Tortura y explotación sexual, los delitos que provocaron la revuelta y que el MP no ha investigado

La tragedia en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción no empezó ni terminó con el incendio que mató a 41 niñas. En el lugar había desde bebés hasta adolescentes de 17 años, algunos jovenes mayores de 18. Todos estaban expuestos a un ambiente de violencia y abusos sexuales. En una investigación de tres meses, con decenas de entrevistas y documentos judiciales recreamos los días dentro del hogar del Estado para niños vulnerables, que era en realidad un centro de torturas, un lugar donde algunos conocieron el miedo, dolor, abandono, hambre, frío. La pequeña ciudad para niños, niñas y adolescentes era un centro de abusos y también un techo para los que no tenían a donde ir. Un refugio para los que escapaban de las pandillas, un lugar para no vivir en la calle, al peligro al que algunos volvieron y donde ahora ya nadie pregunta por ellos.

Somos todas Nos duelen 56 P147

Familiares de las niñas, en una conferencia de prensa para protestar por decisiones del juez Carlos Guerra durante el proceso judicial.

Foto: Carlos Sebastián

(Este reportaje contiene escenas muy fuertes. Las publicamos para que no queden en la impunidad, para que el juzgado que lleva el caso del Hogar Seguro evalúe de nuevo si acepta que se incluya el delito de tortura entre las demandas, y para que el Gobierno demuestre qué está haciendo para que estos tratos crueles e inhumanos no vuelvan a repetirse nunca en los nuevos hogares seguros de Guatemala.)

Recordar a las niñas víctimas del Hogar Seguro Virgen de la Asunción es imaginarlas en llamas, tratando de salvar sus vidas. Es recordar los lentos procesos del sistema de justicia y protección a la niñez del Estado de Guatemala. Es traer a la memoria el trato inhumano y degradante que sufren los niños y niñas más vulnerables de la sociedad, algunos en sus casa, en la calle y en los hogares estatales.

La Declaración de los Derechos del Niño dice que los menores de edad tienen derecho a crecer, a tener una familia, a disfrutar alimentación, vivienda, recreo, salud, a recibir amor y compresión, educación, protección. En el Hogar Seguro estaban vulverados en todos sus derechos. Ellos son los protagonistas de estas historias.

El Hogar Seguro estaba dividido en cinco grandes áreas: Casa Alegría, donde eran albergados desde bebés hasta niños y niñas de 5 años; Casa Elisa Martínez, con niños de 6 a 12 años; Mis Princesas, con niñas de 6 a 12 años; San Gabriel, para adolescentes hombres de 13 a 17 años; y Mi Hogar, para adolescentes mujeres entre los 13 y 17 años, aunque habían algunos mayores de edad.

Tanto los adolescentes hombres como las mujeres mayores de 13 años eran envíados a módulos específicos de acuerdo al perfil que le asignaba al ingresar al Hogar. Para separarlos de acuerdo a sus necesidades y orígenes, las autoridades del lugar decidieron sectorizarlos. Habían módulos para niños que ingresaban por consumo de drogas, por vivir en la calle, otros por ser víctimas de trata de personas.

Luego del incendio del 8 de marzo, las instituciones que debían velar por la integridad de los menores de edad, tenían diferentes cifras de cuántos niños, niñas y adolescentes estaban albergados allí. Un informe de la Oficina contra la Tortura, dice que solo el 10 por ciento recibía visitas de sus padres y madres; muchos vivían lejos, otros en extrema pobreza.

Una psicóloga que trabajó en el Hogar cuenta que por la sobrepoblación de niños y niñas, no tenían la capacidad para atenderlos a todos; a su cargo estaba el tratamiento, educación y cuidado de al menos 80 adolescentes a la vez.

El Hogar fue creado durante el gobierno de Álvaro Colom en 2010. Desde que inició, nunca hubo protocolos ni procedimientos para actuar en caso de una emergencia, de una revuelta, una crisis colectiva o cómo reaccionar ante niños o niñas en estado de agitación. La situación empeoró con el gobierno de Otto Pérez Molina en 2012. Y en el segundo año de Jimmy Morales ocurrió la masacre del 8 de marzo de 2017.

Ciudadanas y ciudadanos prenden veladoras en el Parque Central en 2017, en protesta por el asesinato de 41 niñas y las lesiones a 15 más.

