Nuestros cuerpos gordos son unas máquinas de placer

Cuando me escriben anónimxs para decirme que no se gustan, que no creen gustarle a otrxs, que sienten que si suben de peso sus parejas no les van a querer, que han subido de peso y se sienten despreciables e infelices, siento muchas ganas de abrazarlxs y también me da mucho coraje.

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No sé a ustedes pero a mí me encanta decirle a la gente qué hacer. Es la verdad.

Y me gusta muchísimo que otras personas me cuenten cosas íntimas.

Por eso y porque la sobreexposición es muy lo mío, tengo una red social en la que la gente me escribe confesiones y/o preguntas de manera anónima y yo las leo y contesto.

Una buena fracción de lo que me llega es odio gordofóbico en muchas de sus presentaciones: el odio disfrazado de preocupación, el troll que se quedó en el kinder y cree que “ballena” y “vaca” son ofensas, el que se muere de “asco”. Y en buena proporción, el que dice que obviamente no puedo ser feliz porque los hombres no me quieren por gorda. Yo la verdad es que me río mucho mucho más de lo que me llego a molestar así que les tengo cierto cariño malsano a estos haters porque me dan muchas oportunidades de ridiculizarlos y usarlos para ejemplificar las caras más absurdas de la gordofobia.

La gran mayoría del tiempo lo que me llegan son mensajes que me piden consejos y yo hago lo posible por responder con cuidado y cariño pues me gusta mucho que lo hagan y valoro la confianza que me dan al contarme sus historias aunque sean anónimas.

Con dolor -aunque no sorpresa- me topé con que el punto en el que más convergen el odio y el mensaje honesto y vulnerable, tiene que ver con la atracción y la mirada masculina.

“No les gustas a los hombres por gorda.” Es una frase tan equivocada en tantos niveles que no sé ni por donde empezar, de lo que estoy segura es que en verdad es algo que muchísimas (me atrevería a decir la mayoría de) personas creen y sostienen aunque sea solo en sus mentes y no algo que dirían abiertamente.

Cuando yo era niña mi papá me decía cosas por el estilo. Que “gordita” no me iban a querer y no me iba a casar y mamadas así que en su momento me lastimaban muchísimo y totalmente las creía. Me acuerdo de momentos específicos en los que esos comentarios me dejaron sintiéndome fría y vacía. Como si solo mi cascarón existiese e importase. Y lo odiaba, odiaba mi cascarón, odié ver mi cuerpo en el espejo desde los 9 años.

En la pubertad pasaba mucho tiempo fantaseando con niños que me gustaban en contextos super ridículos y cursis que ahora me dan muchísima risa, Por ejemplo, ponía mi cassette de Ricky Martin e imaginaba que una mañana de honores a la bandera en la escuela, Cristian y yo bailaríamos un vals con sus rolas en el centro del patio mientras todos nos veían. Él en un traje negro y yo en un amplio vestido rojo sin tirantes. Sería el inicio de algo mágico. Excepto que claro que no porque estoy gorda. Cristian jamás se fijaría en una gorda como yo. Nada me causaba más pavor que pensar que alguien, quien sea, se enterara de que me gustaba un chico. No quería que se burlaran de mi por sentir cosas que no merecía sentir, no quería que me recordaran que por ser gorda era imposible de querer. Ya lo sabía.

A los 13 mi vida fue sacudida por 3 eventos, uno de ellos fue que me salieron tetas.

Eran “grandes” y me salieron de un día para otro. Toda la gente a mi alrededor tenía algo que decir sobre ellas, toda la gente hacía algún gesto. De sorpresa o de gusto o de asco o preocupación. En la calle me empezaban a acosar y en general los hombres me empezaron a ver y a tratar distinto.

 

 

Dos días antes de que me salieran las tetas.

El mensaje fue cambiando, ya no entendía bien pero parecía que a lo mejor ser gorda, aunque definitivamente estaba mal, no era tan imperdonable si se tenían otros atributos como tetas o una cara considerada bonita, eso les gustaba a “Los Hombres” y debía estar agradecida por su atención aunque fuese no solicitada.

