Crisis por falta de medicinas para VIH, a punto de estallar

Algunos de los pacientes más vulnerables de todo el sistema de salud guatemalteco están cada vez más cerca de la muerte. El Ministerio de Salud está desabasteciéndose de medicamentos para pacientes con VIH, que en el país es padecido por al menos 16,000 personas. Y aunque los pacientes registrados han recibido sus medicinas sin falta, lo hacen en menores cantidades (que los obliga a regresar de todo el país cada semana por ellas), empiezan a escasear los activadores para las pruebas o los medicamentos para combatir las infecciones; y sin estos insumos, no se pueden hacer diagnósticos tempranos que eviten, por ejemplo, que las madres transmitan el virus a sus hijos que están por nacer.

Cotidianidad P147

Don Mario muestra las pastillas que tiene que tomar cada semana. Se le acaban mucho más rápido por culpa del Ministerio de Salud.

Fotos: Sandra Sebastián

La reacción del Ministerio de Salud es lentísima. Desde febrero de este año, hace casi 5 meses, las Unidades de Atención Integral (UAI) de la red hospitalaria se han declarado en desabastecimiento. La falta de comunicación dentro del Ministerio de Salud y la poca atención a una minoría podría significar la muerte para algunos pacientes, como el caso de don Mario, del Oriente del país, quien accedió a contar su historia si se guardaba su nombre real.

A don Mario le diagnosticaron VIH hace tres años. Se encontraba en Estados Unidos, en una visita a su primo. Pero lo que parecía un viaje de turismo se complicó y tras una serie de síntomas extraños y fiebres altas, cayó en coma. Fueron 10 días de los que no recuerda nada, excepto una cosa, el dictamen de su salud: seropositivo. *

Con 70 años cumplidos, es un abogado retirado. En su casa, en Oriente, habla para este reportaje. Considera que su vida ha tenido momentos dulces y momentos amargos. Prefiere no contarle a sus familiares que es seropositivo. Cuenta que la vida de jubilado es aburrida, pero tiene nuevos proyectos en mente. *

Aunque por primera vez el mundo celebró un descenso en el número de contagios del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), en Guatemala todavía es muy difícil la vida cuando se es diagnosticado. No solo hay que vivir con la enfermedad, sino con el estigma. Y encima, con la falta de medicinas. En el mercado son carísimos y escasos, y en el Ministerio de Salud, las personas encargadas de los recursos administrativos no quieren hacerse responsables de las compras.

La situación lleva ya 6 meses.

¿Quién defiende a los pacientes seropositivo? *

Don Mario recibe medicamentos antirretrovirales del Hospital San Juan de Dios desde hace tres años.

– Sentí un gran alivio al saber que había un lugar al que podía ir.

Vivió toda su vida en la Ciudad de Guatemala, pero el precio de la renta le convenció de mudarse. Escogió el Oriente del país, cerca de donde nació su padre.

Su presupuesto es limitado. Además del VIH, su cuerpo combate otras enfermedades graves como la diabetes y un problema de próstata. Todas derivadas de su edad e historial genético, pero que le impiden movilizarse por períodos largos, contínuamente. Y es por eso, que se quejó enérgicamente con su doctor en el Ministerio de Salud.

– En tres años, yo iba a mi chequeo cada 2 o 3 meses. En el último par de meses he tenido que ir 4 veces. Mi carro se arruinó y no es fácil para mí hacer un viaje tan largo (más de 4 horas) por una semana de medicina, cuenta, visiblemente molesto.

En una carta con fecha de 12 de junio del 2017 dirigida a la ministra, Lucrecia Hernández Mack, 13 directores de las Unidades de Atención Integral del país denuncian la falta de medicamentos, la ausencia de comunicación por parte del Programa Nacional de Control y Prevención del ITS, VIH y Sida (PNS) y la falta de pago a algunos empleados desde el 2016. Ellos solicitan no solo una respuesta, sino acción pronta para solucionar lo que está situación representa para los pacientes con VIH y para el personal de las diferentes unidades.

