Guatemaltecos adoptados entre 1990 y 2007 crean grupo para buscar la verdad sobre sus casos

Desde 1977 hasta 2007, las adopciones en Guatemala fueron privatizadas y el país se convirtió en el tercer exportador de bebés, solo después de China y Rusia, con muchos casos de robos de niños. Next Generation es un grupo que espera traer luz a esos casos y ayudar a quienes buscan la verdad sobre sus propios orígenes biológicos.

De dónde venimos Adopciones Next Generation P258

Gemma Givens, fundadora de NextGenGuate.

Gemma Givens iba tarde. No lograba decidir qué ropa ponerse. Era un lunes gris, nublado, con frío, en 2012. Había llegado a la municipalidad de Santiago Sacatepéquez, a 30 kilómetros de la Ciudad de Guatemala.

– ¿Cómo te vestís la primera vez que vas a conocer a tu mamá?, se preguntaba una y otra vez.

No se recuerda cuánto tiempo esperó. Cada vez que una mujer se acercaba a la municipalidad, pensaba: ¿Será mi mamá?¿Será que nos parecemos? ¿Estará orgullosa de saber quién soy?

La familia local con la que vivió durante el año que estuvo en Antigua para estudiar en el Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (Cirma) la ayudó a encontrar información sobre su familia biológica a través de una búsqueda en el Registro Nacional de las Personas (RENAP).

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Finalmente, dos mujeres y un hombre los saludaron frente a la muni. Todos comenzaron a hablar en español, y Gemma se esforzaba para entender qué decían. Escuchó sus acompañantes preguntar por su mamá biológica, Esther Yaqui. Durante años Gemma se había imaginado este momento, pero nunca se preparó para la respuesta que recibió.

– Se murió.

El negocio de las adopciones en Guatemala durante 30 años

Durante la dictadura de 1954 a 1984, se aprobó una ley entre muchas. Eliminó la supervisión institucional y entregó a los abogados el poder de dar niños en adopción desde 1977. Así, estructuras criminales de médicos, casas cuna y abogados lograron convertir la falta de control en un negocio lucrativo de vender niños al extranjero por sumas entre $12 mil y $15 mil, según reportajes periodísticos e investigaciones del Ministerio Público, que provocaron que en 2007 se cambiara la ley y regresara a control institucional.

En muchos casos, la pobreza y la inseguridad por el conflicto armado fueron las herramientas para convencer a las familias que sus bebés estarían mejor en otro país. En muchos otros, las familias fueron amenazadas y muchos niños fueron robados de las comunidades, de los brazos de sus madres o de las cunas en hospitales públicos como el Hospital Roosevelt. Se estima que entre 1990 y 2007, cuando entró en vigencia la actual Ley de Adopciones, más de 35 mil niños fueron adoptados de manera ilegal. De ellos más del 90% se fueron a Estados Unidos.

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Gemma ha vivido toda su vida en California. Pero nació en la Ciudad de Guatemala en el año 1990. Su mamá tenía 27 años cuando tuvo a Gemma. Trabajaba y vivía en la casa de una familia en la zona 4 y fue su jefe, el señor Trinidad, quien junto a un abogado, el señor Varela, firmaron los papeles cuando Gemma a los tres meses fue adoptada para irse Estados Unidos. En los papeles su nombre era Alejandra Yaqui.

Como todos los niños adoptados, Gemma creció con curiosidad y un anhelo fuerte de saber de dónde venía, y por qué era tan diferente a las personas en su entorno. En su infancia nunca aprendió nada sobre el país donde nació, y su familia estadounidense tampoco tenían conocimiento. Lo único que tenía era un documento con su fecha de nacimiento, y el nombre de su mamá y el municipio donde vivía.

Fue un golpe duro cuando Gemma se enteró que su mamá biológica había falleció pocos años antes de que ella llegara a Guatemala. Conoció a su abuela, su tía, su primo y su hermano menor –que no sabían que Gemma existía– pero le costó aceptar que no llegó a tiempo de conocer y despedirse de su mamá.

–No lo esperaba para nada. Encima de no saber desde el principio de qué forma regresar a Guatemala por primera vez y cómo buscar a mi familia, no sabía qué hacer con esta información. Fue una experiencia y sensación demasiado solitaria. Estaba sola en Guatemala, no sabía con quién apoyarme para procesar el duelo. Pero tampoco hubiera querido procesarlo con una persona que no entendiera cómo se siente.

Next Generation, la asociación de guatemaltecos adoptados en el extranjero

Gemma no quería que nadie más tuviera que pasar por el proceso de buscar a su familia biológica en soledad, y así nació su idea de crear Next Generation. Una comunidad de apoyo e intercambio en línea para guatemaltecos que fueron adoptados en el extranjero.

