La recepción a Jimmy en 5 actos (manifestantes, evangélicos y más)

El presidente Jimmy Morales empezó su mandato en una Guatemala que se debate entre el sistema viejo, la sociedad conservadora y las ganas de una nueva democracia. Diputados, militares, iglesias, exmilitares y ciudadanos. Estas son las 5 postales.

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Ciudadanos guatemaltecos manifiesta para advertir al sistema político.

Fotos: Carlos Sebastián y Rocío Conde

1. Los viejos diputados

Por Gladys Olmstead

El último día de la legislatura del PP y Líder fue como empezó, con uno de los representante del sistema de corrupción, Luis Rabbé –de Líder y cuñado del dueño de los canales de TV abierta y la Radio Sonora– hablando por teléfono con su cuñado Ángel González para convencer (con sobornos o piropos) a otros partidos de apoyar su reelección como presidente del Congreso. Esto retrasó la sesión 3 horas y 40 minutos. E hizo ver a la nueva Junta Directiva como una de renovación, a pesar de ser de 7 de 9 diputados reelectos.

El Congreso del primer año del presidente Jimmy Morales será un Congreso del sistema político tradicional, con la mitad de diputados reelectos.

 

La juramentación de los diputados. Foto: Rocío Conde.

La juramentación de los diputados, el 14 de enero de 2016. Foto: Rocío Conde.

Antes de que tomara posesión Mario Taracena, veterano diputado de la UCN, PAN y ahora UNE, ya se habían retirado invitados diplomáticos como Iván Velásquez, jefe de la CICIG, y Todd Robinson, embajador estadounidense. La UNE, rival del FCN de Jimmy en segunda vuelta, logró una alianza para presidir la Junta Directiva con las bancadas de MR (de Alejandro Sinibaldi, ex PP), Todos (de Roberto Alejos y Alfonso Portillo), UCN y Creo-PU. FCN, con su fundador Edgar Ovalle acusado por el MP de participar en masacres, fue inexistente.

El bochorno no podía faltar en el nuevo viejo congreso. Todo iba de acuerdo a la planificación, hasta que a la hora de leer los nombres de los legisladores, anunciaron que el diputado Edgar Zamora, del partido VIVA y quien se sumará a la nueva bancada Alianza Ciudadana (de exLíder), no podría asumir por no contar con finiquito. Tras un momento de confusión y discusión, se le pidió a Zamora que se retirara pero no lo hizo. Si el Congreso le daba posesión a Zamora, la bancada de Luis Rabbé (Líder) perdía oficialmente a varios diputados más con la creación de una nueva bancada, que con Zamora llegaba a los 11 diputados que necesitaba.

En el Teatro Nacional, en la toma de posesión a manos de Mario Taracena, diputado casi sin pausa desde 1985, la relación fue cordial. El edificio de gala de la República servía de escenario para que se anunciara la renovación del sistema después de la crisis, la salida institucional para que no se alterara el orden constitucional.

 

Los diputados se levantaron cuando Jimmy Morales les pidió hacer un juramento para cambiar el país y el nuevo jefe de Estado se los agradeció. Taracena lució serio y cordial, y aprovechó su experiencia política para anotarle el primer gol el 17 de enero: hizo público el listado de todos los empleados del Congreso, ocultado a la ciudadanía durante los últimos cuatro años y en el que destacan una contadora con Q76 mil, un encargado de presupuesto con Q60 mil y una asistente con Q54 mil.

Jimmy Morales, en cambio, parece recibir el primer gol. Guardó tanto los nombres de su gabinete de ministros para que no lo criticaran. Lo anunció sólo el 14 de enero. En Comunicaciones escogió a Sherry Ordóñez, excontratista del corrupto Covial. El 15 de enero, la SAT (la oficina de impuestos) suspendió a la empresa de la ministra porque no pagó IVA. El 16 de enero, el presidente dijo que si ella no aclara su situación con la SAT, escogerá a un nuevo ministro.