Para mi sorpresa, había *mucha* atención masculina. Con el paso del tiempo, más. Siempre la hubo. Siempre le gusté a quien me gustaba y nunca sufrí un rechazo realmente. Finalmente resultó que eso de “así nadie te va a querer” fue falso. Eso me hizo sentir bien pero la verdad es que esa atención masculina también me dañó. También me acosó, también abusó de mí, también me quiso reprimir y controlar mi vida. Darme cuenta de esto me cambió en muchos sentidos poco a poco. Descubrí y acepté que a mí no nomás me gustan los hombres, me gustan también las mujeres y las personas no binarias. Y todo lo que había creído desde pequeña respecto a los cuerpos y la atracción se empezó a ver más y más ridículo. Entendí que la atracción no tenía nada que ver con tamaños, ni con reproducción, ni siquiera con eso de “verse saludable”, que la gente enferma o discapacitada también ama y coge y tiene historias increíbles de amor y de erotismo. Que la aprobación masculina no significa nada y que al contrario, es parte de un sistema de creencias que me jode. Vi mi cuerpo y el de otrxs con otros ojos. Como se ven los árboles y los paisajes, sin esperar que se parezcan a un estándar o cumplan con requisitos. Me enamoré de las chuecuras y las protuberancias, de las maneras en las que rebota la luz en la punta de la nariz.

Cuando me escriben anónimxs para decirme que no se gustan, que no creen gustarle a otrxs, que sienten que si suben de peso sus parejas no les van a querer, que han subido de peso y se sienten despreciables e infelices, siento muchas ganas de abrazarlxs y también me da mucho coraje. Me enoja que los trolls tengan razón. Me enoja lo que nos han robado con mentiras:  El derecho a disfrutarnos y compartirnos. Terminamos mutilando nuestras vidas afectivas y sexuales por inseguridad. Pero el problema nunca han sido nuestros cuerpos sino las historias que nos contamos y creemos sobre ellos. Tener el cuerpo que se tenga no está mal ni bien, solo es, y el potencial para la atracción existe siempre.

Después de contestarles me dan ganas de salir a las calles con un megáfono a gritar que nuestros cuerpos son magníficas máquinas de placer. De hacer marchas con miles de panzas y pieles al aire y decirle a la gente que se acaricie las lonjas, que se enamore de sus surcos y puntos suaves sin reparo, que es su derecho. Me rehúso a dejar que el odio gane. Si esto resuena contigo pero todavía no te convences no importa, disfruta tu cuerpo, rápido, luego te explico.

Un corazón hecho de mis lonjas.

Andrea B. Ivich
/

Andrea B. Ivich es fotógrafa. También escribe y canta. Se ríe bien fuerte y se cree la muy-muy.


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COMENTARIOS

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    Mieru /

    08/04/2018 6:43 PM

    Porque hasta que no podamos querernos como somos ahora, será muy difícil cuidar plenamente de nosotros mismos...

    Para todos aquellos que simplemente leen y no leen lo que en verdad se quiere decir :)

    Gracias a todas esas mentiras y presiones que ponen sobre nosotros, es que terminamos odiándonos muchísimo más de lo que ustedes odian ver esos cuerpos "mantecosos y grasosos". Así que, si en verdad se preocupan tanto de nuestra salud, llévense esos comentarios de "intenta comer menos de esto, eso engorda", o "sal a caminar, que te hará bien". Mejor ayúdennos a empezar a querernos y respetarnos, porque nuestras inseguridades son las que lamentablemente nos impiden hacer muchísimas cosas.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Verónica Vacherand /

    07/04/2018 9:03 AM

    Super sincero el relato. Gracias x hacer escrito el pensamiento de varias. Tenés un blog personal? Un abrazo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Daniel /

    06/04/2018 12:44 PM

    Estos temas de percepción me parecen siempre muy interesantes, y como a mi me encanta dar mi opinión aunque no me la pidan, ahí va, es curioso como con temas sobre la obesidad se levanta el estandarte de aceptarse tal cual es, y si en cambio soy de un genero pero por dentro "me siento" de otro, no puedo aceptarme y tengo que luchar para cambiar mi apariencia para sentirme cómodo, (aquí es donde se supone su los arenosos segregan jugos gástricos). Ojo, estoy hablando de apariencias no de orientaciones sexuales ni nada por el estilo, cada quien en su vida hace lo que quiera, sin embargo aquí es donde el doblemoralismo hipócrita, lo admito, me rompe las pelotas.
    Por lo tanto apoyo a quienes usan anteojos toda su vida y no hablo de los que usan Giorgio armani o Vogue, sino los que usan culos de botella
    A los que sufren Hipotiroidismo y por eso estan flacos
    A los que sufren Hipertiroidismo y por eso están gordos.
    A quienes tienen una apariencia congénita y por eso parecen lo que son.
    A los que tienen orejotas
    A los que apodan ronaldinhos o jar jar binks
    A los negros
    A los pálidos enfermos
    A los que son chaparros y por eso no consiguen novia
    A los que son altonas y no consiguen novio.
    A las sin nalgas
    A las sin tetas.
    A los feos (me refiero a todos los feos hombres y mujeres, me rehúso a escribir fexs)
    Saludos a todos.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Vivi casta /

