Argentina 78: el Mundial más sangriento de la historia

El 25 de junio de 1978 la muerte le entregó a Argentina su primera Copa del Mundo. Los militares se encargaron de sobornar a Perú para que se dejara golear. El triunfo de la albiceleste quedó opacado por la sangre.

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El general Videla hizo que Argentina ganara el Mundial de 1978, a cambio de un soborno a Perú. Su mandato dejó más de 30,000 desaparecidos.

Ilustración: Diego Orellana.

El 24 de marzo de 1976 la selección argentina estaba en Polonia para jugar un partido de preparación para el Mundial que iba a jugar dos años después. Un Mundial, que fue gestionado ante FIFA por los peronistas y que estaba planeado para que Evita Perón entregara la Copa del Mundo el día de la final.

Pero todo cambió ese 24 de marzo. Un golpe militar, liderado por el general Jorge Rafael Videla, sumió a Argentina en los años más sangrientos de su historia.

Aquel día, la televisión solo transmitió los comunicados militares y el partido de fútbol en que la albiceleste le ganó a Polonia. Al terminar el juego en tierras polacas, los jugadores preguntaron a los periodistas si tenían novedades sobre lo que pasaba en el país del Río de La Plata. Los periodistas no sabían nada. Durante la dictadura de Videla, hubo más de 30,000 muertos y desaparecidos y 500 arrojadas al mar, según la Comisión de Esclarecimiento.

Las jugadas fuera de cancha

El Mundial del 78 es un recuerdo triste para el deporte. Tan triste como las Olimpiadas de la Alemania nazi. Previo a la Copa del Mundo, Amnistía Internacional y gobiernos como los de Francia, Holanda e Italia jugaron a la doble moral: dijeron que no iban a enviar a su selección,  pero sí lo hicieron.

El presidente de la FIFA, Joao Havelange, declaró que Argentina estaba en su mejor momento para ser anfitriona. Detrás de esa cínica declaración, había un trato entre Havelange y la dictadura argentina: mantener la sede del Mundial, a cambio de la liberación del hijo de un diplomático brasileño. Así se jugó el mundial, mitad en la cancha y mitad en los cuarteles.

Y el Mundial arrancó. Las filas de la selección Argentina eran dignas de un Campeón del Mundo. El equipo era dirigido por César Menotti, comandado por Daniel Passarella y liderado en el ataque por Mario Alberto Kempes. Salieron de la primera ronda con paso firme. Tres victorias contra Hungría, Francia e Italia.

La segunda fase no fue tan sencilla y la mano militar tuvo que entrar al juego. Los albicelestes no pudieron contra Brasil y para llegar a la final necesitaban golear por más de 4 goles a Perú. El país andino, como casi toda América Latina, estaba presidido por otro dictador, Francisco Morales Bermúdez, pero no tenía la misma influencia, ni el mismo interés geoestratégico para EEUU, como lo tenía Argentina.

La jugada clave del partido sucedió en el camerino peruano. El exseleccionado andino, Germán Leguía, contó años después al periódico argentino Página 12:

“Videla entró con Kissinger (Secretario de Estado de Estados Unidos), nos habló de los hermanos argentinos, nos leyó un comunicado de Morales Bermúdez (dictador de Perú). Que siempre hemos colaborado, que nos han defendido… Te estaba diciendo que si Argentina no salía campeón, reventaba todo”.

Al final del primer tiempo Argentina apenas ganaba 2 a 0. Luego el entrenador peruano decidió cambiar al portero titular por un portero de orígenes argentinos. Y, con él, llegaron todos los goles necesarios.

El mejor Perú de la historia

Argentina ganó 6-0 al mejor Perú de la historia que jugaba de la mano de Teófilo Cubillas, quien en tres partidos había marcado cinco goles. Cubillas, según Pelé, era su sucesor en el puesto de mejor jugador del mundo, pero aquella noche no apareció.

Otro exseleccionado peruano, José Velásquez Castillo, también reconoció que, al menos, seis jugadores recibieron dinero a cambio de la goleada. Mientras tanto, para la dictadura peruana de Francisco Morales Bermúdez, los pagos fueron otros. Quince días después de terminado el Mundial, Argentina envió a Perú una “donación” de 35 mil toneladas de trigo y otorgó un préstamo de US$50 millones. Por su parte el gobierno peruano envió a suelo argentino a 12 opositores políticos.

Nadie denunció nada. En la Plaza de Mayo, las madres de los miles de argentinos desaparecidos, torturados o arrojados al mar eran insultadas por protestar en medio de la fiesta del Mundial. Apenas existieron gestos mínimos de empatía, salvo el del seleccionado sueco Ronnie Hellstrom, que acompañó a las madres en una protesta.

La selección del régimen

Las víctimas nunca perdonaron a la albiceleste que jugara aquel campeonato. Sobre todo a Menotti, un socialista confeso, que aceptó entrenar a la selección del régimen y quien hasta hoy defiende que su selección ganó a costa del talento. Cuenta Jorge Valdano que el día de la final contra Holanda, Menotti dijo en el vestuario:

“Nosotros somos el pueblo, pertenecemos a las clases perjudicadas, nosotros somos las víctimas y nosotros representamos lo único legítimo en este país: el fútbol. Nosotros no jugamos para las tribunas oficiales llenas de militares sino que jugamos para la gente. Nosotros no defendemos la dictadura sino la Libertad”.

Años después, el mediocampista Oswaldo Ardiles dijo: “Duele saber que fuimos un elemento de distracción”.

Mientras, el también mediocampista Ricardo Villa fue más duro consigo mismo: “Nos usaron para tapar las 30 mil desapariciones. Me siento engañado y asumo mi responsabilidad individual: yo era un boludo que no veía más allá de la pelota”.

A diez cuadras del Estadio Monumental donde Argentina venció 3 a 1 a Holanda y ganó su primera Copa del Mundo, estaba la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) el mayor centro de tortura de la dictadura.

Mientras el capitán de la selección, Daniel Pasarella levantaba los brazos en el estadio con la copa entre las manos; otro capitán, Jorge Acosta, condenado a cadena perpétua por tortura y robo de niños, entró en el centro de totura con los brazos en alto y gritó: “¡Hemos ganado! ¡Hemos ganado!”.

Gabriel Woltke
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Guatemala / Xibalbá 1988. Ingresó al seminario queriendo ser sacerdote, salió a estudiar literatura y luego hizo carrera como periodista. Avanza sobre el río. Desea ser escritor, corrector, carpintero, programador, diseñador, monje, mago, árbol, pájaro, ballena.


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    Rafael Diaz /

    23/06/2018 2:31 PM

    Muy buena columna solo falto agregar si realmente Argentina era mejor que la Holanda de Johann Cruef? Dificil, ya que la Naranja Mecanica invento el futbol total pero por ser un pais pequeño no le han permitido ganar un mundial a pesar que ya tiene 2 subcampeonatos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Víctor López /

    21/06/2018 4:43 PM

    Todos los mundiales están manipulados ... Gana el que tiene que ganar.... Y si dice la gente tonta , el fut, las narco novelas, etc es para adormecer a las masas.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alejandro Ponce /

    21/06/2018 9:50 AM

    Una observación, quien ostentaba la presidencia de la República Argentina en 1976 era la segunda esposa de Juan Domingo Perón, María Estela Martínez conocida como "Isabelita". Eva Duarte de Perón, a quien te refieres en el primer párrafo, falleció en 1952.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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