Ser gay: Quisieron ‘curarme’ con un exorcismo y con el Hogar Seguro

Alex estaba aterrado. Mientras el pánico y la confusión llenaban su pequeño cuerpo de 7 años, un grupo de personas desconocidas lo rodeaba. Sus voces se mezclaban en un murmullo hipnótico cada vez más fuerte, que resonaba en el garage de su casa.

Identidades P147

Alex, en la entrevista.

Fotos: Carlos Sebastián

Escuchá su historia aquí:

– ¡Te reprendemos demonio, te reprendemos!

Ese día había empezado como cualquier otro día entre semana. La mamá de Alex lo despertó en su cama, en la casa donde vivía la familia en la popular zona 6 de Guatemala. Pero ella actuaba diferente. Le dijo que se bañara, que se pusiera algo bonito. Que se preparara. Ese día no iría al colegio.

– Llegó un señor, me recuerdo que en sus manos traía una biblia grandota. Me llevaron al garaje de la casa e hicieron un círculo. Yo estaba en medio. Empezaron a orar, pidiendo que el demonio se fuera de mí.

El señor era pastor de una iglesia evangélica y llegó acompañado de otras seis personas. Cuatro hombres que vestían ropa formal y dos mujeres. Alex recuerda que le daba mucho miedo que las mujeres tuvieran las caras tapadas con pañuelos bordados.

El pastor era gordo y barbudo. Su gritos sobresalían del coro de oraciones.

– ¡Te reprendemos demonio! ¡Decinos tu nombre! ¿Quién sos?

– ¡Soy Alex! ¡Yo me llamo Alex!, contestó el niño, desconcertado.

– ¡Tú no eres Alex, ¡lo estás usando! ¡Sos un demonio! ¡Decinos tu nombre!

Alex no entendía lo que pasaba. Preguntó por qué le hacían eso, pero nadie le contestó. Miraba a su mamá, a su hermano mayor, a su tío y a su prima que tenía unos 6 años. Solo observaban. Ninguno le respondió ni lo miraban a los ojos. Las lágrimas del niño no parecían afectarles. El ritual seguía.

 

Alex dibuja el momento para este reportaje.

El pastor rompió el círculo y se acercó a Alex.

– Puso su biblia aquí en mi frente, y me desmayé. Me recuerdo que oía y que quería abrir mis ojos pero no podía. Después se fueron. Yo estaba muy afectado, muy molesto con mi familia. Pasé casi una semana sin hablarles. Sin comer. Estaba muy deprimido. No entendía por qué me habían hecho eso. Yo era solo un niño.

Alex era el más pequeño de ocho hermanos, todos varones. Pero no le gustaban las mismas cosas que sus hermanos. Prefería jugar con muñecas junto a su prima. Su tío empezó a advertirle a su mamá sobre esas “cosas femeninas”.

– Él se va a volver homosexual, tenemos que hacer algo con ese demonio que tiene adentro.

Fue su primer encuentro con la realidad de la sociedad en la que creció. Fue la primera vez que empezó a sentir que no encajaba en la sociedad guatemalteca cerrada, conservadora, hostil, homofóbica. Para su propia familia, Alex no era normal. Tenía algo malo en su interior.

La psicóloga, “curandera de maricas”

– Es común que el estigma empiece desde la casa, que el primer prejuicio lo reciben de su familia, explica Melvy Cordón, una psicóloga que atiende a personas de la diversidad sexual que sufren por el estigma y la discriminación.

Aclara que la terapia de conversión no funciona. La homosexualidad no es una enfermedad. Los colegas que ejercen estas terapias se basan más en su creencias religiosas, que en la ciencia, critica la psicóloga Cordón. Hace un par de años ella y sus pacientes fueron objetos de un crimen de odio, cuando un hombre homófobo escribió “curandera de maricas” en la pared afuera de su clínica.

