¿Esto apenas acaba?

¡No! Algo está empezando. No sabemos aún qué forma tomará ni qué camino emprenderá, pero vamos: ya algo está ocurriendo. Algo difícil de interpretar, pues no es completamente evidente. Es un sentimiento, uno nuevo. Y recordemos lo que dice Saint-Exupéry de aquello que es invisible a los ojos.

Opinión P369
Esta es una opinión

Foto: Flickr, Félix A. Ajcajabón

A partir de abril una fuerza identitaria se fue gestando en las plazas, y aunque para muchos podrá serlo, no es exclusivamente nacionalismo publicitario o ingenua esperanza de la religión del optimismo. Es algo más, o al menos podría serlo. Si sabemos esto es porque se siente y a partir de esa sensación es que muchos están involucrándose políticamente.

Juegan en contra de este ‘algo’ quienes lo reducen a una lectura nacida desde una óptica lejana al movimiento y anclada en fundamentos teóricos surgidos en circunstancias ajenas al fenómeno local. De ahí que despierte emociones cuando es criticado y he aquí un síntoma favorable, una prueba fehaciente de su existencia: ¡defendemos ese incipiente ‘algo’!

Debe ser el movimiento mismo quien asuma el reto de entender su rol a partir de la acción, porque el activista interpreta la realidad a través de intervenir en ella. Accionar es cosechar conocimiento empírico de la realidad.

Desde luego que existe la interpretación periférica al movimiento y definitivamente aporta insumos –académicos en el mejor de los casos– para la importante autocrítica. Sin embargo creo que exigir mejores resultados sin asumir el compromiso de su construcción es una postura infecunda. En esta fase embrionaria del movimiento, más allá de someterlo al escepticismo hostil es justo apoyarlo a multiplicar el capital ciudadano para robustecer el músculo de protesta. ¿Cooperar en fraternidad o apostar por la pugna interna? ¿Acaso no compartimos todos el anhelo por futuros más bellos?

Cuidémonos del fetichismo narcisista de la diferencia, su exagerada celebración y práctica nos fragmenta en pequeños nichos incapaces de articularse en una fuerza política con posibilidad de enfrentar a los poderosos apólogos de las viejas ideas.

En lugar de exigir lo deseado pero no ocurrido, es momento de arremangarse las mangas y jalar la carreta. Asumir las luchas sentidas por la colectividad diversa mientras se edifican vasos comunicantes con las planteadas por quienes tienen acceso a perspectivas privilegiadas. Lo que en definitiva no podemos hacer es imponer las consignas surgidas de posturas reticentes al involucramiento o dogmáticamente atrincheradas.

Además de fácil, llamar “ignorante” a la gente disidente a la postura propia denota incapacidad de sentir y pensar desde la condición de ese otro que absorbe fuentes de información distintas a las mías. Esto quiere decir que la apuesta es por principios democráticos nutridos por el pilar fundamental del cambio: la empatía.

Los cambios reales –la revolución, vaya– debe seducir para que el pueblo se identifique con ella. He aquí el reto y la oportunidad –bella conjunción de términos–, pues hay espacios digitales de los que podemos sacar provecho las generaciones que crecimos con ellos y en ellos. El esfuerzo prioritario ahora es de comunicación. ¿Cómo empatar las luchas exigidas por la indignación diversa con las sugeridas por las esferas mejor informadas?

Con esa visión en el horizonte, toca asumir el ahora con la sensatez necesaria para hacer el balance entre lo ideal y lo posible y a partir de aquí enfocar el empeño en acortar la brecha que separa ambos términos.

El gran logro de las manifestaciones recientes es que empezamos. Todos los demás son difíciles de medir para nosotros, los mortales que nos alimentamos de fuentes públicas de información. Así que sigamos, pues, confiados en que ‘algo’ traerá la real primavera.

“Ver cosas en la semilla, eso es el genio”, dice Lao Tse.

Andrés Quezada
/

23 años. Bachiller del Liceo Javier y Licenciado en Letras y Filosofía por la Universidad Rafael Landívar. Como los nombres se oxidan y fácilmente se disuelven en el tiempo, apuesto por la trascendencia a través de la especie con el objetivo único de hacer perdurar en el tiempo la milagrosa singularidad: la vida. «Y mi verdadero oficio es defender con la vida / la puerta que resguarda / la libertad de la especie», Mario Payeras.


Anuncio

Hay Mucho Más

No te perdás las últimas publicaciones de Nómada

¡Gracias por suscribirte!

(Revisá tu correo y confirmá tu suscripción)

A qué hora te gustaría recibirlo:

Te gustaría recibir sobre:

¡Gracias!


Con qué frecuencia te gustaría recibirnos:

¡Gracias!


Anuncio

2

COMENTARIOS

RESPUESTAS

INGRESA UN MENSAJE.

INGRESA TU NOMBRE.

INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO.

INGRESA UN CORREO ELECTRÓNICO VÁLIDO.

*

    Anonymous /

    21/10/2015 2:46 PM

    El movimiento ciudadano esta muerto, OPM y RB fueron sus martires, gracias a ellos la cosa puede seguir igual, su sacrificio le vale a otros que todo siga.
    Como siempre los Guatemaltecos nos dimos por satisfechos quedarnos a mitad del camino.
    Friendly Reminder: y las leyes de partidos que?
    Friendly Reminder2: y todos los diputados que?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    mireya jimenez /

    20/10/2015 10:49 PM

    esto es justificarse... qué pasó con #justicia ya? uds eran los que se autonombraron lideres de este movimiento y ahora se lavan las manos??? como asi???

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



Notas más leídas




Secciones