El 20 de junio, los directores de algunas Unidades se reunieron para poner en común sus dificultades y conocer al viceministro administrativo de Salud, Edgar González. Y aunque se pudo observar que los médicos intentan mantener los servicios de sus clínicas, no tienen los insumos necesarios. Ante esto, están fraccionando las dosis y dejando de realizar pruebas.

“Hay una ilegalidad. No se cumple con acuerdos estipulados en el 90-90-90, que es una propuesta por la OMS, de la cual Guatemala se hizo responsable de ejecutar. Porque no hay herramientas que nos permitan monitorizar el progreso de la enfermedad y asegurarnos que el desabastecimiento los convierta en un riesgo de salud pública a la sociedad”, reza la carta de 4 páginas, recibida en el Despacho Ministerial.

Ante la situación, que es crítica por la gravedad del virus, organizaciones sociales intentan resolverla. AIDS Healthcare Foundation (AHF) y la Red Legal y su Observatorio de Derechos Humanos y PEMAR son algunas de las involucradas, que llegaron ya a plantear un amparo ante la Corte de Constitucionalidad. Así esperaban visibilizar el desabastecimiento y exigir una solución para este problema de medicamentos y de contratación de personal para las diferentes unidades.

Lo que se denuncia con mayor fuerza es la falta de medicamentos retrovirales, de insumos laboratorios para la realización de pruebas de CD4 y Carga Viral, necesarias para el control médico de las personas con VIH. Las organizaciones que apoyan a los afectados por el desabastecimiento denuncian que “el Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSPAS), bajo la dirección de la Ministra de Salud, no garantiza el derecho a la salud y la vida, ni a la protección de derechos y garantías establecidas en la Constitución”.

– Para atender a las personas con VIH o SIDA se les dan medicinas básicas, para enfermedades oportunistas como infecciones secundarias, y antirretrovirales para detener el avance del virus en el organismo. Dejar de consumir los medicamentos, no solo expone a los pacientes también, puede causar resistencia en los pacientes a la hora de volver a tomarlos. Y eso puede hacer un daño irreversible en el tratamiento, explica Rocío Samayoa, coordinadora técnica de la Red Legal.

A la solicitud de abastecimiento por el problema de los medicamentos, se sumó la Procuraduría de los Derechos Humanos. Y el 6 de marzo, hace tres meses, sacaron un boletín informativo, que alertaba de la situación, explicaba el estado del suministro y detallaba las consecuencias inmediatas. Entre las que destaca que por no recibir el tratamiento completo, por su racionalización, “algunos pacientes deben presentarse hasta cinco veces al mes”, como es el caso de don Mario.

La respuesta (lenta) del Ministerio

El amparo fue otorgado provisionalmente solo en cuanto a la demanda por medicamentos. Lo que ha obligado al Ministerio de Salud a responder, y acercarse a las organizaciones y a los directores de las unidades. Y a responder sobre la situación del desabastecimiento. Desde el Ministerio refirieron a esta periodista para hablar con el viceministro Edgar González. De acuerdo con él, el problema tiene diferentes orígenes. El primero fue la falta de comunicación entre el PNS y el departamento de compras del Ministerio de Salud sobre el cambio de medicina pediátrica para los niños con VIH.

– El año pasado OPS (Organización Panamericana de la Salud) nos notificó que ya no se iba a comprar el medicamento porque ya no había producción. Y eso nos obligaba a buscar otro proveedor y otro medicamento, pero para eso se necesitan guías de tratamiento para los pacientes. Y esas guías no están. Por el momento le compramos a una farmacéutica del país que todavía tenía, dice el viceministro González.

Y el segundo origen del problema, argumenta, es el temor en la burocracia. Sí. La falta de trámites y gestiones que los encargados no quieren hacer, por no asumir responsabilidad de ninguna compra. Debido a las sanciones puestas por la Contraloría General a algunos funcionarios por fraccionamiento, no se han hecho adquisiciones. Esto desabastece a las unidades. El Ministerio está “tratando que cada quién tome las decisiones donde corresponde y eso agilice los procesos”, dice el viceministro. “Sin embargo, hemos ido solucionando, y en las unidades han ido solucionando”.