Un primer día en el Hogar Seguro

Clara entró al Hogar Seguro Vírgen de la Asunción la medianoche de un día de septiembre del 2016. Tenía 14 años y una mochila con varias mudadas de ropa. Una monitora abrió la puerta del Módulo 6 del área Mi Hogar, y despertó al resto de adolescentes con el grito ¡Nuevo ingreso!

Todas voltearon a ver a Clara. Ella se acercó a la cama que le asignaron y cuando la monitora cerró la puerta, un grupo de niñas empezó a interrogarla. Bajo acusaciones de que era pandillera del Barrio 18, decidieron darle la “bienvenida”. Unas 10 adolescentes la golpearon y la patearon esa primera noche. Además le dieron 18 “pechugazos”, que en la jerga del Hogar significaba golpes en el pecho con los dos puños.

En abril del 2012, por orden de un juez, tres adolescentes llegaron al Hogar Seguro. Su ingreso fue registró así: “por abuso de drogas, callejización, rebeldía y posible filiación a pandillas”. Tenían 13, 14 y 15 años.

Adentro un lugar oscuro los recibió. Su primer día en el Hogar Seguro quedó consignado en una denuncia.

“El sábado en la tarde nos dieron la bienvenida, que es 18 pechugazos, o sea manadas en el pecho, estoy todo morado, después de dijeron que si quería que me nalguearan (abusar sexualmente), me agarraron entre 4 se empezaron a masturbar, me pusieron eso en la cara (pene) me dijeron que se las mamara, como no quería me pegaron, entonces me taparon los ojos, me agarraron las manos y me metieron eso atrás los 4”.

Los jóvenes internos replicaban entre sí lo que muchas veces sufrieron por parte de la sociedad afuera o de las autoridades adentro.

Una suerte parecida corrieron los otros dos jóvenes que ingresaron en abril de 2012. Los jóvenes fueron trasladados a otra área. Los tres provenían de otro lugar oscuro y tenebroso, su casa, donde uno de sus familiares, un hombre de 33 años, abusaba sexualmente de ellos y buscaron refugio en el Estado. No lo encontraron y sus denuncias quedaron olvidadas en documentos y expedientes administrativos.

Un día normal en el Hogar

El Hogar Seguro era especie de ciudad peligrosa en la que quien no sabía cuidar sola o solo, estaba más expuesto. Después de esquivar los peligros de la calle, de la misma casa, al llegar al Hogar Seguro los niños tenían que seguir en guardia. La violencia entre los mismo jóvenes, los abusos sexuales, la falta de capacidad, inexperiencia, la falta de procedimientos, protocolos, de todo el personal y la institución, todo estaba mal y complicaba la ya difícil vida de los niños y niñas.

 

En 2017, la PNC impidió que familiares pudieran entrar; también impidió que las niñas que se quemaban pudieran salir.

Existen denuncias por abusos entre las adolescentes. Por ejemplo, según una de estas denuncias, el 1 de octubre del 2016, una adolescente de 15 años fue agredida por un grupo de 20 niñas de otro módulo, que le propinaron manotazos, patadas en el rostro, abdomen, piernas y espalda. En la misma denuncia dice que una de las niñas amenazó a otra por supuesta rivalidad entre pandillas.

Al día siguiente de ese incidente de octubre de 2016, dos adolescentes denunciaron que compañeras de otros módulos llegaron a buscarlas y para sacarlas de su dormitorio apagaron la luz una y otra vez y la levantaron de la cama. En la sala una de ellas recibió un puñetazo en la boca. Ella se defendió con otro golpe, hasta que empezaron las patadas. Fueron agredidas por aproximadamente 26 niñas, dicen la denuncia.

Cuando las niñas notaron la presencia de dos monitoras, le dijeron que se levantara del suelo, le dieron una escoba para que les limpiara el baño. Una de las monitoras la encerró en la regadera y le preguntó qué había pasado. Con temor de ser asesinada, denunció los hechos, pero terminó su denuncia con un: “es lo único que puedo decir”.

Otro día en el Hogar Seguro. Era una tarde de sábado de agosto del 2012, cuatro niños jugaban cincos sobre la tierra mojada. Había llovido.

