El perfil de Sandra Torres, la maquilera impaciente

La ex primera dama se la juega en su primera campaña, después de que en 2011 la Corte rechazara su participación por haberse divorciado para esquivar una prohibición constitucional a los familiares del presidente. Ahora, sus problemas son otros: la profundidad de la sandrofobia urbana instalada por los medios durante su gobierno, los mitos sobre su pasado que la distancian de los grandes empresarios que se resisten a financiarla, y que parte de su potencial electorado rechaza la validez de estas elecciones. La Sandra Torres de siempre, ya con el control total de su partido, dice que será presidenta, porque los pobres no pueden esperar.

La corrupción no es normal candidatos n246 P369

Sandra Torres, mientras habla con Nómada.

Fotos: Rocío Conde

A la primera dama se le ocurrió poner unas oficinas para dar servicio social a los más pobres en su parqueo de Casa Presidencial. Al mes de que su esposo Álvaro Colom tomara posesión como presidente, en febrero de 2008. Ahí, en la quinta calle y sexta avenida de la zona 1 de Ciudad de Guatemala. La idea funcionó porque atendió, según sus cálculos, a más de 350,000 personas, desde enfermos renales o con cáncer, hasta personas necesitadas de andadores o sillas de ruedas.

El acceso al particular parqueo, en el Centro Histórico, generaba tanto tráfico, que un día el cardenal Rodolfo Quesada Toruño llamó al presidente y bromeando le dijo: “Don Álvaro, Sandra tiene más clientela que yo”.

Siete años después, el parqueo es de nuevo parqueo pero el ex presidente Álvaro Colom recuerda la anécdota, como cada vez que durante la plática recuerda a su ex esposa. Con notable cariño. “Me dicen que apenas hace un año que la superé”. ¿Le dicen? “Sí, me dicen”.

Sandra Torres fue la gran protagonista del mandato 2008-2011, aunque, ella rechace con vehemencia el calificativo de primera dama-vicepresidenta o primera dama-primera ministra. Ella era una mujer que no iba a ser solo la esposa del presidente. Y no lo fue. Una política que enfoca desde entonces su interés en las políticas sociales con el plan de ser mucho más pronto que tarde la primera Presidenta de Guatemala.

Pero el proceso para ser un líder político tiene mucho margen de error. Y aparte de ambición y tesón, hace falta saber con quién escalar posiciones. En el año 2000, ella fue el gran apoyo de Colom para abandonar a la Alianza Nueva Nación de la guerrilla convertida en partido político tras la firma de la paz. Salieron Colom y Torres de la ANN después de haber sido él candidato presidencial y haberse quedado con el caudal electoral, para crear en 2001 conjuntamente la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), el partido de centro izquierda, social demócrata o derecha disfrazada, según quien lo cuente, con el que él llegó a ser mandatario. Y ella, de facto, la segunda de abordo.

Ella fue la que con ese mismo partido trató de postularse como presidenta en 2011 tras obtener un divorcio exprés de Colom el 8 de marzo de 2011, dos meses antes del inicio de la campaña.

“Yo estaba cegado, nunca hubiera creído que ella estaba interesada en el poder”, dice Colom, cuatro años después de su divorcio, ocurrido “de mutuo acuerdo”, según ella, el 8 de marzo de 2011.

En el mundo de la adjetivación, según la distancia existente entre quien califica y quien es calificado, el adjetivo varía, pero tiene un mismo sentido. Abrasiva. Abusiva. Déspota. Mandona. Protagonista. Esforzada. Incansable. Entregada. Trabajadora. Excelente. Micro gerencial. Calificativos buenos y malos para decir lo mismo: Sandra Torres trabaja duro. Sandra Torres opera en nombre de Sandra Torres.

Micro gerencial es el eufemismo, inexistente en español y adaptado del inglés (micro management) que usan varios de los colaboradores más cercanos a Torres para definir una personalidad gigantesca y minuciosa que está en absolutamente todo. Siempre. En todo. Que revisa, que fiscaliza, que exige, que no es condescendiente. Pero el micro management, concepto que define a un tipo de líder, tiene un grave problema: no delega.

