Cómo enfrentar el pasado y ser mejores hijos de nuestros tiempos

"Mi pueblo ha soportado tormentas, terremotos e inundaciones. Pero lo que nos han hecho ustedes es mucho, mucho peor. A mí me llaman Baltasar, pero mi verdadero nombre es Runo Dimac." "¿Qué significa Runo Dimac?" "Significa el que habla. Yo era un príncipe en esta tierra. Nadie podía mirarme directamente a los ojos. Pero ahora estoy encadenado, como mi pueblo. Y soy yo el que debe bajar la vista."

Blogs Cotidianidad Opinión P369
Esta es una opinión

Imagen de la película Aguirre, la ira de Dios.

Estos diálogos pertenecen a Aguirre, la ira de Dios del cineasta Werner Herzog, protagonizada por el fantástico Klaus Kinski. La peli retrata un pasaje de las exploraciones realizadas en el proceso de conquista, en ese caso en la Amazonía. Sí, es en Sudamérica, sí, es película, sí, es ficción. Y, de acuerdo a las múltiples narraciones que conocemos ahora tras haber sido bombardeados por libros de texto, películas, caricaturas y demás mecanismos de alfabetización histórica, ésta es quizás la que más se asemeja a las expediciones y por tanto vivencias de entonces.

El proceso de conquista -no es secreto para ninguno- fue duro, tanto para los pueblos originarios como para los conquistadores. Ese enfrentamiento, como cualquier otro en la historia de la humanidad, se tradujo en sangre, en vencedores y vencidos. Y como buena conquista, ésta no podría coronarse hasta ser implantado el modelito del vencedor.

En nuestro caso se trató de un puño de hombres que, hinchados de valentía, atravesaron el océano, venciendo así sus más íntimos temores. Hijos de una sociedad que danzaba al ritmo de la Inquisición, en la que el hambre apremiaba tanto como lo hace hoy día por estos lares, y que les confrontaría sin saberlo al continente en el que habitaban civilizaciones complejas y, sobre todo, absolutamente distintas a lo que sus ojos habían visto o sus oídos escuchado alguna vez.

Y, aunque de esto hace ya 6,300 lunas, en algunas cosas parece que fue ayer. Estos aventureros que luego mutaron a conquistadores para más tarde asentarse como colonos e implantar su sistema, se vinieron a hacendar, en nuestro caso, en la cuna viva de una de las culturas más refinadas del continente. La civilización creadora del símbolo cero, del calendario más exacto, la de las matemáticas superiores, la del año platónico, la de la órbita elíptica de la tierra, la que sabía predecir eclipses y usaba el espejo de agua. La que, conectada con la galaxia, la tierra, el aire, el fuego, el agua, tenía otras prioridades distintas a las del grupo de exploradores/conquistadores/colonizadores/habitantes del viejo continente.

Y es así como hoy, la décima generación de los venidos del mal llamado viejo continente siguen despertando cada mañana desconcertados pensando que las cosas deben ser como endenantes, como eran allá y como convenía a la Corona, aunque para efectos prácticos hace siete generaciones se haya dado la espalda a esta última por cuestiones meramente lucrativas. Pero ese es solo un detalle en el que no ahondaremos.

Estos representantes modernos de la conquista en realidad no lo son necesariamente por tener apellidos de abolengo, ni por haber venido de un gallardo viajero que dejó su tierra para, amablemente, instruir a los de por acá. Estos modernos representantes han sido diseñados, se han hecho uno a uno con el más fino de los cortes narrativos. No importando grados sanguíneos, se es representante de las viejas formas a partir de que se niega la Historia. Y es así como vamos permitiendo que se siga perpetuando la imposición de formas de gestión, articulación y dominación cultural. El evento más reciente y el que me ha hecho escribir estas líneas, son los pasados movimientos gubernamentales en los que se pretende reglamentar la consulta comunitaria.

Es a todas luces un acto supremo de arrogancia, imposición de sistema y tergiversación de la realidad alentada por la voracidad de riqueza, el pretender esta reglamentación. Además, por supuesto, de contravenir tratados y convenios internacionales suscritos por el país que buscan proteger los derechos y las formas culturales de los pueblos originarios.

Nos ha quedado claro que, uno tras otro, los gobiernos de turno se han alejado de la categoría del bien común abrogándose -mandatarios y secuaces- el derecho de aliarse a los grupos que le permitan permanecer los cuatro añitos correspondientes en el trono de caoba al que no le hacen ninguna gala. Ha quedado constatado también que no estamos dispuestos como país a seguir haciéndonos de la vista gorda ante esta barrabasada y que hoy día el poema del Pastor alemán de Martín Niemöller -que copio abajo- debe cobrar más vigencia si no queremos llorar en solitario temiendo de nosotros mismos.

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,

guardé silencio,

porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

Guardé silencio,

porque yo no era socialdemócrata.

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

no protesté,

porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a buscar a los judíos,

no pronuncié palabra,

porque yo no era judío.

Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí,

no quedaba nadie que pudiera protestar.

Pastor Martín Niemöller, 1946.

Itziar Sagone
/

Mujer, madre, hermana, amiga, compañera. Disfruta la vida trabajando desde el arte, la educación, las comunicaciones y la sanación alternativa en la construcción de un país en el que podamos vernos y reconocernos, en el que avancemos en colectivo hacia formas más humanas de relacionamiento. Ama caminar por el bosque y vibrar con él desde dentro.


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COMENTARIOS

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    César A. /

    01/08/2017 11:43 AM

    Sus datos son erróneos, los Mayas estaban extintos desde muchos años antes que los españoles tocaran este lado del mundo.
    Su argumento apologista, solo denota su agenda, ¿Cuáles pueblos originarios? Después de tantos siglos nadie puede decir que es el 'primero' en habitar una porción de tierra, pero si pueden usar a personas como ustedes para vivir del conflicto.
    Por otro lado, hay que recordar Nazi= Nationalsozialismus, Socialismo siendo la palabra importante, que es lo que ustedes predican, hay que luchar por no permitir esas prácticas que Soros desea implementar con ayuda de este blog.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Yo no me llamo Javier /

    01/08/2017 8:04 AM

    Ese Klaus Kinski estaba más loco que una cabra. Pobrecitos los conquistadores como sufrieron... jejeje. No entendí el mensaje de lo escrito?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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