“El sábado yo estaba jugando canicas con ellas y como llovió había ronrones, entonces dos de ellas le dieron el ronrón a la otra, ella me lo puso en la camisa y yo me asusté, entonces me lo quité de la camisa, luego se lo volvieron a pasar fue entonces cuando me lo metió a la boca, yo me puse a llorar y me lo saqué, entonces se enojó me agarró del cuello, con las manos pero la pierna me la puso en el pecho, yo pensé que me iba a matar, yo sentía que me quedaba sin aire, las otras dos se reían, fue cuando llegó una seño y ella me ayudó. Pero yo no volvía, me costó, sentía que me moría”.

Estuvo cerca de morir, relató una monitora. “El sábado yo iba por el área de juegos cuando me di cuenta que la niña lo estaba ahorcando. El niño estaba morado y con los ojos blancos, ella lo tenía con las dos manos alrededor del cuello, y con la pierna en el pecho, cuando yo llegué y le dije que lo soltara, ella comenzó a insultarme, el niño tardó aproximadamente un minuto en volver en sí”.

Los niños y niñas parecían un reflejo de la sociedad y de las autoridades.

Otro día documentado en las denuncias fue en diciembre del 2012, cuando el gobierno de Pérez Molina y Roxana Baldetti preparaba con bombos y platillos el cambio de Baktún. Dos adolescentes caminaban juntas. La declaración de una de ellas es parte de la denuncia:

“Iba caminando conmigo cuando el policía le dijo que sí le iba a dar algo, ella le dijo que sí, entonces se la llevó al cuartito, que está por allá arriba en la garita donde está la Torre; fue como a las 6 de la tarde, ellos no vieron que yo los seguí y por un agujero que había en la puerta, vi lo que hicieron. Ella se quitó la ropa, y el policía también, luego él se le montó encima. Cuando salimos ella me dijo que me iba a verguiar si decía algo, entonces por eso no dije nada hasta ahora”.

Una denuncia de diciembre del 2012 recrea la tarde en que la adolescente llamada Silvia caminaba junto a su compañera cuando un agente de seguridad la llama.

Ese mes también, en diciembre del 2012, había una gran algarabía por ver las luces Campero. Pero una adolescente de 14 años decidió no salir de su dormitorio porque su bebé de tres meses aún se encontraba lactando. Ella estaba en el área de niñas madres. En el lugar había 12 bebés más. Cuando la monitora salió al traer la cena al comedor, ella se quedó sola. Los bebés empezaron a llorar.

“Me desesperó la lloradera, estaba enojada porque me dejaron sola con los bebés, yo no sabía cómo callarlos y lo único que se me ocurrió fue lo que mi mamá hacía : agarré la pistola de silicón para que se callaran y los quemé. Yo sé que estuvo mal, pero es la única manera que conozco para corregir, porque a mí me hacían lo mismo. Ahora tengo miedo porque las demás dicen que me van a pegar y a quemar con la pistola”.

La adolescente fue evaluada psicológicamente y se descubrió que su madre usaba crueles correctores disciplinarios, como quemarla con plancha y que su padrastro, adicto a las drogas, abusaba sexualmente de ella hasta que resultó embarazada. Cuando su madre se enteró, la echó de su casa. La joven ingresó al Hogar porque no tenía ningún lugar a dónde ir y desde que llegó no recibió ninguna visita ni llamada de sus familiares, incluso trabajadores sociales de la institución publicaron edictos en periódicos nacionales para localizar a su familia, pero nadie respondió por ella.

Antes de haber quemado a 6 bebes con la pistola de silicón, la joven era conocida entre sus compañeras como alguien amable y respetuosa, que no se metía en problemas y colaboraba con la limpieza de su dormitorio. La psicóloga que la evaluó dijo que “era posible que la reacción respondió a un patrón de crianza cruel e inhumano” al que fue expuesta desde niña, cuando la quemaban con la plancha para corregirla. “Esta reacción atiende a las pobres herramientas cognitivas, conductivas y emocionales antes de una situación de estrés”. Era una niña violada y forzada a ser madre a los 14 años.

Más cerca de la tragedia del 8 de marzo de 2017, en junio de 2016, el Hogar Seguro denunció a una de las monitoras por la agresión a cuatro adolescentes entre 14 y 16 años. El incidente empezó días antes, cuando una de las monitoras encontró un papel tirado en el área Mi Hogar, donde estaban las mujeres adolescentes.