“Eso está muy malinterpretado, no es microgerencial. Yo no administro, yo dirijo, delego, la micro gerencia es administración”. ¿Es usted una mandona? “Eso es un calificativo que usa usted”, rebate muy contrariada Torres, como cada vez que se le cuestiona. “Soy pasional con la gente. Soy una persona de equipo, me gusta que las cosas se hagan. Hay que dar resultados. El Estado no es para ir a descansar. La gente no puede esperar, el hambre no puede esperar, la pobreza no puede esperar”. Sandra Torres no puede esperar.

El sueño con fallos de la cohesión

La política asistencialista tiene, por concepto, un enfoque temporal: ayudar hasta que ya no haga falta. Y ese fue el tiro, aunque sin fecha límite, del Consejo de Cohesión Social, el gran proyecto de Sandra Torres como primera dama, que quiere recuperar cuando sea presidenta. La instancia que creó y desarrolló fue la primera política realmente social desde el regreso a la democracia en 1985, pareciéndose a un supra ministerio, enfocado en cuatro programas: Mi Familia Progresa o MiFaPro (dinero en mano para las madres pobres rurales), Bolsas Solidarias (comida para que las mamás de campo y ciudad repartieran entre su familia), Comedores Solidarios y Escuelas Abiertas, entre muchos más programas educativos y de salud.

“Me tocó poner a disposición del Consejo toda la maquinaria política para sacar fondos”, recuerda uno de los cinco ministros de Finanzas que hubo durante el gobierno de la UNE. “Todavía hoy repite frases que decía entonces, como el dinero no es el problema, la voluntad es lo que importa. La señora no acepta un No”, añade.

Las reuniones del Consejo de Cohesión son recordadas por cuatro asistentes con quórum de opinión: si alguien se había comprometido a un proyecto, ella sabría a detalle si no iba para las fechas previstas. Y eso no le iba a gustar nada. Y mucho peor si le decían que estaba listo, pero no era cierto. Ella sabía cómo iba todo y quería agilidad. Torres tenía un proyecto y pocos años para implementarlo.

La estrella dentro de los programas fue MiFaPro, un Programa de Transferencias Condicionadas, y Guatemala fue uno de los últimos países en aplicarlo en América Latina. En dos años, logró cubrir el 22.6% de la población del país –equivalente a prácticamente al 45% de la población de Guatemala que se encuentra en situación de pobreza, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Pero desde el inicio, la impaciencia política chocó con los tiempos técnicos. “Entre ella y yo, hubo cada vez más fricciones porque quería una implementación a marchas forzadas, por lo que ya empezamos con una institucionalidad muy débil”, recuerda un técnico que participó en MiFaPro. “Tenía un interés legítimo en las poblaciones abandonadas”, valora mientras recuerda el trabajo de Sandra tras el huracán Stan. “Tuvo mucha micro gerencia en ese proceso”, señala en positivo.

El programa MiFaPro, que estuvo muy influido por el que Lula Da Silva creó en Brasil, tuvo un gran error: la falta de transparencia. Torres, amparada en su momento en que tenía que priorizar la confidencialidad de los más necesitados, obligó a funcionarios y ministros a ocultar los datos completos de los beneficiarios, situación que llevó a la salida forzada del ministro de Educación, Bienvenido Argueta.

Los proyectos del Consejo de Cohesión concluyeron con un enfoque electoralista. Y es que Torres trató de presentarse, aunque la Corte de Constitucionalidad la rechazó, como candidata a las elecciones de 2011. Sólo por poner un ejemplo, aquel año, el ya desaparecido Fondo Nacional para la Paz se convirtió en el organismo presidencial más favorecido por las transferencias. Casi Q700 millones, de los que Q124 fueron para Bolsas Solidarias, el programa que más dinero recibió. Y la UNE, sin candidata presidencial, obtuvo el 24% de los votos parlamentarios, lo que la hubiera llevado a disputar una segunda vuelta con Otto Pérez Molina.

