“(En EEUU) están usando a los niños para denunciar a sus familiares”

La crisis de menores migrantes de 2014 llevó a Valeria Luiselli a escribir un libro sobre los más de 51,500 niños que huyeron de Centroamérica ese año. En 5 preguntas, la escritora explica el lado oculto de la política represiva de Donald Trump.

Actualidad crisis estados unidos guatemala P258

Valeria Luiselli, autora del libro 'Los niños perdidos'.

Foto: Diego Berruecos (Freeman's).

Valeria Luiselli (Ciudad de México, 1983) escribió un libro sobre cómo afectó la política migratoria estadounidense a los más de 51,000 menores de edad centroamericanos que huyeron masivamente de la violencia de Guatemala, Honduras y El Salvador en 2014. El texto, titulado Los niños perdidos, lo escribió mientras tramitaba su permiso para trabajar en Estados Unidos. Y nace de su propia experiencia como intérprete para niños indocumentados en la Corte Federal de Inmigración de Nueva York.

El libro habla de los niños que llegan desde Centroamérica a Estados Unidos, en su mayoría solos, y que son devueltos a sus países casi inmediatamente. “¿Cómo se explica que nunca es la inspiración lo que empuja a nadie a contar una historia, sino, más bien, una combinación de rabia y claridad?” es una de las preguntas que se hizo la misma Luiselli a la hora de escribir. Y es que su obra es una radiografía de la realidad que viven los migrantes cuando llegan a la frontera y comienzan, o no, el proceso de inmigración.

Tras la publicación de las nuevas políticas migratorias, Luiselli explica en esta entrevista la situación de los centroamericanos que buscan asilo en Estados Unidos. Y aclara los dos aspectos más importantes (el obvio y el complejo) que desencadenan la represión por parte de la administración de Donald Trump.

¿Es esta situación una consecuencia de la crisis de niños refugiados del 2014?
-Si te refieres a si son el mismo grupo de niños, sí y no. Porque la crisis de 2014 se refería más concretamente a los menores no acompañados, niños que llegaban sin papás. Y esto en particular que estamos viendo con la separación de familias, son niños que llegan (casi siempre) con sus mamás. Y luego son separados brutalmente de ellas.

Pero sí son el mismo grupo, la misma población, dado que son niños del triángulo del norte, la gran mayoría de ellos. Son niños buscando o asilo, o un tipo de visa similar, porque vienen huyendo de la situación de violencia e inseguridad bestial que se vive en Centroamérica. También en México, pero no hay tantos niños mexicanos porque a los mexicanos los suelen deportar de inmediato. No tienen derecho a debido proceso ni a pedir asilo porque la ley prohíbe que a los niños mexicanos les den asilo.

¿Las separaciones representan el nivel más represivo de las políticas públicas migratorias de Donald Trump?
-Sí. Hasta ahorita, estas separaciones representan el nivel más represivo, más inhumano y cruel, de la política migratoria de Trump. Hay dos cosas que están sucediendo a la vez, y esas dos cosas constituyen esta política renovadamente agresiva. Una es la separación de familias y la otra es una cosa más burocrática, más difícil de explicar, menos visible pero igual de grave.

La ORR (Office Refugee Resettlement, Oficina de Reasentamiento de Refugiados) es un órgano bajo el paraguas de Homeland Security (el Departamento de Seguridad Nacional) así como lo es también ICE (Immigration and Customs Enforcement, Control de Inmigración y Aduanas) o USICS (United States Citizenship and Immigration Services, Servicios de Ciudadanía e Inmgración de los Estados Unidos). La ORR es una cara un poco más humana dentro del aparato de migración y es quién está a cargo de menores indocumentados y no acompañados.

Previamente, [la ORR]  protegía la confidencialidad de la información de esos menores. Si les hacían una entrevista, para ver por qué habían huido de sus países y a quién tenían en Estados Unidos de familiares que los pudieran recibir, toda esa información era 100% confidencial y no salía de la ORR. Desde hace poco, con los cambios que está haciendo esta administración a las políticas migratorias, esa información ya no solo no es confidencial, sino que se debe compartir con ICE, esto es muy grave porque significa que muchas familias son objeto, un blanco, de la violencia de ICE misma. Pero están usando a los niños para denunciar a sus familiares sin que los niños sepan realmente que eso es lo que están haciendo. Al decir: “Sí, yo tengo una tía en Long Island que me puede recibir, este es su teléfono y esta es su dirección”, pues ahí puede ir ICE y deportar a esa persona