“Se tuvo a la vista la hoja escrita por la adolescente donde decía: ‘como olvidar el día que le dimos pan con caca. Y cuando le dimos fideos con saliva y mocos ja ja ja pobre chichi’.

Tres adolescentes eran las sospechosas de escribirlo y fueron abordadas por la coordinadora del área. Confesaron haberlo hecho por venganza porque su compañera supuestamente les robaba su ropa y dijeron que en una ocasión “le metieron la cabeza en la taza del sanitario, la obligaron a que se estirara el ano para ver cómo le respiraba”.

Mientras eso pasaba en otro módulo una de las adolescentes le pegó a la niña víctima en esa confesión porque supuestamente le robó el delineador. La niña se queja con una monitora y ella busca llamar la atención la agresora por su mal comportamiento. Al hacerlo, ella se molesta y delata a otras de sus tres compañeras.

El castigo fue tan violador de sus derechos como la denuncia. Dos de las menores de edad eran migrantes de El Salvador y Honduras y denunciaron en la Oficina Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas de los Refugiados (ACNUR) y el Refugio de la Niñez lo que había sucedido.

Allí dijeron que la monitora las puso en posición de sentadilla por aproximadamente una hora, sin dejarlas descansar, que luego las llevó al área donde se encuentra el basurero, cerca del módulo donde vivían las adolescentes. Allí, en medio de la oscuridad, las habría obligado a que se quitaran la ropa para que defecaran y se comieran sus heces como castigo.

“Como no hicieron nada las obligó a introducirse el dedo en el ano y chupárselo. Las insultó diciéndoles pendejas, culeras, malditas, hijas de puta, mierdas, que no se compraban con la basura. Luego indicaron que las pusieron a barrer todo el hogar. Y que la monitora les dio una patada en la espalda y en la frente.”.

Ese mismo día las adolescentes fueron a declarar al MP. La monitora dijo que todo era mentira y que las niñas habían contado esa historia para buscar un traslado a sus países de origen. El MP no ha insistido en las audiencias del Hogar Seguro en la consideración del delito de tortura dentro del proceso. Han sido los querellantes adhesivos, las organizaciones civiles y el Bufete de Derechos Humanos.

En una carta de febrero del 2012, un grupo de psicólogos que trabajaban en el Hogar denunció lo expuestas que estaban las menores de edad: “Las niñas y adolescentes manifestaban de forma recurrente su malestar por haber sido objeto de maltrato físico, verbal y psicológico consistentes en amenazas, humillaciones con palabras soeces y apodos, sanciones consistentes en ejercicios físicos excesivos, privación de alimentos, exhibiéndolas en ropa interior en horas de madrugada, bajo la lluvia; así mismo se tiene conocimiento que las facilitadoras del área permitían que las mismas adolescentes agredieran a otras, como manera de castigo”.

En esa carta se consignaba el nombre de seis monitoras, y se enfatizaba que las autoridades del Hogar ya habían sido alertadas de la situación pero que nunca observaron seguimiento o medidas de intervención en las denuncias.

Sin lugar para la inocencia, la violencia sexual y las redes de trata en el Hogar Seguro

En el Hogar Seguro Virgen de la Asunción todos los niños y niñas estaban expuestos. Adolescentes, adolescentes con discapacidades emocionales y con identidad sexual diversa.

Como William, que ingresó al hogar con diagnóstico de discapacidad intelectual, además de síndrome compulsivo, que recibía tratamiento médico y educación especializada. Pero no estuvo a salvo.

“Fuimos informados por una monitora que el niño había sido abusado sexualmente por el monitor en uno de los días en que estuvo de turno en el dormitorio siete. Dicho monitor estuvo de turno con los niños y adolescentes con capacidades diferentes del 16 al 31 de enero mientras la monitora se encontraba de vacaciones”.

Atendiendo esta petición, psicólogos encargados de dicho hogar realizaron una entrevista apoyada con material gráfico del cuerpo humano, tomando en cuenta la discapacidad intelectual del adolescente, obteniendo dicho relato “el profe César me hizo mañas, me tocó con el pene (señala el dibujo), me lo puso en las nalgas y me lo metió. Yo estaba acostado, los demás estaban viendo tele, también me hizo así (toma un lápiz y realiza un gesto de masturbación)”.