No existen denuncias contra grupos religiosos ni contra psicólogos o psiquiatras que practican terapias para “curar” la homosexualidad, informa Marco Tulio Escobar, de la Unidad contra Delitos de Discriminación de la Fiscalía de Derechos Humanos del Ministerio Público. La Defensoría de la Diversidad Sexual de la Procuraduría de Derechos Humanos tampoco tiene casos específicos de “conversión” o deshomosexualización, y solo registra 13 de crímenes de odio –actos verbales, intimidación, ataques a la propiedad o de violencia que se basan en el prejuicio hacía una persona por su religión, etnicidad, estatus socio-económico, color de piel, género u orientación sexual. La cantidad evidencia más que la comunidad queer (LGTBI) y otras minorías no saben que tiene oficinas del Estado en donde puede denunciar; o si saben, optan por no usarlas.

Los casos de ‘deshomosexualización’ son invisibles. Pero persisten.

Cuatro de cinco de hombres homosexuales que fueron consultados para este reportaje indicaron haber sido sometidos a algún intento de ‘deshomosexualización’ en su infancia o adolescencia. Todos conocen lugares, iglesias y campamentos religiosos donde eso pasa, pero se ocultan tras fachadas de retiros espirituales o programas de sanación. “Aunque la gente no lo cree, a todos nos ha pasado y sigue pasando”, lamenta una de las personas consultadas.

Estudios en otros países revelan que aunque las prácticas de conversión puedan generar en los pacientes aparentes sensaciones de alivio, de encajar mejor y no sentirse solos, también provocan autodesprecio, depresión, ansiedad y pensamientos suicidas, según un informe del Banco Mundial de 2011.

Los crímenes de odio se pueden denunciar y se pueden sancionar con la ley. Lo trágico del suicidio, que tiende a ser más común en la población LGBTI es que se banaliza: ‘Lo escogió’, ‘se quitó la vida por gusto’, ‘tenía problemas’, ‘le dieron algún diagnostico’. Así queda invisible la responsabilidad de la sociedad hacia esa persona a la que toda la vida la rechazó, la presionó, la excluyó, la discriminó hasta tal extremo que solo la muerte le pareció más soportable que la vida.

Ronald García, un joven homosexual de 23 años, tuvo pensamientos suicidas cuando sus papás lo enviaron con un psicólogo, quien, con la biblia en mano, le dijo que se tenía que imaginar a las mujeres cuando se masturbaba para “curar” su orientación sexual ‘desviada’.

La doble vida

Han pasado 14 años desde ese día en el garaje. Hoy Alex Girón tiene 21 años. Su estatura y barba negra hace que parezca más grande, aunque su voz es frágil, como de un niño, y está nervioso. No ha compartido esa experiencia con casi nadie. Nadie nunca preguntó, y todavía le cuesta incluso a él comprender que fue parte de un supuesto exorcismo.

Cuando era niño, Alex ni sabía qué significaba ser homosexual o heterosexual. Sabía que era diferente a sus siete hermanos mayores. Y que le interesaban los niños, casi siempre los que eran más grandes que él. No era algo sexual, simplemente le llamaban la atención. Pensaba que eso era normal.

Pero se recuerda de conversaciones entre sus familiares burlándose de los gays, sin entender en el momento de qué se trataba. “Es que ahora todos los hombres quieren ser mujeres”, se decían entre risas.

Después del exorcismo, su mamá, afligida para ‘salvar a su hijo del demonio’, mandaba a Alex a campamentos espirituales con otros jóvenes en sus vacaciones cada año. A pesar de que el costo representaba un impacto fuerte en la economía de la mamá soltera que vivía de cocinar en comedores.

– Mi mamá trabajaba mucho, todo el tiempo, para poder pagar el campamento cada año. Hacían predicaciones, alabanzas para que yo me cambiara. Yo no quería ir. Pero mi mamá pensaba que yo iba a cambiar. Y sí cambiaba, pero no como ella quería.

Alex no cambió. La orientación sexual no se cambia.