2. Los militares

Por Luis Méndez Salinas

Es un escenario en el que Jimmy Morales se siente cómodo. No faltan los discursos, la retórica. El primero en tomar la palabra es el General de División Williams Mansilla, Ministro de la Defensa Nacional. Explica que lo primero que se hace en los cuarteles es aprender a saludar, así como se saluda en casa a «la cabeza de la familia». Con tono enérgico pero fingido, como de quien regaña, el general afirma que este acto de presentación y saludo del ejército al nuevo presidente materializa un precepto de orden constitucional que hace patente la disciplina y la obediencia hacia las nuevas autoridades electas. Así se hace palpable, según él, el papel de las fuerzas armadas en el marco de una sociedad democrática. Resume: «No saludamos a una persona, estamos saludando a un proceso institucional».

 

Entre constantes referencias a la letra del himno del ejército y del himno de Guatemala, dice que los soldados quieren ser utilizados en la mejor forma en la defensa de la integridad de la patria, que están prestos para la guerra y que Jimmy Morales es «el primer soldado con que cuenta Guatemala». Finaliza su discurso, y la banda marcial interpreta una graciosa ‘diana’.

No pierde tiempo para dictar las primeras órdenes a sus nuevos subalternos:

1. Seguir cumpliendo con la defensa del territorio y la integridad nacional, y garantizar la seguridad del Estado en el marco del cumplimiento de la ley y

2. «Reconstruir la Guatemala profunda».

¿Se refiere a esa Guatemala de las áreas rurales y las barriadas urbanas que fue desgarrada por la violencia? No. Se refiere a reparar y construir caminos, puentes y carreteras. Ocho mil kilómetros para este año, haciendo uso del personal y de la maquinaria del ejército, pero sin dejar claro de dónde saldrán y cómo se administrarán los fondos para un proyecto tan ambicioso. ¿Estamos frente al surgimiento de un nuevo negocio para los militares? Muy probablemente. Con un proyecto de esta naturaleza podría justificarse un aumento en recursos del Estado manejados de forma discrecional por las cúpulas militares. Sonrisas del presidente, sonrisas de su ministro, sonrisas de sus oficiales más cercanos.

El discurso de Jimmy no podía terminar sin las bendiciones de rigor: bendiciones para Guatemala, bendiciones para el ejército, para las familias, para todo el mundo.

3. En las iglesias católica y evangélica

Por Elsa Cabria

Uno habla en el espacio en el que se siente cómodo. Y Jimmy Morales, de fe evangélica, habló ante sus correligionarios en la Mega Frater, gigantesco centro de culto en San Cristobal, pero no lo hizo en la catedral. Pero, en ambos lugares, el cura y el pastor le pidieron que no olvidara la historia pasada de guerra y muerte ni la reciente que le llevó al poder.

La catedral no estaba completamente reservada para la toma de posesión de Jimmy Morales. Y algunos ciudadanos esperaron horas dentro del templo para asistir a la misa que el arzobispo Vian iba a celebrar para recibir al nuevo presidente de Guatemala. Por eso se enojaron cuando elementos de la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad (SAAS) trataron de sacarlos. Finalmente el medio centenar de curiosos se quedaron sentados en las bancas de atrás, viendo a Jimmy a través de pantallas planas.

 

En la catedral, a la que Morales llegó pasadas las 1930 horas del 14 de enero, el discurso del arzobispo fue demandante: un voto de fe solo si lleva su eslogan a la práctica. “Ahora tiene una oportunidad para cambiar la corrupción que imperó en el pasado”, le dijo al político cuyo eslogan de campaña fue ‘Ni corrupto ni ladrón’. Vian le recordó el pasado, el conflicto armado interno; le recordó la pobreza que afecta a la mitad del país; le recordó un 2015 marcado por las protestas. Hubo exigencia de cambio. “Tiene que eliminar la corrupción en instituciones y reformar la justicia para eliminar la sensación de impunidad”, le exhortó Vian ante la mirada de los ciudadanos no invitados que aprovecharon la entrada y salida del presidente para saludar y hablarle.