    06/04/2018 11:33 AM

    Excelente artículo, yo soy gorda y bella, como sano y me ejercito por salud. Al igual que Andrea me enseñaron a odiarme, ha Sido un camino largo el amarme con lonjas, con cuerpos que no encajan en estándares insanos. Agradezco que hayan personas como ella que escriben artículos constructivos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Cesar A. /

    11/03/2018 7:17 PM

    Ser gordo no es bello y mucho menos saludable, los cuerpos de Hollywood requieren mucho esfuerzo y no es de eso el ideal, la obesidad (como la suya) se evita siendo disciplinado y consciente, pero si no lo quiere ser, perfecto es su cuerpo, pero deje de mentirle a otros para justificarse.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      CV /

      28/03/2018 8:56 PM

      Me gusta pensar que, no es usted el dueño de la verdad que designa lo que es "bello"... La belleza y lo saludable, es relativo. Lo que es sano para uno no es para otros/as, porque todos los cuerpos son diferentes. Ojalá usted deje de decirle a otros y otras mentiras pre-fabricadas para justificar su percepción de belleza y acepte que cada quien es libre de disfrutar su cuerpo.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Hombre opresor. /

    08/03/2018 1:24 AM

    Wow amiga. Perpetuemos la obesidad, digamos que es hermosa y aceptemos que estas vacas mientan a otras mujeres! Es mas comodo no dejar de tragar y "aceptarse" que salir a caminar y vivir saludablemente (o hacerse lesbiana cuando nadie mas que otro manati se atreve a tocarte ni con puntero laser).

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      Daniel /

      06/04/2018 12:55 PM

      Pemitanme traducir esto a algo más politicamente correcto
      No normalicemos conductas nocivas para la salud como la obesidad, la cual debería tratarse tal como se trata la drogadicción o el alcoholistmo, por ser un trastorno alimenticio. Esto ayudará al autestima de la persona y no afectar su vida emocional y sentímental.

      ¡Ay no!

      2

      ¡Nítido!

      CV /

      28/03/2018 8:58 PM

      Y es más cómodo ser hombre opresor, machirulo, lesbiofobico y gordofobico que abrir su mente y aceptar que cada quien es libre de amar su cuerpo y vivir su vida.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Andrea /

    07/03/2018 9:09 AM

    En mi caso fui delgada hasta hace como 5 años que subí como 15 kilos. Tengo sobrepeso moderado y no he puesto mucho esfuerzo en perderlo porque en realidad no me interesa mucho, pero me he dado cuenta de que el mundo es un lugar hostil para las personas no-delgadas. Desde no encontrar ropa, hasta los ocasionales comentarios no solicitados de familiares y amigos. Afortunadamente he aprendido a ignorarlos y estoy feliz en una relación con alguien que me quiere y acepta como soy. Abrazo!

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      PAPAZOPAPAZ /

      18/03/2018 8:29 PM

      "hasta los ocasionales comentarios no solicitados de familiares y amigos"

      te haz puesto a pensar que los comentarios no solicitados de familiares y amigos vienen porque en verdad les importas y quieren lo mejor para ti??

      ¡Ay no!

      5

      ¡Nítido!

        CV /

        28/03/2018 8:59 PM

        Si alguien le importas y quieren lo mejor para una, se dará cuenta que es feliz y no va andar abriendo la boca solo para joder.

        ¡Ay no!

        ¡Nítido!

    Dalia Rocha /

    06/03/2018 4:00 PM

    Gracias por compartir por que es una lucha personal que esta llegando a su fin. Cuando lea tantas verdades juntas mas dejo mis luchas al lado. Que siento mas palpable el amor a mi cuerpo y a lo que me hace sentir y me permite vivir ❤💜💙 por cierto eres bellisima toda tu.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Era /

    05/03/2018 3:24 PM

    Excelente, siempre me he sentido igual, porque tambien me salieron bubisotas de un segundo a otro jajaja. Y ultimamente que me he atrevido a hacer cosas que nunca pense 🤭 me he dado cuenta que ellos disfrutan y les gustamos mas carnositas jeje. Eso de que no le gustas por gorda, no aplica en todos y eso me llena de seguridad y arrepentimiwnto al mismo tiempo. Pude haber diafrurado mucho antes y no lo hice por traumada acomolejada, y te leo y digo nunca mas, mengache pa’ca, en todos los sentidos no solo sexosamente ☺️👌🏻

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Eri /

    05/03/2018 2:06 PM

    Gracias por decirlo. De verdad.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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