Audio: “Mi hermano se puso nervioso y me dijo: ‘Me voy a reportar como menor”

La vivencia de dos hermanos deportados ilustra en la práctica la aplicación de la política Tolerancia Cero del gobierno de EEUU.

Actualidad crisis guatemala P147

Vicente Yax, de 33 años, espera la llegada de su hermano Darwin, de 18, tras ser deportados de Estados Unidos, en junio de 2018.

Foto: Pia Flores.

Darwin Yax parece más joven de lo que es. Pero cumplió 18 años en marzo. Él había escuchado que las personas que cruzan la frontera con menores de edad no eran deportadas. Mintió al oficial de Migración en la frontera y le dijo que tenía 16 años. En algún lugar de Arizona, el viernes 8 de junio, al llegar a la primera detención para migrantes [conocida como la hielera], los policías lo separaron de su hermano mayor, Vicente. A Darwin Yax lo encerraron en una celda con otros niños.

Este es el efecto más dramático de la política Tolerancia Cero, en la que migrantes menores de edad fueron separados de sus familiares al ser detenidos, durante los 44 días que duró la aplicación decreto. Así se aplicó hasta el día en que los hermanos Yax regresaron a Guatemala, cuando Donald Trump canceló la medida de separación. Pero la política migratoria estadounidense mantiene su lógica de represión al migrante.

A Vicente, hermano mayor de Darwin Yax, los agentes de migración le dijeron que ya no se iban a ver. Hasta su deportación el 20 de junio de 2018, Yax pudo ver los efectos más dramáticos de la política migratoria de Donald Trump, tanto la separación de su hermano como las separaciones de familias de sus hijos: “Lloraban, pidieron tiempo para hablar con sus hijos, pero (los agentes de Migración) no se lo dieron”.

 

Escuchá el testimonio de Vicente Yax sobre las separaciones de familias y sobre el trato a menores: 

 

Son las 12 del mediodía. El segundo vuelo con migrantes deportados desde Estados Unidos de este miércoles acaba de llegar a la Fuerza Aérea Guatemalteca en la zona 13 de la capital. Vicente Yax, de 33 años, espera ansiosamente afuera del salón donde agentes de migración registran a cada persona recién llegada. Se cuelga en las rejas de una de las ventanas y mira hacia adentro, buscando su hermano menor.

A finales de mayo los dos hermanos salieron juntos de Fray Bartolomé de las Casas en la Franja Transversal del Norte, Alta Verapaz, donde crecieron. Darwin acaba de terminar el colegio y Vicente trabajaba como maestro. Pero el dinero era muy escaso. Su esperanza era encontrar trabajos mejor pagados en el norte, en la agricultura o de limpieza, cualquier trabajo. Con apoyo de algunos miembros de su familia y un préstamo lograron juntar Q56.000 para que un coyote los cruzara por la frontera. Se tardaron tres semanas en llegar a Arizona donde otra persona los iba recoger para llevarlos a Houston. Nunca llegó.

Vicente Yax, de 33 años, recibe a su hermano Darwin, de 18, tras ser deportados de Estados Unidos, el 20 de junio de 2018.

Pasaron dos días en el calor del desierto, escondidos bajo un arbusto, a unos 200 metros de una autopista donde patrullaba la policía fronteriza. Se les acabó el agua, la comida y al final la carga del celular de Vicente, el hermano mayor, que perdió la esperanza y decidió que mejor se entregaran. Mejor perder la oportunidad, que la vida, se dijo.

Afligido por estar separado de su hermano menor, Vicente admitió que habían mentido sobre su edad. Fue trasladado junto con su hermano al Brooks County Detention Center en Texas. Siete días después, el viernes 15 por la mañana, un policía llegó por él. Sin mayor explicación Vicente fue enviado a un tercer centro de detención. No entendía y preguntaba por qué su hermano no iba con él. El lunes por la madrugada fue deportado para Guatemala. Solo.

– Un oficial me dijo, ‘de aquí ya no vas a regresar a la detención donde estaban’. Ahí fue cuando me puse a llorar. Yo ni siquiera me despedí de mi hermano. Es una historia bastante triste. Él se quería ir para allá y yo no quería que se fuera solo. Mi sueño era que llegáramos juntos. Pensé que también íbamos a regresar juntos. Pero ahora gracias a Dios regresa hoy.

Los ojos de Vicente se ponen rojos. Piensa en que dejó solo a su hermano de 18 años en Estados Unidos. Piensa que regresó con las manos vacías a enfrentar la deuda. Darwin Yax sale del salón de registro. Es la 1.20 de la tarde. Los hermanos se abrazan brevemente. Las palabras son pocas, hablan sus lágrimas.

Pia Flores
/

Buscadora de las historias invisibles y experiencias con sentido. Antropóloga irreverente y amante de la diversidad, la noche, las auroras coloridas y los cuentos que tardan.


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    Miguel Garcia /

    28/06/2018 2:52 PM

    GRACIAS POR COMENTAR AL RESPECTO, CUANDO BUSCAMOS LLEGAR A ESTADOS UNIDOS NO LO HACEMOS POR AMBICIOSOS SOLO CREEMOS QUE ES UN BUEN MEDIO PARA LOGRAR UNA MEJOR ESTABILIDAD MATERIAL Y ECONÓMICA. NO ES NADA FÁCIL, TODOS TENEMOS UNA EXPERIENCIA EN COMÚN "PENSAR EN LA FAMILIA". ANIMO HERMANOS ACÁ TAMBIEN SE PUEDE LENTO PERO CON PACIENCIA LO LOGRAMOS.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Harold Mora /

    21/06/2018 4:55 PM

    Muy tristes las historias, ahora bien multipliquen esas por todos los que no intentamos dar ese paso. No estamos en el paraíso con tanto ladrón a los que tenemos que mantener; presidente-vice, diputados, ministros, empleados públicos sindicalizados o no, empresarios que se aprovechan de la necesidad, personas a las que el gobierno los subsidia teniendo mas hijos que no pueden mantener. Bien por quienes ya lograron acentarse allá y que muchos son quienes incentivan a muchos a correr ese riesgo de aventurarse a ese viaje. total es un chirmol eso, unos que no se conforman con vivir con penas, otros --los coyotes que hacen su negocio, los funcionarios a quienes no les importamos -- y por último los de allá que aplican sus leyes sin importar que dañen a otros. La moraleja -- valga decirla-- con estos reportajes y el mensaje que dan uds, le dan alas a los migran tes a ir a infringir las leyes cosa que no se debe aceptar. Se lo digo señorita, aquí muchos de uds defienden y justifican a los asesinos al considerarlos menores de edad y pobres. Si eso hacen aquí veo que lo mismo quieren dar a entender a las personas que han arriesgado su vida e hijos por algo no seguro.

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!



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