–Cuando yo crecí, no había recursos aquí en California que me podían ayudar regresar a mi país, siendo alguien que nunca había estudiado español y que no tenía idea de cómo encontrar a mi familia. No había nada de apoyo. Entonces esa es la idea del grupo, poder unir todos en un primer paso, y después comenzar a facilitar el proceso de búsqueda de sus familias.

Los guatemaltecos adoptados son un grupo invisible, explica Gemma. No existía una red específicamente para ellos y muchos de ellos no están acostumbrados ni siquiera de hablar de sus propias historias. Sin el afán de demonizar el fenómeno de adopciones en general, Gemma dice que surge muchas veces de la simple razón que los papás adoptivos no necesariamente tienen una relación especial con Guatemala, que entre 1978 y 1985 era uno de los agujeros negros del planeta, con una población de 7 millones de personas y 45 mil desaparecidos, 150 mil asesinados, decenas de miles de violadas sexualmente y 1 millón de desplazados.

–Muchos, con las mejores intenciones, sólo querían tener un hijo. Pero no tienen conocimiento sobre Guatemala. Esto fue lo que me dijo mi mamá: “Guatemala básicamente parecía ser un lugar de donde era bueno sacar a las personas”. Entonces yo nunca aprendí sobre ser indígena, ni sobre el idioma, nada.

Es un patrón que se repite entre los miembros de Next Generation. Tienen emociones muy mezcladas sobre el tema, como muchas personas adoptadas, que sienten conflicto con sus familias adoptivas por la necesidad de saber de dónde vienen, y el hecho de ser diferentes a su entorno. No son como otros latinoamericanos que llegaron con sus familias, o como los que nacieron en familias latinoamericanos en Estados Unidos y crecen con ambas culturas. Gemma lo describe en inglés: “como fantasmas con crisis de identidad”.

–Yo, por ejemplo, soy súper morena por fuera, con pelo oscuro, intentando toda mi vida ser una persona blanca en Berkeley, California. ¿Quién soy en el contexto en el que fui adoptada? Fui a una reunión de Latinos Unidos, pero no lograba identificarme. Ellos hablaban de sus comidas, en español, y yo me parecía a ellos, debería saber de qué hablaban, pero no. Nunca existía un espacio para los guatemaltecos para hablar de todo eso.

La mujer de 28 años, nacida en 1990, explica con entusiasmo que la red ahora tiene alrededor de 300 miembros en todo el mundo. El más joven tiene 16 años y el más grande 50. Viven en Francia, Bélgica, Dinamarca, Suecia, Noruega, Alemania, Israel y Estados Unidos, donde está la mayoría. Espera tener muchos más. Si un miembro solicita apoyo para encontrar a su familia, Next Generation ayuda de forma gratuita a buscar información sobre su familia biológica en Guatemala.

–Todos tienen en común que ya no son “niños desaparecidos”, son adultos que quieren aprender sobre su país, su cultura, su idioma y sus familias. Llegan solos, se sienten en casa pero no conocen nada y no saben cómo comenzar. Para muchos es un shock que a veces promueve ideas falsas como “qué bueno que me salvaron de este lugar”. La idea es ayudarles a navegar todo este caos que sienten, responder preguntas, enseñarles cómo buscar en el RENAP, cómo saber si tus documentos de adopción son falsos y así.

El dilema entre la justicia y la verdad

En el proceso estudiar sobre Guatemala, Gemma aprendió sobre el fenómeno masivo de las adopciones ilegales hasta 2007 y la estructura de profesionales que participaban. Sabe que la mayoría de los miles de guatemaltecos que fueron adoptados al extranjero tienen papeles que fueron falsificados y que en estos casos, el camino más expedito para encontrar la verdad puede ser a través de los que fueron cómplices en las adopciones ilegales. Los que engañaron a sus familias biológicas, y que son la razón inicial de su adopción.

El camino más expedito para encontrar la verdad es buscar a las personas cómplices de engañar a sus familias biológicas, y que son la razón inicial de su adopción.

–No todos tenemos documentos de adopción confiables. Entonces en algunos casos puede ser que tengamos que buscar y confiar en los abogados, traficantes, médicos y enfermeras que fueron cómplices en las adopciones, nuestras adopciones, porque son la fuente para encontrar a nuestras familias biológicas.

Explica que en Europa existen otros grupos de personas adoptados que se enfocan más en la campaña por buscar justicia legal. Por ejemplo en el caso de una señora, que tramitó más de 200 adopciones para Bélgica. O el abogado de apellido Varela, que aparece en los documentos de adopción de Gemma, y también en los documentos de otros miembros de Next Generation.

Aunque exista una posibilidad de que ellos fueran parte de esa estructura, a Gemma está preocupada de que puedan ser procesados y encarcelados porque podría destruir la mejor oportunidad de encontrar la verdad sobre sus familias biológicas.