Menos de 24 horas después, el fundador de la Mega Frater, Jorge H. López, en un tono cómplice hacia Jimmy, le habló de un pueblo que ha madurado y que no teme exigir. No sin antes, subrayarle una petición general: que se cuide de los corruptores y los corrompidos.

Jimmy estaba muy a gusto, en su iglesia, pese a no lograr llenar la Mega Frater, que tiene capacidad para 12,300 personas, se subió al escenario y reclamó al pueblo su compromiso tributario con él: “Queremos un primer mundo, paguémoslo nosotros”.

Porque, dijo, una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. “No solo es cosa de gobierno, es cosa del pueblo”, dijo el presidente que recibió un diploma que, según su pastor, significa que “el pueblo cristiano manifestó su apoyo incondicional” al nuevo gobierno.

4. Los militares retirados

Por Diego Padilla

El sábado 16 se llevaron a cabo dos manifestaciones simultáneas, que representan en cierta medida, las posiciones de centroderecha y centroizquierda por un lado, y la de la extrema derecha en el país. Dos manifestaciones: la grande (que fue chica) y la chica (que fue micro), respectivamente. La primera, en la que convocaron el grupo de organizaciones que estuvieron detrás de las manifestaciones de los 140 días, aglutinados enfrente del Palacio Nacional de la Cultura y la segunda, con gente convocada por la Fundación Contra el Terrorismo para manifestar enfrente del Palacio de la Justicia.

 

Manifestantes en contra del juicio a militares. Foto: Rocío Conde.

Manifestantes en contra del juicio a militares. Foto: Rocío Conde.

Al Palacio de la Justicia llegaron familias, militares retirados y simpatizantes de todo tipo, todos cercanos o simpatizantes a la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua). Casi todos vestidos de blanco o con atuendos que recuerdan los uniformes de combate del ejército. Esta es la segunda manifestación de apoyo a los 16 militares oscuros que capturó el MP, y que están siendo procesados por masacres, desapariciones durante la guerra: crímenes de lesa humanidad que no son sujetos de amnistía. La convocatoria se llamó, “#16E”, como haciendo eco a la abreviación que se hizo para referirse a las grandes manifestaciones ciudadanas del 2015. La #16E, como una manera de conciliar los intereses de las personas reunidas en las dos plazas.

Ricardo Méndez Ruiz, hijo de uno de los militares acusados de participar en las masacres de Cobán (fallecido en diciembre de 2015), de la Fundación que organizó la manifestación promilitar, desestimó la baja participación o la confrontación con los de la otra manifestación. “Se dividió un poquito, entre la plaza de la Constitución y nosotros, fue un problema, pero ya habíamos decidido hacerlo aquí. Además, no queríamos diluir nuestra fuerza. Si nos íbamos allá nos íbamos a perder. A pesar que los intereses comulgan, en muchos puntos, son dos cosas distintas.”

“El lunes debe caerse el juicio de Cobán,” afirma (y espera) Méndez Ruiz. Su argumento es que hay antropólogos forenses de los que identificaron el ADN de las osamentas y los sobrevivientes que son hijos de exactivistas o exguerrilleros, y eso les quita toda la credibilidad. Por eso pusieron esperan pelear hasta la Corte de Constitucionalidad.

– ¿Cree que con su fundación pueden pelear si el resultado es desfavorable?
– Sí, ¿como no? Perdón, no. No se puede porque las resoluciones de la Corte de Constitucionalidad son inapelables, y habría que respetarlas. Habría que decir saludo uno, saludo dos, y se acabó.

5. La plaza

Por Elsa Cabria

Los que salieron, dirán que no salieron para hacer historia, dirán que lo hicieron porque asumieron su rol en la historia. Eso dirán cuando recuerden el 16 de enero de 2016, la primera vez que en Guatemala, los ciudadanos salen para advertir a un presidente que van a estar vigilantes.