“Hubo muchos mitos alrededor del Consejo de Cohesión; sí había que presentar resultados, pero el que mandaba era el presidente”, dice otra fuente que encabezó un ministerio clave durante el Gobierno de los proyectos sociales, frente a las críticas internas. “Desde Finanzas no se entiende la inversión social”, añade.

Por venir de Petén, el departamento más alejado del país, dice Álvaro Colom que Torres sabe lo que es el abandono, que a ella no hay que explicarle qué es la solidaridad.

La boda que ofició Cesar Fajardo

Sandra Torres Casanova conoció a Álvaro Colom en 1999, cuando doña Teresa Casanova, la madre de Torres y dos veces alcaldesa de Melchor de Mencos (pueblo fronterizo con Belice), se postuló como candidata del partido DIA en alianza con la URNG, la exguerrilla. La madre de Sandra y Colom se conocían desde que él fue director de Fonapaz, en 1991.

En el año 2000, Colom, consultor con larga experiencia en maquilas, como la exmaquilera Sandra Torres, empezó a tratar de conquistar a su futura mujer en un seminario de la ANN en Chimaltenango. “Me la empecé a cantinear”, dice coqueto. En ese momento ella le animó a salir de la ANN. Juntos, porque ella siempre participó activamente, se lanzaron a su primera campaña con la UNE para las elecciones de 2003.

En el mitin de presentación de su precandidatura presidencial, en el parque de la Industria de Ciudad de Guatemala, Colom dijo a los 30,000 asistentes que acababa de pedir matrimonio a Torres. Se lo había propuesto minutos antes y ella había aceptado. “Lo hizo en una servilleta”, recuerda Torres en el único momento de la entrevista en el que hablar de su ex marido le produce una sonrisa cariñosa.

Al año siguiente, el 22 de febrero de 2002, el diputado César Fajardo los casó. Fajardo, representante ante el Tribunal Supremo Electoral de la UNE en 2015, fue la única persona de la UNE que votó en contra del nacimiento de la Comisión Internacional Contra la Impunidad (Cicig) en 2007 y fue acusado por el periodista Óscar Clemente Marroquín, presidente de La Hora, de haber puesto una bomba frente a la casa de su hijo, un ex dirigente de la UNE, en 2007. El caso quedó impune, el hijo se fue del país y Sandra Torres dice que investigaron ellos pero que no encontraron nada contra Fajardo.

En 2007, Torres y Colom ganaron las elecciones. Y hay que decirlo así: ganaron. Porque ella tenía un plan. “Sandra es la misma de siempre. En ambición se parece mucho a Manuel Baldizón (candidato por Líder), aunque (se diferencian porque) a él lo que le interesa es el dinero”, dice un empresario del gobierno de Colom.

El combate, la reacción cortante de una voz ronca, la dura mirada verde con sombra rosa, retadora ante la percepción de ofensa o contrariedad. Todo eso transmite Sandra Torres en una plática. No deja pasar una si no le parece. No complace, no tolera, sí controla. Ella, madre de cuatro hijos, puede ser muy dulce si habla de Esteban, su único nieto, pero no va a ser paciente ni diplomática si algo le cae mal o si siente acorralada. Sandra Torres, de verbo escapista, no tiene tiempo.

Su matrimonio es visto por algunos como una estrategia. “Colom y (Gustavo) Alejos (principal financista del partido) se encargaron de los negocios y ella, que era mil veces más poderosa que Colom, lo utilizó y lo dejó cuando ya no lo necesitaba”, dice otro empresario, alto funcionario en el gobierno de la UNE.

La reactiva a los cuestionamientos

Torres dice que tanto trabajo no le da tiempo para “cultivar” amigos, que tiene mucho trabajo, y sólo nombra a tres mujeres, entre ellas su fiel Cecilia Palomo, su gran apoyo en la UNE. Sandra, nacida el 5 de octubre de 1955, es la tercera de cuatro hermanos (eran cinco, pero uno falleció), originarios del fronterizo Melchor de Mencos. Según su relato, ella vivió en San Ignacio (Belice), a sesenta kilómetros de la frontera de Guatemala, de los cuatro a los ocho años interna en el centro educativo San Judas Tadeo, hasta que se fue con sus papás a vivir a Belice y luego fue a instalarse a Ciudad de Guatemala para estudiar Comunicación en la Universidad San Carlos.