–Probablemente él y los otros deberían de estar en la cárcel por lo que hicieron. Pero si él está vivo, puede ser que yo o alguien más lo necesitamos para ayudarnos. Y necesito que él se sienta motivado a ayudarme. Entonces si nosotros lo buscamos con el mensaje de “vamos por ti porque robaste los niños”, él y el resto se esconderán. Tal vez quemarían lo que queda de evidencia. Por eso estamos tratando de enviar un mensaje de que se trata en la reunificación de familias. Para nosotros eso es justicia.

Gemma no duda que parte del silencio y la falta de diálogo que existe sobre los casos de guatemaltecos adoptados se debe a que las mismas familias adoptivas conocían de los métodos ilícitos que se utilizaron para conseguir los niños. Menciona un caso que encontró a través de Next Generation, donde el papá adoptivo destruyó el expediente para que no quedara rastros de cómo había llegado su hijo a Estados Unidos.

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Otro caso es el de una mujer cuya mamá biológica era empleada doméstica en la casa de una familia poderosa en Guatemala. El señor de la casa era político cuando embarazó a la empleada y hasta la fecha es una figura pública con poder político. Estas condiciones, dice Gemma, solo confirma porqué es tan importante ir despacio, con una amnistía de facto para poder encontrar la información que necesitan.

Marco Antonio Garavito, psicólogo y director de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental, comparte el punto de vista de Gemma. Por 20 años la Liga ha trabajado en un proyecto de reunificación de personas que fueron separados de sus familias durante el conflicto armado interno que consiste en apoyo con la búsqueda y el acompañamiento psicosocial a los familiares en el proceso.

–Lo que quieren las personas es saber de sus hijos, o sus familiares, si están vivos. Pero con la idea de buscar justicia legal, a muchos les da miedo. Nuestro programa ha logrado durar 20 años, que es mucho tiempo, porque privilegiamos toda la parte humana en el proceso. Eso genera la confianza que es fundamental en estos procesos de búsqueda. No es lo jurídico.

Desde 1999 el proyecto ha logrado 487 reencuentros de los cuales 7 han sido con personas adoptados al extranjero. El psicólogo Garavito explica que es importante resaltar que en el tema de las adopciones que hay casos que no ocurrieron durante la época de la guerra, pero que sí son de la misma estructura criminal.

–Uno no puede olvidar la ruta de la justicia a largo plazo, pero el tema de la búsqueda y la verdad es parte de la justicia. En principio hay que buscar la verdad. ¿Qué ocurrió? ¿Dónde están? ¿Están o no están? Es parte de la reparación, si no, no hay justicia, dice Garavito.

La respuesta final para Gemma

Gemma ha venido a Guatemala varias veces desde 2012 para visitar a su familia biológica. Tenía sospechas de que el señor Trinidad podría ser su papá y por eso tomó la decisión de ir un día en su bici a buscar a la familia con la que trabajaba su mamá. La familia la invitó a entrar y le contaron sobre su mamá.

Cuando tuvo un momento solo con el señor Trinidad, Gemma tomó valor para preguntarle, si era posible que él era su papá. La respuesta fue no. El señor aceptó darle unos de sus cabellos para hacer un examen de ADN. No era su papá. Y no tenía más información para Gemma sobre quién podría ser.

Sabiendo las irregularidades que caracterizaban las adopciones en 1990 y que muchos de los documentos fueron falsificados, Gemma necesita una última cosa para finalmente tener paz, y estar totalmente segura que la familia que encontró en Santiago Sacatepéquez es suya. Una prueba de ADN. Su hermano menor nunca lo quiso hacer.

­–Tal vez tiene miedo, igual que yo, que el resultado diga que no somos familia.

Hace dos semanas, Gemma acompañó a otra mujer guatemalteca adoptada para Estados Unidos desde niña, en su primer reencuentro con su familia en Guatemala. Esta vez trajo una prueba de ADN, llamado 23andme, que funciona con un poco de saliva de las personas. Su primo aceptó que Gemma usara su saliva para tener la respuesta final de si son o no familia.

–Me pone en una posición muy vulnerable. Si todo fue una mentira, ¿quién sería mi próximo recurso?

Dentro de seis semanas llegará el resultado del examen. Hasta entonces Gemma se enterará si ella también fue una de los niños perdidos y si será necesario buscar a los traficantes para saber quién es su familia.

Independientemente de su caso, fundó Next Generation, para que cualquier persona que fue adoptada en el extranjero desde Guatemala pueda tener ayuda para buscar la verdad sobre sus orígenes biológicos.

***

El grupo puede encontrarse en las redes sociales Facebook, Twitter e Instagram como NextGenGuate.
Aquí, la página: nextgenguate.wixsite.com/

Pia Flores
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Buscadora de las historias invisibles y experiencias con sentido. Antropóloga irreverente y amante de la diversidad, la noche, las auroras coloridas y los cuentos que tardan.


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