Solo el feminismo puede enfrentar el miedo a la “ideología de género”

"¡Quemen a la bruja!" así recibió, en Brasil, la ultra-derecha a la filósofa Judith Butler.

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Foto: Gabriel Lindberg

protesta butler

El martes se presentó la filósofa Judith Butler en Sao Paulo para dar una conferencia sobre su trabajo. Además de ser una una de las filósofas contemporáneas del momento, su trabajo sobre cómo entendemos y construimos los géneros ha sido un parteaguas en el mundo intelectual. Butler dice que el género es un performance que se construye todos los días con pequeñas acciones. Uno puede estar o no de acuerdo con Butler pero la importancia de su trabajo es innegable. Aún así, fue recibida en Brasil con fuertes protestas por parte de un  grupo ultra-conservador y muy bien articulado en línea llamado Movimiento Brasil Libre (MBL) y un grupo llamado Derecha São Paulo, que movilizaron 100 mil firmas contra lo que dicen ser “la venida de la precursora de la ideología de género a Brasil”.

Mientras Butler se presentaba, fuera del auditorio se enfrentaban grupos de protesta. La masa desinformada y mal formada que se deja pautar por tales grupos estaba en la puerta del evento: hombres vestidos de azul, mujeres de rosa, algunos de ellos gritando “¡quemen a la bruja!”. En la plataforma digital CitizenGo se recogieron más de 350 mil firmas para que la filósofa no se presentara.

La “ideología de género”, una narrativa peligrosa que nació en Europa y que emerge ahora en América Latina en tiempos delicados y que es  un éxito en movilizar rápidamente a la gente para hacer avanzar agendas conservadoras o barrer iniciativas progresistas. El término fue acuñado por el psiquiatra John Money en los años 50, en el marco de lo que se llamaba en ese entonces “disforia sexual”, y luego fue interpretado por antropólogos e historiadores norteamericanos. En su época, su uso se restringía a las comunidades académicas. Las primeras experiencias de éxito con respecto al uso del término “ideología de género” con fines políticos datan del inicio de la década de 2010 y se han dado en suelo europeo. Grupos contrarios movilizaron sus bases contra reformas que se traducirían en derechos para mujeres y la población LGBT en España, Francia y Polonia. En 2012, la administración francesa de Hollande tuvo que lidiar con los boulevards de París tomados por bandas que estampaban: “Un papa, une maman”, eso es lo natural.

Una de las piezas de la campaña en contra de Judith Butler.

En todos los casos, conservadores utilizaron el término para fines similares: convocar manifestaciones y movilizar a electores contra hablar de roles de género en las escuelas y la conquista de derechos como el matrimonio entre personas del mismo sexo y adopción por parejas homoafectivas. ¿Has visto esta película? Son fenómenos idénticos a la movilización basada en el miedo a una supuesta corrupción de los valores de nuestras sociedades que han tomado las calles y las redes en México, Perú y Brasil, entre otros países vecinos.

En todos los casos, nos vemos ante campañas rápidamente desarrolladas y diseminadas que llevan a millones de personas la falsa narrativa de la “ideología de género” para impedir que las mujeres y las personas LGBT obtengan victorias.

El término”ideología de género” es un significante vacío, como acostumbra decir la gran feminista brasileña Sonia Correa. Está diseñado para no tener sentido, y ser empleado cuando sea conveniente a la derecha y movilizar la multitud a partir de algo demasiado humano: el miedo a lo desconocido. Al cambio.

Sin embargo, en Brasil este miedo es poderoso. En un artículo de Estadão, uno de los más respetados periódicos brasileños, en agosto de este año, Silas Malafaia, pastor evangélico brasileño ultra-conservador, afirmó que los evangélicos no van a negociar la “ideología de género” en 2018, año de elecciones generales en Brasil. También amenazó al Gobernador de São Paulo, Geraldo Alckmin y al Alcalde de la capital, San Pablo, João Doria: “Quien quiera beneficiar  en la elección lo políticamente correcto, se va, sigue su camino”, dijo el pastor.

Es importante anotar que Pastor Malafaia hace un uso absolutamente inapropiado del término “evangélicos”. Peor que un mal uso, es un secuestro del término. El pastor lo repetidas veces como sinónimo de su conservadurismo violento. Los evangélicos son un grupo plural, diverso, y esta bancada que se dice representarlos en las casas legislativas brasileñas es infinitamente más conservadora que la base que dice representar. Los evangélicos son hoy rehenes de líderes histéricos de la extrema derecha, y han demostrado su poder al movilizarse hacia las urnas.

 

Foto: Gabriel Lindenbach

Un ejemplo es el plebiscito colombiano que decidió sobre un histórico proceso de paz y tuvo como fin la victoria del “no”, fue de hecho decidido en ese submundo de la desinformación de donde emergen las narrativas de tal “ideología de género”. Mensajes en redes sociales circularon por todo el país alegando que ese era el peligro real detrás del acuerdo, que éste valía valores considerados cimientos de la sociedad colombiana, como la familia o la libertad religiosa.

