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Esta es mi historia sobre el gordiamor

Vivimos en una cultura gordofóbica en donde se juzga las personas consideradas gordas o fuera de los patrones estéticos, como flojas, malvadas, indeseables y todo esto se convierte en discriminación. Pero ante la gordofobia, Andrea B. Ivich propone el Gordiamor.

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Andrea B. Ivich

Andrea B. Ivich

Soy Andrea, soy fotógrafa y soy gorda. He sido físicamente gorda y no gorda a lo largo de mi vida pero mental y emocionalmente siempre he sido gorda.

He sido una gorda feliz y una gorda infeliz, gorda deprimida y gorda imparable, gorda sana, gorda enferma, gorda-no-tan-gorda, gorda a dieta, gorda con desórdenes alimenticios, gorda que hace ejercicio, gorda que no hace ejercicio, gorda que come chatarra, gorda que cuenta calorías, gorda vegetariana, gorda omnívora, gorda a la que le dicen “ay, tú no estás gorda” y gorda a la que le dicen “en buena onda” que baje de peso. He sido de muchas formas, he hecho muchas cosas, me he vestido chido y culero pero no importa cuanto haga o cambie, siempre ha sido una parte relevante de mi vida y por eso un día decidí ser una gorda informada y una gorda política.

Recuerdo una por una muchas situaciones que me hicieron replantearme todo lo que siempre había creído sobre la gordura. Me di cuenta que ser flaco y ser sano no eran lo mismo y que el mismo concepto de “sano” tenía muchas letras pequeñitas de las que nadie me había hablado. Descubrí que la gordofobia (gordomisia es una manera más puntual de llamarle pues en realidad lo que se busca describir es un prejuicio y odio a las personas gordas, no un miedo o fobia a estas), existía, no era solo una idea en mi cabeza y que es una de las formas de discriminación más normalizadas en nuestra sociedad. El prejuicio contra las personas gordas no existe solo en la población general sino principalmente en el ámbito profesional y afecta y mata a muchísimas personas en el mundo pero la mayoría niega que exista o simplemente no lo sabe.

La gordofobia/gordomisia es un tema sumamente vasto y complejo. Mientras más investigo  más cabezas le encuentro al monstruo y poco a poco iremos desenmarañándolo aquí. Hoy les voy a contar del Gordiamor.

En algún punto de mi proceso de aprendizaje empecé a usar la palabra “gordiamor” para reivindicar a mi cuerpo y mi derecho a existir en él y amarlo como es. Casi de la noche a la mañana mi uso de la palabreja suscitó reacciones muy intensas en redes sociales, me llovió mucho odio y mucha mierda. Gente que yo consideraba querida y cercana se burló de mí, me dejaron de hablar, decían que yo promovía “la obesidad” y que discriminaba a la gente delgada. Que seguramente ya estaba a puuunto de que me diera diabetes, que me iba a morir antes de los 30 y que nadie me creía que pudiera ser feliz en este cuerpo.

Todo tuvo algún impacto en mí, para ser sincera, pero nada como el hecho de que me repitieran una y otra vez que el odio y la discriminación a la gente gorda “era por salud”. Qué chingados. ¿Cómo puedes odiar a alguien por su propio bien? ¿Cómo puedes chingarlo/ estigmatizarlo/ discriminarlo por su propio bien? ¡Eso no existe! ¡No se puede! ¡NO!

Estuve a punto de dejar el tema y las redes y seguir mi vida callada porque me lastimaba un chingo que gente que yo conocía hablara de mí a mis espaldas y hasta en reuniones se burlaran de mí, pero que me insistieran en que el mundo tiene derecho a ser culero e irrespetuoso con mi cuerpo y con otres por ser gordes, eso sí que no lo pude tolerar.

Seguí. Informándome e intentando visibilizar el problema. Y entonces de golpe llegaron reacciones totalmente distintas. Mujeres y chicas me escribían para decirme que no dejara de hablar de gordiamor y gordofobia, que por primera vez en su vida se habían dado permiso de pararse frente al espejo y no reprobarse, o de ponerse un bikini, o un vestido corto o de siquiera imaginar cómo serían sus días si no estuviesen tratando de cambiar sus cuerpos todo el tiempo. Mujeres y chicas que a cachitos reclamaban el derecho al amor propio que les había sido negado por años.

