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(Video) ¿Qué hacemos con los embarazos de 3,500 niñas?

Esta semana se conocieron los datos de niñas embarazadas durante el 2017 y son espeluznantes. Necesitamos como sociedad debatir qué hacemos para frenar esta epidemia.

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Martín Rodríguez Pellecer
/

Es el director y CEO de Nómada. Es guatemalteco, perseverante y alegre. Empezó en el periodismo en 2001 en cartas de lectores. En 2011 fundó Plaza Pública para la URL, y en 2014, Nómada. Estudió una licenciatura en la UFM y una maestría en Estudios Latinoamericanos en la UAM. Fue finalista del premio FNPI en 2013 y 2017. Ganó el premio nacional de periodismo en 2004 y 2017. Es políglota y feminista. @Revolufashion


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COMENTARIOS

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    Huber Bech R. /

    25/02/2018 3:56 PM

    La solución o el camino para abordar estas situaciones es la implementación de políticas públicas que:

    - Establezcan como prioritaria la educación sexual integral de la ciudadanía, en la que se fomente y capacite para la decisión libre y responsable de concebir una vida humana. Todos tenemos necesidad y derecho de ser recibidos como hijos.

    - Reconozcan la dignidad de la vida humana desde el comienzo de su concepción pasando por todas las etapas de su desarrollo, la dignidad e igualdad de la mujer y el varón, y se implementen acciones tendientes a encarar las causas de la violencia hacia la mujer generando nuevas pautas de conductas basadas en el respeto al otro

    - Acompañen, desde lo social, las situaciones de conflicto y atiendan las heridas que quedan por sanar en quienes están atravesando por estas situaciones.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Huber Bech R. /

    25/02/2018 3:55 PM

    La pregunta humana y ética es: ¿hay que optar por una vida y eliminar a otra?

    La eliminación de la vida humana del que no se puede defender instaura el principio de que los más débiles pueden ser eliminados; acepta que unos pueden decidir la muerte de otros.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Huber Bech R. /

    24/02/2018 12:25 PM

    La pre­po­ten­cia e ido­la­tría de las ideo­lo­gías es tan de­ni­gran­te y or­gu­llo­sa que se po­nen por en­ci­ma de la ra­cio­na­li­dad y de la di­vi­ni­dad. La ti­ra­nía se hace pa­sar por li­ber­tad de de­re­chos. La per­so­na im­por­ta tan­to en cuan­to se an­te­pon­gan los pro­pios in­tere­ses. Es uno de los gran­des erro­res, es más, uno de los ma­yo­res ma­les que está su­ce­dien­do en la so­cie­dad. El fu­tu­ro será muy duro en el jui­cio al gran fra­ca­so que supondría pro­du­cir ta­les le­yes (ej. España). El abor­to es in­jus­ti­fi­ca­ble; la de­fen­sa de la vida es lo más jus­ti­fi­ca­ble.
    Con­clu­yo in­vi­tan­do a to­das las ma­dres que pue­dan te­ner la ten­ta­ción de caer en el abor­to a re­ci­bir en la Iglesia Católica me­dios para ayu­dar­les en lo que ne­ce­si­ten. En ella hay mu­chos que tra­ba­jan para res­ca­tar la vida que hay en el seno de la ma­dre y se les ofre­ce un se­gui­mien­to has­ta el mo­men­to que lle­gue a la luz la nue­va crea­tu­ra es­pe­ra­da.
    La ge­ne­ro­si­dad Dios siem­pre nos ben­di­ce y con cre­ces.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Huber Bech R. /

    24/02/2018 12:24 PM

    Cada vez me doy más cuen­ta de las se­cue­las tan no­ci­vas que deja en la mu­jer el abor­to in­du­ci­do. Y lo de­duz­co por los mo­men­tos en los que debo aten­der a per­so­nas que su­fren y pa­de­cen, con au­tén­ti­co dra­ma­tis­mo, el he­cho de ha­ber abor­ta­do cons­cien­te­men­te. Se ha es­tu­dia­do des­de el pun­to de vis­ta si­co­ló­gi­co, pero hay otro más pro­fun­do y es el sen­ti­mien­to de cul­pa­bi­li­dad o de pe­ca­do que deja el co­ra­zón he­ri­do y do­lo­ri­do. El dra­ma es pro­fun­do y na­die po­drá jus­ti­fi­car el daño rea­li­za­do por mu­cho que se diga que la mu­jer tie­ne ese de­re­cho al abor­to. El he­cho en sí daña a la mu­jer y a quie­nes lo eje­cu­tan.
    Ni la so­cio­lo­gía, ni la si­co­lo­gía, ni las ideo­lo­gías que apo­yan el abor­to, ni los apa­ren­tes de­re­chos para eje­cu­tar­lo, ni las le­yes que lo aprue­ban… po­drán eli­mi­nar el dra­ma in­te­rior que afec­ti­va y aními­ca­men­te se pro­du­ce en quien ha caí­do en esta abe­rra­ción. Es un do­lor tan ho­rri­ble que ani­qui­la a la per­so­na.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      Ana Maria S. de paz /

      01/09/2018 5:24 PM

      Nme

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!



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