Las dos guerras que dejó El Salvador para meter un gol

Mucho antes que Costa Rica se convirtiera en el equipo revelación del último mundial. Antes, El Salvador fue el primer país centroamericano en clasificar a la Copa del Mundo. Fue a México 70 y a España 82, pero en cada competición, solo jugó tres partidos. Y pum, para afuera.

11 Pasos Mundial 2018 P258

Dos guerras dos mundiales, y 22 goles en contra para poder marcar uno.

Ilustración: Diego Orellana.

Hungría metió diez goles a El Salvador. Era el Mundial de España 82 y el equipo del país centroamericano marcó apenas uno. Luis Ramírez Zapata, el anotador del único tanto, ignoró a los compañeros que le pedían mesura, salió corriendo y lo gritó como si valiera un campeonato. Para llegar a aquel gol, los salvadoreños tuvieron que atravesar guerras más crueles que las que se pelean dentro de la cancha.

En su clasificación para México 70, los partidos eliminatorios contra Honduras provocaron una guerra -literal- que dejó 6 mil muertos y más de 15 mil heridos. El periodista Ryszard Kapuscinski, bautizó como “La Guerra del Fútbol” a aquel conflicto en el que el deporte solo fue una excusa. El trasfondo eran los intereses expansionistas de los terratenientes salvadoreños.

La segunda guerra vino tiempo después, fue interna y mucho más cruel. Durante la eliminatoria para el mundial de España 82, El Salvador estaba inmerso en una guerra civil con bombardeos, secuestros y masacres. En 1980, los partidos clasificatorios empezaron apenas cinco meses después que monseñor Óscar Romero, arzobispo de San Salvador, fuera asesinado por el ejército mientras oficiaba misa.

La Selecta, como le llaman los salvadoreños, era la única que podía lograr una tregua y la única que podía transitar por el país sin miedo a una emboscada.

Aquel año, en la sitiada San Salvador, La Selecta venció a todos los centroamericanos. Y, en una hexagonal final jugada en Tegucigalpa, ganaron por el mínimo a los mexicanos, liderados por la entonces estrella del Atlético de Madrid, Hugo Sánchez.

Aquella tragedia frente a los húngaros

Una vez lograda la gesta deportiva los jugadores tuvieron que pasar a la gesta financiera. En aquel país empobrecido por la guerra no había dinero para nada. Los jugadores tuvieron que hacer colecta y endeudarse para comprar sus boletos aéreos. Con aquellos ajustones fueron la última selección en aterrizar en España.

Los esperaba un bus cualquiera. No tenían balones para entrenar. Y sólo llevaban un juego de uniformes, así que nada de intercambiar camisolas. No hubo preparación previa para jugar contra los húngaros, que eran la primera selección a la que se iban a  enfrentar con su única playera.

En la vida antes de YouTube, había que dedicar esfuerzo para conseguir los VHS con las grabaciones de los partidos del rival. Apenas consiguieron un video que algún avivado comerciante les vendió por una buena plata, según cuentan en un documental. La única referencia previa que les dieron fue que los húngaros jugaban como el Paris Saint Germain al que vencieron. Sí, pero el PSG era sólo un club y los húngaros, una de las mejores selecciones del momento.

Los  entrenadores mandaron a La Selecta como a una tropa de soldados que se abre espacio a ciegas en la selva hasta toparse con el enemigo.

Y lo encontraron. Como no sabían nada de su rival, aquellos once salvadoreños salieron a jugarle de tú a tú a una de las mejores selecciones de la época. Salieron a atacarles con tres delanteros cuando lo normal, en esos casos, es defenderse con diez jugadores y dejar sólo a un delantero rezando por milagros. Pero los salvadoreños, no. Se fueron a atacar con todo y nada les salió. Al primer tiempo ya perdían por cinco goles.

Ninguno tenía planta de atleta, pero cómo corrían. Uno de ellos, Jorge González, arrancó con la pelota, gambeteó a tres defensas y pateó a portería dejándole el rebote servido para que Luis Ramírez Zapata marcara el único gol salvadoreño.