El peor capítulo de su vida

Después de ir a terapia, a sus 21 años Alex puede hablar de cómo perdonó a una de las personas que más daño le hizo. Se refiere a su vecino. Lo cuenta con una autodefensa automática: “no era porque yo me lo hubiera buscado o algo”. Hace una pausa. “Cuando se lo dije a mi familia, dijeron que pasó por mi forma de pensar”.

Alex no había cumplido los 10 años cuando un día su vecino, un hombre de unos 20 años, le preguntó si quería ir a su casa a jugar videojuegos. Alex se emocionó. Sus hermanos mayores nunca lo dejaron jugar con sus videojuegos.

– Lo único que me recuerdo es que estaba jugando y de repente me puso algo en la cara. Quedé inconsciente. Fue tan horrible. Yo lo callé por mucho tiempo. Tenía miedo.

No sabe cuánto tiempo había pasado cuando volvió a despertar. Todavía era de día y todavía estaba en la casa de su vecino. Estaba sangrado del ano y tenía mucho dolor. Antes de huir, el vecino amenazó a Alex con matarlo a él o alguien de su familia, si no se quedaba callado. Tuvieron que pasar 13 años para que Alex pudiera librarse de la intimidación de su violador. 13 años para que su familia le dijera que él, por ser homosexual, tuvo la culpa.

El castigo de adolescente: Encerrado en el Hogar Seguro

Durante los primeros años de la adolescencia, conforme Alex empezaba a entender su atracción hacia personas del mismo sexo, también empezó a entender que su familia nunca lo iba a aceptar. El exorcismo y los campamentos, el miedo de los castigos de su familia, le sirvieron para encontrar estrategias para protegerse. Fue así que Alex empezó a tener dos vidas.

– Para que mi familia no notara que yo seguía igual, iba con ellos la iglesia, aplaudía y era feliz con ellos y todo. Y tenía mi otra vida. Era dos personas. No me gustaba, pero sí trataba de hacerlos felices.

Es una respuesta común a la falta de aceptación. Miembros de la comunidad queer entrevistados para este reportaje compartieron que mujeres y hombres homosexuales, por ejemplo, usan perfiles diferentes en redes sociales. Uno para miembros de su familia, amigos o compañeros de trabajo que no conocen o no aceptan su orientación sexual. Y otro para otras personas de la comunidad gay o lesbiana, y las personas que no los van a discriminar por vivir su identidad sexual libremente.

A escondidas, en su otra vida, Alex empezó a moverse en la comunidad gay. Era un espacio donde se sentía seguro y donde conoció a otras personas homosexuales, algunos que vivían su orientación sexual abiertamente. Su vida empezó a cambiar. Iba a reuniones y se informaba sobre sus derechos.

Por más feliz que Alex estuviera en una de sus vidas, sufría en la otra. Conforme su autoestima crecía, su mamá y sus hermanos notaban que algo cambiaba en su interior, algo que ellos interpretaban como parte de una rebeldía. La felicidad de Alex estaba a punto de terminar.

En 2012 Alex participó por primera vez en el desfile de orgullo gay en la Ciudad de Guatemala. Tenía 15 años. Aunque iba discreto con antifaz para que nadie lo reconociera, su mamá se enteró. De castigo, desesperada porque los intentos de cambiar a Alex habían fallado, a principios de septiembre lo mandó a San Gabriel, el módulo para varones adolescentes en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción. “Primero Dios ahora cambiás y ya no seguís en lo mismo”, le dijo su mamá.

– Era horrible. Fue el peor tiempo para mí. No me sentía nada bien. Encontré a unas cuatro personas allí que también eran gay, pero eran muy diferentes a mí. Tenían el carácter más fuerte que yo. Ellos contestaban, yo no. Me mantenía solo, pero a veces me juntaba con ellos, platicamos y todo, pero con los otros no. Tenía miedo. No estaba preparado para todo eso. Pero yo era como el consentido, porque los monitores me cuidaban demasiado.

