Cual sirena en Amatitlán

¿Qué le hubiera pasado a la vicepresidenta Roxana Baldetti si hubiera bebido agua del lago de Amatitlán? Aunque no le deseo el mal, esperaría que le diera un poco de tos y no le sucediera lo que algunos memes muestran. La crítica que despertó su recorrido en lancha me recordó que hace unos años tuve el infortunio de caer accidentalmente en el lago junto a una amiga originaria de Izabal.

Cotidianidad Amatitlán anécdota baldetti lago limpiar Opinión P258
Esta es una opinión

flickr.com/photos/insidethemagic

Esta amiga tenía la esperanza de encontrar aguas más claras –como las de su casa-, lejos de la orilla color verde, mal oliente, con manchas de grasa y basura. Ese fin de semana era de “relax”. Nos prestaron un chalet que tenía su propio muelle. Alguien estaba usando la lancha; la moto de agua también, y solo quedaba la tabla hawaiana. Después de una hora, perdimos la paciencia para tomar nuestro turno, nadie regresaba y aunque la casa ofrecía un ambiente acogedor y elegante, nos aventuramos y usamos la tabla entre las dos.

Los primeros metros avanzamos coordinadas hasta que algo me rozó la pierna, grité y perdimos el equilibrio. Regresamos nadando pero fui la única que saltó directamente a la piscina, sin ducharme. Al levantar la cabeza, aquellas refrescantes y cristalinas aguas se habían tornado en segundos entre color café con verde.

–Hiciste que el cloro reaccionara con esa cochinada, me gritó alguien. El grupo que estaba en la piscina salió en un parpadeo. Todos estaban molestos. Esto ocurrió por la mañana y aunque esperamos que “milagrosamente” el agua de la piscina se arreglara, decimos ya no usarla por el resto del viaje. Los reclamos fueron constantes y luego de un rato, se convirtieron en bromas.

Incluso al atardecer esperamos a que aparecieran algunos peces, no vimos alguno con tres ojos y que fueran fluorescentes como en Los Simpson. Hasta le tomé cariño al calificativo de “radioactiva”. Tuve que tirar la calzoneta porque el detergente no sirvió para quitarle el hedor.

Pasé tres días con el cabello oliendo a desagüe, tuve conjuntivitis y tiré los lentes de contacto que llevaba. Lo bueno es que eran desechables. La verdad, tragué un poco de agua y tuve gripe. Se me bajaron las defensas. El oftalmólogo y el médico no daban crédito a la anécdota, ambos se sumaron al regaño de mis padres y aprendí la lección, “de esta agua no has de beber”.

Ahora se lo puedo compartir a la vicepresidente Baldetti y a quien quiera que vacile en demostrar que el agua de lago es aguantable.

Un par de años antes, hice un proyecto con la Universidad del Valle en la playa del lago. Con platos amarillos estudiaríamos los ichneumonidae (avispas parasitoides que colocan sus huevos dentro de los huevos de arañas, zancudos, y otros insectos que hacen daño al hombre). Identificamos a más de una docena de nuevas especies y la adicionamos a las más de 60 mil que existen en el mundo.

Además de este logro, el estudio arrojó que en las muestras había ecoli (una bacteria de anida en los intestinos y que está en las heces), la cual llegaba al plato amarillo y que no estaba en la muestra inicial. Concluimos que estos insectos eran los portadores del ecoli y probablemente, lo obtenían del agua porque las trampas estaban en la orilla.

Actualmente, existe una diversidad de estudios universitarios acerca de la seria contaminación del lago, que culpa y demanda el tratamiento urgente de los ríos de aguas negras e industriales del área metropolitana que son vertidos en el lago. Muchos científicos ya se opusieron a la fórmula mágica que tiene el apoyo de la Vicepresidente, quien atraída como por cantos de sirena en los que han caído varios funcionarios para figurar en el rescate del lago. Aunque sea con té de limón.

Sofia Medina
/

Periodista / Asesora digital / Comenzó en Economía de un semanario, pasó a Nacionales de un diario y luego, al Breaking News en televisión. Ahora, está sumergida en la inmediatez de la web. / @Sofymed


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    José Godoy Archila /

    25/03/2015 7:05 PM

    Excelente artículo, yo también tuve la mala suerte que en una ocasión al momento de salir de una lancha en el embarcadero principal una de mis piernas paró en el agua, el calcetín paró inservible y los tenis los tuve que desechar ante la imposibilidad que se les fuera el mal olor. Es triste que haya nula voluntad de combatir la fuente de contaminación principal que es el río Villalobos, tanto las municipalidades como el gobierno central se han hecho de la vista gorda ante el problema que está convirtiendo a lo que podría ser una atracción turística de calidad en un pantano altamente contaminado. No creo que la fórmula mágica sea la solución, aunque los resultados se verán y se tendrán que deducir las responsabilidades que correspondan ante estos hechos que afectan al Lago de Amatitlán.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Andrea /

    25/03/2015 12:15 PM

    ¡Buenísimo relato! Me impacta lo grave que está uno de los lagos mas lindos de Guatemala...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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