Seis lecciones aprendidas en tres semanas

Agradezco vivir en este país, sobretodo estos últimos fines de semana. Las manifestaciones pacíficas han sido, y seguirán siendo, experiencias transformadoras y reparadoras. Así pasa con Guatemala. Es tan majestuosa que hace falta tan solo un amanecer, una tormenta de mayo, un día de calor, un buen gol de la selección, y uno rapidito se acuerda por qué la ama y la ama con ganas.

Cotidianidad #renunciaya manifestación Opinión P258 Roxana Baldetti
Esta es una opinión

Marcha #RenunciaYa, Parque Central, 25 de abril de 2015.

FOTO: CARLOS SEBASTIÄN

Ante la necesidad imperiosa de tener un rol más activo en el destino de nuestro país, mantengo mi postura de invitarnos a todos a tener momentos heroicos, como lo hice en el blog anterior (¿Podríamos ser héroes?). La propuesta se ha ejemplificado desde el 25 de abril: No necesitamos un héroe, necesitamos ser heroicos: cada quien como mejor pueda.

A partir de ese día, dejamos de hablar con el tono de reclamo, pasivo o agresivo que nos caracteriza. Fuimos guatemaltecos, sin importar la universidad donde estudiamos, el estrato social, color de ojos o ideologias.  Todos fuimos un grupo de personas con voz donde lo importante no era la forma sino el contenido. Esto dignificó la esencia del discurso, esto nos dignificó a todos.

Estas son las seis lecciones que he aprendido en las últimas tres semanas:

Punto #1: Creo en lo que se está moviendo, en la sensación de comunidad, en la urgencia de denuncia, en el despertar de la ciudadanía. Participo de la manifestación por mi hija porque es necesario hacer algo. Del concepto de comunidad deviene la capacidad de vernos los unos a los otros como similares y de identificarnos a través de la empatía.

Punto #2: Logré poner palabras  a lo que siento. Jugar con un país, sea una partida de ajedrez o una chamuzca, es jugar al fin y eso no está bien. El gobierno nos puso en el campo e hizo de los ciudadanos su pelota. Fui a manifestar para dejar de ser el balón, y para que decirle a los próximos que no volveré a serlo.

Punto #3: El furor de los jóvenes manifestando demuestran que aquí ya cambió algo. Y esto será histórico, ¡qué maravilla! Esto está creciendo, será un honor participar y ser parte de la historia. ¿Quién puede decir que esto no significa la nueva era de un país más solvente? ¿Estaremos renaciendo como ciudadanos?

Punto #4: Me entristece que Roxana Baldetti represente así a las mujeres. Así como la vi ilusionada cuando tomó posesión del cargo, ahora no puedo dejar de pensar la serie de factores que se conjugaron para quedarse sola: su avaricia y sus complejos, la poca capacidad analítica, la  impulsividad y la precariedad moral.

Mientras, el presidente ha logrado salir mejor librado que ella, si no evaluamos cómo y la cabeza de quién se pide primero.

No es salir en defensa de la vicepresidenta sino responsabilizarlo también a él. Me es difícil creer que alguien con su trayectoria en inteligencia militar esté en la posición de quinceañero enamorado. A mí no me convence esta situación.

Punto # 5:  Para alimentar el movimiento y dejar la impotencia de la historia de un pueblo golpeado, apático y pasivo, solicito enfáticamente que no nos regañen.  ¿Qué hacemos con nuestra indignación? Que nos enseñen el camino los que saben.

No nos maltratemos diciendo que hicimos más o menos, que no lo sabemos hacer, que nos limpiamos la conciencia con ir a un plantón. No ofendan nuestras iniciativas porque solo las inhiben. Ya no más reclamos entre unos y otros. Necesitamos empatía y respeto porque aquí estamos afectados  todos los guatemaltecos.

Punto # 6: Mi respuesta para los cínicos que insisten: “¿de verdad creen que van a renunciar? ¡Qué ingenuos!” es la siguiente: Claro que nos encantaría, aunque desconozco si existe la posibilidad (personalmente me gustaría despedirlos y procesarlos). Lo que me parece evidente y valioso es que lo sucedido nos hizo hablar del tema, y en el #RenunciaYa encontramos una voz.

Muchas veces el valor (de valioso y de valiente) está en el poder decir y ser escuchados. Bienvenidos seamos todos a manifestarnos.

 

Claudia Castro Ruiz
/

Orgullosa guatemalteca. Dice mi mamá que soy heredera de hadas y amazonas, y que soy psicóloga porque no he querido ser psíquica. Me fascina la mente humana. Del mundo y su magia, lo que más me interesa es presentárselo amablemente a mi hija.


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    Claudia Castro /

    07/05/2015 12:50 PM

    Quien dude del valor de manifestarse y que la ciudadanía ha logrado algo, tiene que pensar en cómo entre los bueyes sí se están dando cornadas. No porque quieran, sino porque nuestra presión está logrando resultados. Honor, sacrificio y esperanza!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    06/05/2015 11:03 AM

    Que sincero, bonito y tierno escrito, gracias

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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