Regresé para ver crecer una semilla

Hace justamente cinco años, el inminente comienzo del año nuevo me llenaba de emoción. Retomaría mi puesto de profesor en la Universidad de San Carlos, después de una larga ausencia en el extranjero. Hoy, con el beneficio de la retrospectiva, puedo afirmar que las cosas cambian; incluso, que han mejorado.

Cotidianidad Opinión P369
Esta es una opinión

Necesitamos construir la máquina y echar a andar la investigación en física y matemática.

Foto: Flickr, ntr23

Ese tiempo entre el final de un año y el inicio del otro es el momento en que uno se detiene para ver hacia atrás, contemplar el camino recorrido y ver que cada vez es más largo. Ver en dónde estábamos, comparar en dónde estamos ahora, aprender las lecciones y –en lo personal– jamás volver hacia atrás.

Leía un texto que escribí cuando me mudaba a Guatemala. Recuerdo también que algunos me preguntaban por qué había regresado, habría podido hacer carrera en Estados Unidos y no vivir en este país que se hunde en su miseria. La verdad es que sí pensé hacerlo. Durante los primeros años en el extranjero me quedé maravillado y sorprendido de lo bien que se vive en el primer mundo. En pocas palabras, a uno no le falta nada.

Es posible hacer una carrera en la ciencia, como tantos otros extranjeros lo han hecho. Trabajar en una universidad, hacer investigación y no preocuparme por hospitales, jubilación, ni nada. Profesionalmente veía mi futuro como un pequeño engranaje en la maquinaria gigantesca ya establecida de la investigación científica, habría hecho mi trabajo pero tampoco habría sido nada trascendental. Ese panorama se me hacía un poco aburrido cuando lo comparaba con la otra opción.

La otra opción era Guatemala, con sus retrasos en prácticamente cualquier ámbito de la sociedad, y sobre todo en el ámbito científico. Siempre es fácil quejarse de todo y preguntar por qué la gente no hace nada para mejorar. De pronto cae uno en la cuenta de que en lugar de esperar a que otros hagan las cosas, talvez uno mismo tenga que bajar de la butaca en el palco y entrar en el juego. No hablo de protagonismos ni heroísmos, sino de que cada persona esté en el lugar apropiado y tenga la oportunidad para trabajar en lo que le gusta y lo que mejor sabe hacer. Ese es el inicio del cambio.

Hace cinco años estaba por empezar un semestre sabiendo que el dar clases no me iba a dejar tiempo para continuar los proyectos de investigación en los que estaba trabajando. Eso no era trágico, porque también sabía que había una semilla con altas posibilidades de germinar y tenía que estar allí para cuando eso sucediera. Esa semilla era el proyecto de la Escuela de Ciencias Físicas y Matemáticas de la USAC, y hoy la semilla ha germinado. Tengo de nuevo la oportunidad de regresar a la investigación, pero no seré un pequeño engranaje en una gran maquinaria, porque aquí lo que necesitamos es construir la máquina y echar a andar la investigación en física y matemática. Nada me llena más de emoción y optimismo que tener la oportunidad de ayudar a crear algo que antes no existía.

Pasaron décadas antes de poder manifestar libremente en la Plaza Central. Pasará tiempo antes de que resolvamos nuestros problemas, pero todo empieza con nosotros y la gota constante de nuestro trabajo del día a día. Si nosotros no hacemos lo que nos toca, los que vienen no podrán construir sobre lo que dejemos, sino que tendrán que hacer lo que no hicimos.

Este país está cambiando, lentamente y con sus reveses, pero allí va. Quiero estar aquí para verlo y para darle mi mejor esfuerzo en lo que me gusta y lo que mejor sé hacer, cada día y todos los días.

Deseo que este año esté lleno de logros para todos ustedes, que la inspiración no se agote, que la esperanza no se vaya y que la confianza en nosotros mismos nunca muera.

Enrique Pazos
/

Enrique Pazos. Físico, protector de la verdad y viajero del tiempo. Profesor de física y matemática en la Universidad de San Carlos. Montañista de a ratos, curioso de tiempo completo. @enriquepazos


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COMENTARIOS

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    Jorge Guzmán Pérez /

    13/01/2016 8:40 AM

    Gracias por esta columna, Señor Pazos. Y aunque yo nada tenga qué ver con la física o con su trabajo, sí tengo qué ver con que también soy guatemalteco y también quiero, no ver un cambio (eso probablemente no nos toque a nosotros), sino comenzar a ser parte de uno. El mejor de los éxitos para usted y su trabajo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    LuisP /

    12/01/2016 9:41 AM

    Es emocionante saber que existen, personas que dejan por decirlo así comodidades y privilegios, por dar nuevas oportunidades de aprender y conocer mas en ciertos campos de estudio. Gracias a Dios que hay personas Emprendedoras y con anhelo de ver a Nuestra Guatemala progresar y avanzar en ramas que no pueden ni robarnos, ni engañarnos. Un saludo y un aplauso Sr. Pazos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jerson Villatoro /

    12/01/2016 1:10 AM

    Toca que cada uno siembre su propia semilla y todos ayudemos para hacerla crecer, así Guatemala un día será un bosque de sueños hechos realidad.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    54uL /

    11/01/2016 10:07 AM

    Excelente reflexion para iniciar el año Enrique, y me da muchisimo gusto que formes parte de la transformacion de la investigacion cientifica en nuestro pais, en nuestra Alma Mater. Muchos exitos!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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