Un video del Ex-Procurador colombiano Alejandro Ordóñez hecho para el diario Semana, por ejemplo, se hizo viral. En el material que circuló por todo el territorio semanas antes del plebiscito, Ordóñez gritó: “de La Habana, están diseñando políticas públicas basadas en esa concepción para rediseñar nuestro ordenamiento jurídico, la familia, el matrimonio, el derecho a la vida y la libertad religiosa”.

Pausa para una nota relevante: el temor de que La Habana sea el bastión de la “ideología de género” es absolutamente infundado. La lucha contra el machismo, la homofobia y la transfobia siempre se han hecho necesarias desde la Revolución Cubana, hay innumerables discursos públicos de Fidel Castro que comprueban esta afirmación. De acuerdo con la ONG cubana Centro Nacional de Educación Sexual – CENESEX, la hostilidad de la población cubana ante la diversidad sexual viene disminuyendo, pero a pasos lentos. No se trata de un ejemplo de país que aplicaría a la ligera tal cartilla de la “ideología de género”. Nada hay de verdad en lo que dice el Ex Procuradorl. Se trata sólo de uso político de términos que, se sabe, movilizan el temor de la población. Y para fines claros: demostrar fuerza y ​​tener la victoria política que desea en las urnas.

 

Foto: Gabriel Lindenbach

Al observar las innumerables conquistas de aquellos que hacen uso de la narrativa mentirosa de la “ideología de género” con fines absolutamente pragmáticos de barrer procesos políticos que no les interesan y probar su fuerza en la balanza de poder local, nacional y regional, América Latina vive un momento atroz. Estamos bajo amenaza y el Pastor Malafaia no tiene temor alguno en decirlo.

Y no deja de ser curioso: el término “ideología de género” es frecuentemente repetido por los nacionalistas que se oponen vehemente a lo que llaman globalización. Pero echan mano exactamente de ese término, que componen un repertorio global – en clara articulación con otros grupos de extrema derecha por el mundo.

Aquellos comprometidos con los derechos humanos, justicia, igualdad deben dedicarse al enfrentamiento de la narrativa de la “ideología de género”. Evangélicos o no. Mujeres y hombres. Trans. Todas y todos. Bajo pena de que las elecciones se celebren en toda América Latina (el año que viene habrá elecciónes en Brasil, Colombia y México) pautadas por mentiras, eligiendo conservadores perversos, sufriendo con la naturalización de la intolerancia y el odio y viendo impotentes el retroceso llevar los pocos derechos conquistados por las minorías en nuestra región.

 

Foto: Marina Ganzarolli

Las feministas siempre han sido objeto de este tipo de movilización, aquella que activa en el imaginario brasileño, latino-americano y transnacional la oposición entre supuestos valores tradicionales y la gran empresa que es mantener el status quo y el repertorio de los feminismos en todas sus formas. Resistimos aún una vez más. Butler dio su discurso a pesar de la pelea fuera. “Me siento muy triste con todo esto, ya que la postura de odio y censura está basada en el miedo, miedo del cambio, miedo de dejar a otros vivir de una manera diferente a la tuya. Pero esa habilidad de viir con la diferencia entre nosotros es lo que va a sustentarnos a largo plazo”, dijo la filósofa al diaro O Estado.

Resistir es nuestra especialidad como feministas. Butler dice que a medida en que nos interpretamos de forma diferente, empezamos a vivir de forma diferente. Por eso, ser aún más feminista, más comprometidas con nosotras y contra la desigualdad es la clave para enfrentar esta amenaza regional. Estos backlash de los anti derechos deben ser enfrentados con más de eso que los amenaza y amedrenta. Como feministas siempre hemos tenido que luchar contra los que tienen miedo de la alteridad. Esto es solo otro capitulo de una larga historia. Business as usual.  

 

Manoela Miklos
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Manoela Miklos es brasilera y tiene un Phd en Relaciones internacionales. Es activista feminista, creadora de la campaña #AgoraÉQueSãoElas y curadora del sitio web del mismo nombre. Ha trabajado tambien creando otras campañas feministas de impacto en Brazil. Hace parte del programa para América Latina de la Fundación Open Society.


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    Juan Carlos /

    13/11/2017 3:41 PM

    No sé si me equivoco, pero el trasfondo acá es el uso de un concepto que para las mayorías no es nada claro, para utilizarlo a favor de mantener los sistemas recalcitrantes opresivos en detrimento de los pocos avances de minorías históricamente oprimidas.

    La cuestión es como se puede aprender más de lo que realmente se esta gestando. Mucho de lo que se puede encontrar en periódicos, revistas, blogs, conversaciones, etc, es simplemente una opinión generalmente muy poco sustentada, dónde cada persona más bien utiliza arbitrariamente términos que no conocen y terminan generando neologismos que solo logran confusión.

    En general casi solo se encuentran algo así como "conceptos o ideas de sexualidad para Dummies" pero no es lo más frecuente que blogguers (por poner une ejemplo) en realidad clarifiquen o ayuden a clarificar estos cambios (se entiende que ya es sinceridad personal el profundizar y no creerle a cualquier perico de los palotes).

    Cada persona que no habla claro y con conocimiento de los conceptos en realidad le hace daño a los grupos oprimidos y favorece que la discriminación persista justamente por lo que se dice en el artículo. Por miedo y desconocimiento.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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