A Sandra Torres le han acusado de bastantes cosas, muchas ciertas, muchas falsas y algunas con algo de verdad. Probablemente por eso es más reactiva al cuestionamiento o a la pregunta crítica. “La Sandrofobia se dio por instaurar una política de redistribución del ingreso”, dice un colaborador del equipo de Torres. Aunque redistribución del ingreso, poca. Los programas sociales no superaron el 2% del tamaño de la economía, el PIB. Una de las acusaciones es que no es guatemalteca, si no beliceña. Ella no lo señala en la plática, pero es cierto que Sandra está legalmente inscrita por su madre como nacida en Belice, según información del Ministerio Público. Pero sí es guatemalteca: la Constitución dice que los hijos de guatemaltecos nacidos en Centroamérica son guatemaltecos. Y Guatemala, en 1955, consideraba que Belice era un departamento nacional. Y hasta ahora no reconoce el territorio completo beliceño como independiente.

Sandra Torres defiende que nació en Melchor de Mencos.

Al asunto de la nacionalidad de la mujer que fue maquilera y que en esta campaña ha visitado maquilas de coreanos en el país, hay que sumarle las acusaciones de que fue guerrillera y que ella niega. ¿Usted tuvo algo que ver en el secuestro que derivó en la muerte de Olga Novella? “No, y es un buen momento para aclararlo. No tuve nada que ver y eso fue un mito que creó el Partido Patriota hace unas campañas, y me ha ocasionado muchos problemas”.

Pero todo mito tiene algún origen verdadero. ¿Fue colaboradora de la guerrilla ORPA? “No, nunca”. ¿Usted tuvo alguna vez un novio guerrillero? “Sí”, sonríe como quien recuerda a un amor de juventud, allá por los años setenta. “Se llamaba Augusto Baldizón. Yo tenía 17 años, cuando empezaba en la universidad, y no sabía que él era guerrillero. No lo sabía”. ¿Cuánto tiempo fueron novios? “Eh, como seis meses”, responde para minimizarlo. Veinte años después de ese noviazgo, ese guerrillero, que respondía al nombre clandestino de Isaías, fue, en efecto, uno de los organizadores del secuestro de Olga Novella, un secuestro que derivó en la muerte de una de las dueñas de Cementos Progreso, un secuestro que puso en peligro la firma de los Acuerdos de Paz en 1996.

El más duro señalamiento contra Torres como primera dama fue la muerte en 2009 del abogado Rodrigo Rosenberg. Fue la mayor crisis de su mandato. Rosenberg se grabó un video diciendo que si aparecía muerto, sería responsabilidad de ella, Colom, y Gustavo Alejos. Cuando murió, la crisis de credibilidad de la UNE fue gigante y las marchas ciudadanas fueron grandes, aunque pequeñas en comparación a las de 2015 por el caso de La Línea por el que Otto Pérez y Roxana Baldetti está en prisión. Pero entre los más críticos, entre los que la acusaron de asesina en unas marchas conocidas como las de los camisas blancas, está Mario Leal, el que hoy se postula como el vicepresidenciable de Sandra Torres. Pero como la política es un lucrativo negocio, Leal y Torres se perdonaron. La candidata, seis años después, es tajante para desvincularse de aquella muerte.

– ¿Ha mandado matar a alguien?

– No. Nunca. Ni nunca me ha pasado por la mente.

Una investigación de la CICIG, su primera gran investigación, exculpó del caso Rosenberg a Torres, Colom y Alejos, y demostró con pruebas científicas que fue un suicidio inducido, que Rosenberg se mandó matar y engañó a todos, incluidos sus amigos y familiares, y mandó a prisión a nueve personas. Todas cercanos a Rosenberg.