Decidí nunca más soltar esta lucha y desde entonces la palabra gordiamor ha sido adoptada por más personas y activistas. A quienes como tarabilla repiten que “glorificamos la obesidad” les digo: cállense la cola amarga por favor. Parafraseando a Hannah Arendt: “glorificar” es una palabra patriarcal. Yo no quiero gloria, llévensela. Quiero cuestionar, quiero entender y quiero que los demás sepan y entiendan que los cuerpos gordos se respetan sí o sí, no solo si nos consideran aptos, buenos, sanos o bellos.

Gracias al gordiamor descubrí una nueva red de personas, de mujeres y de feminismo. Reforcé mis relaciones con las mujeres a mi alrededor. Aprendí a ver y a apreciar los cuerpos ajenos de maneras distintas, a escuchar al mío. Entendí que uno no cuida lo que no ama.

¡Ah! Y que los machitos sufren muuuuucho cuando las mujeres dejamos de buscar su aprobación. 😉

Andrea B. Ivich
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Andrea B. Ivich es fotógrafa. También escribe y canta. Se ríe bien fuerte y se cree la muy-muy.


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    julio cesar /

    24/01/2019 7:49 PM

    Estas hermosa, !! y perdoname la expresion !! estas super deseable, me encantan las mujeres asi, . . . tienes un cuerpo hermozo y lebanta mi livido.
    tambien soy fotografo, ojala un dia pudiera escuchar o compartir experiencias de trabajo, al igual nosotros tenemos muchas historias que contar.
    saludos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jose /

    20/12/2018 12:45 PM

    Aprecio mucho lo que leí, pero me parece que no es una cuestión solo de mujeres, es obvio que entre hombres también hay discriminación y humillación por temas corporales, y por que no decirlo, también de mujeres hacia hombres. Y no hablo del típico "no me hace caso porque soy gordo" sino insultos, burlas y tratos despectivos.

    Es algo contrariado ya que también debemos tomar en cuenta que aceptarse es bueno pero siempre tomando en cuenta las implicaciones de salud que conlleva.

    Siempre he tenido una fascinación por mujeres grandes, de altura y también "llenitas" y siempre fui visto con burla por lo mismo, pero también caí en cuenta en algo, la sociedad nos tiene vendido lo que es bueno y malo, al final una mujer segura de si es lo más atractivo del mundo.

    En resumen, esta bien aceptarse, esta bien entenderse pero también esta bien aceptar en que momento se pone en riesgo la salud tanto física como mental por temas de sobrepeso y obesidad. No es sencillo pararse en el espejo y aceptarse, cada mañana detesto lo que veo en el y me decepciona no cumplir un estándar pero me preocupa más el futuro, lo que pueda pasarme si no tomo cartas en el asunto.

    Abrazo a todos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Carlos /

    18/12/2018 9:38 AM

    Soy delgado y lo he sido toda mi vida y he sufrido discriminación por eso desde que recuerdo. Las mujeres rellenitas me han parecido sexys toda la vida y ahora siendo adulto lo digo siempre que puedo o me lo preguntan porque conozco a muchos hombres que les encanta ese tipo de fisico y no lo expresan por miedo al que diran. Sean ustedes mismas que eso es lo más importante en esta vida amarse como es uno sin complejos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Oscar /

    06/12/2017 6:06 PM

    Me parece que eres muy valiente y muy guapa. También me gustan tus autorretratos... Yo también soy fotógrafo. Un aplauso para tí.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Hamid Zenteno /

    24/11/2017 1:04 PM

    He sido gordo desde que recuerdo, y al igual que muchos he sufrido la discriminación y el rechazo por ser así. El punto que das es obviamente desde una mujer; justo por ser gordo he sido rechazado y mal visto por muchísimas mujeres a las que he leído "defender" las pluz-size, pareciera que el problema de aceptación social y personal de la obesidad es exclusivo de las mujeres, un punto que me gustaría se debatirá más.
    Al final de cuentas así como tú, aprendí que no tenía de que avergonzarme y debía ser seguro de la persona que soy y lo que tengo para ofrecer más allá de mi sobre peso, los hombres gordos también podemos ser atractivos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Paola Bre /