La respuesta (lenta) desde el Congreso

Por su parte, la bancada Convergencia instaló una mesa técnica en el Congreso para crear una Política Nacional de Medicamentos que abastezca los insumos para tratar el VIH, entre otras misiones relacionadas con el suministro de medicinas en los centros de salud y los hospitales.

– Por ser una mesa técnica los avances son pocos, llevamos dos meses con estas reuniones. Pero en los temas urgentes, los representantes del Ministerio de Salud aseguraron que ya están siendo atendidos, lo que muestra interés de su parte en agilizar los procesos y encontrar una solución, dijo la jefa de la bancada, Sandra Morán.

Todas estas explicaciones don Mario las ha escuchado antes. Él y el resto de personas contagiadas con VIH que dependen del sistema de salud pública. Y le cuesta creerlas, porque sabe el estigma que existe alrededor de su enfermedad.

– No creo que al Ministerio le importe mucho lo que nos pasa y usan el dinero para otras cosas. Muchas personas dicen que el VIH se contagia por ser gay y que si decidimos vivir así que vivamos así. Pero eso no tiene nada que ver, como si los heterosexuales fueran inmunes a la enfermedad, cuestiona don Mario.

Bomba de tiempo para una crisis mayor

Los tratamientos cortos afectan a los pacientes por su propensión a contagios de gripes u otras enfermedades leves. Y mientras más infecciones contraen, más medicamentos necesitan y más debilitan su organismo. Además, la exposición constante a nuevos virus hace que los virus pasados sean más resistentes y difíciles de tratar. Los pacientes con VIH no mueren de VIH, sino de la falta de medicinas.

Don Mario no es muy alto. Usa bigote y su piel es blanca. La nueva casa que alquila en Oriente está tan ordenada que podría decirse que vive ahí desde hace más tiempo. Su única compañía son sus tres perros. Todos nobles, fieles a su amo. Ellos son su familia. Aunque tiene dos hermanos, su relación es casi nula.

Después de trabajar toda su vida como abogado, don Mario tiene nuevas pasiones, como la fotografía. Su sueño de fotografiar cada municipio de Guatemala, le parece eso: un sueño. Aunque él no cree que se va a morir por el VIH, está consciente de lo fuerte que podría ser la enfermedad si no sigue el tratamiento.

El Ministerio de Salud es su única alternativa.

Nómada hizo el ejercicio. Llamar con él a una farmacia conocida y preguntar por cada uno de los cuatro antirretrovirales que toma: Ritonavir, Abacavir, Lamivir, Darunavir. Ninguna de ellas lo tiene, y entonces no es posible calcular su precio. Igual son tan caros que no podría pagarlos.

Su caso no es aislado. Son 16 mil personas y funcionarios del Ministerio de Salud están alarmados por la cantidad de personas que se examinan y son diagnosticadas con VIH.

– Lo más complicado de no poder atender es que vemos que cada vez hay más pacientes nuevos. Y sin la capacidad de hacer un diagnóstico temprano, no se puede trabajar en la prevención y atención primaria. Además, es violatorio al derecho a la información, a la salud y la vida de la población. A las mujeres embarazadas que no conocen su diagnóstico y pueden transmitir el VIH a sus hijos, expone el doctor Eduardo Arathoon.

El doctor Arathoon es una autoridad en la lucha contra el VIH. Estudió en la USAC y en Stanford y atendió los primeros casos de VIH registrados en Detroit, en Estados Unidos. Desde 1988 fundó ASI y la Clínica Familiar Luis Ángel García para atender a pacientes con VIH.

A las críticas del doctor Arathoon, el viceministro González responde que la solución al problema estará pronto disponible, con medicamentos en las unidades.

– Ya nos empezaron a traer algunos productos. Tenemos CD4, algunas pruebas de hepatitis, y para finales de julio y principios de agosto ya esperamos tener antirretrovirales.