Sus financiamientos: el cuco y las contradicciones

La total opacidad que manejan los partidos sobre cómo se financian de verdad ha sido muy cuestionada por la sociedad civil. Más que nunca en las elecciones de 2015. Y en esto también Sandra juega al escondite. Es un tema que esquiva, o rodea, o evita aclarar cuando se trata de sus campañas y las de su partido. Por parte de narcotraficantes. O empresarios que obtuvieron millonarias ganancias de su gobierno como Gustavo Alejos. O de Tigo, como denunció un respetable exministro de Finanzas. O de la Cervecería, como ella acepta y recula.

Sandra Torres niega y reniega haber recibido financiamiento de ninguna de estas cuatro fuentes, a pesar de las denuncias concretas de fuentes concretas.

El más grave es el señalamiento de financiación por parte de narcotraficantes. Y no al aire o por un decir. Según el informe académico de la CICIG, los capos Ottoniel Turcios y Mauro Salomón dieron fondos para la campaña de la UNE en 2007. Y luego los cobraron con obras de infraestructura para lavar dinero entre 2008 y 2011. ¿Quién fue una de las recolectoras de ese dinero, según el informe de la CICIG, Gloria Torres, la hermana de Sandra Torres, secretaria de organización de la UNE entonces y gestora de proyectos de desarrollo municipal en el gobierno de Colom. Una de las operadoras de Sandra.

Pero Sandra, cortante, se saca rápidamente de escena y delega responsabilidades. “No, yo estuve en lo social, no estuve en esa parte (de la recaudación de fondos). No me recuerdo. Lo que sí me recuerdo es que (los encargados) eran Álvaro y Gustavo. Gloria, posiblemente”. Y luego se defiende diciendo que en el gobierno capturaron a más capos que ningún otro gobierno. Esto es cierto, como es cierto que usaron la campaña y la obra pública para lavar dinero del crimen organizado.

Sobre Tigo, el gobierno de Colom intentó aprobar un impuesto especial para las telefónicas, que según propios y ajenos, pagan los impuestos que quieren porque la Superintendencia de Telecomunicaciones no tiene mecanismos para saber cuántos minutos venden de telefonía e internet; menos en las recargas para los tarjeteros. Pero a media discusión o batalla pública, de pronto la UNE desistió del impuesto, y a las pocas semanas, el ministro de Finanzas, el prestigioso Juan Alberto Fuentes, ahora presidente de Oxfam, escribió un libro de memorias donde señaló que esa reforma no pasó porque Tigo ofreció dar dinero para la campaña electoral de Sandra Torres en 2011. Pero en este cuestionamiento, como en la mayoría, la candidata frena la pregunta: “Totalmente falso. Que me lo diga de frente. Es la palabra de él contra la mía. En su libro mostró deslealtad. Lo respeto, pero es un político frustrado”.

La financiación es el concepto que vuelve pragmática a la candidata de los pobres, a la mujer que tuvo una maquila y que cree que es una forma de sacar dar oportunidades de empleo. Ella pide dinero a los mismos que han mantenido el statu quo en Guatemala, los ricos que han quitado y puesto gobiernos, gobiernos que no sacan de la pobreza a los pobres. Es el tema en el que más cuida sus palabras. Si el ex secretario privado de Colom, Gustavo Alejos, dijo en una entrevista haber financiado parte de la campaña de Torres, ella dice que para nada. “Dos helicópteros me prestó”. Dice que no sabe por qué Alejos lo habrá dicho.

Dice que su peor error fue haber aceptado en su partido en 2007 a Manuel Baldizón, candidato a diputado a cambio de recaudar varios millones en fondos para la campaña. Lo acusa de ser un obsesionado y que perdió totalmente el control. De hecho, Sandra, de momento, tiene una denuncia de dos abogados del partido satélite de Líder, CNN, de marzo de 2014, en la que la acusan de lavado de dinero, por haber usado fondos públicos cuando era primera dama para invertir en las tiendas de ropa Bullocks y MegaPaca. La denuncia ha sido bloqueada por la UNE durante meses. Está pendiente de que la Corte de Constitucionalidad acepta la petición del Ministerio Público de poder empezar a investigar.