Pero los cuidados no eran tales. Era un ambiente hostil y peligroso. Un mes y medio de haber entrado al hogar, fue obligado a participar en un juego peligroso con un grupo de jóvenes. El juego consistía en asfixiar a otro hasta que se quedara inconsciente. Uno de los otros internados le dijo que tenía que jugar. Cuando Alex se negó a participar, otro joven lo sujetó del cuello y lo apretó. A pesar de la resistencia y los golpes, Alex empezó a marearse y se desmayó. Pocos días después su mamá le llegó a visitar por primera vez. Antes de entrar, la directora de San Gabriel la apartó para explicarle que no se preocupara por los moretones negros y morados en el cuello de su hijo. Que eran por un juego en el que Alex había participado voluntariamente.

Alex sonríe por un momento. Cuenta que su único alivio en San Gabriel fueron las sesiones diarias con el psicólogo.

– Era buenísima onda. Me decía que yo tenía que ser como yo era, que él me apoyaba. La verdad me apoyó bastante. Porque yo no me sentía nada bien en el hogar.

Una salvación: el juez de niñez y adolescencia

Llegó el 30 de noviembre 2012, el día que el caso de Alex tenía que ser evaluado en una audiencia. Él quería salir del hogar y por el apoyo que había recibido del psicólogo se sentía fuerte. Decidió hablarle al juez y explicarle que la verdadera razón por la que su mamá lo metió en el Hogar Seguro fue porque él era gay. Fue la primera vez que lo dijo en voz alta.

La cara del juez cambió. La de su mamá también. Y mientras Alex cuenta esa experiencia, su cara también cambia. Le regresan los mismos nervios que sintió en los segundos después de hablarle al juez.

– Me han dicho que tuve mucha suerte. Porque yo creo que el juez cambió su modo de pensar sobre mi caso. Miraba a mi mamá y dijo: Señora, ¿Por qué está metiendo a su hijo por su orientación sexual? Usted tiene que amar y querer a su hijo tal como es. Él no tiene por qué estar en un hogar. Tiene todo lo necesario para estar bien. Tiene casa, tiene comida, tiene familia. Para mí fue algo muy sorprendente.

El juez ordenó que Alex regresara a su casa y que él y su mamá fueran a terapia psicológica juntos. Alex se sentía reivindicado. Confiado. El mandato del juez no hizo reflexionar a la mujer. Ni aceptar a la orientación sexual de su hijo.

– Mi mamá me dijo, no enfrente del juez pero después, que el juez también era maricón y que tal vez yo le había gustado y que por eso me dejó ir. Ella nunca asistió a las citas de terapia conmigo pero yo sí fui. Me gustaba ir. Incluso allí pude perdonar a la persona que me hizo tanto daño. Igual a mi mamá. La empecé a querer más.

¿Cómo ser un verdadero hombre?

Hoy Alex Girón está vestido en un jeans negro, zapatos chapulines y una playera debajo del suéter, que tiene un diseño contra la homofobia. Ya no usa la ropa colorida que usaba cuando a los 16 años su hermano lo mandó con un pastor quien le iba a enseñar cómo ser un verdadero hombre. Ser heterosexual incluía hasta qué tipo de ropa usar. En un pizarrón el pastor dibujaba cómo Alex se iba a quedar en las llamas del infierno si no dejaba de pecar. Alex aguantó tres sesiones y ya no regresó.

 

La camisa que Alex diseñó, con parejas besándose, el actor Morgan Freeman y la diputada Sandra Morán.

Además de estudiar hoy es voluntario en una oenegé que promueve los derechos de la población LGBTI. Todavía vive con su mamá, en la misma casa donde hace 14 años le hicieron un exorcismo y hace 12 lo violaron, pero nunca habla con su familia sobre lo que lo afectaron sus intentos por ‘convertirlo’ heterosexual. Ellos nunca le han pedido perdón y la relación sigue tensa. En Guatemala Alex no se imagina en un futuro positivo entre tanto odio y tanta homofobia. Sueña con irse a los Estados Unidos.