Los protagonistas de estas historias tenían menos de un mes en el Hogar.

“A mí me tocaron el pene, siempre me lleva al baño (…) a mí no me gusta y se los he dicho, el profesor no hace nada, yo ya le he dicho y él no hace nada”.

Los psicólogos abordaban estos temas en terapia grupal y les recordaban las consecuencias emocionales y legales por estos hechos. Ante la falta de actuación del profesor, que dormía en el mismo dormitorio que los adolescentes, la recomendación de la psicóloga fue que se concientizara y sensibilizara a los educadores, para que actúen ante este tipo de denuncias.

El 10 de octubre de 2016 un abogado de la Secretaría de Bienestar Social y el Hogar Seguro, denunció que una adolescente se había “dedicado a la captación de adolescentes mujeres que se encuentran abrigadas, obligándolas a abandonar el proceso a cambio de ofrecerles dinero, ropa, vivienda y estudio, lo cual no es cierto porque según la seguridad perimetral de la institución han visto que cuando salen las esperan en vehículos para transportarlas abandonando el hogar por dos, tres, cuatro hasta cinco días, volviendo algunas y otras desconocemos su paradero”.

El 13 de octubre del 2016, una menor de edad dijo que en septiembre se escapó del Hogar Seguro junto a seis niñas y que una de ellas las convenció para ir a una casa ubicada en la Colonia El Limón, zona 18. La casa de dos niveles, de block sin pintar, estaba frente a una garita, donde las vieron entrar al lugar y no preguntaron nada.

“Cuando llegamos a esa casa nos dijeron que íbamos a estar bien, que nos iban a dar ropa, dinero, teléfono y lo que teníamos que hacer es vigilar los camiones, no sé de qué eran los camiones. Ellos son de la mara 18 y que si nosotras mirábamos que los de la mara trece, hacían algo, ellos les iban a quebrar el culo, y nos dijeron que nos iban a tatuar y rapar para que nosotras fuéramos algo y le subieron el volumen al equipo de sonido. Más noche sentí que querían abrir la puerta del cuarto donde estábamos durmiendo pero no pudieron”. Un grupo escapó al día siguiente.

Un asesor legal del Hogar Seguro denunció que el 6 de agosto de 2016, que dos adolescentes encontraban en las instalaciones sin autorización y que una de ellas tenía denuncias por presentarse al lugar a reclutar más adolescentes, a que jóvenes huyeran del lugar y que se las llevara para ser explotadas sexualmente.

Las organizaciones que han acompañado el caso y familiares de las víctimas del 8 de marzo de 2017 se han quejado que la fiscal general Thelma Aldana no les ha dado más que una audiencia y que ha confiado el caso a su mano derecha, la secretaria general Mayra Véliz, quien busca ser electa Fiscal General. Pero se quejan que Mayra Véliz no ha mostrado interés por investigar a fondo el delito de tortura y las denuncias de redes de explotación sexual. Estas denuncias están en la Fiscalía de la Niñez. Cuándo van a dar resultados, no sabemos. Pero allí están los expedientes.

 

Mayra Véliz, en una conferencia. Foto: Soy502.com

Se intentó comunicación con la Secretaria General del Ministerio Público Mayra Véliz pero no fue posible, nos ofreció una respuesta para esta tarde y será agregada a la nota.

Ser trans y buscar abrigo del Estado

Cuando un niño o una niña tienen una percepción de su identidad sexual que discrepa de su sexo anatómico, se produce algo que los psiquiatras llaman Transtorno de la Identidad Sexual.

En el Hogar Seguro había adolescentes transexuales. Una de ellas fue trasladada de hogar luego del incendio. En una de sus audiencias ante el juzgado de niñez, tuvo una crisis emocional en la que se cortó los brazos con un juguete que tomó del área de guardería del juzgado. Decía que ya no quería regresar a ningún albergue u hogar. El juez ordenó que la internaran en un hospital nacional. Menos de un mes después el incendio en el Hogar, la joven alcanzó la mayoría de edad, y sin que su realidad fuera diferente o su futuro tuviera una esperanza, el Estado dejó de darle abrigo y protección; la joven se quedó sin un lugar donde dormir.