    15/11/2017 12:53 PM

    Fui gorda toda mi vida, desde niña, era la hermana gordita, la prima gordita, la gordita del salón. Como dices, física, mental y emocional. Y defendía mi postura de gorda, ante todo. Y creía que me amaba, en verdad. Era una gorda que usaba transparencias, bikinis y chaquetas doradas. La gente me decía cosas como "me encanta tu seguridad" "me inspiras" y así. Pero yo quería ser delgada. No por los cánones de belleza, ni estándares sociales, eso es una estupidez que nunca figuró en mi realidad. Por la aprobación masculina? Menos! Siempre he sido feminista, he tenido un "pegue" impactante, les gusto a los hombres y los novios que tuve enloquecían de amor por mi, me ligaba al que yo quería. No me sentía incómoda siendo gorda por los demás, sino por mi. Porque me tronaban las rodillas, porque no era fácil encontrar ropa de mi talla que me gustara, porque me podía valer madres enseñar la celulitis con una minifalda pero odiaba rozarme la entrepierna, porque sudaba a chorros, me cansaba rápidamente, la botas altas no me cerraban. Un sin fin de por qués. Eso de que los gordos somos gordos por tomar mucha coca es una mamada. Me la viví en dietas, siempre he hecho ejercicio, prefiero orgánico, soy pro Ghandi, entonces, qué rayos? Puedo decirte que el día que enfrente mi oscuridad, mi pasado, mis miedos, y me amé de verdad, mi cuerpo cambió. Hoy, tengo 2 años siendo increíblemente delgada como nunca imaginé. Y ahora lo comparto y trabajo con gordas y la acompaño en su proceso. Que es hermoso. No cambiaría el aprendizaje que me ha dejado ser gorda, por nada en el mundo <3

    ¡Ay no!

    25

    ¡Nítido!

      Karla /

      05/12/2017 9:41 PM

      Cómo te podemos contactar?

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Denisse Barcelo /

      04/12/2017 8:23 AM

      Me gustaria saber de tu proceso. Tengo 37 años y acabo de ser mamá, con antecedentes de hipertensión y diabetes quiero otra nuevs opción para cambiar el chip y ser saludable para vivir lo mejor posible para y con mi hija

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

    Lizbeth Maldonado /

    15/11/2017 10:09 AM

    Tu texto es hermoso. Toda la vida, aunque antes no lo estaba, me he sentido gorda. Hoy día a mis 40 te comento que estando más gorda que nunca me siento mejor conmigo misma que cuando realmente ni lo estaba. No es que sea mediocre, conformista, dejada, huevona, falta de fuerza de voluntad... esque el andar quedando bien dejó de ser una prioridad en mi vida. Es una mierda vivir siempre queriendole dar gusto a los demás y totalmente cegadas de lo que realmente somos. Agradezco tu texto y ya siento que me amo y te amo <3

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    Susana Ivich /

    15/11/2017 6:55 AM

    Hermosa mía! Te veo y te amo en cada letra que escribes, en cada nota que cantas y cada causa que defiendes!

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    PaoSan /

    14/11/2017 11:06 PM

    Gracias :) a ver si me animo a dejar de odiar mis gorditos.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    eva trejo /

    14/11/2017 8:08 PM

    Excelente, la sociedad estigmatiza a las personas y más a las mujeres por ser gordas, y se sufre mucho, porque a una la enseñaron desde niña a que debe gustar, "las niñas son bonitas", "así te ves fea", y nosotras crecemos con esa idea, y cuando en la adolescencia te encuentras que tus amigas son delgadas y tu gorda, no quieres ni salir, te frustra, te enojas con todos, hasta contigo porque de las frustración comes más y te culpas por comer, y así un circulo vicioso de buscar aceptación y no tenerla. Nadie nos enseña a marnos, a apreciar nustro cuerpo, a sentirnos únicos, sólo te enseñan a alcanzar estándares y a compararte, pero cuando por algun momento de tu vida dices, ya basta, hasta aquí, y empiezas a ver que eres realmente hermosa, que eres agradable, que eres inteligente, única, y todo eso, la vida cambia y curiosamente todo cambia, porque tu forma de ver las cosas es más personal, y caminas y te vistes para tí, y te sientes única, y eso, parece mentira, pero la gente lo nota, y como ya no buscas aprobación externa, porque ya tienes la tuya, pareciera que los demás quieren estar contigo, y cosas así. Yo soy una mujer que fue gorda, de pensamiento, palabra y cuerpo, ahora ya no lo soy, me amo y soy simplemente una mujer hermosa, inteligente y maravillosa, y la verdad me siento única. Tarde más de 40 años en entenderlo, hoy que tengo casi 50, me siento muy libre, ahora digo. come, disfruta, enamorate de ti, y deja que el cuerpo tome la forma que decida.

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!

      Andrea /

      14/11/2017 8:21 PM

      Hermoso. Un abrazo, Eva!

      ¡Ay no!

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      ¡Nítido!







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