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“Antes que el ejército, la Central Obrera Boliviana le pidió la renuncia a Evo”

El fin de la presidencia de 14 años de Evo Morales llegó de manera abrupta, exigida por ciudadanos que protestaban contra un fraude, por movimientos indígenas, populares y sindicales, pero también por los militares bolivianos. ¿Es un golpe? ¿Era Evo un demócrata? ¿Trajo bienestar a su pueblo? ¿Es lo mismo que le pasó a Lula? ¿Es lo mismo que Daniel Ortega o Maduro? Entrevistamos a una politóloga y latinoamericanista boliviana para traer algunas respuestas.

Actualidad Bolivia Evo Morales P147

De rodillas celebran al grito de "¡Bolivia, Bolivia!" la renuncia de Evo Morales.

Foto: Tomada de Tuíter de @pagina_siete

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Daniela Martins Gutiérrez (1988) alcanzó la mayoría de edad defendiendo a Evo Morales de ataques racistas en su natal Santa Cruz de la Sierra. “Indio de mierda, decían algunos, y yo les paraba y les recordaba con firmeza: ‘Más respeto, que ese indígena es tu presidente’”. Ahora, la noche en la que Evo Morales renunció, intenta explicar por qué es un momento de preocupación, de esperanza y de cautela.

Esta politóloga, que ha trabajado en Naciones Unidas, organizaciones de género en América Latina y ahora lo hace para una organización demócrata en los Estados Unidos, habla con sentimientos encontrados.

– Tú estabas entre los bolivianos que apoyaban a Evo desde antes que llegara a la presidencia y celebraste cuando ganó por primera vez en 2005.
– Mi padre había pasado su juventud en agrupaciones políticas clandestinas de izquierda de oposición a la dictadura militar de la junta en Brasil, y mi madre participaba de un movimiento cultural democrático de oposición a la dictadura de Banzer en Bolivia (1971-1978, anticomunista). Para nosotros, y quienes venían de la izquierda, la elección de Evo representaba una esperanza histórica. Evo, de origen aymara, sería el primer presidente de Bolivia que, como un segmento gigantesco indígena y mestizo, sabía lo que era sentir hambre. Cuando era niño, había perdido hermanos y hermanas por enfermedades curables, y había desafiado los amarres de la historia que debió haber sido su vida y llegó a la presidencia de manera democrática. Era el primer presidente que iba a gobernar para los más vulnerables.

– Y en parte lo hizo, mejoró la calidad de vida de la mayoría de los bolivianos. ¿Cuáles fueron sus principales éxitos?
– Por un lado, está la importancia simbólica . Que para un pueblo indígena, mestizo, su presidente se viera como ellos. Por el otro, están los innegables avances económicos. La nacionalización del gas enriquece al Estado y los programas sociales elevan el poder adquisitivo a segmentos enteros de la población que habían sido históricamente rezagados por el avance económico. Si hubiera sido un gobierno neoliberal, se habría enriquecido los mismos ricos de siempre. Hay un éxito económico, un crecimiento de 4% del PIB cada año, una nueva clase media emergente, que tiene otra etnicidad, que habla con otro acento, que habla otros idiomas. En El Alto emergen los ‘cholets’, una arquitectura nueva establecida por Freddy Mamani, cristalizando a la vez un nuevo poder económico y un sentimiento renovado de orgullo cultural andino. Es innegable que Bolivia -y en especial los sectores más marginados- han visto los efectos positivos de Evo.

– Pero hay un quiebre.
– Diría que hay una lenta erosión de los ideales de justicia social, indigenistas y ambientalistas que caracterizaban su discurso. Relativamente temprano, Evo se alinea a las fuerzas armadas ante la amenaza de los liderazgos opositores provenientes de centros de poder económico. Un momento crítico de esta erosión se da cuando Evo empuja la construcción de una carretera en el medio de los territorios indígenas protegidos del TIPNIS, a pesar de la enorme oposición de las comunidades indígenas y amazónicas. En plena contradicción con su discurso pro-Pachamama, cuando indígenas toman la calle en protesta para proteger la selva, Evo les responde enviando la policía de choque. La activista e historiadora Silvia Rivera Cusicanqui le dice que ha traicionado sus orígenes indígenas y lo reta a debatir, pero en aymara, aludiendo a que ella, a diferencia de él, sí habla el idioma. Las subsiguientes intenciones de forzar las normas democráticas, y por último violarlas enteramente, para mantenerse en el poder, las declaraciones cada vez más autoritarias, los comentarios machistas, homofóbicos y finalmente, su inercia ante los terribles incendios en la Amazonía, van progresivamente alimentando la desilusión, erosionando las bases de su apoyo, y fortaleciendo el caso argumentativo y popularidad de las oposiciones.

