conocer cuál es su política migratoria, que no necesariamente tiene que estar ligada al Plan para la Prosperidad del Triángulo Norte –proyecto propuesto por Estados Unidos para frenar la migración en El Salvador, Honduras y Guatemala.

El Plan para la Prosperidad es un proyecto complejo, no sólo porque se deben revisar los programas propuestos para incentivar la economía y aumentar el empleo –para evitar la migración hacia Estados Unidos, sobre todo de gente del área rural–, sino porque todavía no tiene presupuesto asignado por el Congreso de Guatemala, mientras que el Senado estadounidense ya aprobó su parte de US$750 millones para la implementación.

Vea: 12 pasos para evaluar el Plan para la Prosperidad del Triángulo Norte, de WOLA.

Mientras tanto, al país ya llegó el primer avión con guatemaltecos deportados. Lo publicaron los medios y las mismas autoridades de Cancillería y los diputados en sus redes sociales, en su afán de mostrar el acompañamiento a los connacionales. Me pregunto si el acompañamiento fue hasta sus comunidades de origen para buscarles trabajo y un hogar seguro. ¿Por cuánto tiempo? ¿A cuántos? Porque seguramente serán miles los que irán de regreso a casa.

Conié Reynoso
/

Periodista guatemalteca viviendo en Washington, D.C. Le encanta explorar el mundo a través de la gente, de la comida y de su cultura. Apasionada por la vida; curiosa por naturaleza y de profesión. De pequeña su abuelita le decía que “tenía batería”. Años después entendió por qué.


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COMENTARIOS

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    Bruno /

    13/03/2016 4:27 PM

    Todo es muy cierto. ¿Pero que es lo que sigue a su llegada a Guatemala? Enfrentar las cámaras insensatas de los periodistas. Filosas y amenazadores, apuntando hacia la cien como queriendo aniquilar lo último que queda del deportado. Asi a quema ropa, de un tiro entre ceja y ceja. Que todo mundo sepa, que todo mundo se entere quien es el infeliz repatriado. Algún día podrá la prensa guatemalteca respetar la privacidad de esta gente que parece pero que no es criminal. Algún día aprenderemos a los medios de comunicacion costarricenses que respetan la humanidad y la identidad de todo ciudadano, incluyendo a los criminales.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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