A finales de mayo la PDH tuvo noticias de ella. Estaba en el área de cuidados intensivos de un hospital porque fue atacada. Cuando saló fue recibida en el albergue de una organización de la sociedad civil. Ninguna institución del Estado preguntó por ella. Desde los 8 años la joven fue abusada sexualmente. Desde esa edad ofrecía servicios sexuales, según información recabada por la PDH.

Y después de la tragedia qué

El 8 de marzo de 2017, periodistas de Nómada acudieron a cubrir la masacre de 41 adolescentes y empezaron a hablar con los vecinos para entender qué había ocasionado que una tarde antes, las adolescentes se rebelaran e intentaran fugarse.

Una señora habló con los ojos llorosos. Le preguntamos si buscaba a una hija y nos dice que no, que es una vecina. Que el 7 de marzo se acercó al Hogar cuando escuchó que había problemas, que vio como las niñas tiraban piedras a sus maestros y a los policías mientras gritaban:

– Viólennos aquí, delante de todos. Vengan a violarnos pues, si eso quieren otra vez.

La señora seguía con los ojos llorosos.

– Ésta fue una rebelión de niñas. Cualquiera que viva aquí cerca sabe que esto es un infierno.

La PDH escribió en un informe que un adolescente que se encontraba en protección y abrigo del Estado en el Hogar Seguro por ser víctima de trata de personas y que participó en la revuelta del 7 de marzo de 2017 estaba en riesgo por la información sensible que manejaba, por la que había recibido amenazas de muerte por parte de uno de los monitores.

El 13 de marzo un juzgado de la niñez lo envió a un albergue del Estado. Poco después el adolescente contactó a su padre, que dijo que quería cuidarlo y regresó a vivir con él. Poco después abandonó su hogar por diferencias con su papá y dormía en una cancha de futbol en uno de los barrios céntricos de la Ciudad. Buscó ayuda y la PGN lo trasladó a otro hogar seguro.

Dos meses después, la PGN le perdió la pista. En mayo la Procuraduría de Derechos Humanos tuvo conocimiento de la posible ubicación del adolescente, en un autohotel en Mixco. Fue rescatado y enviado a vivir con otro familiar. El joven huyó y mientras nadie sabía de él, cumplió 18 años. La última información que se tuvo de él fue que estaba siendo víctima de trata de personas.

El sistema de protección a la niñez explotó un 8 de marzo de 2017, pero nada parece haber cambiado durante el gobierno de Jimmy Morales. El incendio en el Hogar acabó con las niñas, no con las razones que las llevaron y las mantuvieron allí. El caso cumplió un año y sigue en la impunidad.

Jody García
/

Periodista. También lectora y pintora. Trabajó dos años en Diario La Hora cubriendo el sistema de justicia. Llegó a Nómada por el futuro. @Jody_Garcia_


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    Cesar A. /

    14/03/2018 11:16 AM

    La ineptitud de las autoridades es increíble, pero no son ustedes con su discurso, los que ¿Siempre piden que el estado debe resolverlo todo? ¿No entiendo porque se rasgan las vestiduras?
    Por otro lado, ¿Dónde queda la responsabilidad de los padres de estas niñas? Ellos tienen la mayor culpa de este suceso, macabro y terrible.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jose Marroquin /