– Además que hay un Evo menos conocido en el mundo, que es bastante oscuro, antidemocrático y anti derechos humanos.
– Ante la marcha de las mujeres indígenas protestando por el proyecto en TIPNIS, Evo dijo a sus policías: “Si yo tuviera tiempo, iría a enamorar a las compañeras yuracarés y convencerlas de que no se opongan; así que, jóvenes (policías), tienen instrucciones del Presidente de conquistar a las compañeras para que no se opongan a la construcción del camino”. Y ante múltiples acusaciones de sus relaciones con niñas menores de edad, suelta frases como esta: “Cuando voy a los pueblos, quedan las mujeres embarazadas y en sus barrigas dice ‘Evo cumple’”. Que además permite que se queme la Amazonía, negando la gravedad de los incendios y rechazando la ayuda internacional para controlarlos.

– Como el presidente brasileño Bolsonaro, de extrema derecha.
– Así de circulares pueden ser los líderes en nuestro continente.

 

– Este fin de semana salió libre Lula, el expresidente brasileño, también sindicalista, después de una venganza política. Aunque Evo y Lula son amigos, tienen trayectorias similares y lograron sacar a millones de la pobreza, no son iguales. ¿Por qué Evo y Lula no son lo mismo?
– Primero, porque Bolivia no es ni Brasil, ni Nicaragua, ni Venezuela. Bolivia es Bolivia, con todas sus particularidades históricas y sus contradicciones. Segundo, por qué Lula no es Evo requiere un análisis entero, pero para no desviarnos de los acontecimientos puntuales y el tema en mano, por una simple razón: Lula terminó su segundo mandato con 87% de popularidad, y se resistió categóricamente a los llamados para reformar la constitución y permanecer en el poder. Lula entendía la importancia del proceso democrático en la fortaleza de las instituciones como parte de su proyecto de país.

– Evo, en cambio, no quiso aceptar la democracia.
– La democracia tiene normas. Cuando él llegó al poder en 2005, la Constitución boliviana no estipulaba la figura de la reelección. Cambió la constitución y se fijó la posibilidad de dos mandatos, y que sólo el pueblo mediante el referéndum podría aprobar cambios sobre temas como este. Él dispuso que su primer período no contaba, entonces fue reelecto en 2009 y 2014. Quiso modificar la constitución una vez más para volver a participar en la elección, pero perdió el referéndum del 21 de febrero de 2016. Y aunque perdió, apareció en la boleta presidencial de 2019. Desde el momento en el que ignora el referéndum y la Constitución y aparece otra vez como candidato, ya hay un fraude de carácter normativo.

Y en la noche del recuento electoral, cuando iba el 85% de los votos escrutados, se cae el sistema y al día siguiente regresa anunciando que había sido reelecto con el 10% de diferencia necesario para evitar el segundo turno (como ocurrió en Honduras, con Juan Orlando Hernández, de extrema derecha, en 2017). Este último descaro es el que impulsa a que gente a salir a la calle en masa a pedir su renuncia.

– ¿Pero si renuncia después de que la gente se lo exige, antes que el ejército, es un golpe?
– Yo urgiría cautela ante caer en análisis reduccionistas que dejen por fuera las particularidades del caso; antes que el ejército le pidiera la renuncia se la había pedido la Central Obrera Boliviana, líderes populares, grupos indígenas, ciudadanos.

A Evo le quedaba un mes en la presidencia, a la que accedió de manera democrática en 2005, 2009 y 2014, pero estaba conduciendo un fraude normativo y un fraude electoral para quedarse en el poder mucho más allá de enero. Aunque la gente, de manera democrática, le había dicho que no en 2016.

Estemos donde estemos en el espectro ideológico, el que millones de personas tomen las calles exigiendo respeto a las normas democráticas y elecciones transparentes constituye un movimiento hiperdemocrático. Sería ingenuo pensar una insurrección popular, no violenta, por sí sola, provocó su renuncia, sin entender el rol crucial de la revertida de los militares.

Han sido días oscuros y dolorosos para el país, plagados por horribles actos contra figuras del oficialismo y horribles actos contra líderes de la oposición. Y estará aquí el desafío histórico de la transición liderada por la oposición, si extenderá la mano a los derechos conquistados, o si prevalecerá la sordera política que decida nuevamente quemarlo todo.