En cuanto al problema con el PNS y su falta de compras de medicamentos, Nómada intentó comunicarse con Zuly García, la directora del Programa, pero no se obtuvo respuesta. El viceministro González dice que “seguramente toca hacer cambios en la coordinación del Programa”.

Don Mario es un hombre muy solo. Y aunque acepta la soledad y que la vida en pareja no era lo suyo, sí resiente vivir en una sociedad tan discriminadora como la de Guatemala. Le preocupa mucho el odio que existe hasta en las redes sociales. Pero de momento, le preocupa más el inminente desabastecimiento de los medicamentos para su enfermedad.

*Estos párrafos contenían erratas que fueron corregidas el 11/07/2017 a las 16:26

Gladys Olmstead
/

Periodista. Aprendiendo de todos y de todo cada día. Amante de los perros y la lectura. Fueron la casualidad, la ilusión y la insistencia las que me trajeron a Nómada.


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COMENTARIOS

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    Nes /

    28/12/2017 8:38 PM

    El VIH es un fraude, el El Dr. Luc Montagnier mismo dijo que con una buena alimentacion lo que supuestamente es el "VIH" se cura. Pendejos de mierda que aun creen esas estupideces, viendo las declaraciones del mismo "inventor-descubridor". Pero claro, ignoremos la informacion y sigamos, al fin y al cabo genera dinero.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Hidalgo /

    07/07/2017 12:23 PM

    Su comentario me amplía el panorama y se lo agradezco. Mi crítica, la cual fue eliminada del sitio, era más bien para el enfoque de la nota que pretendía apelar a la simpatía de los lectores, mostrando el caso de una persona más bien priviligiada a quien además de haberle pagado la educación superior, los contribuyentes deben costearle sus medicamentos. Estoy seguro que la problemática hubiera sido mejor planteada de la manera que ud. lo hace. Eso es, claro está, pedirle peras al olmo. Saludos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    bob081 /

    07/07/2017 12:00 PM

    Desafortunadamente ningún seguro médico privado en Guatemala cubre medicamentos para VIH, así que si el "abogado jubilado" hubiera querido prever estuviera en las mismas condiciones (salvo que fuese multimillonario)

    De todas formas entiendo su argumento: Somos un país pobre y debemos priorizar gastos. De todas formas, el VIH es uno de esos gastos que se deben de priorizar, aún desde el punto de vista más utilitarista.

    Quienes se contagian? Quienes mantienen relaciones sexuales
    Y quienes tienen relaciones sexuales? Practicamente todos, pero los más activos son los jóvenes que....
    constituyen la población en edad fértil.
    Entonces el no tratar el VIH en adultos:
    1. aumenta la transmision vertical (mas mortalidad infantil)
    2. aumenta el vih pediátrico
    3. aumenta la desnutrición infantil (padres que no pueden trabajar porque están enfermos, o porque ya no están)

    Además, la población que está en condiciones de tener sexo es casi que la misma que está en condición de trabajar. Por lo tanto, si se enferman disminuye el PIB.

    Y esto no es invento mío. Es precisamente la crisis humanitaria que fue el VIH en Africa. Las condiciones no mejoraron hasta que los gobiernos locales y las ONG's se encargaron de distribuir tratamiento masivamente.

    Ciertamente la prevalencia de VIH en Guatemala no está ni cerca de las proporciones que hubo en Africa. Pero precisamente esto es lo que se ha logrado facilitando el tratamiento a todos los enfermos. (El enfermo que toma su medicamento tiene una carga viral baja/indetectable, y es menos propenso a transmitir el virus--- aún se recomienda que use condón...)

    nota para la autora: "cero positivo" no existe. El término correcto es VIH seropositivo. "sero" viene de suero (líquido que queda después que la sangre se coagula). Ser seropositivo significa que el suero reacciona en cierta prueba inmunológica pero no especifica qué prueba. Por lo tanto debe de escribir VIH seropositivo (el suero reacciona en la prueba inmunológica para el VIH).

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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