De lo que ella podría acusar a Líder es de haberle robado no sólo diputados sino muchos cuadros en los departamentos. Y tiene muchas ganas de ganarle la contienda.

El fracaso de su nuevo financista y los nervios sobre los votos

Sandra Torres se quitó el fleco y el traje de señorona para dar una imagen más moderna en la campaña de 2015, más moderna y amigable. Frente a la estética conservadora que manejaba en 2011, ahora quería ser más casual, más fresca, más renovada.

Abrió una cuenta de twitter y ha sido la sensación porque responde con toda naturalidad.

– ¿Dónde está Álvaro Colom?, le preguntó una tuitera.

– En la friend zone, respondió y ganó carcajadas.

Sí cambió en la imagen fresca, en lo que no cambió fue en su estrategia para captar fondos: a través de la figura de su vicepresidenciable. En 2011 fue el empresario Roberto Díaz-Durán (escogido por el financista Gustavo Alejos) y este año es el empresario Mario Leal (ex financista y secretario para asuntos específico de Otto Pérez Molina). Torres les escogió en base a su capacidad de recaudación.

Foto por Rocío Conde

En esta campaña, en esta UNE más suya que nunca, entre los empresarios Jorge Briz (ahora presidente del Cacif) y Mario Leal, Sandra Torres apostó en enero de 2015 por Leal para captar la confianza del desconfiado y súper conservador sector empresarial, que nunca ha dejado de verla como una izquierdista guerrillera, o, en el vocablo de la élite, una secuestradora. Mario Leal, de una de las familias más adineradas de Guatemala, dueña del ingenio Magdalena y de Paseo Cayalá, era su guiño a la oligarquía. El guiño por el que en su discurso de abril, durante la asamblea del partido, transformó el discurso político. Ya no era sólo socialdemócrata, ahora la UNE era socialdemócrata y empresarial.

“El mejor programa social es un buen empleo”, dijo Leal aquella mañana de abril, asumiendo el discurso de Torres. “Un gobierno eficaz y transparente, enfocado en el desarrollo social y económico, lleva a un despegue hacia un desarrollo inteligente”.

Pero Leal, principal financista de esta campaña, no cumplió con su otro objetivo: el de recaudador de fondos.

Según cuatro fuentes de toda solvencia, la empresa Cervecería Centroamericana es la única grande que ha puesto recursos o productos, pero con el resto de familias ricas, no ha habido forma. Ni con Leal de contraparte. Los aportes de la Cervecería, vistos en ingredientes para las bolsas solidarias que reparte, obviamente, no aparecen en las cuentas oficiales ante el TSE. Primero dice que sí, pero después matiza que fue una compra de la UNE y que la Cervecería le dio productos en bono, como a todos sus clientes. “Nos ha costado muchísimo, los empresarios grandes no me han apoyado. Hemos sido respetuosos de la ley electoral y del techo”, dice evitando el tema.

Todos los candidatos hablan de transparencia y Sandra Torres no es la excepción, dice que hay que reformar la Ley Electoral para transparentar la financiación. Pero hasta entonces, su opacidad se mantiene cuando se le piden nombres de financistas que no aparecen en el listado del Tribunal Supremo Electoral.

Sin quererlo, un empresario de una poderosa familia resume bien la relación de clase entre la clase alta de Guatemala y, de paso, el fracaso de Leal para vender a Sandra en estos círculos tan cerrados:

– ¿Leal le pidió dinero?

– Sí. Y yo a Marito por supuesto que lo recibí, porque nos conocemos de siempre por mi hermana. No podía hacerle el desplante de no recibirlo. Pero a Sandra… Sandra es Sandra.

