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Sangre que se aprende a querer

Cada mes, muchas mujeres sienten que se enfrentan a un monstruo: los cólicos, las molestias e incomodidades Y el abstenerse de diversas actividades es algo comúnmente asociado con la menstruación.

Cotidianidad Opinión P369
Esta es una opinión

Toalla reutilizable

Aunque desde hace varios años trataba de aceptar y querer este proceso natural de mi cuerpo, se me hacía muy complicado por los fuertes dolores y otros malestares que siempre lo acompañaban. Debido a que alguna vez estuve de ese lado y a que gracias algunos cambios en mi estilo de vida y mis hábitos logré conocerme mejor y hasta aprendí a disfrutar (sí, en serio) todos los momentos en el ciclo, considero necesario compartir la experiencia con otras personas.

El año pasado llevé un breve curso en línea sobre el ciclo menstrual y cómo reconectarse con él. Uno de los temas que se tocaba y que me encantó, fue el de llevar un diario. Básicamente, en este diario uno anota cada día del mes cómo se siente, qué antojos tiene, etc. Después de varios meses de llevar ese control se puede comprender mejor las distintas etapas por las que se pasa durante el ciclo. Aunque me pareció una idea genial y empecé, debo confesar que por cuestiones de tiempo no seguí haciéndolo, no me hice el hábito.

Sin embargo, algunos meses después tuve la oportunidad de adquirir una pulsera que cumple un fin parecido. En la pulsera están representadas las distintas etapas del ciclo: los días fértiles e infértiles, los días de sangrado y los días previos al mismo. Algo tan sencillo como un accesorio me ha permitido conocer mejor y escuchar a mi cuerpo. Por ejemplo, he notado que en ciertos días de mi ciclo, si consumo cierto tipo de bebidas y/o alimentos, seguro tendré cólicos. Detalles tan sencillos como este, me han ayudado a conocerme mejor y cuidar mis hábitos, haciendo que mis cólicos se reduzcan por completo.

Brazaletes menstruales

Algo que también vino a cambiar mi vida, fue el uso de la copa menstrual. Sé de varias conocidas que ya la utilizan, pero también conozco a muchas otras que tienen sus reservas al respecto. En mi opinión, empezar a usarla ha sido de las mejores decisiones que he podido tomar y a continuación les explico un poco del por qué:

Para empezar, les sugiero que estimemos, al menos, cuatro días de sangrado por menstruación en los cuales una mujer usará, por lo menos, cuatro toallas por día. Esas son 16 toallas por mujer en un mes, 192 toallas al año (obviamente considerando lo mínimo, pueden ser más días de sangrado y suelen ser más toallas o protectores). ¿Y en la vida de una mujer? ¿Multiplicado por el número de mujeres que usan estos productos? No sé ustedes, pero al hacer los números, a mí esto me dejó impresionada por muchas razones: 1) la inmensa cantidad de desechos que estamos generando, así como los procesos que conlleva su fabricación y la contaminación que todo esto implica; y, 2) ¿en serio todo ese dinero gastamos cada mes?

Tomada de la página de FaceBook de Nana Luna

Tomada de la página de FaceBook de Nana Luna

Cuando en el 2015 empezó a promocionarse la copa menstrual en Guatemala, fui a una charla informativa en la cual habían confirmado a más de 100 personas en Facebook. El día del evento éramos menos de 10 (suele pasar). En esa ocasión adquirí la copa y así empezó una aventura de conocerme y conectarme más con mi cuerpo. En un principio me costó aprender a colocarla (hay distintas formas de doblarla y distintas posturas para colocarla) y aunque siempre he considerado que soy una persona que conoce su cuerpo, este proceso me demostró que uno puede conocerse aún más. Después de algún tiempo, ya no fue nada complicado pero sí fue algo en lo que tuve que “perseverar”. Tengo conocidas que han desertado al no lograrlo la primera vez, otras que no tuvieron problema alguno y otras que tuvieron que cambiar de talla de copa para que se adaptara a su cuerpo. Una vez que empecé a utilizarla sin problema, quedé maravillada con ella.

¿Por qué? 1) Para estar en sintonía con mi intento de ser una consumidora responsable y tratar de minimizar lo más posible mi impacto en el planeta, me siento bien de saber que estoy reduciendo la cantidad de desechos generados al mes. 2) Sé que ,con la copa, no tendré que gastar dinero en este tipo de productos por unos 10 años (tiempo de vida estimado para las copas menstruales). 3) Me ha dado más libertad: ir a una piscina y despreocuparme por tener “algún accidente” (lo cual también se puede hacer con tampones, pero con la copa no existen riesgos como el síndrome de shock tóxico). Además, como bióloga, es una maravilla al estar en el campo, ya que muchas veces uno debe pasar días completos fuera de casa y con la copa podés despreocuparte de tener que estarte cambiando varias veces al día (podés pasar hasta 12 horas con ella y no, no va a llenarse). 4) Por último, pero no menos importante, está el conocerse mejor. Desde que la uso me siento más conectada conmigo misma y considero que he aprendido más a “escuchar” a mi cuerpo. Me parece sorprendente cómo, al conversar de la copa, en más de una ocasión he escuchado de mujeres a las que no les convence porque piensan en “lo incómodo de tener que quitársela cada vez que vaya a orinar”. Creo que esto demuestra que algunas mujeres no conocemos ni lo más básico de nuestro cuerpo y reafirma el por qué es importante que tengamos mayor contacto con nuestro cuerpo y nos informemos mejor sobre nosotras mismas, ya que el sangrado (y por consiguiente dónde se coloca la copa) viene de la vagina, mientras que la orina sale por la uretra. Considero que para ser personas plenas y disfrutarnos mejor, tenemos que empezar por conocernos bien.

A muchas mujeres aún les da pena reconocer o hablar sobre tocarse por placer y yo pienso… ¿Si da pena tocarse por placer, se imaginan tocarse cuando uno está “en esos días”? Pensar en lo escandaloso de la sangre, en la sensación, en esa escena dantesca la cual la sociedad ha plantado en nuestra mente. Históricamente han satanizado nuestros cuerpos y nuestros procesos naturales, por lo que comprendo la incomodidad de muchas mujeres hacia su propio cuerpo porque es algo que está muy arraigado. Sin embargo, quiero invitarlas a que se exploren, se conozcan y se quieran más. Aunque no pretendo que todas estén de acuerdo en cambiar ciertos hábitos (aunque no veo más que ventajas en los cambios que he mencionado) sí quiero que al compartir experiencias nos sintamos motivadas a cambiar la forma en que nos percibimos a nosotras mismas.

La vida es más linda y más placentera cuando nos queremos más y mejor, pero para querernos así primero debemos conocernos.

Bárbara I. Escobar Anleu
/

Bióloga guatemalteca de sueños locos, que se rehúsa a despertar. Enamorada de la vida, la música, la cerveza, la naturaleza y el amor (no en orden de prioridad). Soy un bicho raro y se siente genial.


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    Ana /

    25/08/2017 10:40 PM

    ¡Viva la copita!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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