    11/03/2018 4:39 PM

    Aqui tiene responsabilidad el MP por no investigar, como es el caso de la Asesora Jurídica de la Contraloria de Cuentas, que alguien escribio y nada.
    Por la misma razon que la impunidad gobierna en la Contraloría de cuentas. Ya alguien denunció, y copio:
    INCERTIDUMBRE Y ANSIEDAD.
    La exregistradora y actual jefa del jurídico en la Contraloría de Cuentas, Jaqueline España, está muy preocupada, debido a que muchos de sus padrinos están de vacaciones obligadas en el Mariscal Zavala, entre ellos, Roberto López, conocido como el Rey del Tenis, para cuyas estructuras ha jugado un papel clave. España se siente desprotegida porque todos sus puestos en el sector público no los ha obtenido por competente, sino por cuello, contactos e influencia de sus padrinos.
    La Cicig en el 2009 las señalara como no idóneas para tomar posesión del cargo. El entonces Comisionado Carlos Castresana consideró que la abogada Lesbia Jackeline España Samayoa de Olivet más conocida como “Jaqueline España”, no era idónea por haber sido contratista del Estado. El dirigente Roberto Alejos recuerda que, debido a estos señalamientos, los tres candidatos renunciaron al proceso y el Congreso volvió a elegir y les sustituyó por otros abogados. Por esa razón --los señalamientos de Cicig y su retiro de la lista de magistrados nombrados por el Congreso-. Según Castresana, estos magistrados fueron promovidos para ser electos por un "grupo paralelo" que controla supuestamente las Cortes del país. Hoy la abogada Jaqueline España actual jefa del jurídico en la Contraloría de Cuentas dirige el grupo paralelo en la Contraloría General de Cuentas.
    CONTRATISTA Jackelin España: La jurista Lesbia Jackeline España Samayoa de Olivet, quien obtuvo 45 puntos en la evaluación de la comisión de Postulación para magistrados de Corte Suprema de Justicia y que fue electa como magistrada por el Congreso de la Republica también fue señalada por el comisionado contra la impunidad, Carlos Castresana, quien entregó pruebas de los señalamientos:
    Entre los señalamientos hacía España sobresalta la queja No. 51-2001, de febrero del año 2001, en su contra ante la junta disciplinaria del Organismo Judicial, por haber recibido 200 mil quetzales para absolver, en un juicio por asesinato u homicidio en grado de tentativa y lesiones graves en el año 2000, al señor Edin Gilberto Morales Rossel; dicho proceso fue ventilado ante el tribunal Primero de Sentencia Penal, del departamento de Chiquimula, del cual la magistrada en mención era presidenta, el trámite de denuncia fue suspendido.
    Además, presentaron pruebas de las siguientes denuncias o quejas:
    Queja No. 439-2007 y queja No, 201-2007 en su contra ante la Junta Disciplinaria del Organismo Judicial por actuación judicial defectuosa.
    Queja No. 127-2007 en su contra ante la Junta Disciplinaria del Organismo Judicial sin conocerse el resultado de la misma. Expediente 152-09, oficio 2, denuncia administrativa en su contra por los delitos de incumplimiento de deberes y obstaculización de justicia, sin que a la fecha se conozca el resultado de la misma.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Diego Ramirez /

    09/03/2018 12:35 PM

    Mi opinión es que las familias de los menores ahora sólo quieren darse publicidad y ver que obtienen, porque no se investiga el porque los niños estaban en abrigo del estado. "Que los papas sean responsables de los niños que traen al mundo". No estoy con esto justificando lo sucedido, pero estos menores si sus padres hubieran sido responsables, nunca hubieren llegado a ese lugar........ Creo que hay responsabilidad no sólo del estado, sino de quienes son responsables de los menores

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      Mercedes Escoto /

      09/03/2018 3:49 PM

      Lastimosamente en nuestro pais, para mantener a una familia es necesario que Padre y Madre trabajen y devenguen salarios que tampoco les alcanza para darles vida digna a sus hijos, salen a las 5 de la mañana y regresan a las 8 de la noche, dejan a sus hijos con sus abuelos, quienes ya no tienen la energia para corregirlos, entonces los niños que tampoco tienen escuelas, ni entretenciones sanas, salen a la calle y al verse abandonados buscan cobijo en maras y pandillas. Por lo que tampoco se puede culpar a los padres.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

        Diego Ramirez /

        09/03/2018 4:26 PM

        Efectivamente se puede culpar a los padres, ya que ellos por voluntad propia decidieron tener hijos "el estar casado o tener una relación" no nos obliga en nada a tener hijos.

        Por lo voluntad propia los tienen..... salvo que sea el producto de alguna violación eso ya será otra cosa y otro tema......

        Entonces considero que si se puede culpar la irresponsabilidad de los padres.

        ¡Ay no!

        ¡Nítido!

          Alejandro Rivera /

          09/03/2018 7:32 PM

          "El instinto animal es mas fuerte que la razon". Por eso es que esta mal llamada "humanidad" no alcanza aun el nivel de autenticos humanos. Guerras, violaciones, fanatismos (religiosos, ideologicos, nacionalistas), corrupcion, ambiciones desmedidas, deseo de poder, trastornos psicologicos, etc. etc. Todo eso caracteriza al animal, que en su enajenacion se cree la criatura superior del reino animal.

          ¡Ay no!

          ¡Nítido!



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