 

La marcha estaba convocada en redes sociales desde octubre. De hecho, la convocó entonces el periodista Quique Godoy, ahora comisionado de Desarrollo Urbano del gobierno de Jimmy Morales, para animar a la población a ser fiscalizadora, para avisar al nuevo gobierno de que el pueblo está aquí, de que esto, la exigencia, apenas empieza. En 2015, tras cinco meses de protestas, pasaron otros cuatro en silencio, por eso, en la marcha #Estamosaquí, con sólo un cuarto de plaza central llena en Ciudad de Guatemala, la expectativa se dio un golpe con la realidad: no llegó mucha gente.

Fue relativamente pequeña. No llegó mucha gente en comparación al 27 de agosto de 2015, la marcha más grande de la historia de Guatemala, para pedir la renuncia de Otto Pérez Molina. Pero sí en comparación a la primera de las marchas, la del 25 de abril de 2015, nueve días después de que la CICIG destapara el escándalo de la Línea.

Pero los que sí llegaron, fueron ciudadanos que adoptaron su papel de ciudadanos: esos que mandan como pueblo soberano. 38 semanas después del inicio de las manifestaciones en 2015 que exigían el fin del gobierno de Otto Pérez, los carteles con ojos fueron recurrentes. Porque los habitantes no vigilan, pero los ciudadanos, sí.

2015 dejó tanta marca en la memoria colectiva que ahora todo parece normal. Los shocks hacen olvidar el corto plazo. Y el país vivió un shock consigo mismo tan fuerte que la protesta ya parece normal. Lo normal es normal porque forma parte de la actividad, de la palabra, del paisaje común. Pero de cerca, nada es normal.

El volumen ciudadano frente al Gobierno de Jimmy ahora tiene detrás a la batucada del pueblo en la plaza; a los nuevos integrantes de la sociedad civil, como la Coordinadora Estudiantil Universitaria, Justicia Ya, Otra Guatemala, Somos o Grupo Semilla; a los ciudadanos como Eleonora o Mafer, que llegaron a la plaza con un ojo cuya pupila tenía la forma de Guatemala o a la monja Gisela, que salió de su congregación con más hermanas para advertir a Jimmy que le están observando.

Está por ver si en 2016 se sumará más ciudadanía para subir el volumen del cambio, la misma que le da el voto de confianza y por eso prescinde de llegar a la plaza porque el gobierno no arranca, aunque el Ministerio Público solicitara una semana antes de que Morales subiera al poder, que se le retire la inmunidad al diputado y fundador del partido FCN, Edgar Ovalle, por su presunta implicación en matanzas durante la guerra. Fueron pocos los que enarbolaron en la plaza el poder popular, pero es nueva esta Guatemala que exige su micrófono de la democracia y que se atreve a llevar carteles que dicen: ‘Ni corruptos, ni ladrones, pero tampoco huevones’.

Nómada
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    Moisés Berducido /

    19/01/2016 9:38 PM

    Yo sólo digo una cosa: Estado LAICO y la religión en los templos (mamé republicanismo desde mi nacimiento y moriré republicano). "Moralejas" mezclando ambos ingredientes prepara un cóctel explosivo que ya les hubiera gustado a los finlandeses emplear contra Molotov en el 42.

    Con las marchas:

    1) Méndez-Ruiz no pudo siquera lograr que toda la "familia militar" se movilizara. Menudo fracaso.

    2) La concentración en la Plaza de la Constitución debería hacernos reflexionar. Debía ser mayor. Pero bueno, que puedo esperar de la gente que primero votó por "Otto" y ahora por "Jimmy", porque su pensamiento ultraconservador no le pudo hacer ver otras opciones (y no hablo precismente de la "Doña Sandra" o el sr. que perdió la elección pasada).

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Rafael Diaz /

    19/01/2016 8:23 PM

    Y dale con que la marcha del 27 de agosto ha sido la mas grande de la historia. La marcha de los mineros de Ixtahuacan en la que participaron unos 300,000 por etapas y llego a la capital con unos 100,000; y el sepelio de Meme Colom en un solo acto con 100,000 han sido las mas grandes del siglo XX y lo que va del XXI. Las motivaciones de ambas fueron de una gran profundidad politica anti-sistema, mientras que la del 27 de agosto sin subestimarla fue apoyada hasta por McDonalds y Pollo Campero.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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