En 2015, el proyecto político de la candidata está casi intacto; es el mismo que con el que cobró fama como primera dama, es el mismo que con el que se postuló sin éxito como presidenciable en 2011, el mismo frente al que continuó aunque el primer día del Congreso, 41 de 48 diputados la abandonaran. Sandra como madre de los más pobres, que quiere ayudar para dar más educación y salud. Sandra, Sandrita, como la mujer cercana que protege a los desamparados.

Hoy ocupa el tercer lugar en intención de voto, según las encuestas de Canal Antigua y Prensa Libre. Pero hay un fallo que reclaman todos los conocedores: en estas encuestas no se incluye el voto más rural, que es el fuerte de Torres. Aunque esta campaña ha tratado de captar más voto de ciudades, los resultados parecen haber sido escasos, o la estrategia, pensada para otro año u otro país y no la Guatemala convulsionada políticamente de 2015, la de la primavera guatemalteca. “La encuesta responde a la estructura de una muestra. Estamos muy cerca de Baldizón y a nuestro voto no le piden las encuestas. La mayoría son urbanas. Hemos crecido en lo urbano y en el interior”, asegura Torres.

Lo que le queda es ver cómo se comporta el votante más rural, que representa casi la mitad de los votos. “Sería una presidenta muy eficiente, autoritaria, porque sabe crear equipos. Pero me preocupa cómo se lo tome (de tristeza, de frustración) si no pasa a segunda vuelta”, dice Colom. Y lo dice con preocupación sincera. Para quien no lo conozca, es un expresidente tímido, afable, de voz baja, delgado, largirucho, al que siempre lo dibujaron, lo caricaturizaron, como el pasivo de la pareja.

Una pareja que supo construir un partido político, el más institucional y el único que tiene posibilidades de hacer dos gobiernos, con una bancada robusta de oposición, con algunos y un plan serio para hacer gobierno. En estos cuatro años, Torres concluyó una maestría en Administración Pública en la jesuita Universidad Rafael Landívar y dice que se dedicó a depurar su partido y a hacer que evolucionara.

La importancia de los mítines electorales en distintos momentos y lugares de la campaña es ver cómo evoluciona el contenido del discurso y cómo cambian las ofrendas a los asistentes. En un país en el que todos niegan que acarreen gente, Torres pasó de un mitin conciliador en Coatepeque (Escuintla), en abril, en el que la UNE regaló 6,000 tamales a los 6,000 asistentes (la gran mayoría, mujeres), a otro mitin en agosto, en la mixqueña Belén, una zona roja metropolitana, en el que Sandra atacó a Manuel Baldizón y al ex presidente Otto Pérez. En el evento, según afirmaron varias de las mujeres que hacían fila al término del mitin mostrando un carnet de afiliación, la UNE ofrecía bolsas solidarias a cambio de que los asistentes se afiliaran.

El pragmatismo no sólo la caracteriza para financiarse, también para captar votantes, igual que para pasar de definirse como pro empresarial. Porque Sandra Torres tiene un plan desde hace mucho tiempo y no quiere pensar ante desconocidos en la posibilidad de que su plan fracase. “Yo voy a ser presidenta”, dice sin dejar espacio a un plan alternativo, sin querer decir qué plan B seguiría si pierde, sin admitir en público que pueda quedar fuera de la segunda vuelta. Porque la candidata está impaciente por cumplir su plan.

Elsa Cabria
/

En Ciudad de Guatemala nadie lleva chaqueta por si hace frío. Tampoco en Ciudad de México. Pero yo nací en Santander, pequeña capital de provincia en el norte de España. Así que arrastro la manía allá donde me mudo. Tras trabajar en mi país, me fui en 2011 a México por pura curiosidad y me mudé a Guatemala el mes que se fundó Nómada en 2014. Ahora me dedico a proyectos largos de investigación y quiero explorar Centroamérica entre Nómada y El Intercambio.