Pia Flores
/

Buscadora de las historias invisibles y experiencias con sentido. Antropóloga irreverente y amante de la diversidad, la noche, las auroras coloridas y los cuentos que tardan.


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COMENTARIOS

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    Potter /

    24/05/2018 8:10 AM

    Llore, al. Saber lo que te paso hay factores que la sociedad no entiende.. Pero eso lo decide el tiempo gracias Alex por ser tan valiente y ser un verdadero luchador de los derechos lgtbi..
    Mi admiración hacia tu persona..

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    C: /

    27/03/2018 9:57 PM

    Alguien sería tan amable de proporcionarme el nombre de la oenegé que se menciona la final de la publicación. Si alguien está al tanto, se los agradecería mucho.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Robin /

      24/05/2018 8:12 AM

      Para que quiere información sobre la ong

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Carlos moino /

    27/03/2018 2:02 PM

    Me uno a la lucha contra lo que sea y contra quien sea. No le teno a nada. Me solidarizo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    leo /

    20/03/2018 6:21 PM

    lo siento mucho pero la verdad no se que pasa con los valores de nuestra sociedad. Ahora ya es normal aceptar el movimiento LGTB o no se que mas pero la me pone de malas y aun mas con miedo de pensar que mi hijos crecen en una sociedad alienada y ahora con la obligación de aceptar los movimientos gay. Los gay esta enfermos asi como las anorexicas. Si una anorexica dice que se ver gorda no podemos aceptarle eso y decirle que todo esta bien ! [?] - NO... hay que decirle que sufre de una enfermedad y que ella se ve gorda aunque la verdad sufre de anorexia y se ve fatal. [!!!] asi lo mismo con los gay ... están enfermos y no ven el camino correcto por que esta sociedad super enferma y creyéndonos que vivimos en Europa o estados unidos pensamos que las personas conservadoras de países como el nuestro debemos aceptar estas estupideces del nuevo control mundial y lo que buscan es una reducción de la población al promover una sociedad donde el matrimonio como institución no procree mas ciudadanos .

    ¡Ay no!

    9

    ¡Nítido!

    Ana lopez /

    25/02/2018 6:27 AM

    Creo que tiene suficiente edad para ya haberse independizado y dejar de llorar por una familia que nunca lo aceptò como es y nunca lo aceptará. Sobre la sociedad, quizás si loa gays dejaran de ser tan exhibicionistas en una sociedad machista y puritana, entonces tendrían mejor cabida. Yo no soy homofóbica pero no creo que sea correcto ni justo para niños de edades pequeñas ver a dos hombres besarse en la calle o estar tomados de la mano. Hablan de respeto pero no respetan y un niño/a tiebe derecho de crecer libre de promiscuidad y aquí también entran las parejas heterosexuales que se comen en la calle sin importar quién está frente a ellos.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    ernesto garay /

    22/02/2018 5:12 PM

    en esta sociedad de retrogradas ignorantes que piensan que ser homosexual es una enfermedad es bien difícil, falta mucha educación y orientación sexual y todavía ay insensatos que hablan de dios y naturaleza.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

      PAPAZOPAPAZ /

      28/03/2018 3:14 PM

      puede Ud. mencionar cual es el proposito natural de la homosexualidad???

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

        Jonathan /

        13/05/2018 8:26 PM

        la homosexualidad existe en toda el mundo, animales, plantas hermafroditas...

        ¡Ay no!

        ¡Nítido!