– Así como le cuesta a los venezolanos demócratas, o a los nicaragüenses demócratas, también es difícil para los bolivianos demócratas explicar al resto del continente que un líder de izquierdas puede convertirse en un autoritario antidemocrático.
– Es particularmente difícil cuando la imagen externa proyectada es tan distinta de las acciones internas. A quien no entiende, invitaría a que nos pregunten a los bolivianos y bolivianas. Muchos activistas y líderes de izquierda que en su inicio apoyaron y formaron parte del gobierno de Evo porque querían cambiar el país, han estado en las últimas semanas protestando en las calles. Evo traicionó al movimiento en el momento en que decidió que su figura y su permanencia en el poder eran más importantes que el proyecto de país.

• Leé también esta entrevista: ¿Por qué no cae Maduro?, y otras respuestas de una antigua corresponsal en Caracas, por Martín Rodríguez Pellecer

– Pero antes de la entrevista me decías que si bien es el fin de Evo, tampoco es un momento que sólo sea esperanzador, sino que hay muchos riesgos.
– No podemos ser ingenuos. Así como ocurrió en Honduras, en Brasil o en Chile, los momentos de inestabilidad generan ventanas de oportunidad para grupos fascistas autoritarios o por sistemas de poder neoliberales. Y aquí también hay intereses internacionales. Tiene que haber mucha vigilancia para que no caigamos en un gobierno ‘correccionista’, que pretenda desandar el país a antes del 2004, y nadie quiere regresar a esa Bolivia. Aunque no comulgo en absoluto con el Comité Cívico Pro-Santa Cruz, en un cabildo reciente (manifestación), su portavoz pidió perdón a los departamentos con poblaciones indígenas altiplánicas. ‘Perdónennos, paceños, potosinos, orureños, cochabambinos’.

No sabemos qué va a pasar y hacia dónde se va a decantar. Quizás Evo, sin saberlo, haya empezado a apaciguar siglos de regionalismo racista al volverse el enemigo común de movimientos populares y de los conservadores. O quizá el odio centenario, y aquella horrorosa quema de la wiphala (la bandera andina) prevalezca. En este momento, no hay garantías de nada.

• Leé también: Las grietas del milagro chileno, por P. Desormeaux y M. Carrere

Martín Rodríguez Pellecer
/

Es el director y CEO de Nómada. Es guatemalteco, perseverante y alegre. Empezó en el periodismo en 2001 en cartas de lectores. En 2011 fundó Plaza Pública para la URL, y en 2014, Nómada. Estudió una licenciatura en la UFM y una maestría en Estudios Latinoamericanos en la UAM. Fue finalista del premio FNPI en 2013 y 2017. Ganó el premio nacional de periodismo en 2004 y 2017. Es políglota y feminista. @Revolufashion


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    Hugo /

    11/11/2019 8:51 PM

    Decir golpe de estado en Bolivia equivale a decir que hubo golpe en Guatemala en 2015.
    En un golpe de estado, los golpistas toman el poder. Cuando un gobernante renuncia por la presión popular la institucionalidad se hace cargo.
    La contradicción es que la izquierda critica el fraude y llama dictador a Blanco en Honduras pero defiende el fraude y dictadura de Ortega y Maduro.
    Al final, en nuestro medio, ni la derecha ni la izquierda tiene verdaderos valores democráticos.
    Ojala que esto les abra los ojos a los que creen en el estado "multinacional" que promovía Evo.
    Conclucion; Evo Morales violo la constitución Boliviana, se burlo de la voluntad popular y trato de robarse descaradamente las elecciones para perpetuarse en el poder. Ahora como cualquier dictador , de izquierda o derecha, trata de culpar a otros y huye cobardemente para evadir su responsabilidad

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

      Marlon Suarez /

      12/11/2019 8:37 AM

      Y lo mismo ha hecho Nicolas Maduro en Venezuela, Daniel Ortega en Nicaragua, Lula en Brasil, Rafael Correa en Ecuador, Cristina en Argentina, etc. y así estuviera el difunto Chavez sino se hubiera muerto.

      Lamentable todos estos payasos de izquierda y gobernantes populistas terminen así, pero es innegable que solo llegan por la ambición al poder.

      Y lo peor que la gente creen en esas fantasías!

      ¡Ay no!

      3

      ¡Nítido!



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