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    ANONIMO /

    21/09/2015 9:00 AM

    […] Aquí, el enlace al reportaje completo, de la periodista Elsa Cabria. […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    AEMZ /

    19/09/2015 5:27 PM

    Este articulo en contraste con el de "ganaremos el partido" denota una gran inclinacion de NOMADA hacia sandra Torres, que Diario mas asqueroso!!! Los medios informativos hablan de honestidad y todos parecen prostitutas vendiendose al mejor postor.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Luis Santizo /

    19/09/2015 12:45 PM

    El titulo de este articulo no es objetivo. Y eso es lo malo, todos tratan ya de hacer propaganda negra en vez de vender la capacidad de los candidatos. En lo personal aun estoy indeciso ya que ambos candidatos es primera vez que participan como presidenciables por eso es que no entendí por que le llaman 'impaciente' como que su opositor llevará varias veces intentándolo. Admiro mucho a los países desarrollados que toman en cuenta a sus opositores para hacer un buen gobierno; Jimmy se esta jactando de no hacer alianza con nadie, sera esto factible si quiere llegar hacer un buen gobierno? Se supone que los 13 candidatos a la presidencia tienen interes de un mejor país. Lastima que en Guatemala todos nos atacamos y no queremos ver a nadie superarse simplemente porque no llenan mis intereses. Por favor señores no coaccionen el voto. Dejen ser a los candidatos y sean mas objetivos en sus reportajes.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    19/09/2015 12:00 AM

    […] Lea: El perfil de Sandra Torres […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Gabo /

    18/09/2015 11:24 PM

    Leí todo no me pareció una noticia más una biografía de que Sandra aquí Sandra aya y eso eso de que ya no es izquierdista lo dudo, porque quiere tanto poder si cuando pudo hacer más que solo la obra social no lo hizo aparte de que esta nota no es más que repetición de lo mismo no veo algo interesante algo que te convenza pero bueno así es la vida con personas imparciales y no que apoye a Jimmy morales pero me parece una falacia todo pero ante el poder de la duda prefiero al tal jimmy y no a alguien que cuando tuvo para hace diferencia solo busco su propia fama a Costa del más pobre

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    renato /

    18/09/2015 10:29 PM

    Respecto a la autora......Que puesto le ofrecieron?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Maria José /

    18/09/2015 8:33 PM

    Lamenté profundamente este artículo. Es evidente que Nómada es verde. Recuerden verde por fuera ROJO por dentro.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Julio Revolorio /

    18/09/2015 5:48 PM

    Primero, adula con calificaciones y títulos de proselitismo descarado, en vez de informar. Al final no profundiza en la debacle y oculta datos: a) "Isaías", a pesar de estar plenamente identificado como autor material y operativo del secuestro -citado-, fungió como uno de sus asesores más cercanos. Inteligencia tiene fotos de todos los que participaron y entre estos esta, "Marta".
    b) Por ser extranjera -la reportera- es posible, no aborda temas como que fue su gobierno, pues realmente gobernó -cosa que Suger, en entrevista también no quiso admitir- la conflictividad no fue casuística, más bien programada y "pragmática" en atención a sus "amores ideológicos y tácticas del anhelo terrorista guerrillero". Los ataques contra áreas específicas del sector productivo e infraestructura pública hasta adueñarse de esta y que aún perdura como el el noroccidente del país -apropiación indebida y explotación de recursos públicos para enriquecimiento de fortunas particulares, disfrazadas de "defensores de DH"- fueron diseñadas desde lo interno de la estructura gubernamental, con un encargado y equipo "técnico y logístico para dicho fin".
    El eje ideológico de todo el proceso uneista de Gobierno fue: exacerbar la lucha de clases, con grupos de choque -hoy clientelistas al mejor postor- al mejor postor: el de su ídolo: Chávez.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Rodrigo Espina /

    18/09/2015 1:50 PM

    Se le lucieron, hoy si les salió el prejuicio y la extracción de clase. Nada inteligente.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    jorge /

    18/09/2015 10:40 AM

    Doña Elsa Cabria. Este artículo no aporta nada. Es lo mismo que ya se ha escrito. Pensé por el título que le pusieron que me permitiría tener una visión diferente de SANDRA TORRES y con ello tomar decisiones. Sólo perdí mi tiempo

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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