    Vivi /

    21/02/2018 11:29 AM

    Excelente artículo. Alex no está solo, afortunadamente hay ONGs y grupos de apoyo para hacer frente al odio y la ignorancia. Excelente trabajo Nómada.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Otto Ramírez /

    20/02/2018 10:49 AM

    Es importante entender el porqué algunas personas no aceptan su sexualidad como tal, como vinieron al mundo (hombre o mujer). Para mí la naturaleza habla por sí sola. Es importante recalcar por qué estos temas hace unos veinte o más años no eran algo de lo que se comentar, aunque sí existían casos de homosexualidad los cuales eran tratados con bastante privacidad. Históricamente, en algún momento se rompieron los esquemas debido a que a alguien que no le satisfizo ser normal, es decir, se hombre y tener relaciones con el sexo opuesto como tal, se le ocurrió tener relaciones con alguien de su propio sexo; esto conocido como perversión. Fue la perversión de un hombre que hizo que a este joven terminara siendo homosexual porque antes de eso, según leí, no lo era exactamente, más parece que fue culpa de la madre. Somos nosotros los padres que debemos hacer que los hijos vivan y crezcan en un ambiente adecuado libre de perversiones, he sabido de casos extremos donde los padres por ser muy autoritarios terminan arruinando las vidas de sus hijos, eso es muy común hoy día.
    Alex, yo no quiero decirte que respecto a tus preferencias sexuales estés equivocado, aunque yo creo que sí lo estás, sólo te insto a que te veas a sí mismo y te preguntes si sos un hombre o sos una mujer, por naturaleza sí lo sos...

    ¡Ay no!

    6

    ¡Nítido!

      PF /

      27/03/2018 10:11 PM

      Me parece interesante tu postura. Es más tomaré tu argumento para hacer una pequeña revisión sobre el tema de la homosexualidad y la naturaleza. Si entiendes por naturaleza, a aquello que biológicamente, el carácter puro de cualquier ser vivo sin interpretación o mediación racional humana, entonces supongo que nos entenderemos. La diversidad es natural, en todos los serse vivos, todas las posibilidades y manifestaciones del ser a través del tiempo están así predeterminadas, incluyendo aquello que en el lenguaje llamarías a una desviación (ojo, una desviación no es necesariamente una enfermedad, solo es algo que se sale del estandar). El humano por su carácter racional tiende a romper la naturaleza intentando controlar su propia constitución biológica, así que está es la pregunta ¿Ser homosexual es controlar la naturaleza o ser heterosexual es controlar la naturaleza?. Esta es la cuestión, ninguna en sí es controlar (refiriéndome al acto sexual), las dos son manifestaciones que en algún momento se pueden dar y están por ende ligadas a nuestra naturaleza, ahora bien las denominaciones "heterosexual" y "homosexual" si son intentos por controlar, el el nombre que le hemos puesto al acto natural. Sin embargo, la homosexualidad es una desviación, no una enfermedad, no una perversión, la perversión es algo más "oscuro" se podría decir y mucho más complicado que nada tiene que ver con este tema. Se relaciona más bien con la forma de gozar de un humano a través de la manipulación de otro humano ( es todo un temita esto de la perversión). Y por cierto, dato curioso: la homosexual es muchísimo más antigua de lo que te imaginas , desde el imperio romano hasta lo más primitivo puedes encontrar información al respecto, no es nada reciente y antes no era juzgado, era algo "recreacional" por ponerlo de un modo, no era ni siquiera "pecado, porque el pecado no existía para ese entonces.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    kijan /

    15/02/2018 10:42 PM

    El homosexualismo no es natural hagan una isla de gays y vean como la naturaleza les da la espalda :V :V :V

    Nómada solo promueve sexualidad fetichista doble moral con sus feministas, noticias amarillistas.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      ElMenPr /

      10/07/2018 6:03 PM

      Si no es natural, ¿por qué hay animales que son homosexuales? :v

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      rh /

      16/02/2018 11:45 AM

      Hahaha! Me gusta Nomada, pero demasiada huecada...

      ¡Ay no!

      8

      ¡Nítido!

    Virginia Mazariegos /

    13/02/2018 6:48 PM

    Muy buen artículo, ojala los chicos y chicas tengan mucha información para saber q cada quien tiene derecho a elegir a quien amar y a los demás a defender ese derecho!

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!







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