¿Cómo describirías los centros donde guardan a los niños refugiados no acompañados?
-Yo no he estado nunca dentro de un centro [de detención], yo he trabajado en las Cortes. Pero ahora mismo mi sobrina, con la que llevo yo muchos años trabajando en temas de migración, está en Dilley [al sur de Texas] el centro de detención para familias más grande de Estados Unidos. Y ella dice que es, sin ambigüedad alguna, una prisión. Se parece un poco, Dilley en particular, a los campos que tenían para aislar, en Estados Unidos, a los japoneses en la Segunda Guerra [Mundial]. Son como pequeños tráileres casi, hay rejas, los niños tienen que caminar en silencio y en una sola fila. Esos son los centros de detención.

Luego están los centros de ICE. Los primeros que conocen, cuando ni bien llegan los niños [y se conocen como] la ‘hielera’. Ahí hay espacios sin divisiones, donde están los niños tapados con cobijas de aluminio. No los dejan ir al baño, tan a menudo como piden. Los niños se quejan que les dan de comer cosas congeladas. Y que, sobretodo, las temperaturas ahí adentro son congeladas.

¿Por qué crees que los gobiernos centroamericanos, especialmente el de Guatemala, no han respondido con firmeza ante las políticas migratorias de Estados Unidos?
-No sé responder esta pregunta. Es una pregunta muy importante. Sé que el Gobierno mexicano anunció ya, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, que los consulados mexicanos se pondrían a la disposición de los centroamericanos en esta situación desesperada. Que van a usar los servicios consulares como red de apoyo para la gente que está buscando a sus hijos, que necesita encontrar a alguien, y necesita comunicarse. No sé exactamente en qué va a consistir el apoyo, pero me dio mucho gusto saber que por lo menos la Secretaría de Relaciones Exteriores está respondiendo así. Mi país es una mierda absoluta con los centroamericanos migrantes que lo cruzan o que llegan a él. Pero en Estados Unidos, al menos, van a apoyar.

¿Por qué el gobierno de Estados Unidos elige el concepto de migrante ilegal cuando habla de refugiados?
-Creo que [la pregunta] se responde un poco sola. Una población refugiada es una población con la cual un gobierno tiene una responsabilidad. Y una población ilegal, no. Si un gobierno no quiere hacerse cargo de una población, pues la llama ilegal, la criminaliza, le dice “Animal” … [Eso es] todo lo que ha estado pasando con los centroamericanos en Estados Unidos en los últimos años, y obviamente peor en los últimos meses.

Estados Unidos no se quiere hacer cargo de sus propios desastres, [como] el desastre que genera el intervencionismo estadounidense en todos lados. Estos niños, finalmente, son una consecuencia de muchos años de intervencionismo. Y, además, de estados fallidos y de una guerra en torno a las drogas que simplemente no parece tener solución.

Gladys Olmstead
/

Periodista. Aprendiendo de todos y de todo cada día. Amante de los perros y la lectura. Fueron la casualidad, la ilusión y la insistencia las que me trajeron a Nómada.


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    Moisés Ávila /

    25/06/2018 12:32 PM

    Lo que están haciendo los gringos es una hijueputada, y no tiene otro nombre. Tan inhumano como los campos de concentración en la Alemania Nazi ó los prisioneros de guerra torturados.
    Pero como son los gringos, "para proteger sus fronteras" los derechos humanos valen madre.
    Es donde tristemente volvemos a ver que las regulaciones solo sirven cuando uno tiene el poder, ya sea un país desarrollado ó alguien con muchísima plata.
    Muy lamentable lo que estaba pasando con las familias migrantes, mucho más lamentable saber que existe gente desalmada que viven en países mucho más avanzados.
    La diferencia entre nuestros políticos sin escrúpulos y las políticas migratorias de gente sin corazón en Estados Unidos, son la misma vaina.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alaide González /

    22/06/2018 6:55 PM

    De acuerdo en que la política exterior de USA, con la complicidad de los gobernantes de turno, ha sido la causa del subdesarrollo de América Latina y de los problemas que se derivan de eso. Ahora lo pagan los niños.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Francisco Aguilar Umaña /

    22/06/2018 11:17 AM

    Lúcido análisis, y sobre todo el final: decir que el problema es resultado del maldito intervencionismo gringo...y añadiría que de todos sus lameculos que nos han gobernado.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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