Pensaron en la remontada, pero Hungría les regresó cinco goles más para firmar la que hasta hoy es la goleada más grande en la historia de un mundial.

De héroes a parias

Cuando terminó aquel partido, Diego Maradona dijo que si los húngaros metieron 10, los argentinos le meterían once a los salvadoreños. Como le suele pasar al “Pelusa”, aquella vez pecó de bocón. Los argentinos, que llegaban como campeones mundiales, apenas pudieron hacer dos goles. Bélgica, entonces campeona europea, sólo le ganó a El Salvador con un único tanto.

“No somos tan malos”, repetía durante aquellos partidos Jorge González quien empezaba a forjar su sobrenombre de “El Mágico”. Escribiremos sobre él otro día.

Terminado el mundial, los salvadoreños volvieron a la guerra. La Federación nacional giró instrucciones para que ningún equipo local fichara a esos tipos. Gracias al boicot de su propio país, se vieron obligados a jugar en Europa.

Uno de ellos era el portero Juan Guevera Mora, un jovencito que con apenas 18 años había atajado en un mundial. A nadie le importó cuántos tiros le paró a Diego Armando Maradona. Siempre pesaron más los diez que le metieron los húngaros. El Salvador nunca más volvió a clasificar a una Copa del Mundo.

A Guevara Mora le rompieron la maleta en el aeropuerto cuando regresó a su país. Otro día, le apedrearon la casa. Más tarde, le interceptaron el carro y le metieron 22 balazos. Por suerte, salió ileso.

 

Gabriel Woltke
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Guatemala / Xibalbá 1988. Ingresó al seminario queriendo ser sacerdote, salió a estudiar literatura y luego hizo carrera como periodista. Avanza sobre el río. Desea ser escritor, corrector, carpintero, programador, diseñador, monje, mago, árbol, pájaro, ballena.


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    Joaquín Garzaro /

    17/06/2018 6:49 PM

    Una observación, Bélgica nunca ha sido campeona europea. Su mejor actuación en Eurocopas es el segundo lugar obtenido en 1980. La campeona europea en ese momento era Alemania Occidental.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Juan Turuy /

    16/06/2018 10:51 PM

    Era yo un chavito en ese entonces, también en ese entonces creía en el futbol y que Guatemala llegaría alguna vez al mundial. Me gustaba el futbol, por eso recuerdo que Hungría ya llevaba una goleada y cuando "el Pelé Zapata" (así era su mote), metió el gol; los húngaros con sus gestos no entendían por que tanta celebración de parte de él, sí practicamente era como que no hubiese pasado algo significativo. Pero para los guanacos sí. Empezaba a entender un poquito como se manejaba todo ese espectáculo que en aquella época, no era todavía lo que hoy es. Para el pueblo: "pan y circo".

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mercedes Escoto /

    12/06/2018 3:36 PM

    Nunca me ha gustado el Fútbol, pero estas historias son tan interesantes, que hasta estoy pensando en ver el mundial!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Pc Chang /

    12/06/2018 1:57 PM

    Aparte de tener situaciones mas ideologicas (sobre la guerra del futbol que tuvo situaciones relacionadas con la migracion Salvadorena a Honduras), a nivel futbol la historia contiene varios errores
    1) La clasificacion al mundial no fue triangular en Honduras- fue una Hexagonal: Honduras, El Salvador, Mexico, Canada, Cuba, Haiti y fue en Noviembre de 1981
    2) el primer partido de la zona centroamericana que jugo El Salvador fue el 5 de octubre de 1980 - a Monsenor lo mataron en Marzo de 1980
    3) El nombre del arquero es Luis Ricardo Guevara Mora y nacio en 1961 - asi que no podia tener 18 anios cuando le metieron los 10 goles - aparte termino jugando para clubs en Guatemala

    aunque usase wikipidea como fuente de referencia, se le aconseja al escritor que coloque siempre las fuentes de donde saque la informacion

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      Giovanni /

      20/06/2018 9:19 PM

      Luis Ricardo Guevara Mora tenía 20 años. Jugó para Xela y y fué campeón con Aurora en 1,993.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!



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